Ford Mondeo 1.8 SCi Ghia

El SCi es un motor de inyección directa de gasolina, una mecánica pensada para consumir y contaminar menos. ¿Cómo conseguirlo? ¿“Descafinando un 1.8 normal”? En teoría, sí, pero en la práctica han logrado un coche más suave y más agradable de usar, aunque no gasta precisamente menos. No es el único cambio que presenta el Mondeo del año 2004.
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Ford Mondeo 1.8 SCi Ghia

Audi también cuenta con un inyección directa de gasolina. En este caso, lo ha bautizado como FSI y sus resultados son -más o menos- parecidos a los del Mondeo: terminan gastando un poco más y resultan menos "despiertos" que las mecánicas que quieren sustituir.
Si lo comparamos con el Mondeo, el A4 es algo más pequeño y su interior, por lo tanto, pierde frente al de su rival. Sin embargo, el nivel de acabado y la terminación de este Audi nos invitan a plantearnos de nuevo nuestra elección.

Existe un C5 asociado con un motor 1.8 que podría considerarse el rival más directo de este Mondeo. Sin embargo, hemos elegido la versión HPI, como ha bautizado Citroën a sus pinitos en la inyección directa. El pionero, en realidad, es Mitsubishi, que empezó su apuesta en este tipo de mecánicas hace ya cuatro años con sus motores GDI. Toyota también ha dotado a un Avensis con un propulsor similar.
Obviamente, el HPI de PSA (Peugeot-Citroën) tiene más potencia que la 1.8 SCi del Mondeo. Sin embargo, la diferencia no es tan notable en su lucha contra el crono: en el 0 a 1.000 m el modelo de Citroën apenas saca al de Ford 0,35 segundos. En consumos, la gran batalla de estos modelos, la victoria es para el Mondeo con 8,3 litros a los 100 km de media frente a los 8,8 de su rival (hay que tener en cuenta que se trata de una mecánica de mayor capacidad).

Menos potente y con unas marcas inferiores a las del Mondeo, el Peugeot 406 tiene un buen comportamiento. Otros puntos destacables del modelo francés son el bastidor y la amortiguación. En el apartado del tamaño, la balanza se vuelve a inclinar al lado del Ford. Sin embargo, es una opción muy a tener en cuenta por su competitivo precio (aunque hay que destacar que no ofrece –ni siquiera como opción- control de estabilidad).

Este Laguna también tiene mayor cilindrada, lo que le permite presumir de mejores aceleraciones y adelantamientos. El consumo es más alto, pero la diferencia no es tal como para hacer valer las “virtudes del SCI”: según nuestro Centro Técnico, sólo gasta de media 0,7 litros más a los 100 kilómetros que el Mondeo.
Este Renault destaca por su comportamiento y elevado confort de marcha, pero el Mondeo viene mejor equipado por menos precio y ofrece unas cotas interiores superiores a las de su rival francés.

Al igual que el C5 y el Mondeo, Toyota cuenta con una versión de inyección directa de gasolina para su Avensis: el D4. En este caso, estamos ante una mecánica muy brillante, sobre todo a medio y bajo régimen. Es claramente superior a la de Ford, porque tiene mejores aceleraciones (en el 0 a 1.000 metros marca 30,29 segundos, frente a los 32,35 de su rival), mejores recuperaciones (en el 80-120 km/h necesita 10,8 en 4ª y 13,9 en 5ª; el Mondeo presenta peores números: 11,8 en 4ª, 18,4 en 5ª y 28,9 en 6ª) y mejor consumo (0,3 litros de media menos cada 100 km que el SCI).

Audi también cuenta con un inyección directa de gasolina. En este caso, lo ha bautizado como FSI y sus resultados son -más o menos- parecidos a los del Mondeo: terminan gastando un poco más y resultan menos "despiertos" que las mecánicas que quieren sustituir.
Si lo comparamos con el Mondeo, el A4 es algo más pequeño y su interior, por lo tanto, pierde frente al de su rival. Sin embargo, el nivel de acabado y la terminación de este Audi nos invitan a plantearnos de nuevo nuestra elección.

