Honda Accord 2006

La marca japonesa acaba de poner al día su modelo Accord. Las novedades más importantes, reflejadas en berlina y Tourer, son la incorporación de una nueva caja de seis marchas para el i-CTDI, el sistema de control de estabilidad para el 2.0, además de las mejoras estéticas centradas en carrocería e interior.
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Honda Accord 2006
Honda Accord 2006

No ha cambiado mucho, pero sí ha recibido algunos órganos mecánicos vitales para competir con los modelos más recientes de su segmento, como el sistema de control de estabilidad en el 2.4 y una caja de cambios de seis velocidades asociada a la motorización Diesel. Además, los pequeños retoques estéticos, centrados fundamentalmente en el frontal, le otorgan una imagen moderna y vanguardista. De hecho, es uno de los modelos más avanzados del mundo en cuanto a aerodinámica, con un coeficiente de penetración al aire de sólo 0,26, un valor sensiblemente inferior a la media de su categoría.

Las modificaciones exteriores se centran en la parte frontal de la berlina y Tourer, con un nuevo paragolpes, parrilla, faros delanteros y capó. En las dos carrocerías se incorporan llantas de aleación de 16 ó 17 pulgadas de nuevo diseño.

En la berlina se muestran algunos cambios en la parte trasera, como paragolpes, grupos ópticos y embellecedores de las puertas. En el Tourer, que cuenta con 50 milímetros más de distancia entre ejes (85 mm más largo que la berlina), se han incorporado nuevas barras de techo, más largas que en la versión anterior, y unos remates cromados que bordean todas las ventanillas laterales.

Respecto a los cambios efectuados en el habitáculo, son comunes en las dos carrocerías. Lo más llamativo es el nuevo diseño del cuadro de instrumentos, que incorpora una nueva pantalla multifunción que muestra el consumo medio e instantáneo, el tiempo transcurrido, la distancia recorrida, la velocidad media, etc. Nuevo, también, es el volante, que tiene un aro más grueso e incorpora un embellecedor y mandos para el equipo de sonido. También se han modificado los materiales de los paneles de las puertas así como los tejidos de la tapicería de los asientos.

Entre el equipamiento disponible se encuentra un sistema de navegación RDS con reconocimiento por voz para la navegación con sistema de detección de atascos, manos libres Bluetooth, así como un sistema de control de velocidad de crucero adaptativo (Adaptative Cruise Control) disponible para las versiones 2.4 Executive con transmisión manual y automática.

La versión 2.0 incorpora de serie el sistema de control de estabilidad de serie, con lo que toda la gama cuenta ya con este dispositivo. Además, las versiones 2.2 i-CTDi cuentan con caja de cambios de 6 velocidades, lo que permite desahogar el régimen de motor y reducir los niveles de ruido y consumo.

El sistema ACC, situado tras la parrilla, evalúa las condiciones de conducción mediante un radar que mide la distancia con el vehículo precedente, además de la velocidad y el desvío. Un dispositivo electrónico permite controlar la distancia al coche precedente, frenando en caso de que se interponga algún vehículo de forma repentina.

Se suma ahora a la gama una nueva versión, denominada Type S, que pretende dar una imagen más deportiva que el Executive. Está asociada a una motorización 2.4 de 190 CV y comprende un equipamiento específico en el que se prescinde de los asientos eléctricos calefactados y del techo solar. Según anuncia la marca, la relación de desmultiplicación de la dirección es diferente, más directa (2,76 vueltas de volante entre topes).

Durante la breve toma de contacto que tuvimos oportunidad de realizar por los alrededores de Madrid con la versión 2.2 i-CTDI, pudimos apreciar la precisión del manejo de la nueva caja de cambios y la suavidad que otorga al modelo. Los desarrollos no se han alargado demasiado, lo que permite un uso muy agradable del coche, sin necesidad de efectuar reducciones de marcha cuando circulamos por vías rápidas ante ligeras pendientes.

Todavía no sabemos la forma en que afectará la nueva caja de cambios a las prestaciones y al consumo -tendremos que esperar un poco para realizar una prueba exhaustiva con datos de nuestro Centro Técnico-, aunque las cifras homologadas se mantienen más o menos en los mismos valores (se reduce el consumo urbano en cinco décimas y aumenta el extraurbano en una décima).

