Ford Mondeo 2.0 TDCI

Así es como nos hemos sentido tras rodar durante muchos kilómetros con el nuevo Mondeo. Grande, cómodo, bien equipado y con un comportamiento dinámico de primer orden, el Mondeo sube de categoría y todo ello con un precio muy ajustado.
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Ford Mondeo 2.0 TDCI
Ford Mondeo 2.0 TDCI

No lo vamos a ocultar, teníamos muchas ganas de podernos subir al nuevo Mondeo. Primero porque en las fotos nos parecía que habían hecho un buen trabajo de estilo y segundo porque todos nuestros compañeros que habían tenido la oportunidad de montarse en la nueva generación del nuevo Mondeo venían contando “maravillas”. Ya nos hemos montado, ya lo hemos conducido y tenemos que decir que ninguno mentía. Pero no nos adelantemos y vayamos paso por paso.

Cuando vimos las primeras imágenes del Iosys —prototipo en el que está basado el Mondeo— todos nos pusimos de acuerdo: si el Mondeo es así, el éxito está asegurado desde el primer día. Lamentablemente en Ford no nos han dado ese gusto y, tal y como sucedió en la segunda generación del Focus, han querido “amarrar” y no aventurarse con un diseño atrevido para un coche que representa un porcentaje muy alto de sus ventas. Lo entendemos… pero el Iosys nos parecía una auténtica preciosidad de diseño.

No nos malinterpreten: el Mondeo no decepciona para nada en su estética. Es más, nos parece una de las berlinas actuales más atractivas y que más van a dar que hablar por este apartado. La primera impresión al verlo es de que estamos ante una berlina de un segmento superior: ancho, musculoso, frontal agresivo, líneas suaves… ingredientes que hacen que el coche parezca, simplemente, lo que es, más en todo comparado con su generación anterior ya que se suma al generalizado crecimiento que los representantes de los distintos segmentos están experimentando en los últimos años.

Este crecimiento tiene su justa correspondencia en su interior donde nos encontramos con unas dimensiones holgadas en todas las mediciones. Bien es cierto que la anchura atrás no da para que tres adultos viajen sin tocarse, pero ¿qué berlina garantiza esta comodidad? Lo cierto es que hay un buen espacio para las piernas en las plazas traseras, buena altura delante y detrás y una capacidad de maletero más que suficiente para llevar un equipaje familiar de vacaciones sin muchos problemas.

El salpicadero no nos ha sorprendido, más que nada porque es muy parecido a los nuevos S-Max y Galaxy lo que nos lleva a no tener ninguna pega que ponerle. Está bien diseñado, combina muy acertadamente los plásticos negros con las imitaciones aluminio en la consola central y volante, agrupa de forma bastante racional todos los distintos elementos; además, añade un cuadro de instrumentos colorista en el que destacan la zona central donde se muestra una silueta del coche para controlar puertas y luces encendidas y una central en la que se pueden controlar elementos como el equipo de sonido, teléfono, navegador y ordenador de a bordo. Y todo ello manejado desde el volante con unas teclas que hacen las veces de ratón al estilo del manejo de un ordenador. Cómodo, práctico y bastante intuitivo en su manejo. Sólo un “pero” al salpicadero, y es que entre tanto colorido han dejado en un segundo plano dos indicadores importantes: el del combustible y el de la temperatura del motor.

En este primer asomo de la gama Mondeo, el motor más potente Diesel lo ostenta el 2 litros TDCI de 140 CV que es el que hemos probado. Lo cierto es que desde el principio esta mecánica nos ha parecido francamente buena en todos los sentidos: sube de vueltas con facilidad, mantiene unos valores de par altos durante un buen rango de revoluciones y se conforma con unos consumos más bien comedidos.

