Honda Jazz

Honda ha vuelto a dar en la diana con la segunda generación del Jazz, un vehículo sumamente satisfactorio en su uso diario dentro de la ciudad gracias a la presencia de un buen número de detalles encaminados a satisfacer las necesidades de sus ocupantes. Sólo le falta contar con una mecánica Diesel, aunque seguro que nadie la va a echar de menos después de probar sus deliciosos motores de gasolina.
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Honda Jazz
Honda Jazz

Cuando Honda presentó en Europa en el año 2003 su Honda Jazz, supuso una pequeña revolución dentro del mercado europeo. Y decimos europeo porque este tipo de vehículos de tamaño compacto, con carrocería monovolumen y una buena dosis de habitabilidad interior son moneda común entre los fabricantes japoneses. Su éxito lo corroboran los más de dos millones de unidades que se han vendido en este periodo en todo el mundo.

La nueva generación del Honda Jazz –la segunda- crece en todos los sentidos con respecto a su predecesor. Su longitud se cifra en 3,9 metros -55 mm más-, su anchura en 1,70 -20 mm más-, la distancia entre ejes crece 50 mm, alcanzando los 2,5 metros y los anchos de vía aumentan en 35 y 30 mm respectivamente. La única medida que se mantiene invariada es la altura.

Estas nuevas medidas hacen que en el interior nos encontremos con un incremento considerable, tanto de espacio para las piernas en las plazas traseras -18 mm según la marca- como en anchura a la altura de los hombros -44 mm delante y 43 detrás-.

A ello hay que sumar que las puertas traseras se pueden abrir en tres posiciones –antes dos- y en un ángulo máximo de 80 grados–antes 67- con lo que se facilita el acceso a estas plazas, sobre todo a las personas mayores.

La capacidad del maletero se cifra en 379 litros para las versiones con motor 1.2 y 399 litros para el 1.4. No es que el motor influya en su capacidad de carga sino que la versión 1.4 está dotada de un hueco bajo el piso del maletero –al estilo del que lleva el CR-V- que no lo lleva el 1.2.

Las recortadas dimensiones del Honda Jazz le situaban en un claro ambiente: la ciudad. Y justo en la urbe era donde el pequeño Honda Jazz se desenvolvía “como pez en el agua” ya que su longitud, su capacidad de giro, la posición elevada de los ocupantes y una buena dosis de diseño inteligente en su interior, hacían que el día a día en el tráfico urbano se pudiera llevar casi con una sonrisa. Y esto se mantiene inalterado en el nuevo Honda Jazz.

Se podría decir que la segunda generación que se empieza a comercializar en el próximo mes de noviembre no supone una revolución estética con respecto a la que ya conocíamos sino, simplemente, una evolución lógica y bien pensada encaminada a dotar al nuevo Honda Jazz de una imagen más fresca y moderna.

Una de las cosas que más llamaba la atención en la anterior generación del Honda Jazz era la facilidad con que se plegaban los asientos traseros para convertir el interior del pequeño Jazz en un gran espacio de carga. En esta nueva generación del Jazz, se mantiene esta peculiaridad y con un solo toque y una sola mano, todo el conjunto de respaldo y asiento se pliegan para formar una superficie plana.

Además, el Honda Jazz cuenta con un ingenioso sistema que permite plegar el asiento de las plazas traseras hacia arriba, juntándolo con el respaldo, lo que deja una superficie de carga bastante amplia como para poder llevar objetos voluminosos “encajados” y sin tener que recurrir al maletero.

Dos motores y cambio manual o automático

Cuando Honda presentó en Europa en el año 2003 su Honda Jazz, supuso una pequeña revolución dentro del mercado europeo. Y decimos europeo porque este tipo de vehículos de tamaño compacto, con carrocería monovolumen y una buena dosis de habitabilidad interior son moneda común entre los fabricantes japoneses. Su éxito lo corroboran los más de dos millones de unidades que se han vendido en este periodo en todo el mundo.

La nueva generación del Honda Jazz –la segunda- crece en todos los sentidos con respecto a su predecesor. Su longitud se cifra en 3,9 metros -55 mm más-, su anchura en 1,70 -20 mm más-, la distancia entre ejes crece 50 mm, alcanzando los 2,5 metros y los anchos de vía aumentan en 35 y 30 mm respectivamente. La única medida que se mantiene invariada es la altura.

Estas nuevas medidas hacen que en el interior nos encontremos con un incremento considerable, tanto de espacio para las piernas en las plazas traseras -18 mm según la marca- como en anchura a la altura de los hombros -44 mm delante y 43 detrás-.

A ello hay que sumar que las puertas traseras se pueden abrir en tres posiciones –antes dos- y en un ángulo máximo de 80 grados–antes 67- con lo que se facilita el acceso a estas plazas, sobre todo a las personas mayores.

