Honda CR-Z y Volkswagen Scirocco 1.4 TSi

Ya sea por medio del tradicional soplido del turbo en el Scirocco, o gracias al aporte eléctrico extra del híbrido CR-Z, estos dos coupés deportivos se alejan de lo convencional, pero no sólo en su mecánica, también en su conducción y planteamiento.
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Honda CR-Z y Volkswagen Scirocco 1.4 TSi
Honda CR-Z y Volkswagen Scirocco 1.4 TSi

Son dos de los coupés más apetecibles del mercado y en el diseño está gran parte de su secreto, pero no todo. Sus avanzadas mecánicas también tienen mucho que decir y aportan mayor personalidad todavía a estos automóviles que, en este caso, no pueden alardear de potencias desorbitadas, ni mucho menos, pero sí de buen equilibrio y agrado de uso, ya que en su interior encierran altas dosis de tecnología. El ya conocido 1.4 TSi de 122 CV de Volkswagen sigue siendo una referencia en cuanto a suavidad y buen rendimiento, algo que le brinda un elevado placer de conducción. Pero el CR-Z no se queda atrás y para ello recurre a un módulo híbrido que, unido a su motor atmosférico 1.5, consigue, a su manera, el suplemento extra de potencia que el Scirocco logra con la sobrealimentación. En conjunto declara 124 CV, aunque han sido prácticamente 133 CV en nuestro banco de rodillos, y casi 140 CV el Scirocco. No son cifras de deportivos, y quizá no se corresponden con su agresiva imagen, aunque tampoco son coches lentos. Quien necesite mayores prestaciones podrá optar por otras versiones del Scirocco, que llega hasta los 265 CV en su tope de gama R, sin embargo, el Honda se vende únicamente con la motorización que nos ocupa.

Aparte de mejores consumos, el atractivo que aporta una mecánica híbrida es mucho, sobre todo para amantes de la tecnología y para los que se sientan tentados por probar algo nuevo. El CR-Z, además, tiene la peculiaridad de comercializarse en combinación con cambio manual, en lugar de las habituales transmisiones automáticas de estos automóviles, lo que permite palpar más directamente y sin filtros el aporte adicional del motor eléctrico, el mismo delHonda Insight pero con diferente software —y sus mismas baterías de Ni-Mh—. Veamos en qué sobresale cada uno de nuestros protagonistas.

A la hora de analizar el comportamiento surgen las primeras diferencias importantes. Con sólo 2,5 vueltas entre topes, la rapidísima dirección del CR-Z acentúa la impresión de deportividad en el momento de inscribirse en las curvas. Es ágil y divertido circulando despacio, ya que el bastidor se muestra bastante receptivo a nuestras órdenes, y con un eje trasero dispuesto a redondear los giros cerrados a poco que lo provoquemos mediante un movimiento brusco del volante y levantando el pie derecho en pleno apoyo. Idóneo para divertirse cuando tras los mandos hay manos hábiles, aunque requiere mayor pericia y concentración si lo que se busca es eficacia pura, o si aumentamos el ritmo de marcha llevando a cabo una conducción netamente deportiva. En esta situación, los cambios de apoyo muy seguidos resultan menos francos que en el Scirocco, cuya carrocería balancea menos y transmite mayor confianza a alta velocidad. Aun así, y pese a un margen de agarre lateral ligeramente superior, el modelo de Volkswagen también trata de transmitir sensaciones deportivas mediante una puesta a punto muy específica de su bastidor, en la que su eje trasero aporta "emoción" en determinadas condiciones y, de igual modo que en su rival, se vuelve exigente al límite, aunque dispone de mayor aplomo. Su dirección es menos directa y no informa tan bien como la del CR-Z de lo que ocurre bajo las ruedas, pero no deja de tener un tacto óptimo.

Circulando por carreteras en mal estado de conservación el comportamiento del Scirocco se degrada menos que el del Honda, cuyo eje trasero, además, resulta excesivamente duro al pisar sobre baches; el delantero, por su parte, absorbe las irregularidades sin problema alguno. En el Volkswagen el confort de bacheo es superior, muy homogéneo en ambos trenes y con un excelente compromiso para tratarse de un deportivo. A pesar de ello, entre su lista de equipamiento opcional podemos encontrar una suspensión de dureza variable que, en principio, no creemos necesaria. Queda claro que sus mayores dimensiones juegan a su favor en este apartado aportando mayor estabilidad, sin embargo, llegado el momento de adentrarnos en el tráfico urbano el CR-Z se desenvuelve mejor.

