Ford S-Max 2.0 TDCI Titanium

En un segmento en proceso de renovación, como demuestran las nuevas generaciones del Peugeot 807, Citroën C8 o Renault Espace, el Ford S-Max viene abrir un camino nuevo a golpe de imagen y comportamiento dinámico.
Autopista -
Ford S-Max 2.0 TDCI Titanium
Ford S-Max 2.0 TDCI Titanium
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('http://multimedia.terra.es/viewer/portada.cfm?cod_media=54537&mapnivel1=MUS','','width=765,height=470') ">Ford S-Max

Otra realización que se sube al carro del 5+2. En los últimos tiempos estamos asistiendo a una proliferación de monovolúmenes que escogen la polivalencia y modularidad que ofrece la instalación de una tercera fila de asientos.

No importa el tamaño. Es cada vez más común que modelos de dimensiones reducidas decidan seguir un camino antiguamente reservado a las realizaciones más grandes. Por ello, ante tal congregación, ahora sería más correcto hablar de dos grupos: los que ofrecen la tercera fila de serie, con independencia de sus dimensiones, y los que exigen un desembolso adicional. El S-Max es de estos últimos. Ford pide 750 euros por hacer del modelo de 5 plazas uno de 7. Las diferencias de una u otra configuración no son notables, dado que los asientos de la tercera fila se abaten y pliegan individualmente dejando un suelo de carga plano. La única diferencia es que, como 5 plazas, dispone de una bandeja opcional que sale desde el maletero hacia el exterior para facilitar la maniobra de carga, algo que no es posible en la variante de 7.

A sabiendas de que el acceso a la fila supletoria es complicado, Ford ha instalado un sistema corredero de las banquetas intermedias (se mueven hasta 15 centímetros hacia delante) que facilita la entrada. Además, permite aumentar o reducir el espacio de los pasajeros según las necesidades.

La modularidad se ve potenciada por el hecho de que la segunda fila cuenta con asientos individuales, también abatibles y plegables. Dos ventajas fundamentales proporciona: aumento de las posibilidades de configuración del interior e incremento de la capacidad de carga con los cinco asientos para pasajeros plegados. De 255 litros pasamos a unos considerables 1.210 litros. Un hueco bajo el piso del maletero aporta otros 30 litros adicionales.

FORD S-MAX 2.0 TDCI TITANIUM

MITSUBISHI GRANDIS 2.0 DI-D INFORM

RENAULT ESPACE 2.2 DCI EXPRESSION

CITROËN C8 2.2 HDI FAP EXCLUSIVE

CHRYSLER VOYAGER 2.5 CRD SE

DIMENSIONES

         

Batalla (mm)

2.850

2.830

2.803

2.823

2.878

Vía Delantera (mm)

1.589

1.550

1.574

1.570

1.600

Vía Trasera (mm)

1.605

1.555

1.556

1.548

1.626

         

Longitud (mm)

4.768

4.765

4.661

4.726

4.808

Anchura (mm)

1.961

1.795

1.860

1.854

1.997

Altura (mm)

1.658

1.655

1.728

1.752

1.749

 

PESO

         

Peso total vacío Kg.

No disponible

1.710

1.775

1.750

No disponible

 

HABITABILIDAD

         

Altura en plazas traseras (cm)

93

96

97

94

99

Anchura en plazas traseras (cm)

152

144

154

138

164

Altura en 3ª línea de asientos (cm)

89

86

85

87

85

Espacio máximo de piernas detrás del acompañante (cm)

74

71

72

67

73

Espacio máximo de piernas en la 3º fila de asientos (cm)

66

77

85

72

65

Espacio máximo de piernas detrás de conductor (cm)

84

77

80

78

75

CAPACIDAD DE CARGA

         

Volumen mínimo maletero (litros)

255

295

175

325

305

Volumen sin 3ª fila de asientos (litros)

595-745

575-690

540-660

770-885

790

Volumen 2ª fila abatida (litros)

1.210

840

No puede

No puede

No puede

Anchura boca de carga (litros)

118

109

118

123

130

Altura boca de carga (litros)

80

85

105

100

103

Altura boca de carga desde el suelo (cm)

66

72

56

60

61

En líneas generales, el interior está muy bien rematado. Destaca la calidad de los materiales, especialmente la tapicería en Alcantara y cuero utilizada en los asientos, con un mullido extraordinario.