La capacidad del maletero se cifra en 379 litros para las versiones con motor 1.2 y 399 litros para el 1.4. No es que el motor influya en su capacidad de carga sino que la versión 1.4 está dotada de un hueco bajo el piso del maletero –al estilo del que lleva el CR-V- que no lo lleva el 1.2.

Las recortadas dimensiones del Honda Jazz le situaban en un claro ambiente: la ciudad. Y justo en la urbe era donde el pequeño Honda Jazz se desenvolvía “como pez en el agua” ya que su longitud, su capacidad de giro, la posición elevada de los ocupantes y una buena dosis de diseño inteligente en su interior, hacían que el día a día en el tráfico urbano se pudiera llevar casi con una sonrisa. Y esto se mantiene inalterado en el nuevo Honda Jazz.

Se podría decir que la segunda generación que se empieza a comercializar en el próximo mes de noviembre no supone una revolución estética con respecto a la que ya conocíamos sino, simplemente, una evolución lógica y bien pensada encaminada a dotar al nuevo Honda Jazz de una imagen más fresca y moderna.

Una de las cosas que más llamaba la atención en la anterior generación del Honda Jazz era la facilidad con que se plegaban los asientos traseros para convertir el interior del pequeño Jazz en un gran espacio de carga. En esta nueva generación del Jazz, se mantiene esta peculiaridad y con un solo toque y una sola mano, todo el conjunto de respaldo y asiento se pliegan para formar una superficie plana.

Además, el Honda Jazz cuenta con un ingenioso sistema que permite plegar el asiento de las plazas traseras hacia arriba, juntándolo con el respaldo, lo que deja una superficie de carga bastante amplia como para poder llevar objetos voluminosos “encajados” y sin tener que recurrir al maletero.

Dos motores y cambio manual o automático

Cuando Honda presentó en Europa en el año 2003 su Honda Jazz, supuso una pequeña revolución dentro del mercado europeo. Y decimos europeo porque este tipo de vehículos de tamaño compacto, con carrocería monovolumen y una buena dosis de habitabilidad interior son moneda común entre los fabricantes japoneses. Su éxito lo corroboran los más de dos millones de unidades que se han vendido en este periodo en todo el mundo.

La nueva generación del Honda Jazz –la segunda- crece en todos los sentidos con respecto a su predecesor. Su longitud se cifra en 3,9 metros -55 mm más-, su anchura en 1,70 -20 mm más-, la distancia entre ejes crece 50 mm, alcanzando los 2,5 metros y los anchos de vía aumentan en 35 y 30 mm respectivamente. La única medida que se mantiene invariada es la altura.

Estas nuevas medidas hacen que en el interior nos encontremos con un incremento considerable, tanto de espacio para las piernas en las plazas traseras -18 mm según la marca- como en anchura a la altura de los hombros -44 mm delante y 43 detrás-.

A ello hay que sumar que las puertas traseras se pueden abrir en tres posiciones –antes dos- y en un ángulo máximo de 80 grados–antes 67- con lo que se facilita el acceso a estas plazas, sobre todo a las personas mayores.

La capacidad del maletero se cifra en 379 litros para las versiones con motor 1.2 y 399 litros para el 1.4. No es que el motor influya en su capacidad de carga sino que la versión 1.4 está dotada de un hueco bajo el piso del maletero –al estilo del que lleva el CR-V- que no lo lleva el 1.2.

Las recortadas dimensiones del Honda Jazz le situaban en un claro ambiente: la ciudad. Y justo en la urbe era donde el pequeño Honda Jazz se desenvolvía “como pez en el agua” ya que su longitud, su capacidad de giro, la posición elevada de los ocupantes y una buena dosis de diseño inteligente en su interior, hacían que el día a día en el tráfico urbano se pudiera llevar casi con una sonrisa. Y esto se mantiene inalterado en el nuevo Honda Jazz.

Se podría decir que la segunda generación que se empieza a comercializar en el próximo mes de noviembre no supone una revolución estética con respecto a la que ya conocíamos sino, simplemente, una evolución lógica y bien pensada encaminada a dotar al nuevo Honda Jazz de una imagen más fresca y moderna.

Una de las cosas que más llamaba la atención en la anterior generación del Honda Jazz era la facilidad con que se plegaban los asientos traseros para convertir el interior del pequeño Jazz en un gran espacio de carga. En esta nueva generación del Jazz, se mantiene esta peculiaridad y con un solo toque y una sola mano, todo el conjunto de respaldo y asiento se pliegan para formar una superficie plana.

