Fiat Linea 1.3 JTD frente a Toyota Corolla Sedán 1.4 D-4D

Prácticas y con un precio contenido, estas dos berlinas son perfectamente válidas por tamaño para cubrir las necesidades de una familia normal. Sus motores Diesel consumen muy poco y el nivel de equipamiento es más que correcto.
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Fiat Linea 1.3 JTD frente a Toyota Corolla Sedán 1.4 D-4D
Fiat Linea 1.3 JTD frente a Toyota Corolla Sedán 1.4 D-4D

El interior del Fiat Linea destaca por ser más desenfadado y colorista, con pulsadores de mayor tamaño y un estilo más juvenil. El salpicadero es bitono, negro en su parte superior y más claro por debajo, del mismo color que la tapicería. Todo lo contrario que en el Toyota Corolla, de aspecto más serio y dominado por varios niveles de gris oscuro, con el único contraste a cargo de las inserciones plásticas con aspecto de aluminio que adornan los tiradores de las puertas, el volante y la consola. Es casi idéntico al del Auris, pero sin el puente elevado de éste sobre el que se ubica la palanca de cambios, algo que lo hace más convencional, pero más práctico que su hermano. El Corolla Sedán dispone de huecos portaobjetos más amplios y en mayor cantidad repartidos por el habitáculo, y el ejemplo más claro de ello son las dos guanteras del lado del acompañante. Además resulta algo más ergonómico en líneas generales y con los mandos más a mano, pues en el Fiat la posición del asiento queda muy retrasada. El ajuste del ángulo del respaldo es más preciso en el italiano, ya que es mediante una rueda, en vez de por palanca como en el Corolla; además, si buscamos entre los dos asientos delanteros —bajo el reposabrazos, en una posición algo incómoda— encontraremos un pulsador de regulación eléctrica del apoyo lumbar, una característica que se echa de menos en el Toyota, sobre todo en viajes largos.

El cuadro de instrumentos es de fácil lectura en ambos, aunque en la pantalla del ordenador de viaje del Corolla Sedán caben más líneas de texto, por lo que ofrece una información más completa y rápida. Sin embargo, el Fiat Línea es el único que dispone de Bluetooth para conectar un teléfono móvil con el “manos libres” del coche y de una entrada USB para enchufar reproductores portátiles o dispositivos de almacenamiento con archivos MP3, todo ello integrado en el sistema Blue&Me, que además permite su gestión mediante órdenes vocales. El Toyota Corolla sólo puede llevar Bluetooth si incorpora la opción de navegador, algo que queda reservado al acabado Sol, el cual no está disponible para el motor D-4D de 90 CV, a pesar de que nuestra unidad, con especificaciones de equipamiento “europeas” diferentes a las españolas, sí que lo llevaba.

En cuanto a habitabilidad, las plazas traseras están algo limitadas por altura y, en caso de que viajen tres ocupantes adultos, también por anchura. La diferencia más palpable se encuentra en las delanteras, que son más correctas en el Corolla Sedán, con una cota de anchura 7 centímetros superior, lo suficiente para evitar rozar el codo del acompañante cada vez que cambiamos de marcha. La capacidad del maletero del Linea está ligeramente por delante, aunque en los dos casos estamos ante cifras más que generosas, de 550 y 535 dm3 respectivamente, sin duda el punto fuerte de estos modelos. En caso de necesitar más capacidad se pueden abatir los respaldos posteriores, aunque la banqueta trasera del Corolla va fija, de modo que los respaldos no quedan totalmente horizontales. Por su parte, el Linea cuenta con un mecanismo de lo más tradicional que permite a la banqueta pivotar hacia delante, por lo tanto, el plano de carga resultante es más polivalente. Sin embargo, es engorroso volver a configurar normalmente la fila trasera, ya que faltan manos para sujetar los tres anclajes de los cinturones —no tienen enganche en el respaldo—, por lo que siempre hay alguno que se queda bajo el asiento.