Pues bien, seguimos pensando lo mismo pero podríamos decir que el Mondeo se ha apuntado a la moda del sobrepeso y junto con su crecimiento de tamaño ha cogido también unos cuantos kilos de más hasta sobrepasar los 1.600 kg y eso se deja notar bastante, sobre todo en carreteras de segundo orden con muchas curvas y pocas rectas. En vías rápidas el Mondeo mantiene la velocidad de crucero siempre y cuando la orografía no sea demasiado variable y, en este caso, el único inconveniente es que hay que bajar una o dos marchas para seguir con nuestro ritmo sin mayor complicación. En carreteras convencionales también podemos mantener una velocidad media alta sin muchos problemas pero, eso sí, jugando mucho más con el cambio. Ya no vale eso de dejar caer el motor por debajo de las 2.000 rpm al llegar a la curva e intentar salir en 3ª velocidad con rapidez, porque los kilos suponen un lastre para los 140 CV de potencia. Esto se deja notar, sobre todo, en los ejercicios de recuperación y adelantamiento, donde el Mondeo se sitúa puestos poco avanzados con sus rivales de la categoría. A cambio, el consumo del Mondeo es ciertamente muy contenido a velocidades legales y no superando en ningún caso los 9 litros/100 km en un circuito rápido.

Estos dos adjetivos definen con bastante precisión las cualidades ruteras del Mondeo. Las suspensiones absorben con tal facilidad los baches y desperfectos de la carretera que los ocupantes apenas notan nada. Y el trabajo conjunto de éstas con el chasis hacen que el Mondeo vaya “como por raíles” en todo tipo de trazados. En las curvas largas de las vías rápidas el coche se apoya de una sola vez y las imperfecciones del asfalto no suponen ningún tipo de movimiento de la carrocería, simplemente las suspensiones se comprimen y amortiguadores y muelles sujetan a la perfección la carrocería dando al conductor un alto grado de confianza. En carreteras con muchas curvas el Mondeo muestra un tranquilizador subviraje y un tren trasero que mantiene fiel la trayectoria del delantero y que, en caso de levantar el pie del acelerador de golpe, ayuda a “meter” el coche en el trazado con rapidez y sin reacciones bruscas que puedan restar confianza al conductor.

Con el Focus, Ford se puso en los primeros puestos en cuanto a comportamiento dinámico con respecto a sus rivales. El S-Max y el Galaxy nos parecieron igual de efectivos en carretera, a pesar de su tamaño y altura, y el Mondeo viene a rematar la faena, ya que resulta un aliado muy eficaz para viajar con seguridad y tranquilidad por cualquier tipo de trazados.

Esperamos que aquéllos que demanden algo más de prestaciones no tengan que esperar mucho a un motor TDCI más potente como tiene la gama del Mondeo al que sustituye.

LO MEJOR
LO PEOR

– Confort interior
– Comportamiento dinámico
– Equipamiento de serie

– Recuperaciones lentas
– Distancias de frenado
– Sonoridad

No lo vamos a ocultar, teníamos muchas ganas de podernos subir al nuevo Mondeo. Primero porque en las fotos nos parecía que habían hecho un buen trabajo de estilo y segundo porque todos nuestros compañeros que habían tenido la oportunidad de montarse en la nueva generación del nuevo Mondeo venían contando “maravillas”. Ya nos hemos montado, ya lo hemos conducido y tenemos que decir que ninguno mentía. Pero no nos adelantemos y vayamos paso por paso.

Cuando vimos las primeras imágenes del Iosys —prototipo en el que está basado el Mondeo— todos nos pusimos de acuerdo: si el Mondeo es así, el éxito está asegurado desde el primer día. Lamentablemente en Ford no nos han dado ese gusto y, tal y como sucedió en la segunda generación del Focus, han querido “amarrar” y no aventurarse con un diseño atrevido para un coche que representa un porcentaje muy alto de sus ventas. Lo entendemos… pero el Iosys nos parecía una auténtica preciosidad de diseño.

No nos malinterpreten: el Mondeo no decepciona para nada en su estética. Es más, nos parece una de las berlinas actuales más atractivas y que más van a dar que hablar por este apartado. La primera impresión al verlo es de que estamos ante una berlina de un segmento superior: ancho, musculoso, frontal agresivo, líneas suaves… ingredientes que hacen que el coche parezca, simplemente, lo que es, más en todo comparado con su generación anterior ya que se suma al generalizado crecimiento que los representantes de los distintos segmentos están experimentando en los últimos años.

Este crecimiento tiene su justa correspondencia en su interior donde nos encontramos con unas dimensiones holgadas en todas las mediciones. Bien es cierto que la anchura atrás no da para que tres adultos viajen sin tocarse, pero ¿qué berlina garantiza esta comodidad? Lo cierto es que hay un buen espacio para las piernas en las plazas traseras, buena altura delante y detrás y una capacidad de maletero más que suficiente para llevar un equipaje familiar de vacaciones sin muchos problemas.