Además, el Honda Jazz cuenta con un ingenioso sistema que permite plegar el asiento de las plazas traseras hacia arriba, juntándolo con el respaldo, lo que deja una superficie de carga bastante amplia como para poder llevar objetos voluminosos “encajados” y sin tener que recurrir al maletero.

Dos motores y cambio manual o automático

Cuando Honda presentó en Europa en el año 2003 su Honda Jazz, supuso una pequeña revolución dentro del mercado europeo. Y decimos europeo porque este tipo de vehículos de tamaño compacto, con carrocería monovolumen y una buena dosis de habitabilidad interior son moneda común entre los fabricantes japoneses. Su éxito lo corroboran los más de dos millones de unidades que se han vendido en este periodo en todo el mundo.

La nueva generación del Honda Jazz –la segunda- crece en todos los sentidos con respecto a su predecesor. Su longitud se cifra en 3,9 metros -55 mm más-, su anchura en 1,70 -20 mm más-, la distancia entre ejes crece 50 mm, alcanzando los 2,5 metros y los anchos de vía aumentan en 35 y 30 mm respectivamente. La única medida que se mantiene invariada es la altura.

Estas nuevas medidas hacen que en el interior nos encontremos con un incremento considerable, tanto de espacio para las piernas en las plazas traseras -18 mm según la marca- como en anchura a la altura de los hombros -44 mm delante y 43 detrás-.

A ello hay que sumar que las puertas traseras se pueden abrir en tres posiciones –antes dos- y en un ángulo máximo de 80 grados–antes 67- con lo que se facilita el acceso a estas plazas, sobre todo a las personas mayores.

La capacidad del maletero se cifra en 379 litros para las versiones con motor 1.2 y 399 litros para el 1.4. No es que el motor influya en su capacidad de carga sino que la versión 1.4 está dotada de un hueco bajo el piso del maletero –al estilo del que lleva el CR-V- que no lo lleva el 1.2.

Las recortadas dimensiones del Honda Jazz le situaban en un claro ambiente: la ciudad. Y justo en la urbe era donde el pequeño Honda Jazz se desenvolvía “como pez en el agua” ya que su longitud, su capacidad de giro, la posición elevada de los ocupantes y una buena dosis de diseño inteligente en su interior, hacían que el día a día en el tráfico urbano se pudiera llevar casi con una sonrisa. Y esto se mantiene inalterado en el nuevo Honda Jazz.

Se podría decir que la segunda generación que se empieza a comercializar en el próximo mes de noviembre no supone una revolución estética con respecto a la que ya conocíamos sino, simplemente, una evolución lógica y bien pensada encaminada a dotar al nuevo Honda Jazz de una imagen más fresca y moderna.

Una de las cosas que más llamaba la atención en la anterior generación del Honda Jazz era la facilidad con que se plegaban los asientos traseros para convertir el interior del pequeño Jazz en un gran espacio de carga. En esta nueva generación del Jazz, se mantiene esta peculiaridad y con un solo toque y una sola mano, todo el conjunto de respaldo y asiento se pliegan para formar una superficie plana.

Además, el Honda Jazz cuenta con un ingenioso sistema que permite plegar el asiento de las plazas traseras hacia arriba, juntándolo con el respaldo, lo que deja una superficie de carga bastante amplia como para poder llevar objetos voluminosos “encajados” y sin tener que recurrir al maletero.

Dos motores y cambio manual o automático

Cuando Honda presentó en Europa en el año 2003 su Honda Jazz, supuso una pequeña revolución dentro del mercado europeo. Y decimos europeo porque este tipo de vehículos de tamaño compacto, con carrocería monovolumen y una buena dosis de habitabilidad interior son moneda común entre los fabricantes japoneses. Su éxito lo corroboran los más de dos millones de unidades que se han vendido en este periodo en todo el mundo.

La nueva generación del Honda Jazz –la segunda- crece en todos los sentidos con respecto a su predecesor. Su longitud se cifra en 3,9 metros -55 mm más-, su anchura en 1,70 -20 mm más-, la distancia entre ejes crece 50 mm, alcanzando los 2,5 metros y los anchos de vía aumentan en 35 y 30 mm respectivamente. La única medida que se mantiene invariada es la altura.

Estas nuevas medidas hacen que en el interior nos encontremos con un incremento considerable, tanto de espacio para las piernas en las plazas traseras -18 mm según la marca- como en anchura a la altura de los hombros -44 mm delante y 43 detrás-.

A ello hay que sumar que las puertas traseras se pueden abrir en tres posiciones –antes dos- y en un ángulo máximo de 80 grados–antes 67- con lo que se facilita el acceso a estas plazas, sobre todo a las personas mayores.

