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Ford S-MAX 2.0 TDCi 180 CV, 7 plazas muy dinámicas

En plena vorágine SUV, el nuevo Ford S-MAX sigue defendiendo con mucho encanto el formato monovolumen como gran y aparente vehículo para grandes familias.
Lorenzo Alcocer | Fotos: Israel Gardyn -
Ford S-MAX 2.0 TDCi 180 CV, 7 plazas muy dinámicas
Ford S-MAX 2.0 TDCi 180 CV, 7 plazas muy dinámicas

En el segmento compacto, los monovolúmenes todavía tienen bastante relevancia y hay mucha variedad en el mercado, pero nunca proliferaron o tuvieron continuidad en el segmento superior. Incuestionables por espacio y practicidad como coches familiares de alta capacidad, el masivo aspecto de unos diseños quizá sin alardes y lo que esas masas implicaban en la propia dinámica de los grandes monovolúmenes posiblemente explique su bajo repertorio. A este nivel de tamaño y categoría de coche, los "estilosos" SUV sí parece que se multiplican, pero no en un formato que curiosamente Ford tuvo y mantiene por partida doble con los renovados Ford Galaxy y este Ford S-MAX.

Ford S-Max

Con el S-MAX,Ford hizo un monovolumen con lo mejor y sin lo peor que para algunos puede implicar este formato. Replanteando las proporciones (menor altura de plataforma y de techo básicamente), que no la silueta de la carrocería, el Ford S-MAX presentaba una imagen mucho menos voluminosa (y no tanta menos capacidad) y más refinada que los grandes monovolúmenes. Y este menor volumen también se notaba y mucho en su conducción, cercana ya no solo a la naturalidad de una berlina, también con ciertas connotaciones deportivas por su agilidad y estabilidad. Y este sigue siendo el principal argumento de esta segunda generación Ford S-MAX, que completa además elevando la calidad de producto y el refinamiento de marcha a un nivel superior, para sentirlo por muchos momentos como un producto premium en la gama Ford.

La plataforma y posibilidades de configuración del Ford S-MAX certifican las aspiraciones e intenciones del coche. En nuestro caso hemos contado con una versión con amortiguación adaptativa (también se ofrece una suspensión fija deportiva y una amortiguación autonivelante), que propone tres leyes de trabajo a partir de los modos de conducción comfort, normal y sport. El resultado en todos los casos (cercanos y nunca extremos) es fabuloso, por lo cómodo que resulta, lo bien que pisa y lo preciso que lo sientes cuando decides mantener un ritmo alto entre curvas. Y no es un coche ligero (qué pesadas -y robustas- se sienten las puertas), pero su tren delantero transmite muchísima direccionalidad en curva cerrada (más adelante podrá montar una dirección de desmultiplicación variable), apoya muy plano, traza progresivamente y ante cualquier imprevisto su eje trasero no se descoloca, actitud que genera mucha confianza en un coche "alto", grande y pesado.

Ford S-Max

En este sentido, el Ford S-MAX es un coche mucho más puro, eficaz y sencillo en asfalto que cualquier SUV equivalente, condicionados éstos generalmente por neumáticos y recorridos de suspensión con más compromisos. Prueba de ello también es su formidable capacidad y actitud de frenada, con distancias propias de buenas berlinas deportivas. Y sí, también puede disponer de tracción integral... como los SUV.

Su imagen resulta muy depurada como gran monovolumen de casi 4,8 metros de longitud... y "solo" 1,65 de alto, 10 cm menos que un Galaxy y 8 que un Seat Alhambra. Fluidez de líneas, pilar A muy tumbado, brillantes cromados, sofisticados ledes en faros (opcionales) y pilotos, estilosa parrilla frontal... el S-MAX no deja de transmitir "algo más", cierto estatus de monovolumen deportivo y elegante. Y esta imagen que proyecta lo refrenda la calidad de funcionamiento general. El tacto mecánico es muy agradable. Ford ha trabajado mucho para mejorar el aislamiento y su rodar resulta muy bueno.

Ford S-Max

También el motor 2.0 TDCI 180 CV se percibe muy agradable por acústica y "formas", pero no siempre por respuesta. Ganaría mucho sintiéndolo más rotundo cuando te mueves por debajo de 2.000 rpm, que son muchas veces. Por momentos lo sientes más perezoso de lo que esperarías cuando lo relanzas desde ahí. Y es una zona habitual de trabajo, cuando dispone de un 6ª marcha de casi 60 km/h por cada 1.000 rpm.  A partir de 2ª sientes que los saltos entre marchas son altos y hay casi 2 toneladas que desplazar. Si estrechas saltos, te ves obligado a acortar el desarrollo final... por eso los modernos cambios automáticos de 7,8 y 9 velocidades en los motores con mucho par (40,8 en este TDCi). Este gran Ford S-MAX pide uno de ellos. Pero el Powershift opcional solo tiene 6. Al menos anuncia un poco menos desarrollo y saltos más estrechos, que deben optimizar la respuesta del 2.0 TDCi en toda situación. Pero no desesperes. Encontrarás buenas prestaciones y mucha suavidad en sus, al fin y al cabo, 180 CV.

Por dentro es el monovolumen que esperas tener. No solo es espacioso en todas las direcciones, es también la sensación de amplitud que transmite por formas y luminosidad. Como conductor te sientes muy bien integrado en tu tarea, con amplios reglajes de volante y asiento y una palanca de cambio cercana. Vas más alto que en una berlina tipo Mondeo, pero también más bajo que en un monovolumen tipo Galaxy. La fila central es de las mejores del mercado para acomodar a tres adultos. Las butacas son individuales, del mismo tamaño, regulables de banqueta (longitudinal) y respaldo (verticalidad). El piso prácticamente plano lo agradecerá el pasajero central y con una sobresaliente cota de anchura, los pasajeros de los extremos no se sentirán apoyados en las puertas. En la tercera fila encuentras dos butacas escamoteables que disponen de unas cotas de habitabilidad para considerarlas algo más que plazas temporales. Hasta 32 configuraciones te permite para combinar carga y pasajeros en función a tus necesidades. Al más puro estilo monovolumen, aunque conduciéndolo creerás que vas es una excelente berlina.

 

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