Fiat Bravo 1.6 JTD

En los últimos meses la subida del precio del gasóleo ha provocado que los motores de menos consumo cobren más interés aún. El 1.6 JTD aglutina la última tecnología de Fiat, a un precio muy interesante.
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Fiat Bravo 1.6 JTD
Fiat Bravo 1.6 JTD

Uno de los apartados que nos ha parecido mejorable en este modelo es el del bastidor. Respecto a otros coches de la competencia, el filtrado de las suspensiones es escaso, especialmente en zonas con el firme irregular. Los pasajeros perciben en todo momento cualquier tipo de irregularidad del asfalto y, especialmente el conductor, nota ligeros rebotes de la suspensión. En zonas más rápidas y con buen asfalto, los apoyos son firmes, aunque la dirección no es todo lo precisa que hubiera sido deseable y obliga a realizar correcciones con más frecuencia de los esperado. En ciudad, el modo “city” incrementa de forma notable la asistencia de la dirección, facilitando enormemente cualquier maniobra.

El puesto de conducción del Bravo permite alcanzar una posición al volante correcta, aunque los asientos disponen de una banqueta un tanto corta y carece de apoyo lumbar, por lo que en viajes largos se echa en falta un mayor confort de los asientos. En las plazas traseras, el espacio disponible es correcto, destacando positivamente el enorme maletero, uno de los más grandes de la categoría.

Uno de los apartados que no nos ha satisfecho completamente ha sido el de la ergonomía. No somos partidario de darle, por ejemplo, la misma importancia al botón del cierre centralizado, usado a diario, que el de la desconexión del ASR –que probablemente no desconectemos nunca- El diseño no debe sacrificar el uso instintivo por parte del conductor de cualquier tecla. En general, el manejo del ordenador, sistema multimedia y puerto USB, nos han parecido demasiado complejos, tanto la configuración como el uso.

El equipamiento de serie sí resulta bastante completo pudiéndose ampliar con la lista de opciones. La unidad que hemos probado procedía directamente de Italia, de la casa matriz, pero el equipamiento correspondiente con el acabado Emotion es idéntico. Hemos detectado que algunos elementos deberían de ser revisados en su puesta a punto, como el sensor de luz. Si esperamos a que las luces se enciendan automáticamente durante el ocaso, tendremos que aguantar hasta que sea prácticamente de noche. Lo mismo ocurre a la hora de apagarse. Estaríamos circulando hasta bien entrado el día con las luces encendidas. La configuración del Bluetooth del teléfono resulta un poco caprichosa, según con qué marca de teléfonos, tal como pudimos probar. Tampoco nos pareció nada simple escuchar archivos de música procedentes de una fuente auxiliar. En cualquier caso, a estos detalles su comprador podría llegar a adaptarse, lo que no quita que sean mejorables.

Motor eficiente

Uno de los apartados que nos ha parecido mejorable en este modelo es el del bastidor. Respecto a otros coches de la competencia, el filtrado de las suspensiones es escaso, especialmente en zonas con el firme irregular. Los pasajeros perciben en todo momento cualquier tipo de irregularidad del asfalto y, especialmente el conductor, nota ligeros rebotes de la suspensión. En zonas más rápidas y con buen asfalto, los apoyos son firmes, aunque la dirección no es todo lo precisa que hubiera sido deseable y obliga a realizar correcciones con más frecuencia de los esperado. En ciudad, el modo “city” incrementa de forma notable la asistencia de la dirección, facilitando enormemente cualquier maniobra.

El puesto de conducción del Bravo permite alcanzar una posición al volante correcta, aunque los asientos disponen de una banqueta un tanto corta y carece de apoyo lumbar, por lo que en viajes largos se echa en falta un mayor confort de los asientos. En las plazas traseras, el espacio disponible es correcto, destacando positivamente el enorme maletero, uno de los más grandes de la categoría.

Uno de los apartados que no nos ha satisfecho completamente ha sido el de la ergonomía. No somos partidario de darle, por ejemplo, la misma importancia al botón del cierre centralizado, usado a diario, que el de la desconexión del ASR –que probablemente no desconectemos nunca- El diseño no debe sacrificar el uso instintivo por parte del conductor de cualquier tecla. En general, el manejo del ordenador, sistema multimedia y puerto USB, nos han parecido demasiado complejos, tanto la configuración como el uso.

El equipamiento de serie sí resulta bastante completo pudiéndose ampliar con la lista de opciones. La unidad que hemos probado procedía directamente de Italia, de la casa matriz, pero el equipamiento correspondiente con el acabado Emotion es idéntico. Hemos detectado que algunos elementos deberían de ser revisados en su puesta a punto, como el sensor de luz. Si esperamos a que las luces se enciendan automáticamente durante el ocaso, tendremos que aguantar hasta que sea prácticamente de noche. Lo mismo ocurre a la hora de apagarse. Estaríamos circulando hasta bien entrado el día con las luces encendidas. La configuración del Bluetooth del teléfono resulta un poco caprichosa, según con qué marca de teléfonos, tal como pudimos probar. Tampoco nos pareció nada simple escuchar archivos de música procedentes de una fuente auxiliar. En cualquier caso, a estos detalles su comprador podría llegar a adaptarse, lo que no quita que sean mejorables.

Motor eficiente

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