Ford Kuga Vignale: a fondo un SUV con estilo y carácter

La versión Vignale del Ford Kuga añade a este SUV más dosis de refinamiento y un equipamiento magnífico. Lo probamos a fondo con motor Diesel y cambio automático Powershift.
Texto: Óscar Díaz / Fotos: Mikael Helsing -
Ford Kuga Vignale: a fondo un SUV con estilo y carácter
Ford Kuga Vignale: a fondo un SUV con estilo y carácter

Cuando, como sucede en nuestros días, la excelencia mecánica y las posibilidades de disfrute al volante han dejado de ser prioritarios para el gran público, es necesario reinventarse, investir al producto con valores diferenciadores que aumenten su atractivo. Es precisamente esa la esencia de Vignale que se añade al Ford Kuga coincidiendo con la última puesta al día. Es más una experiencia de compra en la que el cliente recibirá sensaciones y tratamiento especiales, de auténtico Premium, que un simple acabado comercial con multitud de elementos de equipamiento. De ahí que aunque para algunos pueda no constituirse como una alternativa a los SUV más selectos, este Ford Kuga Vignale sí se desmarca de los generalistas

Es el caso del Ford Kuga Vignale, diferenciado de un Kuga sin apellido por la parrilla en nido de abeja con paragolpes específico, la tapicería de cuero con diseño exclusivo hexagonal, iluminación interior, emblemas y un equipamiento realmente exclusivo, aunque comparte elementos como la conectividad SYNC3 o el control por voz —de uso fácil e intuitivo— con la familia Kuga.  El resultado es un automóvil de aspecto poderoso que llama la atención y en el que más de uno verá una influencia norteamericana. 

Estructural y técnicamente es un Kuga, en este caso con el motor Diesel 2.0 TDCi de 180 CV con cambio automático de doble embrague Powershift y tracción a las cuatro ruedas, que si bien no alcanzará los niveles de popularidad del TDCi de 150 CV o el novedoso 1,5 de 120 -sustituto de un bloque de 2 litros- exhibe un enorme potencial mecánico

Ford Kuga VignaleFord Kuga 2.0 TDCi Vignale: calidad de marcha

Se elabora en la planta de Ford en Valencia sobre la base del Mondeo. De ahí que lo recuerde en cuanto a unas sensaciones en marcha, aislamiento de rodadura respecto del volante, trabajo de la suspensión, precisión de guiado y una agilidad en los cambios de apoyo sorprendente para un vehículo de las dimensiones del Kuga. De hecho, llega a parecer más ágil y manejable de lo que se podría imaginar. 

Sin embargo, su gran equipamiento, la tracción integral y el cambio automático añaden peso y hacen del Kuga un coche pesado —supera los 1.800 kg, nada menos que 100 kg más que el Honda CR-V y 200 kg más que el Seat Ateca equivalente—, con lo que ello supone de exigencia a la hora de mover la carrocería. De ahí un consumo superior al de su competencia directa —especialmente en ciudad— y que sea difícil poder ver el indicador medio de combustible por debajo de los 7,5 l/100 km. Pero también va a ser algo más lento que sus principales rivales —a pesar de conseguir acelerar desde cero en menos de 10 s— y le cuesta algo más recuperar velocidad, aunque mantiene el ritmo sin problemas en vías despejadas. A punta de gas, cuando buscamos la máxima suavidad puede parecer pesado, falto de contundencia, sensación que desaparece cuando nos empleamos con el acelerador despreocupados de conseguir el mejor consumo, y motor, cambio y chasis parecen trabajar de un modo más armónico. 

En esas condiciones es más fácil apreciar el espectacular potencial de conducción que esconde su reactivo chasis, que sigue siendo uno de los puntos más destacados del Ford Kuga. Sigue mostrándose muy manejable y muestra un equilibrio exquisito entre suavidad y reactividad, por lo que permite encarar confiado los reductores de velocidad o baches que pudieran aparecer en la vía durante la conducción y muestra una gran presteza a las órdenes de la dirección y pedales, llegando a facilitar los giros más cerrados si cortamos gas en ese momento. 

Ford Kuga 2.0 TDCi Vignale: muy ágil

En su conducción se muestra muy ágil. Tanto que obliga a trabajar a la electrónica de control para convertir en eficacia posibles excesos en los cambios de apoyo gracias a la acción conjunta del sistema que reparte el par motor entre los dos ejes, responsable también de la gran motricidad de este Kuga y de los sistemas integrados en el control de tracción y estabilidad. Éstos aportan un comportamiento eficaz y sutil, que aumenta su eficacia en la conducción cuando nos decidamos a aumentar el ritmo de marcha. 

Ford Kuga 2.0 TDCI VignaleA velocidades legales vamos a disfrutar de un interior muy bien aislado, tanto de la rodadura sobre el asfalto como de la aerodinámica, y podremos mantener una conversación con los pasajeros traseros sin dificultad. En cambio, a velocidades de crucero elevadas sí vamos a notar cómo el aire que choca con la carrocería puede perturbar la calma y notaremos cómo le vendría muy bien una marcha más al cambio de velocidades, en línea con lo que ofrecen algunas alternativas, o una sexta algo más larga que permitiera mantener al motor girando a menor régimen. También se beneficiaría, al menos en cuanto a imagen de ecología y modernidad, si tuviera una función de rueda libre que desacoplara el cambio permitiendo ahorrar combustible en las bajadas.

Por su parte, los revestimientos interiores y asientos ofrecen un tacto magnífico, de auténtico Premium, con sensación de espacio óptima para cuatro ocupantes de hasta 1,8 m de estatura a los que podría sumarse una quinta persona en un viaje corto. Y es que el asiento no está preformado para dos ocupantes, el suelo es casi plano, y cuenta con suficiente espacio para meter los pies bajo los asientos delanteros. 

Además, la electrónica de confort adquiere un papel relevante al facilitar el día a día con elementos tan prácticos como la apertura sin manos del portón, el sistema de aparcamiento asistido (de excelente funcionamiento en línea, donde precisa poco más de medio metro extra a la carrocería), asientos calefactados y el equipamiento opcional de seguridad. Se integra en el paquete Tech que incluye sistema de reconocimiento de señales, de fatiga de conductor, cambio automático de luces largas-cortas, sistema de frenado en ciudad y se podría complementar con el control de crucero activo (750 euros más) hasta trufar el toque premium que lo desmarcaría de rivales generalistas muy bien equipados aunque lejos aún de rivales como los Audi Q5 o BMW X3. Los 4.000 euros que lo diferencian del Kuga ST Line de idéntica potencia plantean una interesante duda entre ahorro o pagar ese plus por sentirse especial cada vez que te subes a tu coche.  

Ford Kuga 2.0 TDCi, más datos

Medición Ford Kuga 2.0 TDCI 180 AWD POWERSHIFT VIGNALE
Motor (*) 1.997 cm3/4 cilindros en línea
Potencia (*) 180 CV a 3.500 rpm
Par máximo (*) 40,8 mkg a 1.750 rpm
Tracción (*) Total
0-100 km/h 9,78 s
0-1.000 m 31,9 s
Consumo urbano real 8,6 l/100 km
Consumo carretera real 6,8 l/100 km
Consumo medio real 7,5 l/100 km
Frenada 140-0 km/h 73,4 m
Peso 1.812 kg
Maletero 500 litros
Espacio piernas trasero 72 cm
Anchura delantera/trasera 142/138 cm
Altura min/máx 90/97 cm
Precio 40.500 euros

(*) Datos oficiales, el resto, medidos por el Centro Técnico de Autopista. 

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