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Honda Accord 2.2 i-DTEC Automático

Honda aumenta su gama Accord con la versión de cambio automático acoplado a su nuevo motor turbodiésel i-DTEC de 150 CV. Destinado a los amantes de la calidad de conducción y el confort de viaje, esta versión estrena un cambio de cinco marchas diseñado específicamente para esta mecánica.
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Honda Accord 2.2 i-DTEC Automático
Honda Accord 2.2 i-DTEC Automático

Pese a que todavía la elección de compra de versiones automáticas no está en línea con sus cualidades, Honda plantea un futuro brillante para esta gama de versiones automáticas acopladas al sedoso motor turbodiésel i-DTEC de 2,2 litros de cilindrada y 150 CV de potencia, pese a que supone un desembolso extra de 2.000 euros frente a la versión de cambio manual. De hecho, espera que un tercio de todos los Accord turbodiésel que se vendan estén equipados con esta transmisión automática.

La caja de cambios que se estrena en este Honda Accord está diseñada expresamente por la marca japonesa para su motor i-DTEC, de forma que aproveche al máximo sus cualidades de progresividad en la entrega de potencia y elasticidad en su conducta. Dispone de cinco marchas, convenientemente escalonadas en sus desarrollos, y su arquitectura es de cuatro ejes internos con el convertidor de par reforzado.

La gama del Accord turbodiésel automático se extiende en un abanico de ocho versiones, resultantes de la combinación de dos carrocerías –berlina y familiar- y cuatro niveles de equipamiento: Executive, Executive Piel, Luxury y Luxury Innova. La dotación de todas ellas es muy completa, llegando en la más alta a sistema de tecnología muy avanzada como el control de crucero con sistema de radar y el mantenimiento del carril con sistema de dirección activo.

Una de las particularidades del nuevo cambio automático, además de la utilización de sólo cinco marchas, es que su manejo manual se realiza, exclusivamente, desde las palancas instaladas tras el volante, no existiendo la opción de movimiento lineal de la palanca situada en la consola central. Para poder utilizar dichas palancas es necesario insertar la posición de la palanca de mando en la posición S, en lugar de la habitual D, donde funciona de modo automático.

Cuando se elige el sistema automático –posición D- la gestión del cambio incorpora dos sistemas de gestión que ayudan a mejorar la conducción: el Grade Logic Control y el Shift Hold Control. Con el primero, la gestión del cambio se adapta según se circule por una pendiente o por rampa ascendente, de manera que el momento del cambio se dilata hasta los puntos más favorables para la respuesta y el consumo de combustible. El segundo sistema permite al sistema de gestión adivinar cuando vamos a entrar en una curva de forma dinámica, por el movimiento del acelerador y el freno, evitando cambiar de marcha a una superior, por lo que se dispone de mayor retención en la entrada del viraje y mejor respuesta mecánica a la salida.

Pese a que todavía la elección de compra de versiones automáticas no está en línea con sus cualidades, Honda plantea un futuro brillante para esta gama de versiones automáticas acopladas al sedoso motor turbodiésel i-DTEC de 2,2 litros de cilindrada y 150 CV de potencia, pese a que supone un desembolso extra de 2.000 euros frente a la versión de cambio manual. De hecho, espera que un tercio de todos los Accord turbodiésel que se vendan estén equipados con esta transmisión automática.

La caja de cambios que se estrena en este Honda Accord está diseñada expresamente por la marca japonesa para su motor i-DTEC, de forma que aproveche al máximo sus cualidades de progresividad en la entrega de potencia y elasticidad en su conducta. Dispone de cinco marchas, convenientemente escalonadas en sus desarrollos, y su arquitectura es de cuatro ejes internos con el convertidor de par reforzado.