El resto de componentes mecánicos no ha recibido ninguna modificación. Si el Accord ya era uno de los modelos más interesantes de la categoría, la inclusión de una caja de cambios de seis velocidades representa un verdadero salto cualitativo. Tan sólo la diferencia de potencia respecto a los rivales de última hornada lo deja en situación de desventaja sobre el papel, porque en la práctica es realmente interesante, tanto por su eficacia en carretera como por su suavidad y comodidad.

No ha cambiado mucho, pero sí ha recibido algunos órganos mecánicos vitales para competir con los modelos más recientes de su segmento, como el sistema de control de estabilidad en el 2.4 y una caja de cambios de seis velocidades asociada a la motorización Diesel. Además, los pequeños retoques estéticos, centrados fundamentalmente en el frontal, le otorgan una imagen moderna y vanguardista. De hecho, es uno de los modelos más avanzados del mundo en cuanto a aerodinámica, con un coeficiente de penetración al aire de sólo 0,26, un valor sensiblemente inferior a la media de su categoría.

Las modificaciones exteriores se centran en la parte frontal de la berlina y Tourer, con un nuevo paragolpes, parrilla, faros delanteros y capó. En las dos carrocerías se incorporan llantas de aleación de 16 ó 17 pulgadas de nuevo diseño.

En la berlina se muestran algunos cambios en la parte trasera, como paragolpes, grupos ópticos y embellecedores de las puertas. En el Tourer, que cuenta con 50 milímetros más de distancia entre ejes (85 mm más largo que la berlina), se han incorporado nuevas barras de techo, más largas que en la versión anterior, y unos remates cromados que bordean todas las ventanillas laterales.

Respecto a los cambios efectuados en el habitáculo, son comunes en las dos carrocerías. Lo más llamativo es el nuevo diseño del cuadro de instrumentos, que incorpora una nueva pantalla multifunción que muestra el consumo medio e instantáneo, el tiempo transcurrido, la distancia recorrida, la velocidad media, etc. Nuevo, también, es el volante, que tiene un aro más grueso e incorpora un embellecedor y mandos para el equipo de sonido. También se han modificado los materiales de los paneles de las puertas así como los tejidos de la tapicería de los asientos.

Entre el equipamiento disponible se encuentra un sistema de navegación RDS con reconocimiento por voz para la navegación con sistema de detección de atascos, manos libres Bluetooth, así como un sistema de control de velocidad de crucero adaptativo (Adaptative Cruise Control) disponible para las versiones 2.4 Executive con transmisión manual y automática.

La versión 2.0 incorpora de serie el sistema de control de estabilidad de serie, con lo que toda la gama cuenta ya con este dispositivo. Además, las versiones 2.2 i-CTDi cuentan con caja de cambios de 6 velocidades, lo que permite desahogar el régimen de motor y reducir los niveles de ruido y consumo.

El sistema ACC, situado tras la parrilla, evalúa las condiciones de conducción mediante un radar que mide la distancia con el vehículo precedente, además de la velocidad y el desvío. Un dispositivo electrónico permite controlar la distancia al coche precedente, frenando en caso de que se interponga algún vehículo de forma repentina.

Se suma ahora a la gama una nueva versión, denominada Type S, que pretende dar una imagen más deportiva que el Executive. Está asociada a una motorización 2.4 de 190 CV y comprende un equipamiento específico en el que se prescinde de los asientos eléctricos calefactados y del techo solar. Según anuncia la marca, la relación de desmultiplicación de la dirección es diferente, más directa (2,76 vueltas de volante entre topes).

Durante la breve toma de contacto que tuvimos oportunidad de realizar por los alrededores de Madrid con la versión 2.2 i-CTDI, pudimos apreciar la precisión del manejo de la nueva caja de cambios y la suavidad que otorga al modelo. Los desarrollos no se han alargado demasiado, lo que permite un uso muy agradable del coche, sin necesidad de efectuar reducciones de marcha cuando circulamos por vías rápidas ante ligeras pendientes.

Todavía no sabemos la forma en que afectará la nueva caja de cambios a las prestaciones y al consumo -tendremos que esperar un poco para realizar una prueba exhaustiva con datos de nuestro Centro Técnico-, aunque las cifras homologadas se mantienen más o menos en los mismos valores (se reduce el consumo urbano en cinco décimas y aumenta el extraurbano en una décima).

El resto de componentes mecánicos no ha recibido ninguna modificación. Si el Accord ya era uno de los modelos más interesantes de la categoría, la inclusión de una caja de cambios de seis velocidades representa un verdadero salto cualitativo. Tan sólo la diferencia de potencia respecto a los rivales de última hornada lo deja en situación de desventaja sobre el papel, porque en la práctica es realmente interesante, tanto por su eficacia en carretera como por su suavidad y comodidad.

