Jeep Compass 2.0 CRD Sport

Aprovechando el tirón del momento, Jeep hace su aparición en el segmento de los todocamino con el Compass, un vehículo de noble comportamiento en asfalto y cuyas capacidades fuera de él son bastante limitadas.
-
Jeep Compass 2.0 CRD Sport
Jeep Compass 2.0 CRD Sport

Si hay un segmento que vive momentos de gloria, ése es el de los todocamino. Vehículos con aspecto y porte de todo-terreno, pero limitados en su oferta técnica y de diseño, cuya consecuencia es una validez recortada en su uso fuera del asfalto. Con esta definición, realmente, vale casi cualquier coche. De hecho, muchos turismos con tracción a las cuatro ruedas pueden llegar donde buena parte de los propietarios de un todo-terreno se atreverían a llegar.

No es raro, por tanto, que Jeep haya aprovechado la plataforma del Dodge Caliber, con algunos refuerzos –no extrañarse, pese a todo lo dicho de éste, realmente es un turismo-, para servir de base al Compass. Mientras el Caliber se viste con una estética original, el Compass hace gala de un diseño que parece transmitir poco refinamiento.

La aerodinámica ayuda poco, con un Cx muy pobre –0,40- en una categoría donde ya se supone que las cifras brillantes no abundan, pero la suya es de las menos buenas. Ésta es una de las razones por las cuales el nivel sonoro interior se va a cotas hoy en día criticables. Mientras a velocidades bajas en el interior se puede conversar con cierta naturalidad, cuando circulamos a ritmo de viaje es preferible reservar la garganta y oídos de vez en cuando, porque el sonido proveniente del paso del aire sobre la carrocería es muy alto.

La cercanía al Compass ya deja entrever ciertas lagunas a nivel de terminación, con tornillos a la vista o los raíles de los asientos en pleno primer plano cuando abrimos la puerta trasera. También sorprende la intromisión del portabotes en el lugar destinado hipotéticamente a las piernas del ocupante central, lo que hace esta plaza prácticamente inútil, si no es para niños pequeños ubicados en su sillita portátil.

Siguiendo con las plazas traseros, tenemos que alabar el espacio para la cabeza y las piernas de los ocupantes laterales que es muy generoso y que se potencia con una posición del cuerpo muy erguida. Pasando delante, lo primero que percibimos es el diseño del salpicadero, basado en las líneas rectas, y la baja calidad aparente de los plásticos. La terminación es muy mejorable, con juntas agresivas al no estar enrasados los plásticos a la perfección. Pero este panorama empieza a iluminarse cuando descubrimos que los asientos son bastante cómodos y de acertado mullido para absorber los golpes habituales en la conducción sobre tierra.

El volante no puede regularse en profundidad, lo que no facilita la obtención de una postura perfecta al volante, aunque también es de justicia alabar la posición de la palanca de cambios, en plena consola, lo que vuelve mucho más cómodo su accionamiento.

Poner en acción el Compass es entrar en su vertiente más satisfactoria. El motor de inyección directa por sistema bomba/inyector es un viejo conocido puesto que se monta en innumerables modelos del Grupo Volkswagen y en otros de diversa procedencia. Por tanto, no es fácil decir algo nuevo de él. Ya no es un paradigma de la suavidad y vibración, pero en un coche de utilización bivalente como el que nos ocupa, todavía es más que aceptable.

Galería relacionada

JeepCompassCRD

Te recomendamos

El retrato más personal que encontrarás de mítico piloto Ayrton Senna, con hasta 25 h...

SEAT, Autopista y el Máster en Styling y Diseño de la Universidad Politécnica de Vale...

Range Rover sorprendió a todos con la llegada de su último SUV. El Range Rover Velar ...

Hablar del MINI Countryman Híbrido Enchufable es hablar de un SUV camaleónico, que aú...

Uno de los motivos principales a la hora de comprar un coche de segunda mano es el pr...

Casi todo cuanto imaginas se puede comprar con dinero, menos tu tiempo, pero MINI te ...