La capacidad del maletero se cifra en 379 litros para las versiones con motor 1.2 y 399 litros para el 1.4. No es que el motor influya en su capacidad de carga sino que la versión 1.4 está dotada de un hueco bajo el piso del maletero –al estilo del que lleva el CR-V- que no lo lleva el 1.2.

Las recortadas dimensiones del Honda Jazz le situaban en un claro ambiente: la ciudad. Y justo en la urbe era donde el pequeño Honda Jazz se desenvolvía “como pez en el agua” ya que su longitud, su capacidad de giro, la posición elevada de los ocupantes y una buena dosis de diseño inteligente en su interior, hacían que el día a día en el tráfico urbano se pudiera llevar casi con una sonrisa. Y esto se mantiene inalterado en el nuevo Honda Jazz.

Se podría decir que la segunda generación que se empieza a comercializar en el próximo mes de noviembre no supone una revolución estética con respecto a la que ya conocíamos sino, simplemente, una evolución lógica y bien pensada encaminada a dotar al nuevo Honda Jazz de una imagen más fresca y moderna.

Una de las cosas que más llamaba la atención en la anterior generación del Honda Jazz era la facilidad con que se plegaban los asientos traseros para convertir el interior del pequeño Jazz en un gran espacio de carga. En esta nueva generación del Jazz, se mantiene esta peculiaridad y con un solo toque y una sola mano, todo el conjunto de respaldo y asiento se pliegan para formar una superficie plana.

Además, el Honda Jazz cuenta con un ingenioso sistema que permite plegar el asiento de las plazas traseras hacia arriba, juntándolo con el respaldo, lo que deja una superficie de carga bastante amplia como para poder llevar objetos voluminosos “encajados” y sin tener que recurrir al maletero.

Dos motores y cambio manual o automático

Cuando Honda presentó en Europa en el año 2003 su Honda Jazz, supuso una pequeña revolución dentro del mercado europeo. Y decimos europeo porque este tipo de vehículos de tamaño compacto, con carrocería monovolumen y una buena dosis de habitabilidad interior son moneda común entre los fabricantes japoneses. Su éxito lo corroboran los más de dos millones de unidades que se han vendido en este periodo en todo el mundo.

La nueva generación del Honda Jazz –la segunda- crece en todos los sentidos con respecto a su predecesor. Su longitud se cifra en 3,9 metros -55 mm más-, su anchura en 1,70 -20 mm más-, la distancia entre ejes crece 50 mm, alcanzando los 2,5 metros y los anchos de vía aumentan en 35 y 30 mm respectivamente. La única medida que se mantiene invariada es la altura.

Estas nuevas medidas hacen que en el interior nos encontremos con un incremento considerable, tanto de espacio para las piernas en las plazas traseras -18 mm según la marca- como en anchura a la altura de los hombros -44 mm delante y 43 detrás-.

A ello hay que sumar que las puertas traseras se pueden abrir en tres posiciones –antes dos- y en un ángulo máximo de 80 grados–antes 67- con lo que se facilita el acceso a estas plazas, sobre todo a las personas mayores.

La capacidad del maletero se cifra en 379 litros para las versiones con motor 1.2 y 399 litros para el 1.4. No es que el motor influya en su capacidad de carga sino que la versión 1.4 está dotada de un hueco bajo el piso del maletero –al estilo del que lleva el CR-V- que no lo lleva el 1.2.

Las recortadas dimensiones del Honda Jazz le situaban en un claro ambiente: la ciudad. Y justo en la urbe era donde el pequeño Honda Jazz se desenvolvía “como pez en el agua” ya que su longitud, su capacidad de giro, la posición elevada de los ocupantes y una buena dosis de diseño inteligente en su interior, hacían que el día a día en el tráfico urbano se pudiera llevar casi con una sonrisa. Y esto se mantiene inalterado en el nuevo Honda Jazz.

Se podría decir que la segunda generación que se empieza a comercializar en el próximo mes de noviembre no supone una revolución estética con respecto a la que ya conocíamos sino, simplemente, una evolución lógica y bien pensada encaminada a dotar al nuevo Honda Jazz de una imagen más fresca y moderna.

Una de las cosas que más llamaba la atención en la anterior generación del Honda Jazz era la facilidad con que se plegaban los asientos traseros para convertir el interior del pequeño Jazz en un gran espacio de carga. En esta nueva generación del Jazz, se mantiene esta peculiaridad y con un solo toque y una sola mano, todo el conjunto de respaldo y asiento se pliegan para formar una superficie plana.

Además, el Honda Jazz cuenta con un ingenioso sistema que permite plegar el asiento de las plazas traseras hacia arriba, juntándolo con el respaldo, lo que deja una superficie de carga bastante amplia como para poder llevar objetos voluminosos “encajados” y sin tener que recurrir al maletero.

Dos motores y cambio manual o automático

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