Por comportamiento, ambos están a un nivel muy bueno, tanto por maneras ante una posible situación de emergencia o cambio de trayectoria brusco, como por capacidad de agarre. Ahora bien, merece más nota el Corolla porque lleva control de tracción y estabilidad de serie (opcional en su rival) y un airbag más, el de rodillas. La rueda de repuesto, sin embargo, es más decente en el Fiat, pues aunque no es de la misma medida que el resto, no es “de galleta” como la del modelo nipón. Centrándonos en la inversión, si el bolsillo manda sobre todos los demás aspectos es el Linea el claro vencedor, ya que su precio es de auténtico derribo si tenemos en cuenta los descuentos que ofrece habitualmente la marca. Además, los intervalos de kilómetros entre las revisiones son más amplios. Por unos 3.000 euros más a igualdad de equipamiento podremos acceder al Corolla, que ofrece, sobre todo, una mayor sensación de calidad y más placer de conducción. La decisión, como siempre, es cuestión de prioridades.

Fiat Linea
— Precio
— Sistema Blue&Me
— Suspensión cómoda
Toyota Corolla
— Suavidad mecánica
— Silencio de marcha
— Confort general

Fiat Linea
— Motor ruidoso
— Habitabilidad delantera
— Tacto del cambio
Toyota Corolla
— Sin regulación lumbar
— Bluetooth no disponible
— Banqueta trasera fija

Comportamiento

El interior del Fiat Linea destaca por ser más desenfadado y colorista, con pulsadores de mayor tamaño y un estilo más juvenil. El salpicadero es bitono, negro en su parte superior y más claro por debajo, del mismo color que la tapicería. Todo lo contrario que en el Toyota Corolla, de aspecto más serio y dominado por varios niveles de gris oscuro, con el único contraste a cargo de las inserciones plásticas con aspecto de aluminio que adornan los tiradores de las puertas, el volante y la consola. Es casi idéntico al del Auris, pero sin el puente elevado de éste sobre el que se ubica la palanca de cambios, algo que lo hace más convencional, pero más práctico que su hermano. El Corolla Sedán dispone de huecos portaobjetos más amplios y en mayor cantidad repartidos por el habitáculo, y el ejemplo más claro de ello son las dos guanteras del lado del acompañante. Además resulta algo más ergonómico en líneas generales y con los mandos más a mano, pues en el Fiat la posición del asiento queda muy retrasada. El ajuste del ángulo del respaldo es más preciso en el italiano, ya que es mediante una rueda, en vez de por palanca como en el Corolla; además, si buscamos entre los dos asientos delanteros —bajo el reposabrazos, en una posición algo incómoda— encontraremos un pulsador de regulación eléctrica del apoyo lumbar, una característica que se echa de menos en el Toyota, sobre todo en viajes largos.

El cuadro de instrumentos es de fácil lectura en ambos, aunque en la pantalla del ordenador de viaje del Corolla Sedán caben más líneas de texto, por lo que ofrece una información más completa y rápida. Sin embargo, el Fiat Línea es el único que dispone de Bluetooth para conectar un teléfono móvil con el “manos libres” del coche y de una entrada USB para enchufar reproductores portátiles o dispositivos de almacenamiento con archivos MP3, todo ello integrado en el sistema Blue&Me, que además permite su gestión mediante órdenes vocales. El Toyota Corolla sólo puede llevar Bluetooth si incorpora la opción de navegador, algo que queda reservado al acabado Sol, el cual no está disponible para el motor D-4D de 90 CV, a pesar de que nuestra unidad, con especificaciones de equipamiento “europeas” diferentes a las españolas, sí que lo llevaba.

