Jaguar XK 8 Coupé

Jaguar es uno de los grandes nombres de la aristocracia automovilística. Emblema de los tiempos dorados de la industria británica, sobrevive ahora bajo el paraguas de Ford con un ojo en su leyenda y otro en la cuenta de resultados, espada de Damocles de nuestros tiempos. La llegada del XK, un lujoso coupé a la vieja usanza, debería ser un alivio para la histórica firma. El público lo esperaba expectante y, tras probarlo, comprendemos por qué. Este coche tiene mucho que decir.
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Jaguar XK 8 Coupé
Jaguar XK 8 Coupé

Elegir un Jaguar siempre es una apuesta por un estilo muy definido que se mantiene a través del tiempo. Es asumir una estética y una forma particular de entender la vida y la automoción.

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p> Esto ya empieza a notarse viendo la suntuosa línea exterior del coche, pero se nos manifiesta con más claridad al abrir las puertas.
Pensado para ser deportivo pero no radical, el Jaguar XK ofrece un cómodo acceso, quizá el más fácil de la categoría, y permite sentarse bajo, pero no a ras de suelo. A esta agradable entrada –y salida- contribuyen también las grandes puertas y el volante, que se aparta para mejorar el hueco disponible.

Una vez acomodado en el asiento delantero, el conductor puede ajustar su posición gracias a los reglajes eléctricos de banqueta y volante. Con ellos, uno puede adoptar una postura tan elevada como la de cualquier berlina. Claro que, si quiere, también puede “tumbarse” hasta posiciones más cercanas a las de los deportivos más puros.

Los asientos son cómodos, pero no están sobrados de agarre lateral, algo que se deja notar cuando apuramos en las curvas. Al margen de este detalle, el nivel de confort es altísimo, casi tanto como el de los acabados y el de los materiales, que son de lo mejor del mercado. Llama la atención lo bien terminado que está el salpicadero, cubierto por entero de cuero de alta calidad y cosido con mimo.
Además, la disposición de los mandos es óptima, lo mismo que su tacto, con lo que el conductor lo tiene todo a su alcance con facilidad, incluidos posavasos. Por poner alguna pega, habría que mejorar los plásticos de la guantera, claramente por debajo del resto del conjunto, y tampoco estaría mal que hubiera algún hueco más para objetos pequeños.

Llegados a este punto, hay que decir que cualquier crítica queda silenciada cuando se repasa el listado del equipamiento. Es verdad que el coche cuesta unos respetables 89.000 euros, pero no es menos cierto que hay pocos modelos tan bien equipados de serie.

Y este elogio no se debe a la cantidad de equipamiento que lleva, sino a la gran calidad de éste. Así, no es habitual encontrarse con un navegador de serie y, además, con los mapas de toda Europa incluidos. También es destacable que los asientos de serie sean siempre eléctricos, con memoria y calefactables. Incluso en la dotación de seguridad hay puntos originales, como los airbags laterales, que se abren hasta tan arriba que hacen innecesarios los de cabeza; o como el capó, que se eleva en caso de atropello para minimizar los daños al peatón. Y otro detalle que nos gusta: el arranque tipo key-less, que permite, con un toque de botón, poner en marcha el motor sin tener que sacar el mando-llave del bolsillo.

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p> A lo ya citado hay que añadir una larga lista de elementos entre los que destacamos algunos, como la tapicería de piel, el climatizador dual, el completo ordenador de a bordo, el sensor de aparcamiento, el control de velocidad de crucero con limitador, el control de estabilidad, el sensor de lluvia o las luces adaptativas.

Claro que esta dotación también tiene lagunas, como la impresentable rueda de repuesto de emergencia. Al lado de las que llevaba nuestra unidad de pruebas, parecía un juguete. En un coche de este precio bien se puede montar una rueda de verdad, si bien es cierto que un neumático de las medidas de los opcionales que llevábamos difícilmente cabe en el hueco.

Elegir un Jaguar siempre es una apuesta por un estilo muy definido que se mantiene a través del tiempo. Es asumir una estética y una forma particular de entender la vida y la automoción.

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p> Esto ya empieza a notarse viendo la suntuosa línea exterior del coche, pero se nos manifiesta con más claridad al abrir las puertas.
Pensado para ser deportivo pero no radical, el Jaguar XK ofrece un cómodo acceso, quizá el más fácil de la categoría, y permite sentarse bajo, pero no a ras de suelo. A esta agradable entrada –y salida- contribuyen también las grandes puertas y el volante, que se aparta para mejorar el hueco disponible.

Una vez acomodado en el asiento delantero, el conductor puede ajustar su posición gracias a los reglajes eléctricos de banqueta y volante. Con ellos, uno puede adoptar una postura tan elevada como la de cualquier berlina. Claro que, si quiere, también puede “tumbarse” hasta posiciones más cercanas a las de los deportivos más puros.

Los asientos son cómodos, pero no están sobrados de agarre lateral, algo que se deja notar cuando apuramos en las curvas. Al margen de este detalle, el nivel de confort es altísimo, casi tanto como el de los acabados y el de los materiales, que son de lo mejor del mercado. Llama la atención lo bien terminado que está el salpicadero, cubierto por entero de cuero de alta calidad y cosido con mimo.
Además, la disposición de los mandos es óptima, lo mismo que su tacto, con lo que el conductor lo tiene todo a su alcance con facilidad, incluidos posavasos. Por poner alguna pega, habría que mejorar los plásticos de la guantera, claramente por debajo del resto del conjunto, y tampoco estaría mal que hubiera algún hueco más para objetos pequeños.

Llegados a este punto, hay que decir que cualquier crítica queda silenciada cuando se repasa el listado del equipamiento. Es verdad que el coche cuesta unos respetables 89.000 euros, pero no es menos cierto que hay pocos modelos tan bien equipados de serie.

Y este elogio no se debe a la cantidad de equipamiento que lleva, sino a la gran calidad de éste. Así, no es habitual encontrarse con un navegador de serie y, además, con los mapas de toda Europa incluidos. También es destacable que los asientos de serie sean siempre eléctricos, con memoria y calefactables. Incluso en la dotación de seguridad hay puntos originales, como los airbags laterales, que se abren hasta tan arriba que hacen innecesarios los de cabeza; o como el capó, que se eleva en caso de atropello para minimizar los daños al peatón. Y otro detalle que nos gusta: el arranque tipo key-less, que permite, con un toque de botón, poner en marcha el motor sin tener que sacar el mando-llave del bolsillo.

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p> A lo ya citado hay que añadir una larga lista de elementos entre los que destacamos algunos, como la tapicería de piel, el climatizador dual, el completo ordenador de a bordo, el sensor de aparcamiento, el control de velocidad de crucero con limitador, el control de estabilidad, el sensor de lluvia o las luces adaptativas.

Claro que esta dotación también tiene lagunas, como la impresentable rueda de repuesto de emergencia. Al lado de las que llevaba nuestra unidad de pruebas, parecía un juguete. En un coche de este precio bien se puede montar una rueda de verdad, si bien es cierto que un neumático de las medidas de los opcionales que llevábamos difícilmente cabe en el hueco.

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