La versión probada llevaba el nivel de acabado Titanium -hay una versión más básica, denominada Trend-, aderezado por un exclusivo X-Pack que, a la calidad interior de esta terminación añade una cierta dosis de elegancia patente en su techo panorámico, el sistema de control de crucero, la tapicería en Alcantara y cuero, el freno de estacionamiento eléctrico, el sistema Bluetooth, el sistema de control por voz y las llantas de aleación de 17 pulgadas sobre neumáticos “runflat”. Este complemento supone un incremento del precio del modelo en 1.600 euros para la versión de cinco plazas y de 2.900 para la de siete, siempre respecto al Titanium convencional.

Por ello, son difícilmente explicables ciertos detalles de acabado que menoscaban el completo conjunto. No sólo, nos llama poderosamente la atención la inexistencia de una rueda de repuesto –defecto más acusado en las versiones que no disponen de runflat, cuya solución es la incorporación de un kit reparapinchazos-. También lo apreciamos, sorprendentemente, en los protectores traseros de la tercera fila de asientos, cuyos tornillos, que los unen a los respaldos, se pasaron de vueltas con el uso, dejándolos sueltos. Un tanto de lo mismo podemos decir de la lona cubremaletero. Con las tres filas de asientos desplegadas, lo único que podemos hacer con ella es dejarla en casa. Tampoco compartimos que la tercera fila de asientos no sea desmontable por mucho que cuando se pliegue deje un piso plano para maletero. El Volkswagen Touran por ejemplo también ofrece los asientos supletorios como opción pero sí permite retirarlos a gusto del consumidor.

Ergonómicamente, el S-Max está en un peldaño igual, o incluso superior, a otras realizaciones. El acceso a mandos desde la posición del conductor es impecable y la regulación abundante. Además, el modelo de Ford no se olvida de la comodidad de los pasajeros de la segunda y tercera fila. Pese a que hemos visto modelos de su longitud que disponen de mayor espacio para las piernas de los pasajeros sexto y séptimo, dos adultos pueden viajar aceptablemente en ese espacio. Todo depende de la longitud del trayecto. A cambio, la fila intermedia cuenta con unas ingentes proporciones. Ofrece más espacio para piernas que cualquier otro de sus rivales, como se ve en el cuadro superior, y la anchura a la altura de los hombros sólo es superada por el Crhsyler Voyager. Si a ello añadimos que dispone de climatizador para las plazas intermedias y, opcionalmente, de DVD, el viaje para sus ocupantes puede ser de lo más placentero.

El diseño de la consola central y del salpicadero es atractivo. Aunque la profusión de huecos no es su punto fuerte sí que podemos apreciar la funcionalidad de algunos espacios que ayudan a olvidar una guantera de escasa capacidad.

El precio del S-Max es uno de sus argumentos principales. La relación entre prestaciones, polivalencia de uso, comportamiento y economía es excelente. Se trata de uno de los modelos más baratos de su segmento. Sin embargo, debemos advertir de que el precio es engañoso.

Ya hemos hablado de dos desembolsos adicionales: 2.900 euros, por un paquete más exclusivo de acabado respecto al nivel superior de acabado Titanium. También hemos comentado que el opcional control de estabilidad más control de tracción, cuesta 650 euros y, si añadimos también la recomendable amortiguación adaptativa, 1.220 euros. Pero el sobreprecio no termina ahí. Suspensión deportiva por 100 euros, sistema de DVD por 2.250 euros, sensor de presión de neumáticos por 180, y un largo etcétera de extras que pueden hacer que los 29.780 euros de la versión Titanium (27.000 la básica Trend) aumente fácilmente por encima de los 35.000 euros, a pesar de que seguimos sosteniendo que la dotación de serie nos parece muy aceptable, especialmente en elementos de seguridad, apartado en el que recientemente ha obtenido la máxima puntuación otorgada por EuroNCAP, cinco estrellas, en lo que respecta a protección de ocupantes adultos. Así que, cuidado con los caprichos.