En cuanto a habitabilidad, las plazas traseras están algo limitadas por altura y, en caso de que viajen tres ocupantes adultos, también por anchura. La diferencia más palpable se encuentra en las delanteras, que son más correctas en el Corolla Sedán, con una cota de anchura 7 centímetros superior, lo suficiente para evitar rozar el codo del acompañante cada vez que cambiamos de marcha. La capacidad del maletero del Linea está ligeramente por delante, aunque en los dos casos estamos ante cifras más que generosas, de 550 y 535 dm3 respectivamente, sin duda el punto fuerte de estos modelos. En caso de necesitar más capacidad se pueden abatir los respaldos posteriores, aunque la banqueta trasera del Corolla va fija, de modo que los respaldos no quedan totalmente horizontales. Por su parte, el Linea cuenta con un mecanismo de lo más tradicional que permite a la banqueta pivotar hacia delante, por lo tanto, el plano de carga resultante es más polivalente. Sin embargo, es engorroso volver a configurar normalmente la fila trasera, ya que faltan manos para sujetar los tres anclajes de los cinturones —no tienen enganche en el respaldo—, por lo que siempre hay alguno que se queda bajo el asiento.

Por comportamiento, ambos están a un nivel muy bueno, tanto por maneras ante una posible situación de emergencia o cambio de trayectoria brusco, como por capacidad de agarre. Ahora bien, merece más nota el Corolla porque lleva control de tracción y estabilidad de serie (opcional en su rival) y un airbag más, el de rodillas. La rueda de repuesto, sin embargo, es más decente en el Fiat, pues aunque no es de la misma medida que el resto, no es “de galleta” como la del modelo nipón. Centrándonos en la inversión, si el bolsillo manda sobre todos los demás aspectos es el Linea el claro vencedor, ya que su precio es de auténtico derribo si tenemos en cuenta los descuentos que ofrece habitualmente la marca. Además, los intervalos de kilómetros entre las revisiones son más amplios. Por unos 3.000 euros más a igualdad de equipamiento podremos acceder al Corolla, que ofrece, sobre todo, una mayor sensación de calidad y más placer de conducción. La decisión, como siempre, es cuestión de prioridades.

Fiat Linea
— Precio
— Sistema Blue&Me
— Suspensión cómoda
Toyota Corolla
— Suavidad mecánica
— Silencio de marcha
— Confort general

Fiat Linea
— Motor ruidoso
— Habitabilidad delantera
— Tacto del cambio
Toyota Corolla
— Sin regulación lumbar
— Bluetooth no disponible
— Banqueta trasera fija

Comportamiento

El interior del Fiat Linea destaca por ser más desenfadado y colorista, con pulsadores de mayor tamaño y un estilo más juvenil. El salpicadero es bitono, negro en su parte superior y más claro por debajo, del mismo color que la tapicería. Todo lo contrario que en el Toyota Corolla, de aspecto más serio y dominado por varios niveles de gris oscuro, con el único contraste a cargo de las inserciones plásticas con aspecto de aluminio que adornan los tiradores de las puertas, el volante y la consola. Es casi idéntico al del Auris, pero sin el puente elevado de éste sobre el que se ubica la palanca de cambios, algo que lo hace más convencional, pero más práctico que su hermano. El Corolla Sedán dispone de huecos portaobjetos más amplios y en mayor cantidad repartidos por el habitáculo, y el ejemplo más claro de ello son las dos guanteras del lado del acompañante. Además resulta algo más ergonómico en líneas generales y con los mandos más a mano, pues en el Fiat la posición del asiento queda muy retrasada. El ajuste del ángulo del respaldo es más preciso en el italiano, ya que es mediante una rueda, en vez de por palanca como en el Corolla; además, si buscamos entre los dos asientos delanteros —bajo el reposabrazos, en una posición algo incómoda— encontraremos un pulsador de regulación eléctrica del apoyo lumbar, una característica que se echa de menos en el Toyota, sobre todo en viajes largos.