Existe un C5 asociado con un motor 1.8 que podría considerarse el rival más directo de este Mondeo. Sin embargo, hemos elegido la versión HPI, como ha bautizado Citroën a sus pinitos en la inyección directa. El pionero, en realidad, es Mitsubishi, que empezó su apuesta en este tipo de mecánicas hace ya cuatro años con sus motores GDI. Toyota también ha dotado a un Avensis con un propulsor similar.
Obviamente, el HPI de PSA (Peugeot-Citroën) tiene más potencia que la 1.8 SCi del Mondeo. Sin embargo, la diferencia no es tan notable en su lucha contra el crono: en el 0 a 1.000 m el modelo de Citroën apenas saca al de Ford 0,35 segundos. En consumos, la gran batalla de estos modelos, la victoria es para el Mondeo con 8,3 litros a los 100 km de media frente a los 8,8 de su rival (hay que tener en cuenta que se trata de una mecánica de mayor capacidad).

Menos potente y con unas marcas inferiores a las del Mondeo, el Peugeot 406 tiene un buen comportamiento. Otros puntos destacables del modelo francés son el bastidor y la amortiguación. En el apartado del tamaño, la balanza se vuelve a inclinar al lado del Ford. Sin embargo, es una opción muy a tener en cuenta por su competitivo precio (aunque hay que destacar que no ofrece –ni siquiera como opción- control de estabilidad).

Este Laguna también tiene mayor cilindrada, lo que le permite presumir de mejores aceleraciones y adelantamientos. El consumo es más alto, pero la diferencia no es tal como para hacer valer las “virtudes del SCI”: según nuestro Centro Técnico, sólo gasta de media 0,7 litros más a los 100 kilómetros que el Mondeo.
Este Renault destaca por su comportamiento y elevado confort de marcha, pero el Mondeo viene mejor equipado por menos precio y ofrece unas cotas interiores superiores a las de su rival francés.

Al igual que el C5 y el Mondeo, Toyota cuenta con una versión de inyección directa de gasolina para su Avensis: el D4. En este caso, estamos ante una mecánica muy brillante, sobre todo a medio y bajo régimen. Es claramente superior a la de Ford, porque tiene mejores aceleraciones (en el 0 a 1.000 metros marca 30,29 segundos, frente a los 32,35 de su rival), mejores recuperaciones (en el 80-120 km/h necesita 10,8 en 4ª y 13,9 en 5ª; el Mondeo presenta peores números: 11,8 en 4ª, 18,4 en 5ª y 28,9 en 6ª) y mejor consumo (0,3 litros de media menos cada 100 km que el SCI).

Audi también cuenta con un inyección directa de gasolina. En este caso, lo ha bautizado como FSI y sus resultados son -más o menos- parecidos a los del Mondeo: terminan gastando un poco más y resultan menos "despiertos" que las mecánicas que quieren sustituir.
Si lo comparamos con el Mondeo, el A4 es algo más pequeño y su interior, por lo tanto, pierde frente al de su rival. Sin embargo, el nivel de acabado y la terminación de este Audi nos invitan a plantearnos de nuevo nuestra elección.

Existe un C5 asociado con un motor 1.8 que podría considerarse el rival más directo de este Mondeo. Sin embargo, hemos elegido la versión HPI, como ha bautizado Citroën a sus pinitos en la inyección directa. El pionero, en realidad, es Mitsubishi, que empezó su apuesta en este tipo de mecánicas hace ya cuatro años con sus motores GDI. Toyota también ha dotado a un Avensis con un propulsor similar.
Obviamente, el HPI de PSA (Peugeot-Citroën) tiene más potencia que la 1.8 SCi del Mondeo. Sin embargo, la diferencia no es tan notable en su lucha contra el crono: en el 0 a 1.000 m el modelo de Citroën apenas saca al de Ford 0,35 segundos. En consumos, la gran batalla de estos modelos, la victoria es para el Mondeo con 8,3 litros a los 100 km de media frente a los 8,8 de su rival (hay que tener en cuenta que se trata de una mecánica de mayor capacidad).

