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Fiat 500 Abarth

La mítica marca italiana de preparación de automóviles, Abarth, vuelve a renacer de las cenizas como el ave fénix. No ha pasado más de un año desde que volvió a retomar su actividad en serio, con el Grande Punto Abarth, y ya tiene otra versión preparada para poner en el mercado: el 500 Abarth, una especial versión con la que retoma las preparaciones que hacía sobre este pequeño modelo en los años ’60.
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Fiat 500 Abarth
Fiat 500 Abarth

Bajo el paraguas de Fiat, Abarth, la marca del escorpión, ha realizado un exquisito trabajo sobre el benjamín de la familia de Fiat, el 500. Tomando como base la versión Sport, los diseñadores e ingenieros de Abarth realizan una serie de transformaciones, tanto en el exterior, como en el interior y, lo que es más importante, en el apartado mecánico.

A la vista salta que el 500 Abarth aunque pertenece a la familia del Fiat 500, tiene una serie de aditamentos que lo destacan a la perfección. Para empezar, en el portón trasero se ha colocado un alerón que alarga el techo y que sirve para reducir las fuerzas ascensionales del tren trasero.

El paragolpes de este mismo lado también se distingue del de serie y no pasan desapercibidos ni los dos grandes tubos de escape que asoman por sus laterales, ni las aberturas tanto en los lados como en el centro del paragolpes que sirven no sólo de estética, sino también como difusores de la salida del aire.

En su parte delantera nos encontramos también con unas hendiduras más grandes en el frontal del coche y un paragolpes de nuevo diseño, con unas mayores oquedades en su parte baja y dos en el lateral que corresponden a los dos intercooler que lleva el motor turboalimentado.

En la vista lateral, además del mencionado alerón sobre el portón, destacan la presencia de unas llantas de 16 pulgadas -17 en opción- y los más observadores anotarán que el capó es más largo ya que se ha tenido que modificar para dar cabida en el vano motor al turbocompresor.

Los hombres de Abarth también han trabajado en el interior. Los asientos son específicos para esta versión, están disponibles con tapicería de piel o de tela y cuentan con un diseño que se asemeja a un asiento de competición tipo backet aunque, la verdad, la sujeción lateral que aportan en curvas no es tan buena como podrían parecer a simple vista.

El volante recibe un mayor grosor y –según nos dijeron, como un guiño a los de Ferrari- la parte baja del mismo no es completamente redonda, sino que tiene una forma casi recta. A nosotros nos recordaba a los que Volkswagen ha montado en los Golf Gti y Scirocco, aunque algo más redondeado y nos sigue sin gustar ya que en algunas curvas el volante “se pierde”.

La instrumentación se enriquece con la presencia de un nuevo indicador situado a la izquierda del conductor en el que se aloja en su aro exterior el medidor analógico de la presión del turbo y en su interior una pantalla que mediante señales luminosas –el aro se vuelve rojo y parpadea- y el encendido de las palabras Shifht Up nos indica el cambio óptimo de marcha –a bajas revoluciones si nos movemos en modo normal y prácticamente al corte si pulsamos la tecla Sport-.

La presencia de los pedales, el reposapié izquierdo y la parte superior de la palanca en aluminio, terminan de redondear el ambiente deportivo que se respira en su interior.

Pequeño pero matón

Bajo el paraguas de Fiat, Abarth, la marca del escorpión, ha realizado un exquisito trabajo sobre el benjamín de la familia de Fiat, el 500. Tomando como base la versión Sport, los diseñadores e ingenieros de Abarth realizan una serie de transformaciones, tanto en el exterior, como en el interior y, lo que es más importante, en el apartado mecánico.

A la vista salta que el 500 Abarth aunque pertenece a la familia del Fiat 500, tiene una serie de aditamentos que lo destacan a la perfección. Para empezar, en el portón trasero se ha colocado un alerón que alarga el techo y que sirve para reducir las fuerzas ascensionales del tren trasero.

El paragolpes de este mismo lado también se distingue del de serie y no pasan desapercibidos ni los dos grandes tubos de escape que asoman por sus laterales, ni las aberturas tanto en los lados como en el centro del paragolpes que sirven no sólo de estética, sino también como difusores de la salida del aire.

En su parte delantera nos encontramos también con unas hendiduras más grandes en el frontal del coche y un paragolpes de nuevo diseño, con unas mayores oquedades en su parte baja y dos en el lateral que corresponden a los dos intercooler que lleva el motor turboalimentado.

En la vista lateral, además del mencionado alerón sobre el portón, destacan la presencia de unas llantas de 16 pulgadas -17 en opción- y los más observadores anotarán que el capó es más largo ya que se ha tenido que modificar para dar cabida en el vano motor al turbocompresor.

Los hombres de Abarth también han trabajado en el interior. Los asientos son específicos para esta versión, están disponibles con tapicería de piel o de tela y cuentan con un diseño que se asemeja a un asiento de competición tipo backet aunque, la verdad, la sujeción lateral que aportan en curvas no es tan buena como podrían parecer a simple vista.

El volante recibe un mayor grosor y –según nos dijeron, como un guiño a los de Ferrari- la parte baja del mismo no es completamente redonda, sino que tiene una forma casi recta. A nosotros nos recordaba a los que Volkswagen ha montado en los Golf Gti y Scirocco, aunque algo más redondeado y nos sigue sin gustar ya que en algunas curvas el volante “se pierde”.

La instrumentación se enriquece con la presencia de un nuevo indicador situado a la izquierda del conductor en el que se aloja en su aro exterior el medidor analógico de la presión del turbo y en su interior una pantalla que mediante señales luminosas –el aro se vuelve rojo y parpadea- y el encendido de las palabras Shifht Up nos indica el cambio óptimo de marcha –a bajas revoluciones si nos movemos en modo normal y prácticamente al corte si pulsamos la tecla Sport-.

La presencia de los pedales, el reposapié izquierdo y la parte superior de la palanca en aluminio, terminan de redondear el ambiente deportivo que se respira en su interior.

Pequeño pero matón