El cuadro de instrumentos es de fácil lectura en ambos, aunque en la pantalla del ordenador de viaje del Corolla Sedán caben más líneas de texto, por lo que ofrece una información más completa y rápida. Sin embargo, el Fiat Línea es el único que dispone de Bluetooth para conectar un teléfono móvil con el “manos libres” del coche y de una entrada USB para enchufar reproductores portátiles o dispositivos de almacenamiento con archivos MP3, todo ello integrado en el sistema Blue&Me, que además permite su gestión mediante órdenes vocales. El Toyota Corolla sólo puede llevar Bluetooth si incorpora la opción de navegador, algo que queda reservado al acabado Sol, el cual no está disponible para el motor D-4D de 90 CV, a pesar de que nuestra unidad, con especificaciones de equipamiento “europeas” diferentes a las españolas, sí que lo llevaba.

En cuanto a habitabilidad, las plazas traseras están algo limitadas por altura y, en caso de que viajen tres ocupantes adultos, también por anchura. La diferencia más palpable se encuentra en las delanteras, que son más correctas en el Corolla Sedán, con una cota de anchura 7 centímetros superior, lo suficiente para evitar rozar el codo del acompañante cada vez que cambiamos de marcha. La capacidad del maletero del Linea está ligeramente por delante, aunque en los dos casos estamos ante cifras más que generosas, de 550 y 535 dm3 respectivamente, sin duda el punto fuerte de estos modelos. En caso de necesitar más capacidad se pueden abatir los respaldos posteriores, aunque la banqueta trasera del Corolla va fija, de modo que los respaldos no quedan totalmente horizontales. Por su parte, el Linea cuenta con un mecanismo de lo más tradicional que permite a la banqueta pivotar hacia delante, por lo tanto, el plano de carga resultante es más polivalente. Sin embargo, es engorroso volver a configurar normalmente la fila trasera, ya que faltan manos para sujetar los tres anclajes de los cinturones —no tienen enganche en el respaldo—, por lo que siempre hay alguno que se queda bajo el asiento.

Por comportamiento, ambos están a un nivel muy bueno, tanto por maneras ante una posible situación de emergencia o cambio de trayectoria brusco, como por capacidad de agarre. Ahora bien, merece más nota el Corolla porque lleva control de tracción y estabilidad de serie (opcional en su rival) y un airbag más, el de rodillas. La rueda de repuesto, sin embargo, es más decente en el Fiat, pues aunque no es de la misma medida que el resto, no es “de galleta” como la del modelo nipón. Centrándonos en la inversión, si el bolsillo manda sobre todos los demás aspectos es el Linea el claro vencedor, ya que su precio es de auténtico derribo si tenemos en cuenta los descuentos que ofrece habitualmente la marca. Además, los intervalos de kilómetros entre las revisiones son más amplios. Por unos 3.000 euros más a igualdad de equipamiento podremos acceder al Corolla, que ofrece, sobre todo, una mayor sensación de calidad y más placer de conducción. La decisión, como siempre, es cuestión de prioridades.

Fiat Linea
— Precio
— Sistema Blue&Me
— Suspensión cómoda
Toyota Corolla
— Suavidad mecánica
— Silencio de marcha
— Confort general

Fiat Linea
— Motor ruidoso
— Habitabilidad delantera
— Tacto del cambio
Toyota Corolla
— Sin regulación lumbar
— Bluetooth no disponible
— Banqueta trasera fija

Comportamiento

El interior del Fiat Linea destaca por ser más desenfadado y colorista, con pulsadores de mayor tamaño y un estilo más juvenil. El salpicadero es bitono, negro en su parte superior y más claro por debajo, del mismo color que la tapicería. Todo lo contrario que en el Toyota Corolla, de aspecto más serio y dominado por varios niveles de gris oscuro, con el único contraste a cargo de las inserciones plásticas con aspecto de aluminio que adornan los tiradores de las puertas, el volante y la consola. Es casi idéntico al del Auris, pero sin el puente elevado de éste sobre el que se ubica la palanca de cambios, algo que lo hace más convencional, pero más práctico que su hermano. El Corolla Sedán dispone de huecos portaobjetos más amplios y en mayor cantidad repartidos por el habitáculo, y el ejemplo más claro de ello son las dos guanteras del lado del acompañante. Además resulta algo más ergonómico en líneas generales y con los mandos más a mano, pues en el Fiat la posición del asiento queda muy retrasada. El ajuste del ángulo del respaldo es más preciso en el italiano, ya que es mediante una rueda, en vez de por palanca como en el Corolla; además, si buscamos entre los dos asientos delanteros —bajo el reposabrazos, en una posición algo incómoda— encontraremos un pulsador de regulación eléctrica del apoyo lumbar, una característica que se echa de menos en el Toyota, sobre todo en viajes largos.

