Jaguar XKR

Una fiera amansada, un torrente represado… Cualquiera de estas asociaciones resulta reveladora para definir la espectacular versión R de la saga XK de Jaguar, un GT con alma de deportivo en el que el refinamiento y el dinamismo se conjugan a partes iguales. Frente a deportivos de carácter indómito, reservados a manos expertas, este modelo es accesible a todo el mundo, sólo que, para ello, hay que tener los más de 100.000 euros que cuesta en sus dos carrocerías, convertible y coupé.
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Jaguar XKR
Jaguar XKR

Basado en el XK8, la versión “R” de la saga llega a uno de los segmentos más exclusivos del mercado con las ideas claras: más de lo mismo, pero optimizado. Si el XK 8 busca el equilibrio entre dinamismo y confort de marcha, entre radicalidad y refinamiento, este sensacional GT deportivo mantiene la misma consigna pero elevada a un plano superior. El resultado final ha sido, según la marca, un XK 8 mejorado en un 30 por ciento y un enérgico vehículo al alcance de todo tipo de conductores en términos de manejabilidad.

El XKR recibe idéntica mecánica que su hermano menor, es decir, un motor de gasolina de 4,2 litros y 8 cilindros en V. Sin embargo, en la búsqueda de mayores prestaciones y, sobre todo, una respuesta contundente a cualquier régimen, ha sido sobrealimentado hasta conceder una potencia de 420 CV, obtenida a 6.250 vueltas, y una cifra de par máximo de 57 mkg, radicada en 4.000 vueltas. Esos guarismos significan un incremento significativo de las prestaciones respecto al XK8. Así, pasa de 0 a 100 km/h en 5,2 segundos, en la versión coupé y 5,3 s, en la versión convertible, El XK8 necesita un segundo más en cada una de las carrocerías.

Asociado a un chasis muy ligero, fabricado en su totalidad de aluminio, proporciona una de las mejores relaciones potencia/peso del mercado: 3,96 kg/CV, en el caso del coupé, 4,08 en el caso del descapotable. Pocos rivales, salvo el Mercedes SL 55, lo superan en este aspecto, lo cual anticipa una respuesta sensacional ante cualquier situación.

Un sobrealimentador Eaton permite no sólo incrementar la potencia natural de este propulsor de 290 CV a 420 CV, sino también que la entrega tenga lugar en toda la gama de revoluciones, gracias a una modificación en el reglaje de las válvulas, de variación continua, Así, el 80 por ciento del par está disponible ya desde 2.000 vueltas y se mantiene muy alto hasta límites próximos al corte de inyección, radicado en torno a las 6.200 vueltas.

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p> Un sistema de alimentación electrónico sin retorno de combustible y un catalizador de escape de tres vías completan el trabajo del doble árbol de levas que acciona las válvulas. Para gestionar todo el conjunto, Jaguar recurre a un sistema electrónico que, una vez recibida información sobre velocidad del motor, posición del acelerador y temperatura del aceite, coteja los resultados en un mapa digital tridimensional basado en la optimización de prestaciones y decide cuál es el reglaje correcto para los árboles de levas.

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p> Jaguar también ha trabajado sobre el escape mediante la incorporación del Active Exhaust System, un sistema que varía el caudal de gases de escape que pasa por el silenciador con el objeto de proporcionar un rumor bajo a velocidades de crucero y un sonido deportivo cuando se pisa a fondo el acelerador.

Dando continuidad al deportivo motor, Jaguar incorpora la misma caja de cambios pilotada de seis velocidades disponible en el XK 8. Dos modos de utilización -secuencial, medidante levas, y automático-, y dos gestiones diferentes de la respuesta, -Confort y Sport- aseguran un abanico de utilización manual y adecuado a cada tipo de conducción. Según la marca, este cambio es extremadamente suave y preciso, tan sólo 600 milisegundos.

