Hyundai Atos Prime 1.1 GLS

Al realizar una prueba del Hyundai Atos tenemos que tener en cuenta un dato muy importante: hay muy pocos coches a un precio menor. Con un precio de tarifa de 8.500 euros, al que hay que añadir descuentos ocasionales, el Atos queda como un auténtico coche de acceso para aquellas personas que necesiten un automóvil para desplazamientos cortos y quieran gastarse lo menos posible.
Autopista -
Hyundai Atos Prime 1.1 GLS
Hyundai Atos Prime 1.1 GLS

Ese “racaneo” del cliente (lo entrecomillamos porque desembolsar casi 9.000 euros es costoso para casi cualquier bolsillo) es el mismo que tiene este Atos para con el conductor. Su puesto de conducción es simple y en él abundan los plásticos, que no son de gran calidad. Sin embargo, lo peor está en la ausencia de centímetros. Una persona que ronde los 1,85 metros lo pasará mal en el puesto de conducción, sobre todo por el escaso espacio para las piernas. Aún desplazando la banqueta hacia atrás al máximo, tenemos dificultades para encontrar una postura cómoda. Si pasamos de esa medida, mejor olvidarse de este coche: no entraremos.

Las plazas traseras no son mucho mejores, sino todo lo contrario. El espacio en esta zona está limitado a dos personas y no de demasiada talla. Es el más pequeño en este aspecto respecto a sus rivales, sólo siendo más reducido el espacio para las piernas que ofrece el C2. El resto: Daewoo Matiz, Fiat Panda, Ford Ka, Renault Twingo y Volkswagen Lupo le superan.

Por el contrario, el maletero nos sorprende con unos destacados 263 litros, por encima de su hermano mayor, el Getz (245-254), y superando a rivales directos como Matiz (145), C2 (193), Panda (206) o Ka (186). Esta cifra, traducida a la vida cotidiana, significa que un par de maletas sí que podemos llevar.

Una vez sabido que no existe derroche de espacio en este utilitario, es hora de analizar la utilización que podemos darle al modelo coreano. Es claro que su pequeño motor, de 1,1 litros de cilindrada y 59 CV oficiales de potencia (alguno más en nuestro banco de pruebas), le limita a un uso mayoritariamente urbano. Y eso teniendo en cuenta que el Atos estrena nuevo propulsor.

Éste aumenta su cilindrada, de 999 cm3 a 1.086 cm3, aunque no su potencia, que se mantiene en los citados 59 CV. No obstante, la gran novedad es el incremento del par máximo, de 8,6 a 9 mkg, que se obtiene además a inferior régimen, casi 500 rpm antes. Con ello, mejora la suavidad del propulsor a la hora de lidiar con el atasco diario.

Desplazamientos más largos también los puede afrontar, aunque no con excesiva comodidad. Aquí entran en juego un ruido mecánico desagradable, a poco que subamos de vueltas el motor, y la resistencia de la carrocería al aire, a pesar de que la altura ha descendido en 2,5 centímetros respecto la primera generación del Atos. Las prestaciones tampoco son destacadas, aunque se pueden mantener cruceros a velocidades legales sin apenas dificultades. El “problema” es llegar hasta esos 120 km/h, que emplearemos un “ratito”: acelera de 0 a 100 km/h en 16,7 segundos y llega a los 120 km/h en 31,29.

De esto son parcialmente responsables unos desarrollos largos, sobre todo a partir de la tercera velocidad, por lo que para sacarle algo de “chicha” al propulsor, tendremos que usar con frecuencia la palanca de cambios, una operación no muy placentera, ya que no es precisa, su recorrido es largo y su inserción es dificultosa en ocasiones. Además, vibra cuando estamos parados con el motor encendido.

De esto son parcialmente responsables unos desarrollos largos, sobre todo a partir de la tercera velocidad, por lo que para sacarle algo de “chicha” al propulsor, tendremos que usar con frecuencia la palanca de cambios, una operación no muy placentera, ya que no es precisa, su recorrido es largo y su inserción es dificultosa en ocasiones. Además, vibra cuando estamos parados con el motor encendido.

Ese “racaneo” del cliente (lo entrecomillamos porque desembolsar casi 9.000 euros es costoso para casi cualquier bolsillo) es el mismo que tiene este Atos para con el conductor. Su puesto de conducción es simple y en él abundan los plásticos, que no son de gran calidad. Sin embargo, lo peor está en la ausencia de centímetros. Una persona que ronde los 1,85 metros lo pasará mal en el puesto de conducción, sobre todo por el escaso espacio para las piernas. Aún desplazando la banqueta hacia atrás al máximo, tenemos dificultades para encontrar una postura cómoda. Si pasamos de esa medida, mejor olvidarse de este coche: no entraremos.

Las plazas traseras no son mucho mejores, sino todo lo contrario. El espacio en esta zona está limitado a dos personas y no de demasiada talla. Es el más pequeño en este aspecto respecto a sus rivales, sólo siendo más reducido el espacio para las piernas que ofrece el C2. El resto: Daewoo Matiz, Fiat Panda, Ford Ka, Renault Twingo y Volkswagen Lupo le superan.

Por el contrario, el maletero nos sorprende con unos destacados 263 litros, por encima de su hermano mayor, el Getz (245-254), y superando a rivales directos como Matiz (145), C2 (193), Panda (206) o Ka (186). Esta cifra, traducida a la vida cotidiana, significa que un par de maletas sí que podemos llevar.

Una vez sabido que no existe derroche de espacio en este utilitario, es hora de analizar la utilización que podemos darle al modelo coreano. Es claro que su pequeño motor, de 1,1 litros de cilindrada y 59 CV oficiales de potencia (alguno más en nuestro banco de pruebas), le limita a un uso mayoritariamente urbano. Y eso teniendo en cuenta que el Atos estrena nuevo propulsor.

Éste aumenta su cilindrada, de 999 cm3 a 1.086 cm3, aunque no su potencia, que se mantiene en los citados 59 CV. No obstante, la gran novedad es el incremento del par máximo, de 8,6 a 9 mkg, que se obtiene además a inferior régimen, casi 500 rpm antes. Con ello, mejora la suavidad del propulsor a la hora de lidiar con el atasco diario.

Desplazamientos más largos también los puede afrontar, aunque no con excesiva comodidad. Aquí entran en juego un ruido mecánico desagradable, a poco que subamos de vueltas el motor, y la resistencia de la carrocería al aire, a pesar de que la altura ha descendido en 2,5 centímetros respecto la primera generación del Atos. Las prestaciones tampoco son destacadas, aunque se pueden mantener cruceros a velocidades legales sin apenas dificultades. El “problema” es llegar hasta esos 120 km/h, que emplearemos un “ratito”: acelera de 0 a 100 km/h en 16,7 segundos y llega a los 120 km/h en 31,29.

De esto son parcialmente responsables unos desarrollos largos, sobre todo a partir de la tercera velocidad, por lo que para sacarle algo de “chicha” al propulsor, tendremos que usar con frecuencia la palanca de cambios, una operación no muy placentera, ya que no es precisa, su recorrido es largo y su inserción es dificultosa en ocasiones. Además, vibra cuando estamos parados con el motor encendido.

De esto son parcialmente responsables unos desarrollos largos, sobre todo a partir de la tercera velocidad, por lo que para sacarle algo de “chicha” al propulsor, tendremos que usar con frecuencia la palanca de cambios, una operación no muy placentera, ya que no es precisa, su recorrido es largo y su inserción es dificultosa en ocasiones. Además, vibra cuando estamos parados con el motor encendido.

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