El cuadro de instrumentos es de fácil lectura en ambos, aunque en la pantalla del ordenador de viaje del Corolla Sedán caben más líneas de texto, por lo que ofrece una información más completa y rápida. Sin embargo, el Fiat Línea es el único que dispone de Bluetooth para conectar un teléfono móvil con el “manos libres” del coche y de una entrada USB para enchufar reproductores portátiles o dispositivos de almacenamiento con archivos MP3, todo ello integrado en el sistema Blue&Me, que además permite su gestión mediante órdenes vocales. El Toyota Corolla sólo puede llevar Bluetooth si incorpora la opción de navegador, algo que queda reservado al acabado Sol, el cual no está disponible para el motor D-4D de 90 CV, a pesar de que nuestra unidad, con especificaciones de equipamiento “europeas” diferentes a las españolas, sí que lo llevaba.

En cuanto a habitabilidad, las plazas traseras están algo limitadas por altura y, en caso de que viajen tres ocupantes adultos, también por anchura. La diferencia más palpable se encuentra en las delanteras, que son más correctas en el Corolla Sedán, con una cota de anchura 7 centímetros superior, lo suficiente para evitar rozar el codo del acompañante cada vez que cambiamos de marcha. La capacidad del maletero del Linea está ligeramente por delante, aunque en los dos casos estamos ante cifras más que generosas, de 550 y 535 dm3 respectivamente, sin duda el punto fuerte de estos modelos. En caso de necesitar más capacidad se pueden abatir los respaldos posteriores, aunque la banqueta trasera del Corolla va fija, de modo que los respaldos no quedan totalmente horizontales. Por su parte, el Linea cuenta con un mecanismo de lo más tradicional que permite a la banqueta pivotar hacia delante, por lo tanto, el plano de carga resultante es más polivalente. Sin embargo, es engorroso volver a configurar normalmente la fila trasera, ya que faltan manos para sujetar los tres anclajes de los cinturones —no tienen enganche en el respaldo—, por lo que siempre hay alguno que se queda bajo el asiento.

Por comportamiento, ambos están a un nivel muy bueno, tanto por maneras ante una posible situación de emergencia o cambio de trayectoria brusco, como por capacidad de agarre. Ahora bien, merece más nota el Corolla porque lleva control de tracción y estabilidad de serie (opcional en su rival) y un airbag más, el de rodillas. La rueda de repuesto, sin embargo, es más decente en el Fiat, pues aunque no es de la misma medida que el resto, no es “de galleta” como la del modelo nipón. Centrándonos en la inversión, si el bolsillo manda sobre todos los demás aspectos es el Linea el claro vencedor, ya que su precio es de auténtico derribo si tenemos en cuenta los descuentos que ofrece habitualmente la marca. Además, los intervalos de kilómetros entre las revisiones son más amplios. Por unos 3.000 euros más a igualdad de equipamiento podremos acceder al Corolla, que ofrece, sobre todo, una mayor sensación de calidad y más placer de conducción. La decisión, como siempre, es cuestión de prioridades.

Fiat Linea
— Precio
— Sistema Blue&Me
— Suspensión cómoda
Toyota Corolla
— Suavidad mecánica
— Silencio de marcha
— Confort general

Fiat Linea
— Motor ruidoso
— Habitabilidad delantera
— Tacto del cambio
Toyota Corolla
— Sin regulación lumbar
— Bluetooth no disponible
— Banqueta trasera fija

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