La gama del Accord turbodiésel automático se extiende en un abanico de ocho versiones, resultantes de la combinación de dos carrocerías –berlina y familiar- y cuatro niveles de equipamiento: Executive, Executive Piel, Luxury y Luxury Innova. La dotación de todas ellas es muy completa, llegando en la más alta a sistema de tecnología muy avanzada como el control de crucero con sistema de radar y el mantenimiento del carril con sistema de dirección activo.

Una de las particularidades del nuevo cambio automático, además de la utilización de sólo cinco marchas, es que su manejo manual se realiza, exclusivamente, desde las palancas instaladas tras el volante, no existiendo la opción de movimiento lineal de la palanca situada en la consola central. Para poder utilizar dichas palancas es necesario insertar la posición de la palanca de mando en la posición S, en lugar de la habitual D, donde funciona de modo automático.

Cuando se elige el sistema automático –posición D- la gestión del cambio incorpora dos sistemas de gestión que ayudan a mejorar la conducción: el Grade Logic Control y el Shift Hold Control. Con el primero, la gestión del cambio se adapta según se circule por una pendiente o por rampa ascendente, de manera que el momento del cambio se dilata hasta los puntos más favorables para la respuesta y el consumo de combustible. El segundo sistema permite al sistema de gestión adivinar cuando vamos a entrar en una curva de forma dinámica, por el movimiento del acelerador y el freno, evitando cambiar de marcha a una superior, por lo que se dispone de mayor retención en la entrada del viraje y mejor respuesta mecánica a la salida.

Pese a que todavía la elección de compra de versiones automáticas no está en línea con sus cualidades, Honda plantea un futuro brillante para esta gama de versiones automáticas acopladas al sedoso motor turbodiésel i-DTEC de 2,2 litros de cilindrada y 150 CV de potencia, pese a que supone un desembolso extra de 2.000 euros frente a la versión de cambio manual. De hecho, espera que un tercio de todos los Accord turbodiésel que se vendan estén equipados con esta transmisión automática.

La caja de cambios que se estrena en este Honda Accord está diseñada expresamente por la marca japonesa para su motor i-DTEC, de forma que aproveche al máximo sus cualidades de progresividad en la entrega de potencia y elasticidad en su conducta. Dispone de cinco marchas, convenientemente escalonadas en sus desarrollos, y su arquitectura es de cuatro ejes internos con el convertidor de par reforzado.

La gama del Accord turbodiésel automático se extiende en un abanico de ocho versiones, resultantes de la combinación de dos carrocerías –berlina y familiar- y cuatro niveles de equipamiento: Executive, Executive Piel, Luxury y Luxury Innova. La dotación de todas ellas es muy completa, llegando en la más alta a sistema de tecnología muy avanzada como el control de crucero con sistema de radar y el mantenimiento del carril con sistema de dirección activo.

Una de las particularidades del nuevo cambio automático, además de la utilización de sólo cinco marchas, es que su manejo manual se realiza, exclusivamente, desde las palancas instaladas tras el volante, no existiendo la opción de movimiento lineal de la palanca situada en la consola central. Para poder utilizar dichas palancas es necesario insertar la posición de la palanca de mando en la posición S, en lugar de la habitual D, donde funciona de modo automático.

Cuando se elige el sistema automático –posición D- la gestión del cambio incorpora dos sistemas de gestión que ayudan a mejorar la conducción: el Grade Logic Control y el Shift Hold Control. Con el primero, la gestión del cambio se adapta según se circule por una pendiente o por rampa ascendente, de manera que el momento del cambio se dilata hasta los puntos más favorables para la respuesta y el consumo de combustible. El segundo sistema permite al sistema de gestión adivinar cuando vamos a entrar en una curva de forma dinámica, por el movimiento del acelerador y el freno, evitando cambiar de marcha a una superior, por lo que se dispone de mayor retención en la entrada del viraje y mejor respuesta mecánica a la salida.

