Jeep Cherokee 2.8 CRD Limited

El nuevo motor del Cherokee, de 163 CV, le confiere mayor alegría en carretera y más posibilidades en campo con un consumo nada exagerado. Por lo demás, aparte de ciertos cambios estéticos, el TT americano sigue siendo el de siempre: un tipo duro de carácter amable.
-
Jeep Cherokee 2.8 CRD Limited
Jeep Cherokee 2.8 CRD Limited
Ver vídeosVer vídeo
<table border=0 cellspacing=0 cellpadding=0 class=visu4>
<tr align=right><td colspan=3 class=visu2><img src="http://www.terra.es/img/visu_aub.gif" alt=""></td></tr>
<tr> 
<td class=visu2><img src="http://www.terra.es/img/au.gif" width=1 height=1 alt=""></td>
<td id=visu5><ul> 



    <li><a href="javascript:abrir_ventana

('http://multimedia.terra.es/viewer/portada.cfm?cod_media=52309&mapnivel1=MUS','','width=765,height=470') ">Jeep Cherokee

Han pasado más de 40 años desde el nacimiento del primer Cherokee y el todo terreno de Jeep sigue manteniendo su “american flavour”. Su estética, aunque actualizada, ha sabido conservar las raíces que le han hecho tan popular desde hace más de cuatro décadas, con la clásica parrilla presidiendo el frontal. Por suerte, hay cosas que, por el progreso, han cambiado. Ahora, uno de los TTs más emblemáticos de la historia de Estados Unidos ha dejado de ser ese aparato tosco y rudo cuyo habitat natural era el campo y se ha convertido en un vehículo más cómodo y cosmopolita, que incluso se ha “rendido” a las mecánicas Diesel, más populares en el Viejo Continente.

El protagonista de nuestro análisis es, precisamente, la versión tope de gama de gasóleo del Cherokee, el 2.8 CRD de 163 CV que ha sustituido al 2.5 CRD de 150 CV.

Este incremento de potencia ha sido muy beneficioso para este Jeep, pues le ha convertido en un vehículo más capaz en carretera y campo. La mecánica elegida,es una evolución dl anterior 2.5 -ahora es un 2.8- que entrega 163 CV oficiales (casi 167 en nuestro banco de rodillos) y un par máximo de 40,8 mkg a 1.800 rpm (42,5 a 2.520 euros). El aumento de potencia respecto al 2.5 CRD se consigue, entre otros, gracias al aumento de la cilindrada, la nueva inyección directa por conducto común, el turbocompresor de geometría variable y el intercambiador de calor.

En la práctica, este incremento de potencia y par viene a dotar de mayor alegría al Cherokee, tanto en asfalto como fuera de él. Es un propulsor que, comparado con otras mecánicas de gasóleo incorporadas en todo terrenos, nos ha parecido bastante silencioso en regímenes medios-altos, los más utilizados en carretera. Tiene un funcionamiento correcto desde lo más bajo del cuentavueltas, con una buena entrega de par –rondando los 30 mkg- entre 1.750 y 3.750 rpm, aunque, eso sí, “muere” un poco pronto, pues el régimen máximo de giro se sitúa en las 4.100 rpm.

Lo que no nos ha gustado es la caja de cambios automática de cinco relaciones a la que está asociado este motor, pues le quita brillo con unos desarrollos algo largos y la imposibilidad de uso secuencial, lo que “maniata” al conductor, dejando toda la responsabilidad de los cambios al propio coche. Así, en ocasiones, nos encontramos con falta de "repris" para llevar a cabo maniobras como adelantamiento, pero, para paliar esto, existe un botón en el pomo (Overdrive) del cambio que provoca que el motor del Cherokee gane revoluciones y todo sea más fácil.

Las prestaciones de este motor son, indudablemente, mejores que las que ofrecía el 2.5 CRD al que sustituye, pero, al mismo tiempo, los consumos no se han elevado en exceso, al contrario, son muy similares, con crecimientos que no alcanzan el medio litro de media. Este Cherokee 2.8 CRD automático gasta de media 10,8 litros cada 100 km en el ciclo combinado, pero, lo sorprendente es que en ciudad, su consumo no se dispara y queda en 12,8 litros, que, teniendo en cuenta el peso, nos parece aceptable.

Dinámicamente hay que diferenciar el comportamiento que tiene el TT americano en asfalto y fuera de él. En carreteras, a pesar de funcionar mayoritariamente con propulsión trasera, hace gala de un comportamiento bastante neutro, aunque hay que tener muy presente el gran peso del Cherokee y las inercias a las que hay que hacer frente. En grandes vías en buen estado, el Cherokee muestra aplomo y da confianza al conductor, con unas suspensiones bastante cómodas para el conductor, pero con unos muelles lo suficientemente firmes como para asegurar eficacia en las zonas de curvas. En este tipo de recorridos, la carrocería oscila, sí, pero es un movimiento contenido para vehículos de esta altura.

Hay que destacar en este apartado el buen rendimiento del equipo de frenos. Las distancias de frenado, viendo las características y el peso del Cherokee –cerca de dos toneladas-, son muy buenas: hemos conseguido detenerlo desde 140 km/h en menos de 80 metros. El tacto, el equilibrio y la resistencia, al mismo tiempo, son excelentes.

