Ford Ka 1.2 Titanium

Ha tardado, pero ya es realidad. Trece años después de su estreno, las calles dan la bienvenida a un sorprendente Ford Ka de nueva generación. Simpático de diseño, basado técnicamente en el Fiat 500 y preciso de conducción, este ágil ciudadano vuelve revitalizado.
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Ford Ka 1.2 Titanium
Ford Ka 1.2 Titanium

Al mal tiempo, buena cara... e instrumentos prácticos de movilidad. El pequeño Ford Ka renace para sumarse a la creciente legión de económicos utilitarios. Eso sí, enfrente esta vez tendrá una auténtica tribu urbana, una categoría que suma muchas novedades dispuestas a sacar partido a sus cualidades como herramientas de transporte. Y parecen lograrlo en estos tiempos de contención, ya que mientras todos los segmentos afrontan caídas de más del 40 por ciento, los coches ciudadanos resisten con un retroceso “sólo” del 17 por ciento. Nuevos argumentos no le faltan nuevamente al pequeño Ford para convencer.

Y es que, frente al original Ford Ka lanzado hace ya 13 años y aun con el mismo planteamiento de coche pequeño (mide exactamente lo mismo, 3,62 metros) de tres puertas y cuatro plazas, este renovado ciudadano refleja ahora una profunda evolución. De hecho, estéticamente sólo la trasera evoca a su predecesor; el resto, nuevo lenguaje de diseño Ford. Sólo él quedaba en la gama por adoptar el estilo Kinetic Design y, viendo únicamente su atractivo frontal, nos acordamos del nuevo Ford Fiesta, pero... ¿a que no del coqueto Fiat 500? Pues, básicamente, ambos son el mismo coche.

Visto por dentro y fuera, nadie diría que el último Ford nace de una plataforma común con Fiat, basada a su vez en la estructura del Panda. Es más, el nuevo Ka comparte el 80 por ciento de piezas con el 500 y sale de su misma factoría, en Tichy (Polonia). Sin duda, es el mejor ejemplo de sinergia para ahorrar costes, con un resultado tan diferenciado como personal. Nada que ver con proyectos similares que han dado lugar a auténticos clones, como los Citroën C1/Peugeot 107/Toyota Aygo o los Opel Agila y Suzuki Splash.

Además de misma batalla y cotas internas casi calcadas, el Ford Ka y el Fiat 500 sólo parecen compartir el buen gusto estético. Del glamour retro del Fiat, al vanguardismo de Ford. Lo primero que gusta del nuevo Ka es su acceso, natural y cómodo por un gran ángulo de apertura de puertas. Una vez dentro, la atmósfera es muy agradable.

Y es que, aun quedando claro que los márgenes de beneficio son ajustados en el segmento más pequeño de mercado, los recortes de gasto en materiales quedan camuflados. Los plásticos, demasiado duros, se visten con un diseño muy moderno y atractivo, pero, sobre todo, con un colorido que genera una alta calidad visual. Hasta cinco tonalidades bien combinadas se cuentan en su atrevido interior. A esta buena percepción, se añade una excelente ergonomía.

Parco en consumos, práctico y bien equipado, el Ford Ka es una de las alternativas urbanas más interesantes. Además, cuenta con una promoción de 800 €. No llegará al glamour de su hermano Fiat 500... pero cuesta hasta 2.000 € menos.

La postura de conducción, incluso sin regulación de banqueta en altura de serie ni con la posibilidad de desplazar longitudinalmente el volante, es confortable. Los asientos ofrecen buen mullido, hay espacio, el apoyo del pie izquierdo es amplio y el cambio sobreelevado, como en el Fiat 500, se ubica en inmejorable posición. En cuanto a huecos de almacenamiento no es que abunden, pero su guantera y amplios cajones en paneles de las puertas son suficientes para vaciarnos los bolsillos.

Aun así, es quizá en el apartado de la funcionalidad más estricta donde el nuevo Ford Ka pierde algunos puntos. Porque, frente a muchos de sus rivales, no sólo carece de versión 5 puertas para mejorar el acceso a la banqueta trasera, sino que ésta no admite la práctica regulación longitudinal que presentan el Renault Twingo o el Opel Agila, por ejemplo. A cambio, ofrece un notable espacio posterior para piernas -no tanto en altura, justa para adultos de 1,75 metros- y el maletero más capaz del segmento, con 260 litros reales de carga, ampliables abatiendo la fila posterior y con proporciones aprovechables para la compra o escapadas de fin de semana.

