Ford Focus 1.6i/115 Sport 3p

Parece el Focus de siempre, pero no lo es. Éste cuenta con el motor 1.6 modificado y con el dispositivo v2c (voice to control), que no sólo te permite dar órdenes al vehículo. Además, este sistema te habla si no sabes qué decirle. Casi como “El Coche Fantástico”.
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Ford Focus 1.6i/115 Sport 3p
Ford Focus 1.6i/115 Sport 3p

A mediados de año, con la llegada de la versión sedán, el Focus recibió nuevos motores. Además del 1.8 TDCI, la marca decidió revisar sus mecánicas intermedias y sacar algo más de potencia, por lo que el propulsor 1.6 de gasolina pasó de los 100 a los 115 CV. ¿Era necesario? Quizá sí, teniendo en cuenta que, en un segmento tan reñido como en el que compite este modelo, la diversificación de la oferta es la clave.

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    Éste es el motor que equipa nuestro protagonista y, estrategias comerciales al margen, resulta un acierto, ya que la mecánica cobra nuevos bríos. La diferencia respecto al propulsor de 100 CV se nota y, aunque el incremento de potencia no es espectacular, sí sirve para que mejoren las recuperaciones y las aceleraciones. Este motor, al que habíamos achacado cierta pereza en otras ocasiones, ha despertado.

    La marca ha conseguido esta modificación de carácter gracias a un nuevo sistema de distribución variable, que actúa sobre la admisión y sobre el escape. El propulsor es más alegre en la parte alta del cuentavueltas y buena prueba de ello es que su potencia máxima (124,3 CV, según nuestro Centro Técnico) la alcanza a 6.650 rpm. El valor más alto de par –15,2 mkg- aparece antes, sobre las 4.000 vueltas, pero tendremos buena parte de la fuerza disponible en la banda comprendida entre los 3.000 y los 6.000 giros.

    Pese a este amplio margen, no estamos ante un motor tan elástico como pudiera parecer. Unos desarrollos bastante largos penalizan su respuesta, por lo que seguiremos pensando que es casi “soso” en las carreteras más reviradas, esas en las que disfrutaremos enormemente del buen hacer del alabado bastidor del Focus.

    Centrándonos en el propulsor, tendremos que echar mano del cambio (casi sobresaliente, sólo eliminaríamos un tacto algo tosco) en repetidas ocasiones para mantener la mecánica cerca de su zona óptima. Así obtendremos una respuesta más viva y solventaremos las zonas complicadas, aunque nuestra soltura con la transmisión tiene su contrapartida en los consumos. Cierto es que los desarrollos largos suelen redundar en un gasto de combustible contenido, pero la media de nuestra unidad de pruebas llegaba a los 8,3 litros cada 100 kilómetros, ya que el recurso a la tercera y a la cuarta marcha era casi constante en las carreteras de montaña.

    Es en estos trayectos en los que salen a relucir los “peros” de un motor que se transforma en las autopistas. Que nadie se llame a engaño: no obtendremos una respuesta más rápida, pero sí podremos dejar que la mecánica gane ritmo y, sin darnos cuenta, nos encontraremos viajando a velocidades muy respetables. Eso sí, enseguida notaremos la rumorosidad del propulsor, algo elevada. De hecho, supera con creces a la de la versión con 100 CV.

    Es una lástima que el motor no tenga algo más de garra, ya que resultaría perfecto para acompañar el buen comportamiento del bastidor del Focus. Conduciendo esta unidad, hemos notado incluso mayor aplomo del habitual al entrar en las curvas y una sujeción más contundente de la carrocería... ¿Cómo puede ser?

    La explicación es sencilla: esta mecánica sólo está asociada al acabado Sport, que cuenta con un tarado deportivo de la amortiguación. Recordemos: este Ford emplea el esquema McPherson en el eje delantero y geometría multibrazo en el trasero. El bastidor ya es uno de los más efectivos del mercado a la hora de enfrentarse a las curvas, por lo que, añadiendo una suspensión deportiva, el resultado es inmejorable. El coche no pierde la compostura al trazar los giros, la carrocería no se inclina, ni oscila, y el aplomo está siempre presente. Si nos “pasamos de la raya”, aparece un subviraje fácilmente controlable. Para evitarnos estos “sustos”, siempre resulta recomendable hacerse con el ESP, que es opcional y tiene un precio de 650 euros.

    Los frenos cumplen su cometido a la perfección: son fácilmente dosificables y su tacto es bueno, aunque sería deseable algo más de mordiente en el inicio del recorrido del pedal. En cualquier caso, las cifras desveladas por nuestro Centro Técnico no son nada desdeñables: emplea 72,5 metros para detenerse desde 140 km/h.

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