Honda CR-Z
- Consumos
- Agilidad urbana
- Equipamiento

Volkswagen Scirocco
- Motor
- Comportamiento
- Silencio de marcha

Honda CR-Z
- Plazas tras. testimoniales
- Distancia de frenado
- Suspensión trasera dura

Volkswagen Scirocco
- Apertura maletero
- Altura boca de carga
- Equipamiento de serie

Interior

Son dos de los coupés más apetecibles del mercado y en el diseño está gran parte de su secreto, pero no todo. Sus avanzadas mecánicas también tienen mucho que decir y aportan mayor personalidad todavía a estos automóviles que, en este caso, no pueden alardear de potencias desorbitadas, ni mucho menos, pero sí de buen equilibrio y agrado de uso, ya que en su interior encierran altas dosis de tecnología. El ya conocido 1.4 TSi de 122 CV de Volkswagen sigue siendo una referencia en cuanto a suavidad y buen rendimiento, algo que le brinda un elevado placer de conducción. Pero el CR-Z no se queda atrás y para ello recurre a un módulo híbrido que, unido a su motor atmosférico 1.5, consigue, a su manera, el suplemento extra de potencia que el Scirocco logra con la sobrealimentación. En conjunto declara 124 CV, aunque han sido prácticamente 133 CV en nuestro banco de rodillos, y casi 140 CV el Scirocco. No son cifras de deportivos, y quizá no se corresponden con su agresiva imagen, aunque tampoco son coches lentos. Quien necesite mayores prestaciones podrá optar por otras versiones del Scirocco, que llega hasta los 265 CV en su tope de gama R, sin embargo, el Honda se vende únicamente con la motorización que nos ocupa.

Aparte de mejores consumos, el atractivo que aporta una mecánica híbrida es mucho, sobre todo para amantes de la tecnología y para los que se sientan tentados por probar algo nuevo. El CR-Z, además, tiene la peculiaridad de comercializarse en combinación con cambio manual, en lugar de las habituales transmisiones automáticas de estos automóviles, lo que permite palpar más directamente y sin filtros el aporte adicional del motor eléctrico, el mismo delHonda Insight pero con diferente software —y sus mismas baterías de Ni-Mh—. Veamos en qué sobresale cada uno de nuestros protagonistas.

A la hora de analizar el comportamiento surgen las primeras diferencias importantes. Con sólo 2,5 vueltas entre topes, la rapidísima dirección del CR-Z acentúa la impresión de deportividad en el momento de inscribirse en las curvas. Es ágil y divertido circulando despacio, ya que el bastidor se muestra bastante receptivo a nuestras órdenes, y con un eje trasero dispuesto a redondear los giros cerrados a poco que lo provoquemos mediante un movimiento brusco del volante y levantando el pie derecho en pleno apoyo. Idóneo para divertirse cuando tras los mandos hay manos hábiles, aunque requiere mayor pericia y concentración si lo que se busca es eficacia pura, o si aumentamos el ritmo de marcha llevando a cabo una conducción netamente deportiva. En esta situación, los cambios de apoyo muy seguidos resultan menos francos que en el Scirocco, cuya carrocería balancea menos y transmite mayor confianza a alta velocidad. Aun así, y pese a un margen de agarre lateral ligeramente superior, el modelo de Volkswagen también trata de transmitir sensaciones deportivas mediante una puesta a punto muy específica de su bastidor, en la que su eje trasero aporta "emoción" en determinadas condiciones y, de igual modo que en su rival, se vuelve exigente al límite, aunque dispone de mayor aplomo. Su dirección es menos directa y no informa tan bien como la del CR-Z de lo que ocurre bajo las ruedas, pero no deja de tener un tacto óptimo.

Circulando por carreteras en mal estado de conservación el comportamiento del Scirocco se degrada menos que el del Honda, cuyo eje trasero, además, resulta excesivamente duro al pisar sobre baches; el delantero, por su parte, absorbe las irregularidades sin problema alguno. En el Volkswagen el confort de bacheo es superior, muy homogéneo en ambos trenes y con un excelente compromiso para tratarse de un deportivo. A pesar de ello, entre su lista de equipamiento opcional podemos encontrar una suspensión de dureza variable que, en principio, no creemos necesaria. Queda claro que sus mayores dimensiones juegan a su favor en este apartado aportando mayor estabilidad, sin embargo, llegado el momento de adentrarnos en el tráfico urbano el CR-Z se desenvuelve mejor.

Honda CR-Z
- Consumos
- Agilidad urbana
- Equipamiento

Volkswagen Scirocco
- Motor
- Comportamiento
- Silencio de marcha

Honda CR-Z
- Plazas tras. testimoniales
- Distancia de frenado
- Suspensión trasera dura

Volkswagen Scirocco
- Apertura maletero
- Altura boca de carga
- Equipamiento de serie

Interior
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