Fiat Croma

Fiat pretende conquistar a las familias europeas con la renovación del Croma, que adopta faros delanteros tipo Bravo y mejora los consumos en su motorización turbodiesel más potente.
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Fiat Croma
Fiat Croma

Aunque su práctico diseño de carrocería elevada, a medio camino entre monovolumen y familiar, sigue resultando algo peculiar, los cambios en el frontal han hecho que el Fiat Croma gane muchos puntos en el apartado estético. Sobre todo se notan los nuevos faros, que le asemejan al Bravo en la vista desde delante. También ha cambiado el capó, que es más alto para mejorar la protección a los peatones en caso de accidente, así como las aletas, que se han rediseñado. Si nos fijamos bien veremos que el espóiler posterior es más pronunciado, o que los parachoques, los pilotos y la parrilla cambian ligeramente.

En el interior las modificaciones son discretas, y se centran fundamentalmente en el nuevo diseño de la instrumentación, en el volante con el actual logo de Fiat —con fondo rojo— y en la inclusión de nuevos equipamientos. Destaca el completo sistema Blue&Me, que engloba las funciones de conectividad Bluetooth, manos libres, reconocimiento de voz, conexión USB, reproductor de archivos de música MP3 y mandos en el volante. Con este dispositivo es posible ver la agenda de nuestro teléfono móvil en la pantalla del coche, o escuchar los mensajes de texto a través de un intérprete SMS. El denominado Blue&Me Nav incluye, además, un navegador con pantalla de generosas dimensiones, cuyo uso no resulta excesivamente intuitivo las primeras veces. Para entretener a los más pequeños, que irán como reyes en la amplísima zona posterior, hay disponible un reproductor de DVD con mando a distancia y pantalla de 9 pulgadas, ubicada en la parte central del techo.

La habitabilidad es uno de los puntos fuertes del Fiat Croma, de hecho, según afirma la marca, las plazas traseras se han desarrollado para que el 99% de las personas que las prueben se encuentren cómodas. Según Fiat, hay espacio suficiente en el interior para que dos adultos de 1,90 metros de estatura puedan ir sin problemas en el mismo lado del coche, uno en el asiento anterior y otro en el posterior. Tanto por altura como por anchura también hay mucho espacio, y la posición elevada de los asientos, junto con la gran cantidad de superficie acristalada, proporciona una estancia luminosa y con mucha visibilidad. En total hay 3,3 metros cuadrados de cristal, que aumentan hasta 5 en caso de incorporar techo panorámico. La posición de conducción es buena, ya que hay todo tipo de reglajes disponibles. El asiento es alto, lo que facilita tanto la visión de la carretera como el acceso al habitáculo, aunque obliga a que la columna de la dirección sea demasiado vertical y, por tanto, el volante queda más horizontal de lo habitual.

Los acabados tienen muy buen aspecto y sólo algunos plásticos en lugares poco accesibles no están rematados como cabría esperar. El tacto de los mandos es bueno, así como el de la dirección y el de los pedales. Por otro lado, hay suficientes huecos portaobjetos repartidos por la zona de los pasajeros y el portaequipajes es bastante amplio. Cuenta con 500 litros de capacidad, que es una cifra notable, pero se echa en falta el poder desplazar la banqueta trasera longitudinalmente. En cambio, se pueden abatir todos los respaldos menos el del conductor, lo que permite transportar objetos voluminosos. Opcionalmente hay disponible una ingeniosa bandeja móvil que divide el maletero en dos partes, creando un doble fondo y elevando la superficie de carga para que sea más regular cuando están abatidos los respaldos. La rueda de repuesto es de emergencia.

Las motorizaciones se mantienen respecto al modelo actual, es decir, hay tres Diesel y dos gasolina. Los primeros son Multijet de 1.9 litros, en versiones de 120 y 150 CV, así como un 2.4 de cinco cilindros y 200 CV. Este último sólo está disponible con transmisión automática de seis marchas y se ha logrado rebajar su consumo gracias al empleo de un lubricante de menor fricción para el cambio. Ha pasado de 8 a 7,2 l/100 km de media. En cuanto a los gasolina, hay un 1.8 de 140 CV y un 2.2 de 150 CV. Nosotros hemos tenido ocasión de probar el 1.9 Multijet de 150 CV equipado con cambio automático de seis marchas, una combinación que resulta idónea y que encaja dentro del ambiente confortable del Croma, a pesar de que el turbo se deja escuchar algo más de lo normal. La caja, de marchas bastante largas, funciona muy bien, tanto por velocidad como por suavidad, y se adapta bien al tipo de conducción, aunque no dispone de modalidad Sport. Sí que tiene modo de uso manual-secuencial, en cuyo caso las reducciones son prácticamente inmediatas. La única pega es que la palanca está demasiado blanda para pasar de la zona automática a la manual, y viceversa, por lo que en una reducción poco cuidadosa podría saltar del carril secuencial a D, e incluso a punto muerto N.

Conducir el Croma resulta agradable. Lo más llamativo es el excelente confort de suspensiones, que filtran perfectamente la mayoría de irregularidades de la carretera. El comportamiento es bueno y se puede ir rápido con un alto margen de seguridad, aunque no se trata de un coche que incite a buscar los límites. En situaciones de emergencia el ESP mantiene el coche en su sitio sin poner en apuros al conductor. Este sistema es de serie en toda la gama y entre sus funciones están la de asistencia para frenadas de emergencia y la de ayuda de arranque en pendiente. Entre la dotación de seguridad pasiva figuran hasta 9 airbags, incluido el de rodillas para el conductor.