El salpicadero no nos ha sorprendido, más que nada porque es muy parecido a los nuevos S-Max y Galaxy lo que nos lleva a no tener ninguna pega que ponerle. Está bien diseñado, combina muy acertadamente los plásticos negros con las imitaciones aluminio en la consola central y volante, agrupa de forma bastante racional todos los distintos elementos; además, añade un cuadro de instrumentos colorista en el que destacan la zona central donde se muestra una silueta del coche para controlar puertas y luces encendidas y una central en la que se pueden controlar elementos como el equipo de sonido, teléfono, navegador y ordenador de a bordo. Y todo ello manejado desde el volante con unas teclas que hacen las veces de ratón al estilo del manejo de un ordenador. Cómodo, práctico y bastante intuitivo en su manejo. Sólo un “pero” al salpicadero, y es que entre tanto colorido han dejado en un segundo plano dos indicadores importantes: el del combustible y el de la temperatura del motor.

En este primer asomo de la gama Mondeo, el motor más potente Diesel lo ostenta el 2 litros TDCI de 140 CV que es el que hemos probado. Lo cierto es que desde el principio esta mecánica nos ha parecido francamente buena en todos los sentidos: sube de vueltas con facilidad, mantiene unos valores de par altos durante un buen rango de revoluciones y se conforma con unos consumos más bien comedidos.

Pues bien, seguimos pensando lo mismo pero podríamos decir que el Mondeo se ha apuntado a la moda del sobrepeso y junto con su crecimiento de tamaño ha cogido también unos cuantos kilos de más hasta sobrepasar los 1.600 kg y eso se deja notar bastante, sobre todo en carreteras de segundo orden con muchas curvas y pocas rectas. En vías rápidas el Mondeo mantiene la velocidad de crucero siempre y cuando la orografía no sea demasiado variable y, en este caso, el único inconveniente es que hay que bajar una o dos marchas para seguir con nuestro ritmo sin mayor complicación. En carreteras convencionales también podemos mantener una velocidad media alta sin muchos problemas pero, eso sí, jugando mucho más con el cambio. Ya no vale eso de dejar caer el motor por debajo de las 2.000 rpm al llegar a la curva e intentar salir en 3ª velocidad con rapidez, porque los kilos suponen un lastre para los 140 CV de potencia. Esto se deja notar, sobre todo, en los ejercicios de recuperación y adelantamiento, donde el Mondeo se sitúa puestos poco avanzados con sus rivales de la categoría. A cambio, el consumo del Mondeo es ciertamente muy contenido a velocidades legales y no superando en ningún caso los 9 litros/100 km en un circuito rápido.

Estos dos adjetivos definen con bastante precisión las cualidades ruteras del Mondeo. Las suspensiones absorben con tal facilidad los baches y desperfectos de la carretera que los ocupantes apenas notan nada. Y el trabajo conjunto de éstas con el chasis hacen que el Mondeo vaya “como por raíles” en todo tipo de trazados. En las curvas largas de las vías rápidas el coche se apoya de una sola vez y las imperfecciones del asfalto no suponen ningún tipo de movimiento de la carrocería, simplemente las suspensiones se comprimen y amortiguadores y muelles sujetan a la perfección la carrocería dando al conductor un alto grado de confianza. En carreteras con muchas curvas el Mondeo muestra un tranquilizador subviraje y un tren trasero que mantiene fiel la trayectoria del delantero y que, en caso de levantar el pie del acelerador de golpe, ayuda a “meter” el coche en el trazado con rapidez y sin reacciones bruscas que puedan restar confianza al conductor.

Con el Focus, Ford se puso en los primeros puestos en cuanto a comportamiento dinámico con respecto a sus rivales. El S-Max y el Galaxy nos parecieron igual de efectivos en carretera, a pesar de su tamaño y altura, y el Mondeo viene a rematar la faena, ya que resulta un aliado muy eficaz para viajar con seguridad y tranquilidad por cualquier tipo de trazados.

Esperamos que aquéllos que demanden algo más de prestaciones no tengan que esperar mucho a un motor TDCI más potente como tiene la gama del Mondeo al que sustituye.

LO MEJOR
LO PEOR

– Confort interior
– Comportamiento dinámico
– Equipamiento de serie

– Recuperaciones lentas
– Distancias de frenado
– Sonoridad

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