Jeep Cherokee 2.8 CRD Limited

El nuevo motor del Cherokee, de 163 CV, le confiere mayor alegría en carretera y más posibilidades en campo con un consumo nada exagerado. Por lo demás, aparte de ciertos cambios estéticos, el TT americano sigue siendo el de siempre: un tipo duro de carácter amable.
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En el campo, el Cherokee, a pesar de su origen rudo, no está preparado para afrontar terrenos demasiado abruptos ni escarpados, aunque es ideal para las pistas de tierra, donde utiliza su tracción a las cuatro ruedas para poder desplazarse con ligereza. Eso sí, de nuevo, cuidado con las inercias, más peligrosas en pistas de arena por ser más deslizantes y con una altura de las suspensiones delanteras no demasiado elevada, lo que incrementa el peligro de golpear los bajos si topamos con un bache a gran velocidad. Fuera del asfalto, el eje posterior tiende a ganar más protagonismo,lo que nos permite juguetear con el mismo, aunque con prudencia.

El Cherokee equipa el sistema de tracción Command Track, que deriva principalmente la propulsión al eje trasero, la tracción total puede activarse manualmente y reparte el par en un 48 por ciento para el eje delantero y en un 52 por ciento para el tren posterior. Hay cuatro posiciones:
-2H: Propulsión sólo en las ruedas traseras, ideal para circular por carretera.
-4H: El tren delantero y trasero reciben par, con lo que se consigue tracción total. Ideado para uso temporal y sobre superficies deslizantes.
-N:Punto muerto.
-4L: Tracción a las cuatro ruedas y mayor par para afrontar situaciones off road complicadas.

Como decíamos, el TT americano no asimila bien las zonas más off road y eso se debe, en parte, a su escasa altura al suelo y a la falta de un bloqueo en el diferencial trasero.

El Cherokee, por dentro, nos ha gustado estéticamente, quizás sea por su diseño fresco, que rompe, de alguna manera, con lo que estamos acostumbrados. Lo que no nos convence es el acabado y los materiales tanto del salpicadero como de los mandos, estos últimos son bastante toscos y duros, lo que no favorece el confort en la conducción.

Tampoco nos parece acertada la situación de algunos mandos, como es el caso de los botones que abren las ventanillas, situados entre los dos asientos delanteros. La guantera, al mismo tiempo, nos ha parecido algo pequeña, lo que se une a la escasez de lugares para depositar objetos.

La postura de conducción, a pesar de las regulaciones existentes, no es la más cómoda posible, sobre todo para las personas que superen los 1,80 metros, a lo que hay que unir la ausencia de un apoyo para el pie derecho. Los asientos delanteros, al mismo tiempo, sujetan poco, algo que echamos de menos cuando circulamos por zonas complicadas.

Las plazas delanteras ofrecen el suficiente espacio, mientras que en las traseras tampoco echamos en falta centímetros, con un confort suficiente para tres adultos. No obstante, las puertas de las plazas traseras son algo estrechas, lo que el dificulta el acceso a las mismas.

Al mismo tiempo, el maletero es correcto, con un volumen de 335 litros bastante aprovechables con todos los asientos desplegados. Eso sí, el Cherokee permite cierta modularidad, pues los asientos posteriores pueden abatirse, con lo que se gana hasta 610 litros de capacidad.

El Cherokee cuenta con un precio de tarifa bastante atractivo. Con el acabado Limited, el más completo de la gama, y con caja de cambios automática –2.000 euros extra- sale algo más caro, pues se eleva hasta los 36.650 euros. El precio viene justificado por la gran cantidad de equipamiento de serie disponible. No faltan el aire acondicionado, el control de tracción, la tapicería de cuero, el control de velocidad de crucero, las llantas de aleación y la radio con reproductor de CD y mandos en el volante. El número de opciones es, sin embargo, escaso, pues unicamente se puede añadir la pintura metalizada (480 euros) y el techo practicable (1.280 euros), sin que podamos optar por, por ejemplo, climatizador, sistema de navegación o control de presión de los neumáticos.