Menos potente y con unas marcas inferiores a las del Mondeo, el Peugeot 406 tiene un buen comportamiento. Otros puntos destacables del modelo francés son el bastidor y la amortiguación. En el apartado del tamaño, la balanza se vuelve a inclinar al lado del Ford. Sin embargo, es una opción muy a tener en cuenta por su competitivo precio (aunque hay que destacar que no ofrece –ni siquiera como opción- control de estabilidad).

Este Laguna también tiene mayor cilindrada, lo que le permite presumir de mejores aceleraciones y adelantamientos. El consumo es más alto, pero la diferencia no es tal como para hacer valer las “virtudes del SCI”: según nuestro Centro Técnico, sólo gasta de media 0,7 litros más a los 100 kilómetros que el Mondeo.
Este Renault destaca por su comportamiento y elevado confort de marcha, pero el Mondeo viene mejor equipado por menos precio y ofrece unas cotas interiores superiores a las de su rival francés.

Al igual que el C5 y el Mondeo, Toyota cuenta con una versión de inyección directa de gasolina para su Avensis: el D4. En este caso, estamos ante una mecánica muy brillante, sobre todo a medio y bajo régimen. Es claramente superior a la de Ford, porque tiene mejores aceleraciones (en el 0 a 1.000 metros marca 30,29 segundos, frente a los 32,35 de su rival), mejores recuperaciones (en el 80-120 km/h necesita 10,8 en 4ª y 13,9 en 5ª; el Mondeo presenta peores números: 11,8 en 4ª, 18,4 en 5ª y 28,9 en 6ª) y mejor consumo (0,3 litros de media menos cada 100 km que el SCI).

Audi también cuenta con un inyección directa de gasolina. En este caso, lo ha bautizado como FSI y sus resultados son -más o menos- parecidos a los del Mondeo: terminan gastando un poco más y resultan menos "despiertos" que las mecánicas que quieren sustituir.
Si lo comparamos con el Mondeo, el A4 es algo más pequeño y su interior, por lo tanto, pierde frente al de su rival. Sin embargo, el nivel de acabado y la terminación de este Audi nos invitan a plantearnos de nuevo nuestra elección.

Existe un C5 asociado con un motor 1.8 que podría considerarse el rival más directo de este Mondeo. Sin embargo, hemos elegido la versión HPI, como ha bautizado Citroën a sus pinitos en la inyección directa. El pionero, en realidad, es Mitsubishi, que empezó su apuesta en este tipo de mecánicas hace ya cuatro años con sus motores GDI. Toyota también ha dotado a un Avensis con un propulsor similar.
Obviamente, el HPI de PSA (Peugeot-Citroën) tiene más potencia que la 1.8 SCi del Mondeo. Sin embargo, la diferencia no es tan notable en su lucha contra el crono: en el 0 a 1.000 m el modelo de Citroën apenas saca al de Ford 0,35 segundos. En consumos, la gran batalla de estos modelos, la victoria es para el Mondeo con 8,3 litros a los 100 km de media frente a los 8,8 de su rival (hay que tener en cuenta que se trata de una mecánica de mayor capacidad).

Menos potente y con unas marcas inferiores a las del Mondeo, el Peugeot 406 tiene un buen comportamiento. Otros puntos destacables del modelo francés son el bastidor y la amortiguación. En el apartado del tamaño, la balanza se vuelve a inclinar al lado del Ford. Sin embargo, es una opción muy a tener en cuenta por su competitivo precio (aunque hay que destacar que no ofrece –ni siquiera como opción- control de estabilidad).

Este Laguna también tiene mayor cilindrada, lo que le permite presumir de mejores aceleraciones y adelantamientos. El consumo es más alto, pero la diferencia no es tal como para hacer valer las “virtudes del SCI”: según nuestro Centro Técnico, sólo gasta de media 0,7 litros más a los 100 kilómetros que el Mondeo.
Este Renault destaca por su comportamiento y elevado confort de marcha, pero el Mondeo viene mejor equipado por menos precio y ofrece unas cotas interiores superiores a las de su rival francés.