En Fiat están tan seguros de su producto que, en Europa, el Croma tendrá 5 años de garantía hasta un límite de 500.000 km, y los clientes que no queden satisfechos con su compra podrán devolverlo durante el primer o los dos primeros meses (en función de cada país) pagando 0,5 euros por cada kilómetro recorrido, sin necesidad de adquirir posteriormente otro Fiat.

Aunque su práctico diseño de carrocería elevada, a medio camino entre monovolumen y familiar, sigue resultando algo peculiar, los cambios en el frontal han hecho que el Fiat Croma gane muchos puntos en el apartado estético. Sobre todo se notan los nuevos faros, que le asemejan al Bravo en la vista desde delante. También ha cambiado el capó, que es más alto para mejorar la protección a los peatones en caso de accidente, así como las aletas, que se han rediseñado. Si nos fijamos bien veremos que el espóiler posterior es más pronunciado, o que los parachoques, los pilotos y la parrilla cambian ligeramente.

En el interior las modificaciones son discretas, y se centran fundamentalmente en el nuevo diseño de la instrumentación, en el volante con el actual logo de Fiat —con fondo rojo— y en la inclusión de nuevos equipamientos. Destaca el completo sistema Blue&Me, que engloba las funciones de conectividad Bluetooth, manos libres, reconocimiento de voz, conexión USB, reproductor de archivos de música MP3 y mandos en el volante. Con este dispositivo es posible ver la agenda de nuestro teléfono móvil en la pantalla del coche, o escuchar los mensajes de texto a través de un intérprete SMS. El denominado Blue&Me Nav incluye, además, un navegador con pantalla de generosas dimensiones, cuyo uso no resulta excesivamente intuitivo las primeras veces. Para entretener a los más pequeños, que irán como reyes en la amplísima zona posterior, hay disponible un reproductor de DVD con mando a distancia y pantalla de 9 pulgadas, ubicada en la parte central del techo.

La habitabilidad es uno de los puntos fuertes del Fiat Croma, de hecho, según afirma la marca, las plazas traseras se han desarrollado para que el 99% de las personas que las prueben se encuentren cómodas. Según Fiat, hay espacio suficiente en el interior para que dos adultos de 1,90 metros de estatura puedan ir sin problemas en el mismo lado del coche, uno en el asiento anterior y otro en el posterior. Tanto por altura como por anchura también hay mucho espacio, y la posición elevada de los asientos, junto con la gran cantidad de superficie acristalada, proporciona una estancia luminosa y con mucha visibilidad. En total hay 3,3 metros cuadrados de cristal, que aumentan hasta 5 en caso de incorporar techo panorámico. La posición de conducción es buena, ya que hay todo tipo de reglajes disponibles. El asiento es alto, lo que facilita tanto la visión de la carretera como el acceso al habitáculo, aunque obliga a que la columna de la dirección sea demasiado vertical y, por tanto, el volante queda más horizontal de lo habitual.

Los acabados tienen muy buen aspecto y sólo algunos plásticos en lugares poco accesibles no están rematados como cabría esperar. El tacto de los mandos es bueno, así como el de la dirección y el de los pedales. Por otro lado, hay suficientes huecos portaobjetos repartidos por la zona de los pasajeros y el portaequipajes es bastante amplio. Cuenta con 500 litros de capacidad, que es una cifra notable, pero se echa en falta el poder desplazar la banqueta trasera longitudinalmente. En cambio, se pueden abatir todos los respaldos menos el del conductor, lo que permite transportar objetos voluminosos. Opcionalmente hay disponible una ingeniosa bandeja móvil que divide el maletero en dos partes, creando un doble fondo y elevando la superficie de carga para que sea más regular cuando están abatidos los respaldos. La rueda de repuesto es de emergencia.

Las motorizaciones se mantienen respecto al modelo actual, es decir, hay tres Diesel y dos gasolina. Los primeros son Multijet de 1.9 litros, en versiones de 120 y 150 CV, así como un 2.4 de cinco cilindros y 200 CV. Este último sólo está disponible con transmisión automática de seis marchas y se ha logrado rebajar su consumo gracias al empleo de un lubricante de menor fricción para el cambio. Ha pasado de 8 a 7,2 l/100 km de media. En cuanto a los gasolina, hay un 1.8 de 140 CV y un 2.2 de 150 CV. Nosotros hemos tenido ocasión de probar el 1.9 Multijet de 150 CV equipado con cambio automático de seis marchas, una combinación que resulta idónea y que encaja dentro del ambiente confortable del Croma, a pesar de que el turbo se deja escuchar algo más de lo normal. La caja, de marchas bastante largas, funciona muy bien, tanto por velocidad como por suavidad, y se adapta bien al tipo de conducción, aunque no dispone de modalidad Sport. Sí que tiene modo de uso manual-secuencial, en cuyo caso las reducciones son prácticamente inmediatas. La única pega es que la palanca está demasiado blanda para pasar de la zona automática a la manual, y viceversa, por lo que en una reducción poco cuidadosa podría saltar del carril secuencial a D, e incluso a punto muerto N.

Conducir el Croma resulta agradable. Lo más llamativo es el excelente confort de suspensiones, que filtran perfectamente la mayoría de irregularidades de la carretera. El comportamiento es bueno y se puede ir rápido con un alto margen de seguridad, aunque no se trata de un coche que incite a buscar los límites. En situaciones de emergencia el ESP mantiene el coche en su sitio sin poner en apuros al conductor. Este sistema es de serie en toda la gama y entre sus funciones están la de asistencia para frenadas de emergencia y la de ayuda de arranque en pendiente. Entre la dotación de seguridad pasiva figuran hasta 9 airbags, incluido el de rodillas para el conductor.

En Fiat están tan seguros de su producto que, en Europa, el Croma tendrá 5 años de garantía hasta un límite de 500.000 km, y los clientes que no queden satisfechos con su compra podrán devolverlo durante el primer o los dos primeros meses (en función de cada país) pagando 0,5 euros por cada kilómetro recorrido, sin necesidad de adquirir posteriormente otro Fiat.