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En el campo, el Cherokee, a pesar de su origen rudo, no está preparado para afrontar terrenos demasiado abruptos ni escarpados, aunque es ideal para las pistas de tierra, donde utiliza su tracción a las cuatro ruedas para poder desplazarse con ligereza. Eso sí, de nuevo, cuidado con las inercias, más peligrosas en pistas de arena por ser más deslizantes y con una altura de las suspensiones delanteras no demasiado elevada, lo que incrementa el peligro de golpear los bajos si topamos con un bache a gran velocidad. Fuera del asfalto, el eje posterior tiende a ganar más protagonismo,lo que nos permite juguetear con el mismo, aunque con prudencia.

El Cherokee equipa el sistema de tracción Command Track, que deriva principalmente la propulsión al eje trasero, la tracción total puede activarse manualmente y reparte el par en un 48 por ciento para el eje delantero y en un 52 por ciento para el tren posterior. Hay cuatro posiciones:
-2H: Propulsión sólo en las ruedas traseras, ideal para circular por carretera.
-4H: El tren delantero y trasero reciben par, con lo que se consigue tracción total. Ideado para uso temporal y sobre superficies deslizantes.
-N:Punto muerto.
-4L: Tracción a las cuatro ruedas y mayor par para afrontar situaciones off road complicadas.

Como decíamos, el TT americano no asimila bien las zonas más off road y eso se debe, en parte, a su escasa altura al suelo y a la falta de un bloqueo en el diferencial trasero.

El Cherokee, por dentro, nos ha gustado estéticamente, quizás sea por su diseño fresco, que rompe, de alguna manera, con lo que estamos acostumbrados. Lo que no nos convence es el acabado y los materiales tanto del salpicadero como de los mandos, estos últimos son bastante toscos y duros, lo que no favorece el confort en la conducción.

Tampoco nos parece acertada la situación de algunos mandos, como es el caso de los botones que abren las ventanillas, situados entre los dos asientos delanteros. La guantera, al mismo tiempo, nos ha parecido algo pequeña, lo que se une a la escasez de lugares para depositar objetos.

La postura de conducción, a pesar de las regulaciones existentes, no es la más cómoda posible, sobre todo para las personas que superen los 1,80 metros, a lo que hay que unir la ausencia de un apoyo para el pie derecho. Los asientos delanteros, al mismo tiempo, sujetan poco, algo que echamos de menos cuando circulamos por zonas complicadas.

Las plazas delanteras ofrecen el suficiente espacio, mientras que en las traseras tampoco echamos en falta centímetros, con un confort suficiente para tres adultos. No obstante, las puertas de las plazas traseras son algo estrechas, lo que el dificulta el acceso a las mismas.

Al mismo tiempo, el maletero es correcto, con un volumen de 335 litros bastante aprovechables con todos los asientos desplegados. Eso sí, el Cherokee permite cierta modularidad, pues los asientos posteriores pueden abatirse, con lo que se gana hasta 610 litros de capacidad.

El Cherokee cuenta con un precio de tarifa bastante atractivo. Con el acabado Limited, el más completo de la gama, y con caja de cambios automática –2.000 euros extra- sale algo más caro, pues se eleva hasta los 36.650 euros. El precio viene justificado por la gran cantidad de equipamiento de serie disponible. No faltan el aire acondicionado, el control de tracción, la tapicería de cuero, el control de velocidad de crucero, las llantas de aleación y la radio con reproductor de CD y mandos en el volante. El número de opciones es, sin embargo, escaso, pues unicamente se puede añadir la pintura metalizada (480 euros) y el techo practicable (1.280 euros), sin que podamos optar por, por ejemplo, climatizador, sistema de navegación o control de presión de los neumáticos.

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