Una vez más, la filosofía del “más de lo mismo, pero incrementado” se aplica en todos los componentes que tienen incidencia directa sobre el comportamiento dinámico del vehículo. El chasis, como ya se comentó unas líneas más arriba, está fabricado en una estructura monocasco, íntegramente de aluminio, al igual que el XK8. Las suspensiones, independientes en ambos ejes, reciben tarados más firmes. El índice elástico de los muelles delanteros incrementa en un 38 por ciento y el de los traseros, en un 26 por ciento. Los amortiguadores son un 25 por ciento más duros y las estabilizadoras, 2 mm más gruesas. Un anclaje de suspensión montado entre los amortiguadores traseros refuerza este aumento de tarado. Estas modificaciones responden a la necesidad de hacer más dinámico el bastidor que el de su hermano de gama.

Pero, como el XKR tiene como premisa conjugar a partes iguales, mantiene el sistema CATS, de amortiguación adaptable de dos fases en función del estado del firme o las condiciones de conducción.

La servodirección ha recibido ajustes electrónicos y mecánicos, mientras que los discos de freno delanteros, ventilados, aumentan su diámetro hasta 355 mm (por los 325 mm del XK8) y su grosor hasta 32 mm, para dar mejor respuesta al incremento de potencia y prestaciones.

Todo el conjunto está sustentado por unos descomunales neumáticos 245/45, delante y 275/40, detrás, sobre llantas de 19 pulgadas, aunque opcionalmente el cliente podrá optar por ruedas delanteras de 255/35 y traseras de 285/30 sobre llantas de 20 pulgadas.

El hecho de que el XKR esté basado en el XK8 implica escasas y sutiles diferencias estéticas, tanto internas como externas, y las que hay se utilizan para acentuar el carácter deportivo del modelo y una imagen más elegante y distinguida para esta versión.

La letra “R” prolifera por doquier en este modelo. La vemos en las pinzas de freno en tono negro, en el pomo de la palanca de cambios, bajo los grupos ópticos traseros, en la pantalla táctil, y en el tacómetro. Las branquias laterales y las tomas de escape en el capó para aumentar la refrigeración del motor son exclusivas de esta variante deportiva, como también lo son las cuatro salidas de escape ensartadas en el nuevo paragolpes trasero y las llantas de aluminio de 19 pulgadas. La rejilla inferior delantera ha sido también ensanchada.

En el interior, Jaguar ensalza la elegancia innata de sus modelos con nuevos materiales y un salpicadero exclusivo para esta versión. Los asientos deportivos de piel, de serie, mejorables con un paquete Luxury, que incluye regulación eléctrica del agarre lateral, más otros 16 ajustes para la banqueta, dorsal y lumbar, y revestimiento de piel perforada, proporcionan un plus de lujo y confort acorde con las expectativas puestas en este Jaguar.

La dotación de serie es idéntica a la del XK 8, salvo en aquellos apartados que contribuyen a incrementar la elegancia general del conjunto. Así, cuenta con los mismos elementos de seguridad y ayuda a la conducción (cuatro airbags adaptables, anclajes Isofix, alarma, ABS con asistencia de frenada en emergencia, faros de encendido automático, sensor de lluvia y de aparcamiento delantero, limitador automático de la velocidad a 250 km/h, climatizador automático, ordenador de viaje, etc). El precio final es de 105.500 euros, para la versión coupé, y de 114.400, para la convertible, que se pueden incrementar ostensiblemente con elementos opcionales tales como el ya citado paquete Luxury (4.360 euros), equipo de sonido de 8 altavoces (1.450 euros), varias llantas de aleación de 19 y 20 pulgadas, sensor de aparcamiento delantero (500 euros), control de velocidad de crucero (1.600 euros), y otros elementos que hacen más exclusiva la posesión de un modelo como el XKR.