No ha cambiado mucho, pero sí ha recibido algunos órganos mecánicos vitales para competir con los modelos más recientes de su segmento, como el sistema de control de estabilidad en el 2.4 y una caja de cambios de seis velocidades asociada a la motorización Diesel. Además, los pequeños retoques estéticos, centrados fundamentalmente en el frontal, le otorgan una imagen moderna y vanguardista. De hecho, es uno de los modelos más avanzados del mundo en cuanto a aerodinámica, con un coeficiente de penetración al aire de sólo 0,26, un valor sensiblemente inferior a la media de su categoría.

Las modificaciones exteriores se centran en la parte frontal de la berlina y Tourer, con un nuevo paragolpes, parrilla, faros delanteros y capó. En las dos carrocerías se incorporan llantas de aleación de 16 ó 17 pulgadas de nuevo diseño.

En la berlina se muestran algunos cambios en la parte trasera, como paragolpes, grupos ópticos y embellecedores de las puertas. En el Tourer, que cuenta con 50 milímetros más de distancia entre ejes (85 mm más largo que la berlina), se han incorporado nuevas barras de techo, más largas que en la versión anterior, y unos remates cromados que bordean todas las ventanillas laterales.

Respecto a los cambios efectuados en el habitáculo, son comunes en las dos carrocerías. Lo más llamativo es el nuevo diseño del cuadro de instrumentos, que incorpora una nueva pantalla multifunción que muestra el consumo medio e instantáneo, el tiempo transcurrido, la distancia recorrida, la velocidad media, etc. Nuevo, también, es el volante, que tiene un aro más grueso e incorpora un embellecedor y mandos para el equipo de sonido. También se han modificado los materiales de los paneles de las puertas así como los tejidos de la tapicería de los asientos.

Entre el equipamiento disponible se encuentra un sistema de navegación RDS con reconocimiento por voz para la navegación con sistema de detección de atascos, manos libres Bluetooth, así como un sistema de control de velocidad de crucero adaptativo (Adaptative Cruise Control) disponible para las versiones 2.4 Executive con transmisión manual y automática.

La versión 2.0 incorpora de serie el sistema de control de estabilidad de serie, con lo que toda la gama cuenta ya con este dispositivo. Además, las versiones 2.2 i-CTDi cuentan con caja de cambios de 6 velocidades, lo que permite desahogar el régimen de motor y reducir los niveles de ruido y consumo.

El sistema ACC, situado tras la parrilla, evalúa las condiciones de conducción mediante un radar que mide la distancia con el vehículo precedente, además de la velocidad y el desvío. Un dispositivo electrónico permite controlar la distancia al coche precedente, frenando en caso de que se interponga algún vehículo de forma repentina.

Se suma ahora a la gama una nueva versión, denominada Type S, que pretende dar una imagen más deportiva que el Executive. Está asociada a una motorización 2.4 de 190 CV y comprende un equipamiento específico en el que se prescinde de los asientos eléctricos calefactados y del techo solar. Según anuncia la marca, la relación de desmultiplicación de la dirección es diferente, más directa (2,76 vueltas de volante entre topes).

Durante la breve toma de contacto que tuvimos oportunidad de realizar por los alrededores de Madrid con la versión 2.2 i-CTDI, pudimos apreciar la precisión del manejo de la nueva caja de cambios y la suavidad que otorga al modelo. Los desarrollos no se han alargado demasiado, lo que permite un uso muy agradable del coche, sin necesidad de efectuar reducciones de marcha cuando circulamos por vías rápidas ante ligeras pendientes.

Todavía no sabemos la forma en que afectará la nueva caja de cambios a las prestaciones y al consumo -tendremos que esperar un poco para realizar una prueba exhaustiva con datos de nuestro Centro Técnico-, aunque las cifras homologadas se mantienen más o menos en los mismos valores (se reduce el consumo urbano en cinco décimas y aumenta el extraurbano en una décima).

El resto de componentes mecánicos no ha recibido ninguna modificación. Si el Accord ya era uno de los modelos más interesantes de la categoría, la inclusión de una caja de cambios de seis velocidades representa un verdadero salto cualitativo. Tan sólo la diferencia de potencia respecto a los rivales de última hornada lo deja en situación de desventaja sobre el papel, porque en la práctica es realmente interesante, tanto por su eficacia en carretera como por su suavidad y comodidad.