Al igual que el C5 y el Mondeo, Toyota cuenta con una versión de inyección directa de gasolina para su Avensis: el D4. En este caso, estamos ante una mecánica muy brillante, sobre todo a medio y bajo régimen. Es claramente superior a la de Ford, porque tiene mejores aceleraciones (en el 0 a 1.000 metros marca 30,29 segundos, frente a los 32,35 de su rival), mejores recuperaciones (en el 80-120 km/h necesita 10,8 en 4ª y 13,9 en 5ª; el Mondeo presenta peores números: 11,8 en 4ª, 18,4 en 5ª y 28,9 en 6ª) y mejor consumo (0,3 litros de media menos cada 100 km que el SCI).

Audi también cuenta con un inyección directa de gasolina. En este caso, lo ha bautizado como FSI y sus resultados son -más o menos- parecidos a los del Mondeo: terminan gastando un poco más y resultan menos "despiertos" que las mecánicas que quieren sustituir.
Si lo comparamos con el Mondeo, el A4 es algo más pequeño y su interior, por lo tanto, pierde frente al de su rival. Sin embargo, el nivel de acabado y la terminación de este Audi nos invitan a plantearnos de nuevo nuestra elección.

Existe un C5 asociado con un motor 1.8 que podría considerarse el rival más directo de este Mondeo. Sin embargo, hemos elegido la versión HPI, como ha bautizado Citroën a sus pinitos en la inyección directa. El pionero, en realidad, es Mitsubishi, que empezó su apuesta en este tipo de mecánicas hace ya cuatro años con sus motores GDI. Toyota también ha dotado a un Avensis con un propulsor similar.
Obviamente, el HPI de PSA (Peugeot-Citroën) tiene más potencia que la 1.8 SCi del Mondeo. Sin embargo, la diferencia no es tan notable en su lucha contra el crono: en el 0 a 1.000 m el modelo de Citroën apenas saca al de Ford 0,35 segundos. En consumos, la gran batalla de estos modelos, la victoria es para el Mondeo con 8,3 litros a los 100 km de media frente a los 8,8 de su rival (hay que tener en cuenta que se trata de una mecánica de mayor capacidad).

Menos potente y con unas marcas inferiores a las del Mondeo, el Peugeot 406 tiene un buen comportamiento. Otros puntos destacables del modelo francés son el bastidor y la amortiguación. En el apartado del tamaño, la balanza se vuelve a inclinar al lado del Ford. Sin embargo, es una opción muy a tener en cuenta por su competitivo precio (aunque hay que destacar que no ofrece –ni siquiera como opción- control de estabilidad).

Este Laguna también tiene mayor cilindrada, lo que le permite presumir de mejores aceleraciones y adelantamientos. El consumo es más alto, pero la diferencia no es tal como para hacer valer las “virtudes del SCI”: según nuestro Centro Técnico, sólo gasta de media 0,7 litros más a los 100 kilómetros que el Mondeo.
Este Renault destaca por su comportamiento y elevado confort de marcha, pero el Mondeo viene mejor equipado por menos precio y ofrece unas cotas interiores superiores a las de su rival francés.

Al igual que el C5 y el Mondeo, Toyota cuenta con una versión de inyección directa de gasolina para su Avensis: el D4. En este caso, estamos ante una mecánica muy brillante, sobre todo a medio y bajo régimen. Es claramente superior a la de Ford, porque tiene mejores aceleraciones (en el 0 a 1.000 metros marca 30,29 segundos, frente a los 32,35 de su rival), mejores recuperaciones (en el 80-120 km/h necesita 10,8 en 4ª y 13,9 en 5ª; el Mondeo presenta peores números: 11,8 en 4ª, 18,4 en 5ª y 28,9 en 6ª) y mejor consumo (0,3 litros de media menos cada 100 km que el SCI).

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