Pese a que todavía la elección de compra de versiones automáticas no está en línea con sus cualidades, Honda plantea un futuro brillante para esta gama de versiones automáticas acopladas al sedoso motor turbodiésel i-DTEC de 2,2 litros de cilindrada y 150 CV de potencia, pese a que supone un desembolso extra de 2.000 euros frente a la versión de cambio manual. De hecho, espera que un tercio de todos los Accord turbodiésel que se vendan estén equipados con esta transmisión automática.

La caja de cambios que se estrena en este Honda Accord está diseñada expresamente por la marca japonesa para su motor i-DTEC, de forma que aproveche al máximo sus cualidades de progresividad en la entrega de potencia y elasticidad en su conducta. Dispone de cinco marchas, convenientemente escalonadas en sus desarrollos, y su arquitectura es de cuatro ejes internos con el convertidor de par reforzado.

La gama del Accord turbodiésel automático se extiende en un abanico de ocho versiones, resultantes de la combinación de dos carrocerías –berlina y familiar- y cuatro niveles de equipamiento: Executive, Executive Piel, Luxury y Luxury Innova. La dotación de todas ellas es muy completa, llegando en la más alta a sistema de tecnología muy avanzada como el control de crucero con sistema de radar y el mantenimiento del carril con sistema de dirección activo.

Una de las particularidades del nuevo cambio automático, además de la utilización de sólo cinco marchas, es que su manejo manual se realiza, exclusivamente, desde las palancas instaladas tras el volante, no existiendo la opción de movimiento lineal de la palanca situada en la consola central. Para poder utilizar dichas palancas es necesario insertar la posición de la palanca de mando en la posición S, en lugar de la habitual D, donde funciona de modo automático.

Cuando se elige el sistema automático –posición D- la gestión del cambio incorpora dos sistemas de gestión que ayudan a mejorar la conducción: el Grade Logic Control y el Shift Hold Control. Con el primero, la gestión del cambio se adapta según se circule por una pendiente o por rampa ascendente, de manera que el momento del cambio se dilata hasta los puntos más favorables para la respuesta y el consumo de combustible. El segundo sistema permite al sistema de gestión adivinar cuando vamos a entrar en una curva de forma dinámica, por el movimiento del acelerador y el freno, evitando cambiar de marcha a una superior, por lo que se dispone de mayor retención en la entrada del viraje y mejor respuesta mecánica a la salida.

Pese a que todavía la elección de compra de versiones automáticas no está en línea con sus cualidades, Honda plantea un futuro brillante para esta gama de versiones automáticas acopladas al sedoso motor turbodiésel i-DTEC de 2,2 litros de cilindrada y 150 CV de potencia, pese a que supone un desembolso extra de 2.000 euros frente a la versión de cambio manual. De hecho, espera que un tercio de todos los Accord turbodiésel que se vendan estén equipados con esta transmisión automática.

La caja de cambios que se estrena en este Honda Accord está diseñada expresamente por la marca japonesa para su motor i-DTEC, de forma que aproveche al máximo sus cualidades de progresividad en la entrega de potencia y elasticidad en su conducta. Dispone de cinco marchas, convenientemente escalonadas en sus desarrollos, y su arquitectura es de cuatro ejes internos con el convertidor de par reforzado.

La gama del Accord turbodiésel automático se extiende en un abanico de ocho versiones, resultantes de la combinación de dos carrocerías –berlina y familiar- y cuatro niveles de equipamiento: Executive, Executive Piel, Luxury y Luxury Innova. La dotación de todas ellas es muy completa, llegando en la más alta a sistema de tecnología muy avanzada como el control de crucero con sistema de radar y el mantenimiento del carril con sistema de dirección activo.

Una de las particularidades del nuevo cambio automático, además de la utilización de sólo cinco marchas, es que su manejo manual se realiza, exclusivamente, desde las palancas instaladas tras el volante, no existiendo la opción de movimiento lineal de la palanca situada en la consola central. Para poder utilizar dichas palancas es necesario insertar la posición de la palanca de mando en la posición S, en lugar de la habitual D, donde funciona de modo automático.