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('http://multimedia.terra.es/viewer/portada.cfm?cod_media=54537&mapnivel1=MUS','','width=765,height=470') ">Ford S-Max

Otra realización que se sube al carro del 5+2. En los últimos tiempos estamos asistiendo a una proliferación de monovolúmenes que escogen la polivalencia y modularidad que ofrece la instalación de una tercera fila de asientos.

No importa el tamaño. Es cada vez más común que modelos de dimensiones reducidas decidan seguir un camino antiguamente reservado a las realizaciones más grandes. Por ello, ante tal congregación, ahora sería más correcto hablar de dos grupos: los que ofrecen la tercera fila de serie, con independencia de sus dimensiones, y los que exigen un desembolso adicional. El S-Max es de estos últimos. Ford pide 750 euros por hacer del modelo de 5 plazas uno de 7. Las diferencias de una u otra configuración no son notables, dado que los asientos de la tercera fila se abaten y pliegan individualmente dejando un suelo de carga plano. La única diferencia es que, como 5 plazas, dispone de una bandeja opcional que sale desde el maletero hacia el exterior para facilitar la maniobra de carga, algo que no es posible en la variante de 7.

A sabiendas de que el acceso a la fila supletoria es complicado, Ford ha instalado un sistema corredero de las banquetas intermedias (se mueven hasta 15 centímetros hacia delante) que facilita la entrada. Además, permite aumentar o reducir el espacio de los pasajeros según las necesidades.

La modularidad se ve potenciada por el hecho de que la segunda fila cuenta con asientos individuales, también abatibles y plegables. Dos ventajas fundamentales proporciona: aumento de las posibilidades de configuración del interior e incremento de la capacidad de carga con los cinco asientos para pasajeros plegados. De 255 litros pasamos a unos considerables 1.210 litros. Un hueco bajo el piso del maletero aporta otros 30 litros adicionales.

FORD S-MAX 2.0 TDCI TITANIUM

MITSUBISHI GRANDIS 2.0 DI-D INFORM

RENAULT ESPACE 2.2 DCI EXPRESSION

CITROËN C8 2.2 HDI FAP EXCLUSIVE

CHRYSLER VOYAGER 2.5 CRD SE

DIMENSIONES

         

Batalla (mm)

2.850

2.830

2.803

2.823

2.878

Vía Delantera (mm)

1.589

1.550

1.574

1.570

1.600

Vía Trasera (mm)

1.605

1.555

1.556

1.548

1.626

         

Longitud (mm)

4.768

4.765

4.661

4.726

4.808

Anchura (mm)

1.961

1.795

1.860

1.854

1.997

Altura (mm)

1.658

1.655

1.728

1.752

1.749

 

PESO

         

Peso total vacío Kg.

No disponible

1.710

1.775

1.750

No disponible

 

HABITABILIDAD

         

Altura en plazas traseras (cm)

93

96

97

94

99

Anchura en plazas traseras (cm)

152

144

154

138

164

Altura en 3ª línea de asientos (cm)

89

86

85

87

85

Espacio máximo de piernas detrás del acompañante (cm)

74

71

72

67

73

Espacio máximo de piernas en la 3º fila de asientos (cm)

66

77

85

72

65

Espacio máximo de piernas detrás de conductor (cm)

84

77

80

78

75

CAPACIDAD DE CARGA

         

Volumen mínimo maletero (litros)

255

295

175

325

305

Volumen sin 3ª fila de asientos (litros)

595-745

575-690

540-660

770-885

790

Volumen 2ª fila abatida (litros)

1.210

840

No puede

No puede

No puede

Anchura boca de carga (litros)

118

109

118

123

130

Altura boca de carga (litros)

80

85

105

100

103

Altura boca de carga desde el suelo (cm)

66

72

56

60

61

En líneas generales, el interior está muy bien rematado. Destaca la calidad de los materiales, especialmente la tapicería en Alcantara y cuero utilizada en los asientos, con un mullido extraordinario.