Ver vídeosVer vídeo
<table border=0 cellspacing=0 cellpadding=0 class=visu4>
<tr align=right><td colspan=3 class=visu2><img src="http://www.terra.es/img/visu_aub.gif" alt=""></td></tr>
<tr> 
<td class=visu2><img src="http://www.terra.es/img/au.gif" width=1 height=1 alt=""></td>
<td id=visu5><ul> 



    <li><a href="javascript:abrir_ventana

('http://multimedia.terra.es/viewer/portada.cfm?cod_media=52309&mapnivel1=MUS','','width=765,height=470') ">Jeep Cherokee

Han pasado más de 40 años desde el nacimiento del primer Cherokee y el todo terreno de Jeep sigue manteniendo su “american flavour”. Su estética, aunque actualizada, ha sabido conservar las raíces que le han hecho tan popular desde hace más de cuatro décadas, con la clásica parrilla presidiendo el frontal. Por suerte, hay cosas que, por el progreso, han cambiado. Ahora, uno de los TTs más emblemáticos de la historia de Estados Unidos ha dejado de ser ese aparato tosco y rudo cuyo habitat natural era el campo y se ha convertido en un vehículo más cómodo y cosmopolita, que incluso se ha “rendido” a las mecánicas Diesel, más populares en el Viejo Continente.

El protagonista de nuestro análisis es, precisamente, la versión tope de gama de gasóleo del Cherokee, el 2.8 CRD de 163 CV que ha sustituido al 2.5 CRD de 150 CV.

Este incremento de potencia ha sido muy beneficioso para este Jeep, pues le ha convertido en un vehículo más capaz en carretera y campo. La mecánica elegida,es una evolución dl anterior 2.5 -ahora es un 2.8- que entrega 163 CV oficiales (casi 167 en nuestro banco de rodillos) y un par máximo de 40,8 mkg a 1.800 rpm (42,5 a 2.520 euros). El aumento de potencia respecto al 2.5 CRD se consigue, entre otros, gracias al aumento de la cilindrada, la nueva inyección directa por conducto común, el turbocompresor de geometría variable y el intercambiador de calor.

En la práctica, este incremento de potencia y par viene a dotar de mayor alegría al Cherokee, tanto en asfalto como fuera de él. Es un propulsor que, comparado con otras mecánicas de gasóleo incorporadas en todo terrenos, nos ha parecido bastante silencioso en regímenes medios-altos, los más utilizados en carretera. Tiene un funcionamiento correcto desde lo más bajo del cuentavueltas, con una buena entrega de par –rondando los 30 mkg- entre 1.750 y 3.750 rpm, aunque, eso sí, “muere” un poco pronto, pues el régimen máximo de giro se sitúa en las 4.100 rpm.

Lo que no nos ha gustado es la caja de cambios automática de cinco relaciones a la que está asociado este motor, pues le quita brillo con unos desarrollos algo largos y la imposibilidad de uso secuencial, lo que “maniata” al conductor, dejando toda la responsabilidad de los cambios al propio coche. Así, en ocasiones, nos encontramos con falta de "repris" para llevar a cabo maniobras como adelantamiento, pero, para paliar esto, existe un botón en el pomo (Overdrive) del cambio que provoca que el motor del Cherokee gane revoluciones y todo sea más fácil.

Las prestaciones de este motor son, indudablemente, mejores que las que ofrecía el 2.5 CRD al que sustituye, pero, al mismo tiempo, los consumos no se han elevado en exceso, al contrario, son muy similares, con crecimientos que no alcanzan el medio litro de media. Este Cherokee 2.8 CRD automático gasta de media 10,8 litros cada 100 km en el ciclo combinado, pero, lo sorprendente es que en ciudad, su consumo no se dispara y queda en 12,8 litros, que, teniendo en cuenta el peso, nos parece aceptable.

Dinámicamente hay que diferenciar el comportamiento que tiene el TT americano en asfalto y fuera de él. En carreteras, a pesar de funcionar mayoritariamente con propulsión trasera, hace gala de un comportamiento bastante neutro, aunque hay que tener muy presente el gran peso del Cherokee y las inercias a las que hay que hacer frente. En grandes vías en buen estado, el Cherokee muestra aplomo y da confianza al conductor, con unas suspensiones bastante cómodas para el conductor, pero con unos muelles lo suficientemente firmes como para asegurar eficacia en las zonas de curvas. En este tipo de recorridos, la carrocería oscila, sí, pero es un movimiento contenido para vehículos de esta altura.

Hay que destacar en este apartado el buen rendimiento del equipo de frenos. Las distancias de frenado, viendo las características y el peso del Cherokee –cerca de dos toneladas-, son muy buenas: hemos conseguido detenerlo desde 140 km/h en menos de 80 metros. El tacto, el equilibrio y la resistencia, al mismo tiempo, son excelentes.

Galería relacionada

Jeep Cherokee 2.8 CRD

Te recomendamos

El retrato más personal que encontrarás de mítico piloto Ayrton Senna, con hasta 25 h...

SEAT, Autopista y el Máster en Styling y Diseño de la Universidad Politécnica de Vale...

Range Rover sorprendió a todos con la llegada de su último SUV. El Range Rover Velar ...

Hablar del MINI Countryman Híbrido Enchufable es hablar de un SUV camaleónico, que aú...

Uno de los motivos principales a la hora de comprar un coche de segunda mano es el pr...

Casi todo cuanto imaginas se puede comprar con dinero, menos tu tiempo, pero MINI te ...