Aunque su práctico diseño de carrocería elevada, a medio camino entre monovolumen y familiar, sigue resultando algo peculiar, los cambios en el frontal han hecho que el Fiat Croma gane muchos puntos en el apartado estético. Sobre todo se notan los nuevos faros, que le asemejan al Bravo en la vista desde delante. También ha cambiado el capó, que es más alto para mejorar la protección a los peatones en caso de accidente, así como las aletas, que se han rediseñado. Si nos fijamos bien veremos que el espóiler posterior es más pronunciado, o que los parachoques, los pilotos y la parrilla cambian ligeramente.

En el interior las modificaciones son discretas, y se centran fundamentalmente en el nuevo diseño de la instrumentación, en el volante con el actual logo de Fiat —con fondo rojo— y en la inclusión de nuevos equipamientos. Destaca el completo sistema Blue&Me, que engloba las funciones de conectividad Bluetooth, manos libres, reconocimiento de voz, conexión USB, reproductor de archivos de música MP3 y mandos en el volante. Con este dispositivo es posible ver la agenda de nuestro teléfono móvil en la pantalla del coche, o escuchar los mensajes de texto a través de un intérprete SMS. El denominado Blue&Me Nav incluye, además, un navegador con pantalla de generosas dimensiones, cuyo uso no resulta excesivamente intuitivo las primeras veces. Para entretener a los más pequeños, que irán como reyes en la amplísima zona posterior, hay disponible un reproductor de DVD con mando a distancia y pantalla de 9 pulgadas, ubicada en la parte central del techo.

La habitabilidad es uno de los puntos fuertes del Fiat Croma, de hecho, según afirma la marca, las plazas traseras se han desarrollado para que el 99% de las personas que las prueben se encuentren cómodas. Según Fiat, hay espacio suficiente en el interior para que dos adultos de 1,90 metros de estatura puedan ir sin problemas en el mismo lado del coche, uno en el asiento anterior y otro en el posterior. Tanto por altura como por anchura también hay mucho espacio, y la posición elevada de los asientos, junto con la gran cantidad de superficie acristalada, proporciona una estancia luminosa y con mucha visibilidad. En total hay 3,3 metros cuadrados de cristal, que aumentan hasta 5 en caso de incorporar techo panorámico. La posición de conducción es buena, ya que hay todo tipo de reglajes disponibles. El asiento es alto, lo que facilita tanto la visión de la carretera como el acceso al habitáculo, aunque obliga a que la columna de la dirección sea demasiado vertical y, por tanto, el volante queda más horizontal de lo habitual.

Los acabados tienen muy buen aspecto y sólo algunos plásticos en lugares poco accesibles no están rematados como cabría esperar. El tacto de los mandos es bueno, así como el de la dirección y el de los pedales. Por otro lado, hay suficientes huecos portaobjetos repartidos por la zona de los pasajeros y el portaequipajes es bastante amplio. Cuenta con 500 litros de capacidad, que es una cifra notable, pero se echa en falta el poder desplazar la banqueta trasera longitudinalmente. En cambio, se pueden abatir todos los respaldos menos el del conductor, lo que permite transportar objetos voluminosos. Opcionalmente hay disponible una ingeniosa bandeja móvil que divide el maletero en dos partes, creando un doble fondo y elevando la superficie de carga para que sea más regular cuando están abatidos los respaldos. La rueda de repuesto es de emergencia.

Las motorizaciones se mantienen respecto al modelo actual, es decir, hay tres Diesel y dos gasolina. Los primeros son Multijet de 1.9 litros, en versiones de 120 y 150 CV, así como un 2.4 de cinco cilindros y 200 CV. Este último sólo está disponible con transmisión automática de seis marchas y se ha logrado rebajar su consumo gracias al empleo de un lubricante de menor fricción para el cambio. Ha pasado de 8 a 7,2 l/100 km de media. En cuanto a los gasolina, hay un 1.8 de 140 CV y un 2.2 de 150 CV. Nosotros hemos tenido ocasión de probar el 1.9 Multijet de 150 CV equipado con cambio automático de seis marchas, una combinación que resulta idónea y que encaja dentro del ambiente confortable del Croma, a pesar de que el turbo se deja escuchar algo más de lo normal. La caja, de marchas bastante largas, funciona muy bien, tanto por velocidad como por suavidad, y se adapta bien al tipo de conducción, aunque no dispone de modalidad Sport. Sí que tiene modo de uso manual-secuencial, en cuyo caso las reducciones son prácticamente inmediatas. La única pega es que la palanca está demasiado blanda para pasar de la zona automática a la manual, y viceversa, por lo que en una reducción poco cuidadosa podría saltar del carril secuencial a D, e incluso a punto muerto N.

Conducir el Croma resulta agradable. Lo más llamativo es el excelente confort de suspensiones, que filtran perfectamente la mayoría de irregularidades de la carretera. El comportamiento es bueno y se puede ir rápido con un alto margen de seguridad, aunque no se trata de un coche que incite a buscar los límites. En situaciones de emergencia el ESP mantiene el coche en su sitio sin poner en apuros al conductor. Este sistema es de serie en toda la gama y entre sus funciones están la de asistencia para frenadas de emergencia y la de ayuda de arranque en pendiente. Entre la dotación de seguridad pasiva figuran hasta 9 airbags, incluido el de rodillas para el conductor.

En Fiat están tan seguros de su producto que, en Europa, el Croma tendrá 5 años de garantía hasta un límite de 500.000 km, y los clientes que no queden satisfechos con su compra podrán devolverlo durante el primer o los dos primeros meses (en función de cada país) pagando 0,5 euros por cada kilómetro recorrido, sin necesidad de adquirir posteriormente otro Fiat.