Basado en el XK8, la versión “R” de la saga llega a uno de los segmentos más exclusivos del mercado con las ideas claras: más de lo mismo, pero optimizado. Si el XK 8 busca el equilibrio entre dinamismo y confort de marcha, entre radicalidad y refinamiento, este sensacional GT deportivo mantiene la misma consigna pero elevada a un plano superior. El resultado final ha sido, según la marca, un XK 8 mejorado en un 30 por ciento y un enérgico vehículo al alcance de todo tipo de conductores en términos de manejabilidad.

El XKR recibe idéntica mecánica que su hermano menor, es decir, un motor de gasolina de 4,2 litros y 8 cilindros en V. Sin embargo, en la búsqueda de mayores prestaciones y, sobre todo, una respuesta contundente a cualquier régimen, ha sido sobrealimentado hasta conceder una potencia de 420 CV, obtenida a 6.250 vueltas, y una cifra de par máximo de 57 mkg, radicada en 4.000 vueltas. Esos guarismos significan un incremento significativo de las prestaciones respecto al XK8. Así, pasa de 0 a 100 km/h en 5,2 segundos, en la versión coupé y 5,3 s, en la versión convertible, El XK8 necesita un segundo más en cada una de las carrocerías.

Asociado a un chasis muy ligero, fabricado en su totalidad de aluminio, proporciona una de las mejores relaciones potencia/peso del mercado: 3,96 kg/CV, en el caso del coupé, 4,08 en el caso del descapotable. Pocos rivales, salvo el Mercedes SL 55, lo superan en este aspecto, lo cual anticipa una respuesta sensacional ante cualquier situación.

Un sobrealimentador Eaton permite no sólo incrementar la potencia natural de este propulsor de 290 CV a 420 CV, sino también que la entrega tenga lugar en toda la gama de revoluciones, gracias a una modificación en el reglaje de las válvulas, de variación continua, Así, el 80 por ciento del par está disponible ya desde 2.000 vueltas y se mantiene muy alto hasta límites próximos al corte de inyección, radicado en torno a las 6.200 vueltas.

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p> Un sistema de alimentación electrónico sin retorno de combustible y un catalizador de escape de tres vías completan el trabajo del doble árbol de levas que acciona las válvulas. Para gestionar todo el conjunto, Jaguar recurre a un sistema electrónico que, una vez recibida información sobre velocidad del motor, posición del acelerador y temperatura del aceite, coteja los resultados en un mapa digital tridimensional basado en la optimización de prestaciones y decide cuál es el reglaje correcto para los árboles de levas.

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p> Jaguar también ha trabajado sobre el escape mediante la incorporación del Active Exhaust System, un sistema que varía el caudal de gases de escape que pasa por el silenciador con el objeto de proporcionar un rumor bajo a velocidades de crucero y un sonido deportivo cuando se pisa a fondo el acelerador.

Dando continuidad al deportivo motor, Jaguar incorpora la misma caja de cambios pilotada de seis velocidades disponible en el XK 8. Dos modos de utilización -secuencial, medidante levas, y automático-, y dos gestiones diferentes de la respuesta, -Confort y Sport- aseguran un abanico de utilización manual y adecuado a cada tipo de conducción. Según la marca, este cambio es extremadamente suave y preciso, tan sólo 600 milisegundos.

Una vez más, la filosofía del “más de lo mismo, pero incrementado” se aplica en todos los componentes que tienen incidencia directa sobre el comportamiento dinámico del vehículo. El chasis, como ya se comentó unas líneas más arriba, está fabricado en una estructura monocasco, íntegramente de aluminio, al igual que el XK8. Las suspensiones, independientes en ambos ejes, reciben tarados más firmes. El índice elástico de los muelles delanteros incrementa en un 38 por ciento y el de los traseros, en un 26 por ciento. Los amortiguadores son un 25 por ciento más duros y las estabilizadoras, 2 mm más gruesas. Un anclaje de suspensión montado entre los amortiguadores traseros refuerza este aumento de tarado. Estas modificaciones responden a la necesidad de hacer más dinámico el bastidor que el de su hermano de gama.

