Fiat Punto 1.3 JTD

Qué interesante es el nuevo Grande Punto. La apuesta de Fiat por más tamaño y mejores cualidades dinámicas ha revolucionado el segmento de los urbanos. No es de extrañar, porque el nuevo modelo supone un importante paso adelante. Lo probamos ahora con el motor Diesel básico, un voluntarioso 1.3 JTD de 90 CV que constituye un magnífico punto de partida
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Fiat Punto 1.3 JTD
Fiat Punto 1.3 JTD

Como entrada de gama para los Diesel, Fiat ha elegido este pequeño pero aguerrido 1.3 JTD. Sacar 90 CV de un bloque tan reducido no debe ser tarea fácil, con lo que hay que reconocer que la casa italiana ha hecho un gran esfuerzo de ingeniería.

Dotado de inyección por conducto común de segunda generación, el motor, como todos sus “hermanos” JTD, es suave y poderoso, muy progresivo y noble en la entrega de la potencia. Y, al igual que los otros JTD, anda algo escaso de carácter en la parte baja del cuentavueltas. De hecho, este rasgo “familiar” se acentúa en este 1.3. Por su menor desplazamiento, el motor va más apretado y eso se nota en todo el tramo del cuentavueltas: abajo hay poca fuerza, el tramo medio es muy bueno y se nota el empuje, pero rápidamente se llega al agotamiento por arriba.
Así, el rango útil del motor se hace escueto. De hecho, está entre las 2.000 y las 3.000 rpm. Fuera de ese margen, el motor se muestra incómodo y sufre para estirarse.

Es importante tener esto muy en cuenta a la hora de conducir, porque necesitaremos hacer mucho uso del cambio a fin de mantener el motor en su zona buena. Afortunadamente, Fiat ha montado una exquisita caja de seis relaciones que exhibe unos brillantes recorridos de tacto casi deportivo. No son tan oportunos sus desarrollos de cambio, que se hacen muy largos, sobre todo en quinta y sexta. Esta última es tan larga que difícilmente se puede exprimir con sólo 90 CV… No aporta mucho.

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p> Con todo, el Grande Punto 1.3 JTD se atreve con las aceleraciones, marcando un 0-100 km/h de 12,3 segundos. En cambio, flojea mucho en otros apartados de velocidad, como los de recuperación y adelantamiento (necesita casi 15 segundos para pasar de 60 a 120 km/h en quinta marcha). Los consumos son buenos si no corremos mucho, pero si queremos ritmos vivos ha que tirar mucho del cambio lo que acaba penalizando el gasto de combustible.

El pequeño 1.3 responde al esquema típico de los Multijet de Fiat: cuatro cilindros, inyección por common rail de alta presión y, en este caso, turbo de geometría variable. Además, para “arrancarle” los 90 CV se ha mejorado la admisión y se ha modificado la recirculación de los gases de escape.
Gracias a estos cambios, nuestra unidad logró llegar a los 92 CV en el banco de potencia, con un par máximo de 22,7 mkg, una cifra interesante, pero alejada de las que suelen marcar los coches turbodiésel.
Rodando nos ha parecido un motor poco ruidoso, si bien el coche no lo es tanto, pues sufre bastantes ruidos procedentes de la aerodinámica y la rodadura.

Montado sobre un chasis tan amplio, este nuevo Punto ofrece una calidad de rodadura digna de un coche del segmento de los compactos. Sus 2,51 metros de batalla le confieren unas dimensiones y una estabilidad que sitúan al bastidor claramente por encima del motor.

Las posibilidades dinámicas son tan altas que uno echa de menos más caballos para poder exprimirlas a fondo. Y es que en las carreteras complicadas, el coche saca a relucir unas maneras muy deportivas y, a la vez, una gran nobleza.

Dotado de una extraordinaria dirección, rápida y precisa, el coche gira con mucho aplomo, como lo haría, por ejemplo, su “hermano mayor”, el Stilo. Estable y seguro, el Grande Punto derrocha calidad en el paso por curva, demostrando lo bien calibrada que está la dirección y lo obediente que es el eje delantero. Sólo forzando la máquina en las curvas aparecerá un leve subviraje que se corrige con sólo levantar el pie derecho. Si el firme está muy roto, puede que aparezca algún movimiento parásito, pero nada preocupante: no perderemos ni precisión ni aplomo.

Al volante, en seguida nos damos cuenta de que la manera de rodar del coche nos pide más potencia: queda mucho margen hasta los límites del bastidor. Por eso echamos de menos un motor más grande que nos permitiría divertirnos mucho más al conducirlo.

Para carreteras cómodas, en cambio, hay mecánica suficiente. Soporta bien cruceros elevados (tampoco muy elevados) y rueda con mucha comodidad y agrado. Sólo hay que ir pendiente de utilizar el cambio cuando es necesario par que el motor no caiga mucho de vueltas. Tomada esta precaución, el Punto supera su viejo rol de coche urbano y se convierte en un rutero muy digno. Nadie dirá que viaja incómodo en este renovadísimo clásico.

Como casi todos los Fiat de última generación, el Grande Punto cuenta con la función City en su dirección. Conectando esta modalidad, la asistencia se multiplica tanto que se puede llevar el volante con un dedo. Es ideal para la ciudad, donde aparcar se hace mucho más agradable. Sin embargo, la asistencia es demasiado alta para circular por carretera. Pero es que lo es incluso en su modo “normal”: a veces el volante “pesa” demasiado poco cuando se va rápido, lo que resta información al conductor.

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