Aunque su práctico diseño de carrocería elevada, a medio camino entre monovolumen y familiar, sigue resultando algo peculiar, los cambios en el frontal han hecho que el Fiat Croma gane muchos puntos en el apartado estético. Sobre todo se notan los nuevos faros, que le asemejan al Bravo en la vista desde delante. También ha cambiado el capó, que es más alto para mejorar la protección a los peatones en caso de accidente, así como las aletas, que se han rediseñado. Si nos fijamos bien veremos que el espóiler posterior es más pronunciado, o que los parachoques, los pilotos y la parrilla cambian ligeramente.

En el interior las modificaciones son discretas, y se centran fundamentalmente en el nuevo diseño de la instrumentación, en el volante con el actual logo de Fiat —con fondo rojo— y en la inclusión de nuevos equipamientos. Destaca el completo sistema Blue&Me, que engloba las funciones de conectividad Bluetooth, manos libres, reconocimiento de voz, conexión USB, reproductor de archivos de música MP3 y mandos en el volante. Con este dispositivo es posible ver la agenda de nuestro teléfono móvil en la pantalla del coche, o escuchar los mensajes de texto a través de un intérprete SMS. El denominado Blue&Me Nav incluye, además, un navegador con pantalla de generosas dimensiones, cuyo uso no resulta excesivamente intuitivo las primeras veces. Para entretener a los más pequeños, que irán como reyes en la amplísima zona posterior, hay disponible un reproductor de DVD con mando a distancia y pantalla de 9 pulgadas, ubicada en la parte central del techo.

La habitabilidad es uno de los puntos fuertes del Fiat Croma, de hecho, según afirma la marca, las plazas traseras se han desarrollado para que el 99% de las personas que las prueben se encuentren cómodas. Según Fiat, hay espacio suficiente en el interior para que dos adultos de 1,90 metros de estatura puedan ir sin problemas en el mismo lado del coche, uno en el asiento anterior y otro en el posterior. Tanto por altura como por anchura también hay mucho espacio, y la posición elevada de los asientos, junto con la gran cantidad de superficie acristalada, proporciona una estancia luminosa y con mucha visibilidad. En total hay 3,3 metros cuadrados de cristal, que aumentan hasta 5 en caso de incorporar techo panorámico. La posición de conducción es buena, ya que hay todo tipo de reglajes disponibles. El asiento es alto, lo que facilita tanto la visión de la carretera como el acceso al habitáculo, aunque obliga a que la columna de la dirección sea demasiado vertical y, por tanto, el volante queda más horizontal de lo habitual.

Los acabados tienen muy buen aspecto y sólo algunos plásticos en lugares poco accesibles no están rematados como cabría esperar. El tacto de los mandos es bueno, así como el de la dirección y el de los pedales. Por otro lado, hay suficientes huecos portaobjetos repartidos por la zona de los pasajeros y el portaequipajes es bastante amplio. Cuenta con 500 litros de capacidad, que es una cifra notable, pero se echa en falta el poder desplazar la banqueta trasera longitudinalmente. En cambio, se pueden abatir todos los respaldos menos el del conductor, lo que permite transportar objetos voluminosos. Opcionalmente hay disponible una ingeniosa bandeja móvil que divide el maletero en dos partes, creando un doble fondo y elevando la superficie de carga para que sea más regular cuando están abatidos los respaldos. La rueda de repuesto es de emergencia.

Las motorizaciones se mantienen respecto al modelo actual, es decir, hay tres Diesel y dos gasolina. Los primeros son Multijet de 1.9 litros, en versiones de 120 y 150 CV, así como un 2.4 de cinco cilindros y 200 CV. Este último sólo está disponible con transmisión automática de seis marchas y se ha logrado rebajar su consumo gracias al empleo de un lubricante de menor fricción para el cambio. Ha pasado de 8 a 7,2 l/100 km de media. En cuanto a los gasolina, hay un 1.8 de 140 CV y un 2.2 de 150 CV. Nosotros hemos tenido ocasión de probar el 1.9 Multijet de 150 CV equipado con cambio automático de seis marchas, una combinación que resulta idónea y que encaja dentro del ambiente confortable del Croma, a pesar de que el turbo se deja escuchar algo más de lo normal. La caja, de marchas bastante largas, funciona muy bien, tanto por velocidad como por suavidad, y se adapta bien al tipo de conducción, aunque no dispone de modalidad Sport. Sí que tiene modo de uso manual-secuencial, en cuyo caso las reducciones son prácticamente inmediatas. La única pega es que la palanca está demasiado blanda para pasar de la zona automática a la manual, y viceversa, por lo que en una reducción poco cuidadosa podría saltar del carril secuencial a D, e incluso a punto muerto N.

Conducir el Croma resulta agradable. Lo más llamativo es el excelente confort de suspensiones, que filtran perfectamente la mayoría de irregularidades de la carretera. El comportamiento es bueno y se puede ir rápido con un alto margen de seguridad, aunque no se trata de un coche que incite a buscar los límites. En situaciones de emergencia el ESP mantiene el coche en su sitio sin poner en apuros al conductor. Este sistema es de serie en toda la gama y entre sus funciones están la de asistencia para frenadas de emergencia y la de ayuda de arranque en pendiente. Entre la dotación de seguridad pasiva figuran hasta 9 airbags, incluido el de rodillas para el conductor.

En Fiat están tan seguros de su producto que, en Europa, el Croma tendrá 5 años de garantía hasta un límite de 500.000 km, y los clientes que no queden satisfechos con su compra podrán devolverlo durante el primer o los dos primeros meses (en función de cada país) pagando 0,5 euros por cada kilómetro recorrido, sin necesidad de adquirir posteriormente otro Fiat.