Pero, como el XKR tiene como premisa conjugar a partes iguales, mantiene el sistema CATS, de amortiguación adaptable de dos fases en función del estado del firme o las condiciones de conducción.

La servodirección ha recibido ajustes electrónicos y mecánicos, mientras que los discos de freno delanteros, ventilados, aumentan su diámetro hasta 355 mm (por los 325 mm del XK8) y su grosor hasta 32 mm, para dar mejor respuesta al incremento de potencia y prestaciones.

Todo el conjunto está sustentado por unos descomunales neumáticos 245/45, delante y 275/40, detrás, sobre llantas de 19 pulgadas, aunque opcionalmente el cliente podrá optar por ruedas delanteras de 255/35 y traseras de 285/30 sobre llantas de 20 pulgadas.

El hecho de que el XKR esté basado en el XK8 implica escasas y sutiles diferencias estéticas, tanto internas como externas, y las que hay se utilizan para acentuar el carácter deportivo del modelo y una imagen más elegante y distinguida para esta versión.

La letra “R” prolifera por doquier en este modelo. La vemos en las pinzas de freno en tono negro, en el pomo de la palanca de cambios, bajo los grupos ópticos traseros, en la pantalla táctil, y en el tacómetro. Las branquias laterales y las tomas de escape en el capó para aumentar la refrigeración del motor son exclusivas de esta variante deportiva, como también lo son las cuatro salidas de escape ensartadas en el nuevo paragolpes trasero y las llantas de aluminio de 19 pulgadas. La rejilla inferior delantera ha sido también ensanchada.

En el interior, Jaguar ensalza la elegancia innata de sus modelos con nuevos materiales y un salpicadero exclusivo para esta versión. Los asientos deportivos de piel, de serie, mejorables con un paquete Luxury, que incluye regulación eléctrica del agarre lateral, más otros 16 ajustes para la banqueta, dorsal y lumbar, y revestimiento de piel perforada, proporcionan un plus de lujo y confort acorde con las expectativas puestas en este Jaguar.

La dotación de serie es idéntica a la del XK 8, salvo en aquellos apartados que contribuyen a incrementar la elegancia general del conjunto. Así, cuenta con los mismos elementos de seguridad y ayuda a la conducción (cuatro airbags adaptables, anclajes Isofix, alarma, ABS con asistencia de frenada en emergencia, faros de encendido automático, sensor de lluvia y de aparcamiento delantero, limitador automático de la velocidad a 250 km/h, climatizador automático, ordenador de viaje, etc). El precio final es de 105.500 euros, para la versión coupé, y de 114.400, para la convertible, que se pueden incrementar ostensiblemente con elementos opcionales tales como el ya citado paquete Luxury (4.360 euros), equipo de sonido de 8 altavoces (1.450 euros), varias llantas de aleación de 19 y 20 pulgadas, sensor de aparcamiento delantero (500 euros), control de velocidad de crucero (1.600 euros), y otros elementos que hacen más exclusiva la posesión de un modelo como el XKR.

Basado en el XK8, la versión “R” de la saga llega a uno de los segmentos más exclusivos del mercado con las ideas claras: más de lo mismo, pero optimizado. Si el XK 8 busca el equilibrio entre dinamismo y confort de marcha, entre radicalidad y refinamiento, este sensacional GT deportivo mantiene la misma consigna pero elevada a un plano superior. El resultado final ha sido, según la marca, un XK 8 mejorado en un 30 por ciento y un enérgico vehículo al alcance de todo tipo de conductores en términos de manejabilidad.

El XKR recibe idéntica mecánica que su hermano menor, es decir, un motor de gasolina de 4,2 litros y 8 cilindros en V. Sin embargo, en la búsqueda de mayores prestaciones y, sobre todo, una respuesta contundente a cualquier régimen, ha sido sobrealimentado hasta conceder una potencia de 420 CV, obtenida a 6.250 vueltas, y una cifra de par máximo de 57 mkg, radicada en 4.000 vueltas. Esos guarismos significan un incremento significativo de las prestaciones respecto al XK8. Así, pasa de 0 a 100 km/h en 5,2 segundos, en la versión coupé y 5,3 s, en la versión convertible, El XK8 necesita un segundo más en cada una de las carrocerías.