Coche superior

— Diseño / ergonomía
— Agilidad y precisión
— Economía de marcha

— Poco detalle funcional
— Altura posterior
— Reposacabezas traseros opcionales

Al mal tiempo, buena cara... e instrumentos prácticos de movilidad. El pequeño Ford Ka renace para sumarse a la creciente legión de económicos utilitarios. Eso sí, enfrente esta vez tendrá una auténtica tribu urbana, una categoría que suma muchas novedades dispuestas a sacar partido a sus cualidades como herramientas de transporte. Y parecen lograrlo en estos tiempos de contención, ya que mientras todos los segmentos afrontan caídas de más del 40 por ciento, los coches ciudadanos resisten con un retroceso “sólo” del 17 por ciento. Nuevos argumentos no le faltan nuevamente al pequeño Ford para convencer.

Y es que, frente al original Ford Ka lanzado hace ya 13 años y aun con el mismo planteamiento de coche pequeño (mide exactamente lo mismo, 3,62 metros) de tres puertas y cuatro plazas, este renovado ciudadano refleja ahora una profunda evolución. De hecho, estéticamente sólo la trasera evoca a su predecesor; el resto, nuevo lenguaje de diseño Ford. Sólo él quedaba en la gama por adoptar el estilo Kinetic Design y, viendo únicamente su atractivo frontal, nos acordamos del nuevo Ford Fiesta, pero... ¿a que no del coqueto Fiat 500? Pues, básicamente, ambos son el mismo coche.

Visto por dentro y fuera, nadie diría que el último Ford nace de una plataforma común con Fiat, basada a su vez en la estructura del Panda. Es más, el nuevo Ka comparte el 80 por ciento de piezas con el 500 y sale de su misma factoría, en Tichy (Polonia). Sin duda, es el mejor ejemplo de sinergia para ahorrar costes, con un resultado tan diferenciado como personal. Nada que ver con proyectos similares que han dado lugar a auténticos clones, como los Citroën C1/Peugeot 107/Toyota Aygo o los Opel Agila y Suzuki Splash.

Además de misma batalla y cotas internas casi calcadas, el Ford Ka y el Fiat 500 sólo parecen compartir el buen gusto estético. Del glamour retro del Fiat, al vanguardismo de Ford. Lo primero que gusta del nuevo Ka es su acceso, natural y cómodo por un gran ángulo de apertura de puertas. Una vez dentro, la atmósfera es muy agradable.

Y es que, aun quedando claro que los márgenes de beneficio son ajustados en el segmento más pequeño de mercado, los recortes de gasto en materiales quedan camuflados. Los plásticos, demasiado duros, se visten con un diseño muy moderno y atractivo, pero, sobre todo, con un colorido que genera una alta calidad visual. Hasta cinco tonalidades bien combinadas se cuentan en su atrevido interior. A esta buena percepción, se añade una excelente ergonomía.

Parco en consumos, práctico y bien equipado, el Ford Ka es una de las alternativas urbanas más interesantes. Además, cuenta con una promoción de 800 €. No llegará al glamour de su hermano Fiat 500... pero cuesta hasta 2.000 € menos.

La postura de conducción, incluso sin regulación de banqueta en altura de serie ni con la posibilidad de desplazar longitudinalmente el volante, es confortable. Los asientos ofrecen buen mullido, hay espacio, el apoyo del pie izquierdo es amplio y el cambio sobreelevado, como en el Fiat 500, se ubica en inmejorable posición. En cuanto a huecos de almacenamiento no es que abunden, pero su guantera y amplios cajones en paneles de las puertas son suficientes para vaciarnos los bolsillos.

Aun así, es quizá en el apartado de la funcionalidad más estricta donde el nuevo Ford Ka pierde algunos puntos. Porque, frente a muchos de sus rivales, no sólo carece de versión 5 puertas para mejorar el acceso a la banqueta trasera, sino que ésta no admite la práctica regulación longitudinal que presentan el Renault Twingo o el Opel Agila, por ejemplo. A cambio, ofrece un notable espacio posterior para piernas -no tanto en altura, justa para adultos de 1,75 metros- y el maletero más capaz del segmento, con 260 litros reales de carga, ampliables abatiendo la fila posterior y con proporciones aprovechables para la compra o escapadas de fin de semana.

Coche superior

— Diseño / ergonomía
— Agilidad y precisión
— Economía de marcha

— Poco detalle funcional
— Altura posterior
— Reposacabezas traseros opcionales

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