Aunque su práctico diseño de carrocería elevada, a medio camino entre monovolumen y familiar, sigue resultando algo peculiar, los cambios en el frontal han hecho que el Fiat Croma gane muchos puntos en el apartado estético. Sobre todo se notan los nuevos faros, que le asemejan al Bravo en la vista desde delante. También ha cambiado el capó, que es más alto para mejorar la protección a los peatones en caso de accidente, así como las aletas, que se han rediseñado. Si nos fijamos bien veremos que el espóiler posterior es más pronunciado, o que los parachoques, los pilotos y la parrilla cambian ligeramente.

En el interior las modificaciones son discretas, y se centran fundamentalmente en el nuevo diseño de la instrumentación, en el volante con el actual logo de Fiat —con fondo rojo— y en la inclusión de nuevos equipamientos. Destaca el completo sistema Blue&Me, que engloba las funciones de conectividad Bluetooth, manos libres, reconocimiento de voz, conexión USB, reproductor de archivos de música MP3 y mandos en el volante. Con este dispositivo es posible ver la agenda de nuestro teléfono móvil en la pantalla del coche, o escuchar los mensajes de texto a través de un intérprete SMS. El denominado Blue&Me Nav incluye, además, un navegador con pantalla de generosas dimensiones, cuyo uso no resulta excesivamente intuitivo las primeras veces. Para entretener a los más pequeños, que irán como reyes en la amplísima zona posterior, hay disponible un reproductor de DVD con mando a distancia y pantalla de 9 pulgadas, ubicada en la parte central del techo.

La habitabilidad es uno de los puntos fuertes del Fiat Croma, de hecho, según afirma la marca, las plazas traseras se han desarrollado para que el 99% de las personas que las prueben se encuentren cómodas. Según Fiat, hay espacio suficiente en el interior para que dos adultos de 1,90 metros de estatura puedan ir sin problemas en el mismo lado del coche, uno en el asiento anterior y otro en el posterior. Tanto por altura como por anchura también hay mucho espacio, y la posición elevada de los asientos, junto con la gran cantidad de superficie acristalada, proporciona una estancia luminosa y con mucha visibilidad. En total hay 3,3 metros cuadrados de cristal, que aumentan hasta 5 en caso de incorporar techo panorámico. La posición de conducción es buena, ya que hay todo tipo de reglajes disponibles. El asiento es alto, lo que facilita tanto la visión de la carretera como el acceso al habitáculo, aunque obliga a que la columna de la dirección sea demasiado vertical y, por tanto, el volante queda más horizontal de lo habitual.

Los acabados tienen muy buen aspecto y sólo algunos plásticos en lugares poco accesibles no están rematados como cabría esperar. El tacto de los mandos es bueno, así como el de la dirección y el de los pedales. Por otro lado, hay suficientes huecos portaobjetos repartidos por la zona de los pasajeros y el portaequipajes es bastante amplio. Cuenta con 500 litros de capacidad, que es una cifra notable, pero se echa en falta el poder desplazar la banqueta trasera longitudinalmente. En cambio, se pueden abatir todos los respaldos menos el del conductor, lo que permite transportar objetos voluminosos. Opcionalmente hay disponible una ingeniosa bandeja móvil que divide el maletero en dos partes, creando un doble fondo y elevando la superficie de carga para que sea más regular cuando están abatidos los respaldos. La rueda de repuesto es de emergencia.

Las motorizaciones se mantienen respecto al modelo actual, es decir, hay tres Diesel y dos gasolina. Los primeros son Multijet de 1.9 litros, en versiones de 120 y 150 CV, así como un 2.4 de cinco cilindros y 200 CV. Este último sólo está disponible con transmisión automática de seis marchas y se ha logrado rebajar su consumo gracias al empleo de un lubricante de menor fricción para el cambio. Ha pasado de 8 a 7,2 l/100 km de media. En cuanto a los gasolina, hay un 1.8 de 140 CV y un 2.2 de 150 CV. Nosotros hemos tenido ocasión de probar el 1.9 Multijet de 150 CV equipado con cambio automático de seis marchas, una combinación que resulta idónea y que encaja dentro del ambiente confortable del Croma, a pesar de que el turbo se deja escuchar algo más de lo normal. La caja, de marchas bastante largas, funciona muy bien, tanto por velocidad como por suavidad, y se adapta bien al tipo de conducción, aunque no dispone de modalidad Sport. Sí que tiene modo de uso manual-secuencial, en cuyo caso las reducciones son prácticamente inmediatas. La única pega es que la palanca está demasiado blanda para pasar de la zona automática a la manual, y viceversa, por lo que en una reducción poco cuidadosa podría saltar del carril secuencial a D, e incluso a punto muerto N.

Conducir el Croma resulta agradable. Lo más llamativo es el excelente confort de suspensiones, que filtran perfectamente la mayoría de irregularidades de la carretera. El comportamiento es bueno y se puede ir rápido con un alto margen de seguridad, aunque no se trata de un coche que incite a buscar los límites. En situaciones de emergencia el ESP mantiene el coche en su sitio sin poner en apuros al conductor. Este sistema es de serie en toda la gama y entre sus funciones están la de asistencia para frenadas de emergencia y la de ayuda de arranque en pendiente. Entre la dotación de seguridad pasiva figuran hasta 9 airbags, incluido el de rodillas para el conductor.

En Fiat están tan seguros de su producto que, en Europa, el Croma tendrá 5 años de garantía hasta un límite de 500.000 km, y los clientes que no queden satisfechos con su compra podrán devolverlo durante el primer o los dos primeros meses (en función de cada país) pagando 0,5 euros por cada kilómetro recorrido, sin necesidad de adquirir posteriormente otro Fiat.