Asociado a un chasis muy ligero, fabricado en su totalidad de aluminio, proporciona una de las mejores relaciones potencia/peso del mercado: 3,96 kg/CV, en el caso del coupé, 4,08 en el caso del descapotable. Pocos rivales, salvo el Mercedes SL 55, lo superan en este aspecto, lo cual anticipa una respuesta sensacional ante cualquier situación.

Un sobrealimentador Eaton permite no sólo incrementar la potencia natural de este propulsor de 290 CV a 420 CV, sino también que la entrega tenga lugar en toda la gama de revoluciones, gracias a una modificación en el reglaje de las válvulas, de variación continua, Así, el 80 por ciento del par está disponible ya desde 2.000 vueltas y se mantiene muy alto hasta límites próximos al corte de inyección, radicado en torno a las 6.200 vueltas.

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Dando continuidad al deportivo motor, Jaguar incorpora la misma caja de cambios pilotada de seis velocidades disponible en el XK 8. Dos modos de utilización -secuencial, medidante levas, y automático-, y dos gestiones diferentes de la respuesta, -Confort y Sport- aseguran un abanico de utilización manual y adecuado a cada tipo de conducción. Según la marca, este cambio es extremadamente suave y preciso, tan sólo 600 milisegundos.

Una vez más, la filosofía del “más de lo mismo, pero incrementado” se aplica en todos los componentes que tienen incidencia directa sobre el comportamiento dinámico del vehículo. El chasis, como ya se comentó unas líneas más arriba, está fabricado en una estructura monocasco, íntegramente de aluminio, al igual que el XK8. Las suspensiones, independientes en ambos ejes, reciben tarados más firmes. El índice elástico de los muelles delanteros incrementa en un 38 por ciento y el de los traseros, en un 26 por ciento. Los amortiguadores son un 25 por ciento más duros y las estabilizadoras, 2 mm más gruesas. Un anclaje de suspensión montado entre los amortiguadores traseros refuerza este aumento de tarado. Estas modificaciones responden a la necesidad de hacer más dinámico el bastidor que el de su hermano de gama.

Pero, como el XKR tiene como premisa conjugar a partes iguales, mantiene el sistema CATS, de amortiguación adaptable de dos fases en función del estado del firme o las condiciones de conducción.

La servodirección ha recibido ajustes electrónicos y mecánicos, mientras que los discos de freno delanteros, ventilados, aumentan su diámetro hasta 355 mm (por los 325 mm del XK8) y su grosor hasta 32 mm, para dar mejor respuesta al incremento de potencia y prestaciones.

Todo el conjunto está sustentado por unos descomunales neumáticos 245/45, delante y 275/40, detrás, sobre llantas de 19 pulgadas, aunque opcionalmente el cliente podrá optar por ruedas delanteras de 255/35 y traseras de 285/30 sobre llantas de 20 pulgadas.

El hecho de que el XKR esté basado en el XK8 implica escasas y sutiles diferencias estéticas, tanto internas como externas, y las que hay se utilizan para acentuar el carácter deportivo del modelo y una imagen más elegante y distinguida para esta versión.

La letra “R” prolifera por doquier en este modelo. La vemos en las pinzas de freno en tono negro, en el pomo de la palanca de cambios, bajo los grupos ópticos traseros, en la pantalla táctil, y en el tacómetro. Las branquias laterales y las tomas de escape en el capó para aumentar la refrigeración del motor son exclusivas de esta variante deportiva, como también lo son las cuatro salidas de escape ensartadas en el nuevo paragolpes trasero y las llantas de aluminio de 19 pulgadas. La rejilla inferior delantera ha sido también ensanchada.

