Ford Mondeo TDCI 155 CV Titanium X

Cuando un producto funciona, lo que hay que hacer es tocarlo poco. Y eso es lo que han pensado en Ford con el Mondeo, que recientemente ha recibido un ligero restyling y ciertos cambios mínimos en otros apartados. La versión que probamos es la tope de gama Diesel, con 155 CV.
Autopista -
Ford Mondeo TDCI 155 CV Titanium X
Ford Mondeo TDCI 155 CV Titanium X

El comportamiento dinámico de todos los Mondeo está en un nivel muy destacado y un punto por encima se encuentra esta versión Diesel de 155 CV. La configuración de las suspensiones, que es diferente al del resto de la gama. Esta versión Titanium X lleva aparejado diversos elementos de los Mondeo ST, las variantes más deportivas de Ford. Así, aparte de algunos componentes con aroma rácing, los muelles y los amortiguadores son específicos y de una firmeza mayor a lo habitual y las llantas de aleación son de 18 pulgadas con neumáticos de 225/40.

Con ello, la berlina de la marca del óvalo gana en eficacia y aplomo en todas las situaciones, sobre todo en zonas viradas, aunque pierde algo de confort en determinados asfaltos, principalmente si están muy rotos. De todas maneras, al tipo de conductor que desee conducir un coche que vaya “algo durito” sin que los viajes se conviertan en un suplicio para sus riñones, le gustará este.

El último restyling que ha recibido el Mondeo ha sido aprovechado por los ingenieros de la marca para realizar algunos cambios en el sistema de frenos. Con ellos no se frena más, sino que se frena mejor. Es decir, se ha modificado la asistencia de la bomba para propiciar que el esfuerzo que realizamos sobre el pedal sea menor. Las distancias de frenado desde 120 km/h, medidas por los componentes de nuestro Centro Técnico, son bastante buenas (54,6 metros) y en línea con las cifras que se obtienen en el segmento. El tacto, al mismo tiempo, ha mejorado, lo que supone una gran satisfacción por un pequeño cambio.

El carácter deportivo del que hace gala esta berlina no está reñido con que ofrezca muchos centímetros a sus ocupantes y un maletero enorme. Este Mondeo no marca las diferencias en ninguna de las cotas de habitabilidad, no es el que más espacio tiene para las piernas de los pasajeros ni el que más altura ni anchura tiene, pero está muy bien posicionado en todos estos apartados. En conclusión, es un coche espacioso y confortable para dos pasajeros en las plazas posteriores, estando el presumible tercer ocupante algo más incómodo, al no contar con una butaca especifica.

Con el acabado Titanium X, este Mondeo incorpora de serie tapicería mixta de cuero y Alcantara, que es bastante cómoda y no genera tanto calor como una sólo de piel. Además, en las plazas delanteras proporciona una magnífica sujeción del cuerpo del conductor y del acompañante, algo que siempre es de agradecer si nos gusta disfrutar de la conducción deportiva en curvas.

El nivel de equipamiento de este acabado es muy completo, acorde con el precio de adquisición del coche, que asciende a casi 30.000 euros (cinco millones de las antiguas pesetas). Se incluyen de serie algunos elementos que suelen ser opcionales en otras gamas, como la regulación eléctrica en altura de los asientos delanteros, cargador de CD, climatizador bizona, faros de xenón con encendido automático, mandos de radio en el volante, llantas de aleación, sensor de lluvia y la citada tapicería en cuero y Alcantara. Sin embargo, lo que no nos parece de recibo es que haya que pagar un extra -650 euros- por el control de estabilidad, que es opcional y se vende asociado con el control de tracción.

En el apartado de las opciones hay elementos interesantes, como el reproductor de DVD para las plazas traseras (2.250 euros), el sistema de control por voz (300 euros), el control de crucero (450) y el sensor de párking (450 euros).

El comportamiento dinámico de todos los Mondeo está en un nivel muy destacado y un punto por encima se encuentra esta versión Diesel de 155 CV. La configuración de las suspensiones, que es diferente al del resto de la gama. Esta versión Titanium X lleva aparejado diversos elementos de los Mondeo ST, las variantes más deportivas de Ford. Así, aparte de algunos componentes con aroma rácing, los muelles y los amortiguadores son específicos y de una firmeza mayor a lo habitual y las llantas de aleación son de 18 pulgadas con neumáticos de 225/40.

Con ello, la berlina de la marca del óvalo gana en eficacia y aplomo en todas las situaciones, sobre todo en zonas viradas, aunque pierde algo de confort en determinados asfaltos, principalmente si están muy rotos. De todas maneras, al tipo de conductor que desee conducir un coche que vaya “algo durito” sin que los viajes se conviertan en un suplicio para sus riñones, le gustará este.

El último restyling que ha recibido el Mondeo ha sido aprovechado por los ingenieros de la marca para realizar algunos cambios en el sistema de frenos. Con ellos no se frena más, sino que se frena mejor. Es decir, se ha modificado la asistencia de la bomba para propiciar que el esfuerzo que realizamos sobre el pedal sea menor. Las distancias de frenado desde 120 km/h, medidas por los componentes de nuestro Centro Técnico, son bastante buenas (54,6 metros) y en línea con las cifras que se obtienen en el segmento. El tacto, al mismo tiempo, ha mejorado, lo que supone una gran satisfacción por un pequeño cambio.

El carácter deportivo del que hace gala esta berlina no está reñido con que ofrezca muchos centímetros a sus ocupantes y un maletero enorme. Este Mondeo no marca las diferencias en ninguna de las cotas de habitabilidad, no es el que más espacio tiene para las piernas de los pasajeros ni el que más altura ni anchura tiene, pero está muy bien posicionado en todos estos apartados. En conclusión, es un coche espacioso y confortable para dos pasajeros en las plazas posteriores, estando el presumible tercer ocupante algo más incómodo, al no contar con una butaca especifica.

Con el acabado Titanium X, este Mondeo incorpora de serie tapicería mixta de cuero y Alcantara, que es bastante cómoda y no genera tanto calor como una sólo de piel. Además, en las plazas delanteras proporciona una magnífica sujeción del cuerpo del conductor y del acompañante, algo que siempre es de agradecer si nos gusta disfrutar de la conducción deportiva en curvas.

El nivel de equipamiento de este acabado es muy completo, acorde con el precio de adquisición del coche, que asciende a casi 30.000 euros (cinco millones de las antiguas pesetas). Se incluyen de serie algunos elementos que suelen ser opcionales en otras gamas, como la regulación eléctrica en altura de los asientos delanteros, cargador de CD, climatizador bizona, faros de xenón con encendido automático, mandos de radio en el volante, llantas de aleación, sensor de lluvia y la citada tapicería en cuero y Alcantara. Sin embargo, lo que no nos parece de recibo es que haya que pagar un extra -650 euros- por el control de estabilidad, que es opcional y se vende asociado con el control de tracción.

En el apartado de las opciones hay elementos interesantes, como el reproductor de DVD para las plazas traseras (2.250 euros), el sistema de control por voz (300 euros), el control de crucero (450) y el sensor de párking (450 euros).

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