Aunque su práctico diseño de carrocería elevada, a medio camino entre monovolumen y familiar, sigue resultando algo peculiar, los cambios en el frontal han hecho que el Fiat Croma gane muchos puntos en el apartado estético. Sobre todo se notan los nuevos faros, que le asemejan al Bravo en la vista desde delante. También ha cambiado el capó, que es más alto para mejorar la protección a los peatones en caso de accidente, así como las aletas, que se han rediseñado. Si nos fijamos bien veremos que el espóiler posterior es más pronunciado, o que los parachoques, los pilotos y la parrilla cambian ligeramente.

En el interior las modificaciones son discretas, y se centran fundamentalmente en el nuevo diseño de la instrumentación, en el volante con el actual logo de Fiat —con fondo rojo— y en la inclusión de nuevos equipamientos. Destaca el completo sistema Blue&Me, que engloba las funciones de conectividad Bluetooth, manos libres, reconocimiento de voz, conexión USB, reproductor de archivos de música MP3 y mandos en el volante. Con este dispositivo es posible ver la agenda de nuestro teléfono móvil en la pantalla del coche, o escuchar los mensajes de texto a través de un intérprete SMS. El denominado Blue&Me Nav incluye, además, un navegador con pantalla de generosas dimensiones, cuyo uso no resulta excesivamente intuitivo las primeras veces. Para entretener a los más pequeños, que irán como reyes en la amplísima zona posterior, hay disponible un reproductor de DVD con mando a distancia y pantalla de 9 pulgadas, ubicada en la parte central del techo.

La habitabilidad es uno de los puntos fuertes del Fiat Croma, de hecho, según afirma la marca, las plazas traseras se han desarrollado para que el 99% de las personas que las prueben se encuentren cómodas. Según Fiat, hay espacio suficiente en el interior para que dos adultos de 1,90 metros de estatura puedan ir sin problemas en el mismo lado del coche, uno en el asiento anterior y otro en el posterior. Tanto por altura como por anchura también hay mucho espacio, y la posición elevada de los asientos, junto con la gran cantidad de superficie acristalada, proporciona una estancia luminosa y con mucha visibilidad. En total hay 3,3 metros cuadrados de cristal, que aumentan hasta 5 en caso de incorporar techo panorámico. La posición de conducción es buena, ya que hay todo tipo de reglajes disponibles. El asiento es alto, lo que facilita tanto la visión de la carretera como el acceso al habitáculo, aunque obliga a que la columna de la dirección sea demasiado vertical y, por tanto, el volante queda más horizontal de lo habitual.

Los acabados tienen muy buen aspecto y sólo algunos plásticos en lugares poco accesibles no están rematados como cabría esperar. El tacto de los mandos es bueno, así como el de la dirección y el de los pedales. Por otro lado, hay suficientes huecos portaobjetos repartidos por la zona de los pasajeros y el portaequipajes es bastante amplio. Cuenta con 500 litros de capacidad, que es una cifra notable, pero se echa en falta el poder desplazar la banqueta trasera longitudinalmente. En cambio, se pueden abatir todos los respaldos menos el del conductor, lo que permite transportar objetos voluminosos. Opcionalmente hay disponible una ingeniosa bandeja móvil que divide el maletero en dos partes, creando un doble fondo y elevando la superficie de carga para que sea más regular cuando están abatidos los respaldos. La rueda de repuesto es de emergencia.

Las motorizaciones se mantienen respecto al modelo actual, es decir, hay tres Diesel y dos gasolina. Los primeros son Multijet de 1.9 litros, en versiones de 120 y 150 CV, así como un 2.4 de cinco cilindros y 200 CV. Este último sólo está disponible con transmisión automática de seis marchas y se ha logrado rebajar su consumo gracias al empleo de un lubricante de menor fricción para el cambio. Ha pasado de 8 a 7,2 l/100 km de media. En cuanto a los gasolina, hay un 1.8 de 140 CV y un 2.2 de 150 CV. Nosotros hemos tenido ocasión de probar el 1.9 Multijet de 150 CV equipado con cambio automático de seis marchas, una combinación que resulta idónea y que encaja dentro del ambiente confortable del Croma, a pesar de que el turbo se deja escuchar algo más de lo normal. La caja, de marchas bastante largas, funciona muy bien, tanto por velocidad como por suavidad, y se adapta bien al tipo de conducción, aunque no dispone de modalidad Sport. Sí que tiene modo de uso manual-secuencial, en cuyo caso las reducciones son prácticamente inmediatas. La única pega es que la palanca está demasiado blanda para pasar de la zona automática a la manual, y viceversa, por lo que en una reducción poco cuidadosa podría saltar del carril secuencial a D, e incluso a punto muerto N.

Conducir el Croma resulta agradable. Lo más llamativo es el excelente confort de suspensiones, que filtran perfectamente la mayoría de irregularidades de la carretera. El comportamiento es bueno y se puede ir rápido con un alto margen de seguridad, aunque no se trata de un coche que incite a buscar los límites. En situaciones de emergencia el ESP mantiene el coche en su sitio sin poner en apuros al conductor. Este sistema es de serie en toda la gama y entre sus funciones están la de asistencia para frenadas de emergencia y la de ayuda de arranque en pendiente. Entre la dotación de seguridad pasiva figuran hasta 9 airbags, incluido el de rodillas para el conductor.

En Fiat están tan seguros de su producto que, en Europa, el Croma tendrá 5 años de garantía hasta un límite de 500.000 km, y los clientes que no queden satisfechos con su compra podrán devolverlo durante el primer o los dos primeros meses (en función de cada país) pagando 0,5 euros por cada kilómetro recorrido, sin necesidad de adquirir posteriormente otro Fiat.