En el interior, Jaguar ensalza la elegancia innata de sus modelos con nuevos materiales y un salpicadero exclusivo para esta versión. Los asientos deportivos de piel, de serie, mejorables con un paquete Luxury, que incluye regulación eléctrica del agarre lateral, más otros 16 ajustes para la banqueta, dorsal y lumbar, y revestimiento de piel perforada, proporcionan un plus de lujo y confort acorde con las expectativas puestas en este Jaguar.

La dotación de serie es idéntica a la del XK 8, salvo en aquellos apartados que contribuyen a incrementar la elegancia general del conjunto. Así, cuenta con los mismos elementos de seguridad y ayuda a la conducción (cuatro airbags adaptables, anclajes Isofix, alarma, ABS con asistencia de frenada en emergencia, faros de encendido automático, sensor de lluvia y de aparcamiento delantero, limitador automático de la velocidad a 250 km/h, climatizador automático, ordenador de viaje, etc). El precio final es de 105.500 euros, para la versión coupé, y de 114.400, para la convertible, que se pueden incrementar ostensiblemente con elementos opcionales tales como el ya citado paquete Luxury (4.360 euros), equipo de sonido de 8 altavoces (1.450 euros), varias llantas de aleación de 19 y 20 pulgadas, sensor de aparcamiento delantero (500 euros), control de velocidad de crucero (1.600 euros), y otros elementos que hacen más exclusiva la posesión de un modelo como el XKR.

Basado en el XK8, la versión “R” de la saga llega a uno de los segmentos más exclusivos del mercado con las ideas claras: más de lo mismo, pero optimizado. Si el XK 8 busca el equilibrio entre dinamismo y confort de marcha, entre radicalidad y refinamiento, este sensacional GT deportivo mantiene la misma consigna pero elevada a un plano superior. El resultado final ha sido, según la marca, un XK 8 mejorado en un 30 por ciento y un enérgico vehículo al alcance de todo tipo de conductores en términos de manejabilidad.

El XKR recibe idéntica mecánica que su hermano menor, es decir, un motor de gasolina de 4,2 litros y 8 cilindros en V. Sin embargo, en la búsqueda de mayores prestaciones y, sobre todo, una respuesta contundente a cualquier régimen, ha sido sobrealimentado hasta conceder una potencia de 420 CV, obtenida a 6.250 vueltas, y una cifra de par máximo de 57 mkg, radicada en 4.000 vueltas. Esos guarismos significan un incremento significativo de las prestaciones respecto al XK8. Así, pasa de 0 a 100 km/h en 5,2 segundos, en la versión coupé y 5,3 s, en la versión convertible, El XK8 necesita un segundo más en cada una de las carrocerías.

Asociado a un chasis muy ligero, fabricado en su totalidad de aluminio, proporciona una de las mejores relaciones potencia/peso del mercado: 3,96 kg/CV, en el caso del coupé, 4,08 en el caso del descapotable. Pocos rivales, salvo el Mercedes SL 55, lo superan en este aspecto, lo cual anticipa una respuesta sensacional ante cualquier situación.

Un sobrealimentador Eaton permite no sólo incrementar la potencia natural de este propulsor de 290 CV a 420 CV, sino también que la entrega tenga lugar en toda la gama de revoluciones, gracias a una modificación en el reglaje de las válvulas, de variación continua, Así, el 80 por ciento del par está disponible ya desde 2.000 vueltas y se mantiene muy alto hasta límites próximos al corte de inyección, radicado en torno a las 6.200 vueltas.

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Dando continuidad al deportivo motor, Jaguar incorpora la misma caja de cambios pilotada de seis velocidades disponible en el XK 8. Dos modos de utilización -secuencial, medidante levas, y automático-, y dos gestiones diferentes de la respuesta, -Confort y Sport- aseguran un abanico de utilización manual y adecuado a cada tipo de conducción. Según la marca, este cambio es extremadamente suave y preciso, tan sólo 600 milisegundos.