Cuando se elige el sistema automático –posición D- la gestión del cambio incorpora dos sistemas de gestión que ayudan a mejorar la conducción: el Grade Logic Control y el Shift Hold Control. Con el primero, la gestión del cambio se adapta según se circule por una pendiente o por rampa ascendente, de manera que el momento del cambio se dilata hasta los puntos más favorables para la respuesta y el consumo de combustible. El segundo sistema permite al sistema de gestión adivinar cuando vamos a entrar en una curva de forma dinámica, por el movimiento del acelerador y el freno, evitando cambiar de marcha a una superior, por lo que se dispone de mayor retención en la entrada del viraje y mejor respuesta mecánica a la salida.

Pese a que todavía la elección de compra de versiones automáticas no está en línea con sus cualidades, Honda plantea un futuro brillante para esta gama de versiones automáticas acopladas al sedoso motor turbodiésel i-DTEC de 2,2 litros de cilindrada y 150 CV de potencia, pese a que supone un desembolso extra de 2.000 euros frente a la versión de cambio manual. De hecho, espera que un tercio de todos los Accord turbodiésel que se vendan estén equipados con esta transmisión automática.

La caja de cambios que se estrena en este Honda Accord está diseñada expresamente por la marca japonesa para su motor i-DTEC, de forma que aproveche al máximo sus cualidades de progresividad en la entrega de potencia y elasticidad en su conducta. Dispone de cinco marchas, convenientemente escalonadas en sus desarrollos, y su arquitectura es de cuatro ejes internos con el convertidor de par reforzado.

La gama del Accord turbodiésel automático se extiende en un abanico de ocho versiones, resultantes de la combinación de dos carrocerías –berlina y familiar- y cuatro niveles de equipamiento: Executive, Executive Piel, Luxury y Luxury Innova. La dotación de todas ellas es muy completa, llegando en la más alta a sistema de tecnología muy avanzada como el control de crucero con sistema de radar y el mantenimiento del carril con sistema de dirección activo.

Una de las particularidades del nuevo cambio automático, además de la utilización de sólo cinco marchas, es que su manejo manual se realiza, exclusivamente, desde las palancas instaladas tras el volante, no existiendo la opción de movimiento lineal de la palanca situada en la consola central. Para poder utilizar dichas palancas es necesario insertar la posición de la palanca de mando en la posición S, en lugar de la habitual D, donde funciona de modo automático.

Cuando se elige el sistema automático –posición D- la gestión del cambio incorpora dos sistemas de gestión que ayudan a mejorar la conducción: el Grade Logic Control y el Shift Hold Control. Con el primero, la gestión del cambio se adapta según se circule por una pendiente o por rampa ascendente, de manera que el momento del cambio se dilata hasta los puntos más favorables para la respuesta y el consumo de combustible. El segundo sistema permite al sistema de gestión adivinar cuando vamos a entrar en una curva de forma dinámica, por el movimiento del acelerador y el freno, evitando cambiar de marcha a una superior, por lo que se dispone de mayor retención en la entrada del viraje y mejor respuesta mecánica a la salida.

Pese a que todavía la elección de compra de versiones automáticas no está en línea con sus cualidades, Honda plantea un futuro brillante para esta gama de versiones automáticas acopladas al sedoso motor turbodiésel i-DTEC de 2,2 litros de cilindrada y 150 CV de potencia, pese a que supone un desembolso extra de 2.000 euros frente a la versión de cambio manual. De hecho, espera que un tercio de todos los Accord turbodiésel que se vendan estén equipados con esta transmisión automática.

La caja de cambios que se estrena en este Honda Accord está diseñada expresamente por la marca japonesa para su motor i-DTEC, de forma que aproveche al máximo sus cualidades de progresividad en la entrega de potencia y elasticidad en su conducta. Dispone de cinco marchas, convenientemente escalonadas en sus desarrollos, y su arquitectura es de cuatro ejes internos con el convertidor de par reforzado.