La versión probada llevaba el nivel de acabado Titanium -hay una versión más básica, denominada Trend-, aderezado por un exclusivo X-Pack que, a la calidad interior de esta terminación añade una cierta dosis de elegancia patente en su techo panorámico, el sistema de control de crucero, la tapicería en Alcantara y cuero, el freno de estacionamiento eléctrico, el sistema Bluetooth, el sistema de control por voz y las llantas de aleación de 17 pulgadas sobre neumáticos “runflat”. Este complemento supone un incremento del precio del modelo en 1.600 euros para la versión de cinco plazas y de 2.900 para la de siete, siempre respecto al Titanium convencional.

Por ello, son difícilmente explicables ciertos detalles de acabado que menoscaban el completo conjunto. No sólo, nos llama poderosamente la atención la inexistencia de una rueda de repuesto –defecto más acusado en las versiones que no disponen de runflat, cuya solución es la incorporación de un kit reparapinchazos-. También lo apreciamos, sorprendentemente, en los protectores traseros de la tercera fila de asientos, cuyos tornillos, que los unen a los respaldos, se pasaron de vueltas con el uso, dejándolos sueltos. Un tanto de lo mismo podemos decir de la lona cubremaletero. Con las tres filas de asientos desplegadas, lo único que podemos hacer con ella es dejarla en casa. Tampoco compartimos que la tercera fila de asientos no sea desmontable por mucho que cuando se pliegue deje un piso plano para maletero. El Volkswagen Touran por ejemplo también ofrece los asientos supletorios como opción pero sí permite retirarlos a gusto del consumidor.

Ergonómicamente, el S-Max está en un peldaño igual, o incluso superior, a otras realizaciones. El acceso a mandos desde la posición del conductor es impecable y la regulación abundante. Además, el modelo de Ford no se olvida de la comodidad de los pasajeros de la segunda y tercera fila. Pese a que hemos visto modelos de su longitud que disponen de mayor espacio para las piernas de los pasajeros sexto y séptimo, dos adultos pueden viajar aceptablemente en ese espacio. Todo depende de la longitud del trayecto. A cambio, la fila intermedia cuenta con unas ingentes proporciones. Ofrece más espacio para piernas que cualquier otro de sus rivales, como se ve en el cuadro superior, y la anchura a la altura de los hombros sólo es superada por el Crhsyler Voyager. Si a ello añadimos que dispone de climatizador para las plazas intermedias y, opcionalmente, de DVD, el viaje para sus ocupantes puede ser de lo más placentero.

El diseño de la consola central y del salpicadero es atractivo. Aunque la profusión de huecos no es su punto fuerte sí que podemos apreciar la funcionalidad de algunos espacios que ayudan a olvidar una guantera de escasa capacidad.

El precio del S-Max es uno de sus argumentos principales. La relación entre prestaciones, polivalencia de uso, comportamiento y economía es excelente. Se trata de uno de los modelos más baratos de su segmento. Sin embargo, debemos advertir de que el precio es engañoso.

Ya hemos hablado de dos desembolsos adicionales: 2.900 euros, por un paquete más exclusivo de acabado respecto al nivel superior de acabado Titanium. También hemos comentado que el opcional control de estabilidad más control de tracción, cuesta 650 euros y, si añadimos también la recomendable amortiguación adaptativa, 1.220 euros. Pero el sobreprecio no termina ahí. Suspensión deportiva por 100 euros, sistema de DVD por 2.250 euros, sensor de presión de neumáticos por 180, y un largo etcétera de extras que pueden hacer que los 29.780 euros de la versión Titanium (27.000 la básica Trend) aumente fácilmente por encima de los 35.000 euros, a pesar de que seguimos sosteniendo que la dotación de serie nos parece muy aceptable, especialmente en elementos de seguridad, apartado en el que recientemente ha obtenido la máxima puntuación otorgada por EuroNCAP, cinco estrellas, en lo que respecta a protección de ocupantes adultos. Así que, cuidado con los caprichos.

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