No ha cambiado mucho, pero sí ha recibido algunos órganos mecánicos vitales para competir con los modelos más recientes de su segmento, como el sistema de control de estabilidad en el 2.4 y una caja de cambios de seis velocidades asociada a la motorización Diesel. Además, los pequeños retoques estéticos, centrados fundamentalmente en el frontal, le otorgan una imagen moderna y vanguardista. De hecho, es uno de los modelos más avanzados del mundo en cuanto a aerodinámica, con un coeficiente de penetración al aire de sólo 0,26, un valor sensiblemente inferior a la media de su categoría.

Las modificaciones exteriores se centran en la parte frontal de la berlina y Tourer, con un nuevo paragolpes, parrilla, faros delanteros y capó. En las dos carrocerías se incorporan llantas de aleación de 16 ó 17 pulgadas de nuevo diseño.

En la berlina se muestran algunos cambios en la parte trasera, como paragolpes, grupos ópticos y embellecedores de las puertas. En el Tourer, que cuenta con 50 milímetros más de distancia entre ejes (85 mm más largo que la berlina), se han incorporado nuevas barras de techo, más largas que en la versión anterior, y unos remates cromados que bordean todas las ventanillas laterales.

Respecto a los cambios efectuados en el habitáculo, son comunes en las dos carrocerías. Lo más llamativo es el nuevo diseño del cuadro de instrumentos, que incorpora una nueva pantalla multifunción que muestra el consumo medio e instantáneo, el tiempo transcurrido, la distancia recorrida, la velocidad media, etc. Nuevo, también, es el volante, que tiene un aro más grueso e incorpora un embellecedor y mandos para el equipo de sonido. También se han modificado los materiales de los paneles de las puertas así como los tejidos de la tapicería de los asientos.

Entre el equipamiento disponible se encuentra un sistema de navegación RDS con reconocimiento por voz para la navegación con sistema de detección de atascos, manos libres Bluetooth, así como un sistema de control de velocidad de crucero adaptativo (Adaptative Cruise Control) disponible para las versiones 2.4 Executive con transmisión manual y automática.

La versión 2.0 incorpora de serie el sistema de control de estabilidad de serie, con lo que toda la gama cuenta ya con este dispositivo. Además, las versiones 2.2 i-CTDi cuentan con caja de cambios de 6 velocidades, lo que permite desahogar el régimen de motor y reducir los niveles de ruido y consumo.

El sistema ACC, situado tras la parrilla, evalúa las condiciones de conducción mediante un radar que mide la distancia con el vehículo precedente, además de la velocidad y el desvío. Un dispositivo electrónico permite controlar la distancia al coche precedente, frenando en caso de que se interponga algún vehículo de forma repentina.

Se suma ahora a la gama una nueva versión, denominada Type S, que pretende dar una imagen más deportiva que el Executive. Está asociada a una motorización 2.4 de 190 CV y comprende un equipamiento específico en el que se prescinde de los asientos eléctricos calefactados y del techo solar. Según anuncia la marca, la relación de desmultiplicación de la dirección es diferente, más directa (2,76 vueltas de volante entre topes).

Durante la breve toma de contacto que tuvimos oportunidad de realizar por los alrededores de Madrid con la versión 2.2 i-CTDI, pudimos apreciar la precisión del manejo de la nueva caja de cambios y la suavidad que otorga al modelo. Los desarrollos no se han alargado demasiado, lo que permite un uso muy agradable del coche, sin necesidad de efectuar reducciones de marcha cuando circulamos por vías rápidas ante ligeras pendientes.

Todavía no sabemos la forma en que afectará la nueva caja de cambios a las prestaciones y al consumo -tendremos que esperar un poco para realizar una prueba exhaustiva con datos de nuestro Centro Técnico-, aunque las cifras homologadas se mantienen más o menos en los mismos valores (se reduce el consumo urbano en cinco décimas y aumenta el extraurbano en una décima).

El resto de componentes mecánicos no ha recibido ninguna modificación. Si el Accord ya era uno de los modelos más interesantes de la categoría, la inclusión de una caja de cambios de seis velocidades representa un verdadero salto cualitativo. Tan sólo la diferencia de potencia respecto a los rivales de última hornada lo deja en situación de desventaja sobre el papel, porque en la práctica es realmente interesante, tanto por su eficacia en carretera como por su suavidad y comodidad.

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