Honda Accord 2.4i 190 CV

¿Te gusta conducir? Pues ya no tienes que sacar la mano por la ventanilla como propone BMW en sus anuncios: “conecta el piloto automático”. El nuevo Accord incorpora un novedoso control de crucero y todo un arsenal tecnológico que te sorprenderá.
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Honda Accord 2.4i 190 CV
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('http://multimedia.terra.es/viewer/portada.cfm?cod_media=53858&mapnivel1=MUS','','width=765,height=470') ">Honda Accord

Carnet por puntos, radares cada pocos kilómetros... las carreteras se han convertido en un auténtico coto privado de caza para los señores de las "libretas rosas". ¿Cuántos kilómetros conduces más pendiente de los pórticos que coronan las autopistas que de los coches que te rodean? ¿Nos habrán quitado el “amor por el volante” con tantos “flashazos” y amenazas de multas?

Para evitar ese estrés, te proponemos una vueltecita en el nuevo Accord, pero no en uno cualquiera. Tiene que incorporar el denominado ACC, un elemento opcional que sólo puedes montar –pangando 2.000 euros más- en las versiones de gasolina más potentes (las 2.4 de 190 CV) y de acabado más alto (el Executive).

El ACC (siglas de Adaptative Cruise Control) no es un control de crucero al uso: ya sabes, programas a qué velocidad quieres ir y te olvidas de acelerar. Es un auténtico “piloto automático”. Mediante los botones que llevas incorporados en el lado izquierdo del volante (comprúebalo en la foto junto a estas líneas), puedes programar una velocidad y una distancia. Serán los parámetros que guíen al sistema. Después, gracias a un radar situado tras el emblema de Honda, se mide la distancia que nos separa respecto al coche precedente. Nuestro Accord es capaz de mantener la velocidad y los metros que le hemos fijado. Nosotros no tendremos que acelerar, ni que frenar.

Si el vehículo al que seguimos aminora su velocidad, nuestro coche también decelerará. Incluso notamos cómo frena suavemente. Nuestra unidad montaba una transmisión automática y también reduce las marchas. Pura seda. Si por un casual deseamos “rodar libres”, sólo tenemos que acelerar o frenar. Además, si decidimos cambiar de carril, no tenemos que volver a programar el ACC. El radar sólo empieza a funcionar cuando el coche se encuentra completamente recto.

En el dibujo puedes ver que también existe un sistema que mantiene el coche entre líneas. Es el LKAS: también te vamos a hablar de él en esta prueba, pero ten en cuenta que todavía no está disponible en nuestro país.

Antes de seguir, tenemos que recordarte que el ACC está catalogado como un instrumento de confort y no de seguridad. Aunque lo programes, nunca debes bajar la guardia. El conductor siempre tiene la última decisión en sus manos. Así, ante un choque inminente, se encenderá una luz en el salpicadero. Es una especie de S.O.S para que el automovilista reaccione. Si no frena el conductor del vehículo, el sistema puede llegar a actuar sobre el sistema de frenos ABS e incluso realizar una frenada de emergencia.

Controles de crucero, reguladores de velocidad... Cada vez que se habla de todos estos dispositivos, los entendidos en la materia citan al “Vel Satis loco”. ¿Has oído la historia? Hay que remontarse al año 2004: un conductor francés era sorprendido a más de 200 km/h en la autopista y, lejos de detenerse, llamó por teléfono a la policía para explicar que no podía detener su Vel Satis: el control de velocidad de crucero se había encasquillado y le impedía frenar. La policía despejó media provincia y, al final, el coche enloquecido se detuvo sólo. La noticia corrió como la pólvora, pero Renault no las tenía todas consigo. Por eso, pidió un peritaje judicial que concluyó que el coche no tenía ningún fallo: fue el conductor el que no sabía manejarlo.

Estos sistemas tan sólo se presentan como una ayuda. Las marcas siempre delegan la última decisión al conductor, ya que –en caso de que el coche fallase- la responsabilidad sería tremenda.

Hasta ahora, estos controles de crucero activo estaban reservados para los coches más prestigiosos, como Audi, BMW, Lexus o Mercedes. Entre los rivales del Accord, casi todos los modelos incluyen diferentes sistemas de control de crucero, pero pocos presentan un funcionamiento activo como el de nuestro protagonista. Volkswagen se atreve con un dispositivo similar en el Passat, se bautiza como ADR y su precio varía según la motorización y el nivel de acabado. En la actualidad, VW investiga cómo lograr un coche que funcione sin conductor: estos estudios son muy habituales en la industria armamentística. Si quieres saber más sobre el tema, no te pierdas estos reportajes:

Controles de velocidad: tipología y debate

Los coches que salvarán vidas

El coche que se conduce solo

Darpa Challenge, la carrera de los coches-robot
¿El Gran Hermano en nuestro coche?