Aunque su práctico diseño de carrocería elevada, a medio camino entre monovolumen y familiar, sigue resultando algo peculiar, los cambios en el frontal han hecho que el Fiat Croma gane muchos puntos en el apartado estético. Sobre todo se notan los nuevos faros, que le asemejan al Bravo en la vista desde delante. También ha cambiado el capó, que es más alto para mejorar la protección a los peatones en caso de accidente, así como las aletas, que se han rediseñado. Si nos fijamos bien veremos que el espóiler posterior es más pronunciado, o que los parachoques, los pilotos y la parrilla cambian ligeramente.

En el interior las modificaciones son discretas, y se centran fundamentalmente en el nuevo diseño de la instrumentación, en el volante con el actual logo de Fiat —con fondo rojo— y en la inclusión de nuevos equipamientos. Destaca el completo sistema Blue&Me, que engloba las funciones de conectividad Bluetooth, manos libres, reconocimiento de voz, conexión USB, reproductor de archivos de música MP3 y mandos en el volante. Con este dispositivo es posible ver la agenda de nuestro teléfono móvil en la pantalla del coche, o escuchar los mensajes de texto a través de un intérprete SMS. El denominado Blue&Me Nav incluye, además, un navegador con pantalla de generosas dimensiones, cuyo uso no resulta excesivamente intuitivo las primeras veces. Para entretener a los más pequeños, que irán como reyes en la amplísima zona posterior, hay disponible un reproductor de DVD con mando a distancia y pantalla de 9 pulgadas, ubicada en la parte central del techo.

La habitabilidad es uno de los puntos fuertes del Fiat Croma, de hecho, según afirma la marca, las plazas traseras se han desarrollado para que el 99% de las personas que las prueben se encuentren cómodas. Según Fiat, hay espacio suficiente en el interior para que dos adultos de 1,90 metros de estatura puedan ir sin problemas en el mismo lado del coche, uno en el asiento anterior y otro en el posterior. Tanto por altura como por anchura también hay mucho espacio, y la posición elevada de los asientos, junto con la gran cantidad de superficie acristalada, proporciona una estancia luminosa y con mucha visibilidad. En total hay 3,3 metros cuadrados de cristal, que aumentan hasta 5 en caso de incorporar techo panorámico. La posición de conducción es buena, ya que hay todo tipo de reglajes disponibles. El asiento es alto, lo que facilita tanto la visión de la carretera como el acceso al habitáculo, aunque obliga a que la columna de la dirección sea demasiado vertical y, por tanto, el volante queda más horizontal de lo habitual.

Los acabados tienen muy buen aspecto y sólo algunos plásticos en lugares poco accesibles no están rematados como cabría esperar. El tacto de los mandos es bueno, así como el de la dirección y el de los pedales. Por otro lado, hay suficientes huecos portaobjetos repartidos por la zona de los pasajeros y el portaequipajes es bastante amplio. Cuenta con 500 litros de capacidad, que es una cifra notable, pero se echa en falta el poder desplazar la banqueta trasera longitudinalmente. En cambio, se pueden abatir todos los respaldos menos el del conductor, lo que permite transportar objetos voluminosos. Opcionalmente hay disponible una ingeniosa bandeja móvil que divide el maletero en dos partes, creando un doble fondo y elevando la superficie de carga para que sea más regular cuando están abatidos los respaldos. La rueda de repuesto es de emergencia.

Las motorizaciones se mantienen respecto al modelo actual, es decir, hay tres Diesel y dos gasolina. Los primeros son Multijet de 1.9 litros, en versiones de 120 y 150 CV, así como un 2.4 de cinco cilindros y 200 CV. Este último sólo está disponible con transmisión automática de seis marchas y se ha logrado rebajar su consumo gracias al empleo de un lubricante de menor fricción para el cambio. Ha pasado de 8 a 7,2 l/100 km de media. En cuanto a los gasolina, hay un 1.8 de 140 CV y un 2.2 de 150 CV. Nosotros hemos tenido ocasión de probar el 1.9 Multijet de 150 CV equipado con cambio automático de seis marchas, una combinación que resulta idónea y que encaja dentro del ambiente confortable del Croma, a pesar de que el turbo se deja escuchar algo más de lo normal. La caja, de marchas bastante largas, funciona muy bien, tanto por velocidad como por suavidad, y se adapta bien al tipo de conducción, aunque no dispone de modalidad Sport. Sí que tiene modo de uso manual-secuencial, en cuyo caso las reducciones son prácticamente inmediatas. La única pega es que la palanca está demasiado blanda para pasar de la zona automática a la manual, y viceversa, por lo que en una reducción poco cuidadosa podría saltar del carril secuencial a D, e incluso a punto muerto N.

Conducir el Croma resulta agradable. Lo más llamativo es el excelente confort de suspensiones, que filtran perfectamente la mayoría de irregularidades de la carretera. El comportamiento es bueno y se puede ir rápido con un alto margen de seguridad, aunque no se trata de un coche que incite a buscar los límites. En situaciones de emergencia el ESP mantiene el coche en su sitio sin poner en apuros al conductor. Este sistema es de serie en toda la gama y entre sus funciones están la de asistencia para frenadas de emergencia y la de ayuda de arranque en pendiente. Entre la dotación de seguridad pasiva figuran hasta 9 airbags, incluido el de rodillas para el conductor.

En Fiat están tan seguros de su producto que, en Europa, el Croma tendrá 5 años de garantía hasta un límite de 500.000 km, y los clientes que no queden satisfechos con su compra podrán devolverlo durante el primer o los dos primeros meses (en función de cada país) pagando 0,5 euros por cada kilómetro recorrido, sin necesidad de adquirir posteriormente otro Fiat.