La gama del Accord turbodiésel automático se extiende en un abanico de ocho versiones, resultantes de la combinación de dos carrocerías –berlina y familiar- y cuatro niveles de equipamiento: Executive, Executive Piel, Luxury y Luxury Innova. La dotación de todas ellas es muy completa, llegando en la más alta a sistema de tecnología muy avanzada como el control de crucero con sistema de radar y el mantenimiento del carril con sistema de dirección activo.

Una de las particularidades del nuevo cambio automático, además de la utilización de sólo cinco marchas, es que su manejo manual se realiza, exclusivamente, desde las palancas instaladas tras el volante, no existiendo la opción de movimiento lineal de la palanca situada en la consola central. Para poder utilizar dichas palancas es necesario insertar la posición de la palanca de mando en la posición S, en lugar de la habitual D, donde funciona de modo automático.

Cuando se elige el sistema automático –posición D- la gestión del cambio incorpora dos sistemas de gestión que ayudan a mejorar la conducción: el Grade Logic Control y el Shift Hold Control. Con el primero, la gestión del cambio se adapta según se circule por una pendiente o por rampa ascendente, de manera que el momento del cambio se dilata hasta los puntos más favorables para la respuesta y el consumo de combustible. El segundo sistema permite al sistema de gestión adivinar cuando vamos a entrar en una curva de forma dinámica, por el movimiento del acelerador y el freno, evitando cambiar de marcha a una superior, por lo que se dispone de mayor retención en la entrada del viraje y mejor respuesta mecánica a la salida.

Pese a que todavía la elección de compra de versiones automáticas no está en línea con sus cualidades, Honda plantea un futuro brillante para esta gama de versiones automáticas acopladas al sedoso motor turbodiésel i-DTEC de 2,2 litros de cilindrada y 150 CV de potencia, pese a que supone un desembolso extra de 2.000 euros frente a la versión de cambio manual. De hecho, espera que un tercio de todos los Accord turbodiésel que se vendan estén equipados con esta transmisión automática.

La caja de cambios que se estrena en este Honda Accord está diseñada expresamente por la marca japonesa para su motor i-DTEC, de forma que aproveche al máximo sus cualidades de progresividad en la entrega de potencia y elasticidad en su conducta. Dispone de cinco marchas, convenientemente escalonadas en sus desarrollos, y su arquitectura es de cuatro ejes internos con el convertidor de par reforzado.

La gama del Accord turbodiésel automático se extiende en un abanico de ocho versiones, resultantes de la combinación de dos carrocerías –berlina y familiar- y cuatro niveles de equipamiento: Executive, Executive Piel, Luxury y Luxury Innova. La dotación de todas ellas es muy completa, llegando en la más alta a sistema de tecnología muy avanzada como el control de crucero con sistema de radar y el mantenimiento del carril con sistema de dirección activo.

Una de las particularidades del nuevo cambio automático, además de la utilización de sólo cinco marchas, es que su manejo manual se realiza, exclusivamente, desde las palancas instaladas tras el volante, no existiendo la opción de movimiento lineal de la palanca situada en la consola central. Para poder utilizar dichas palancas es necesario insertar la posición de la palanca de mando en la posición S, en lugar de la habitual D, donde funciona de modo automático.

Cuando se elige el sistema automático –posición D- la gestión del cambio incorpora dos sistemas de gestión que ayudan a mejorar la conducción: el Grade Logic Control y el Shift Hold Control. Con el primero, la gestión del cambio se adapta según se circule por una pendiente o por rampa ascendente, de manera que el momento del cambio se dilata hasta los puntos más favorables para la respuesta y el consumo de combustible. El segundo sistema permite al sistema de gestión adivinar cuando vamos a entrar en una curva de forma dinámica, por el movimiento del acelerador y el freno, evitando cambiar de marcha a una superior, por lo que se dispone de mayor retención en la entrada del viraje y mejor respuesta mecánica a la salida.

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