En algunos países, Honda ha ido más allá y ofrece el LKAS, un sistema que, mediante una cámara en el retrovisor interior, es capaz de mantener al coche entre las líneas del asfalto. Para ello, incluso “reconduce” de forma automática el volante. En España, de momento, no se ofrece ni como opción.

Ahora, llega el momento de apagar el ACC y centrarnos en cómo se comporta el coche bajo nuestros dictados.

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Carnet por puntos, radares cada pocos kilómetros... las carreteras se han convertido en un auténtico coto privado de caza para los señores de las "libretas rosas". ¿Cuántos kilómetros conduces más pendiente de los pórticos que coronan las autopistas que de los coches que te rodean? ¿Nos habrán quitado el “amor por el volante” con tantos “flashazos” y amenazas de multas?

Para evitar ese estrés, te proponemos una vueltecita en el nuevo Accord, pero no en uno cualquiera. Tiene que incorporar el denominado ACC, un elemento opcional que sólo puedes montar –pangando 2.000 euros más- en las versiones de gasolina más potentes (las 2.4 de 190 CV) y de acabado más alto (el Executive).

El ACC (siglas de Adaptative Cruise Control) no es un control de crucero al uso: ya sabes, programas a qué velocidad quieres ir y te olvidas de acelerar. Es un auténtico “piloto automático”. Mediante los botones que llevas incorporados en el lado izquierdo del volante (comprúebalo en la foto junto a estas líneas), puedes programar una velocidad y una distancia. Serán los parámetros que guíen al sistema. Después, gracias a un radar situado tras el emblema de Honda, se mide la distancia que nos separa respecto al coche precedente. Nuestro Accord es capaz de mantener la velocidad y los metros que le hemos fijado. Nosotros no tendremos que acelerar, ni que frenar.

Si el vehículo al que seguimos aminora su velocidad, nuestro coche también decelerará. Incluso notamos cómo frena suavemente. Nuestra unidad montaba una transmisión automática y también reduce las marchas. Pura seda. Si por un casual deseamos “rodar libres”, sólo tenemos que acelerar o frenar. Además, si decidimos cambiar de carril, no tenemos que volver a programar el ACC. El radar sólo empieza a funcionar cuando el coche se encuentra completamente recto.

En el dibujo puedes ver que también existe un sistema que mantiene el coche entre líneas. Es el LKAS: también te vamos a hablar de él en esta prueba, pero ten en cuenta que todavía no está disponible en nuestro país.

Antes de seguir, tenemos que recordarte que el ACC está catalogado como un instrumento de confort y no de seguridad. Aunque lo programes, nunca debes bajar la guardia. El conductor siempre tiene la última decisión en sus manos. Así, ante un choque inminente, se encenderá una luz en el salpicadero. Es una especie de S.O.S para que el automovilista reaccione. Si no frena el conductor del vehículo, el sistema puede llegar a actuar sobre el sistema de frenos ABS e incluso realizar una frenada de emergencia.

Controles de crucero, reguladores de velocidad... Cada vez que se habla de todos estos dispositivos, los entendidos en la materia citan al “Vel Satis loco”. ¿Has oído la historia? Hay que remontarse al año 2004: un conductor francés era sorprendido a más de 200 km/h en la autopista y, lejos de detenerse, llamó por teléfono a la policía para explicar que no podía detener su Vel Satis: el control de velocidad de crucero se había encasquillado y le impedía frenar. La policía despejó media provincia y, al final, el coche enloquecido se detuvo sólo. La noticia corrió como la pólvora, pero Renault no las tenía todas consigo. Por eso, pidió un peritaje judicial que concluyó que el coche no tenía ningún fallo: fue el conductor el que no sabía manejarlo.

Estos sistemas tan sólo se presentan como una ayuda. Las marcas siempre delegan la última decisión al conductor, ya que –en caso de que el coche fallase- la responsabilidad sería tremenda.

Hasta ahora, estos controles de crucero activo estaban reservados para los coches más prestigiosos, como Audi, BMW, Lexus o Mercedes. Entre los rivales del Accord, casi todos los modelos incluyen diferentes sistemas de control de crucero, pero pocos presentan un funcionamiento activo como el de nuestro protagonista. Volkswagen se atreve con un dispositivo similar en el Passat, se bautiza como ADR y su precio varía según la motorización y el nivel de acabado. En la actualidad, VW investiga cómo lograr un coche que funcione sin conductor: estos estudios son muy habituales en la industria armamentística. Si quieres saber más sobre el tema, no te pierdas estos reportajes:

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En algunos países, Honda ha ido más allá y ofrece el LKAS, un sistema que, mediante una cámara en el retrovisor interior, es capaz de mantener al coche entre las líneas del asfalto. Para ello, incluso “reconduce” de forma automática el volante. En España, de momento, no se ofrece ni como opción.

Ahora, llega el momento de apagar el ACC y centrarnos en cómo se comporta el coche bajo nuestros dictados.

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