Aunque su práctico diseño de carrocería elevada, a medio camino entre monovolumen y familiar, sigue resultando algo peculiar, los cambios en el frontal han hecho que el Fiat Croma gane muchos puntos en el apartado estético. Sobre todo se notan los nuevos faros, que le asemejan al Bravo en la vista desde delante. También ha cambiado el capó, que es más alto para mejorar la protección a los peatones en caso de accidente, así como las aletas, que se han rediseñado. Si nos fijamos bien veremos que el espóiler posterior es más pronunciado, o que los parachoques, los pilotos y la parrilla cambian ligeramente.

En el interior las modificaciones son discretas, y se centran fundamentalmente en el nuevo diseño de la instrumentación, en el volante con el actual logo de Fiat —con fondo rojo— y en la inclusión de nuevos equipamientos. Destaca el completo sistema Blue&Me, que engloba las funciones de conectividad Bluetooth, manos libres, reconocimiento de voz, conexión USB, reproductor de archivos de música MP3 y mandos en el volante. Con este dispositivo es posible ver la agenda de nuestro teléfono móvil en la pantalla del coche, o escuchar los mensajes de texto a través de un intérprete SMS. El denominado Blue&Me Nav incluye, además, un navegador con pantalla de generosas dimensiones, cuyo uso no resulta excesivamente intuitivo las primeras veces. Para entretener a los más pequeños, que irán como reyes en la amplísima zona posterior, hay disponible un reproductor de DVD con mando a distancia y pantalla de 9 pulgadas, ubicada en la parte central del techo.

La habitabilidad es uno de los puntos fuertes del Fiat Croma, de hecho, según afirma la marca, las plazas traseras se han desarrollado para que el 99% de las personas que las prueben se encuentren cómodas. Según Fiat, hay espacio suficiente en el interior para que dos adultos de 1,90 metros de estatura puedan ir sin problemas en el mismo lado del coche, uno en el asiento anterior y otro en el posterior. Tanto por altura como por anchura también hay mucho espacio, y la posición elevada de los asientos, junto con la gran cantidad de superficie acristalada, proporciona una estancia luminosa y con mucha visibilidad. En total hay 3,3 metros cuadrados de cristal, que aumentan hasta 5 en caso de incorporar techo panorámico. La posición de conducción es buena, ya que hay todo tipo de reglajes disponibles. El asiento es alto, lo que facilita tanto la visión de la carretera como el acceso al habitáculo, aunque obliga a que la columna de la dirección sea demasiado vertical y, por tanto, el volante queda más horizontal de lo habitual.

Los acabados tienen muy buen aspecto y sólo algunos plásticos en lugares poco accesibles no están rematados como cabría esperar. El tacto de los mandos es bueno, así como el de la dirección y el de los pedales. Por otro lado, hay suficientes huecos portaobjetos repartidos por la zona de los pasajeros y el portaequipajes es bastante amplio. Cuenta con 500 litros de capacidad, que es una cifra notable, pero se echa en falta el poder desplazar la banqueta trasera longitudinalmente. En cambio, se pueden abatir todos los respaldos menos el del conductor, lo que permite transportar objetos voluminosos. Opcionalmente hay disponible una ingeniosa bandeja móvil que divide el maletero en dos partes, creando un doble fondo y elevando la superficie de carga para que sea más regular cuando están abatidos los respaldos. La rueda de repuesto es de emergencia.

Las motorizaciones se mantienen respecto al modelo actual, es decir, hay tres Diesel y dos gasolina. Los primeros son Multijet de 1.9 litros, en versiones de 120 y 150 CV, así como un 2.4 de cinco cilindros y 200 CV. Este último sólo está disponible con transmisión automática de seis marchas y se ha logrado rebajar su consumo gracias al empleo de un lubricante de menor fricción para el cambio. Ha pasado de 8 a 7,2 l/100 km de media. En cuanto a los gasolina, hay un 1.8 de 140 CV y un 2.2 de 150 CV. Nosotros hemos tenido ocasión de probar el 1.9 Multijet de 150 CV equipado con cambio automático de seis marchas, una combinación que resulta idónea y que encaja dentro del ambiente confortable del Croma, a pesar de que el turbo se deja escuchar algo más de lo normal. La caja, de marchas bastante largas, funciona muy bien, tanto por velocidad como por suavidad, y se adapta bien al tipo de conducción, aunque no dispone de modalidad Sport. Sí que tiene modo de uso manual-secuencial, en cuyo caso las reducciones son prácticamente inmediatas. La única pega es que la palanca está demasiado blanda para pasar de la zona automática a la manual, y viceversa, por lo que en una reducción poco cuidadosa podría saltar del carril secuencial a D, e incluso a punto muerto N.

Conducir el Croma resulta agradable. Lo más llamativo es el excelente confort de suspensiones, que filtran perfectamente la mayoría de irregularidades de la carretera. El comportamiento es bueno y se puede ir rápido con un alto margen de seguridad, aunque no se trata de un coche que incite a buscar los límites. En situaciones de emergencia el ESP mantiene el coche en su sitio sin poner en apuros al conductor. Este sistema es de serie en toda la gama y entre sus funciones están la de asistencia para frenadas de emergencia y la de ayuda de arranque en pendiente. Entre la dotación de seguridad pasiva figuran hasta 9 airbags, incluido el de rodillas para el conductor.

En Fiat están tan seguros de su producto que, en Europa, el Croma tendrá 5 años de garantía hasta un límite de 500.000 km, y los clientes que no queden satisfechos con su compra podrán devolverlo durante el primer o los dos primeros meses (en función de cada país) pagando 0,5 euros por cada kilómetro recorrido, sin necesidad de adquirir posteriormente otro Fiat.

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