Una vez más, la filosofía del “más de lo mismo, pero incrementado” se aplica en todos los componentes que tienen incidencia directa sobre el comportamiento dinámico del vehículo. El chasis, como ya se comentó unas líneas más arriba, está fabricado en una estructura monocasco, íntegramente de aluminio, al igual que el XK8. Las suspensiones, independientes en ambos ejes, reciben tarados más firmes. El índice elástico de los muelles delanteros incrementa en un 38 por ciento y el de los traseros, en un 26 por ciento. Los amortiguadores son un 25 por ciento más duros y las estabilizadoras, 2 mm más gruesas. Un anclaje de suspensión montado entre los amortiguadores traseros refuerza este aumento de tarado. Estas modificaciones responden a la necesidad de hacer más dinámico el bastidor que el de su hermano de gama.

Pero, como el XKR tiene como premisa conjugar a partes iguales, mantiene el sistema CATS, de amortiguación adaptable de dos fases en función del estado del firme o las condiciones de conducción.

La servodirección ha recibido ajustes electrónicos y mecánicos, mientras que los discos de freno delanteros, ventilados, aumentan su diámetro hasta 355 mm (por los 325 mm del XK8) y su grosor hasta 32 mm, para dar mejor respuesta al incremento de potencia y prestaciones.

Todo el conjunto está sustentado por unos descomunales neumáticos 245/45, delante y 275/40, detrás, sobre llantas de 19 pulgadas, aunque opcionalmente el cliente podrá optar por ruedas delanteras de 255/35 y traseras de 285/30 sobre llantas de 20 pulgadas.

El hecho de que el XKR esté basado en el XK8 implica escasas y sutiles diferencias estéticas, tanto internas como externas, y las que hay se utilizan para acentuar el carácter deportivo del modelo y una imagen más elegante y distinguida para esta versión.

La letra “R” prolifera por doquier en este modelo. La vemos en las pinzas de freno en tono negro, en el pomo de la palanca de cambios, bajo los grupos ópticos traseros, en la pantalla táctil, y en el tacómetro. Las branquias laterales y las tomas de escape en el capó para aumentar la refrigeración del motor son exclusivas de esta variante deportiva, como también lo son las cuatro salidas de escape ensartadas en el nuevo paragolpes trasero y las llantas de aluminio de 19 pulgadas. La rejilla inferior delantera ha sido también ensanchada.

En el interior, Jaguar ensalza la elegancia innata de sus modelos con nuevos materiales y un salpicadero exclusivo para esta versión. Los asientos deportivos de piel, de serie, mejorables con un paquete Luxury, que incluye regulación eléctrica del agarre lateral, más otros 16 ajustes para la banqueta, dorsal y lumbar, y revestimiento de piel perforada, proporcionan un plus de lujo y confort acorde con las expectativas puestas en este Jaguar.

La dotación de serie es idéntica a la del XK 8, salvo en aquellos apartados que contribuyen a incrementar la elegancia general del conjunto. Así, cuenta con los mismos elementos de seguridad y ayuda a la conducción (cuatro airbags adaptables, anclajes Isofix, alarma, ABS con asistencia de frenada en emergencia, faros de encendido automático, sensor de lluvia y de aparcamiento delantero, limitador automático de la velocidad a 250 km/h, climatizador automático, ordenador de viaje, etc). El precio final es de 105.500 euros, para la versión coupé, y de 114.400, para la convertible, que se pueden incrementar ostensiblemente con elementos opcionales tales como el ya citado paquete Luxury (4.360 euros), equipo de sonido de 8 altavoces (1.450 euros), varias llantas de aleación de 19 y 20 pulgadas, sensor de aparcamiento delantero (500 euros), control de velocidad de crucero (1.600 euros), y otros elementos que hacen más exclusiva la posesión de un modelo como el XKR.

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