Publicidad

Fiat 500C

Dos años después del lanzamiento del 500, Fiat lanza la versión C descapotable que, precisamente por ello, recuerda mucho más al modelo original de 1957. Costará casi 3.000 euros más que la berlina y llegará a nuestro mercado a primeros de 2010.
-
Fiat 500C
Fiat 500C

La marca prefiere esperar a tiempos mejores para poner en liza un coche de capricho, sin olvidar que la disponibilidad del producto ha de estar asegurada.

En Italia, el Fiat 500C más asequible será el 1.2i Pop que cuesta 14.200 euros y el más caro el 1.3 Multijet Rock que vale 20.800. Eso supone un aumento de entre 2.500 y 3.000 euros sobre el modelo base, aunque el Fiat 500C está algo más equipado.

El precio o la visibilidad hacia atrás con la capota completamente plegada son las únicas pegas de un capricho muy bien realizado y que enamora a primera vista a todo el mundo.

Cuando salió al mercado el nuevo Fiat 500, Fiat ya tenía previsto lanzar una versión descapotable. Y como la marca quería hacer un cabrio fácil, sin compromisos y sin renunciar a nada sobre el modelo base, no tuvo más que mirar al modelo original de 1957 para saber cómo actuar.

Así, aunque ahora el sistema para abrir el techo es eléctrico, el nuevo Fiat 500C tiene una capota de lona cuya apertura es idéntica a la del Fiat 500 original de 1957.

Es decir, no estamos ante un cabriolet ni ante un C+C al uso, con techo de lona o metálico que se escamotea completamente dejando sólo el parabrisas delantero y ocupando la mitad o más del maletero.

Al contrario, el Fiat 500C tiene un techo descapotable de lona que incluye luneta de cristal y una zona plástica con la tercera luz de freno y se descubre hasta la base de la luneta posterior, dejando fijos los marcos y ventanillas laterales de la carrocería.

Las ventajas son varias. Primero, el espacio de carga no se ve casi penalizado —sólo se reduce de 185 a 182 dm3—, aunque la boca de carga es más pequeña al desaparecer el portón. Segundo, no resulta tan complicado mantener un nivel aceptable de rigidez torsional. No en vano, en marcha no se aprecian diferencias considerables.

A pesar de esto último, el Fiat 500C pesa unos 50 kilos más que el modelo cerrado porque, al abrir el techo, se han tenido que reforzar algunas zonas del bastidor, como el marco del parabrisas, el perímetro del techo y toda la zona del pilar B, sin olvidar el travesaño que hay tras el respaldo de los dos asientos traseros, que por cierto se abaten independientemente.

Fiat asegura que se han invertido unos 80 millones de euros en el desarrollo del 500C. Los motores disponibles son los ya conocidos en la berlina, es decir, el 1.2 de 69 CV, el 1.4 de 100 y el 1.3 Multijet de 75 CV.

Además de las modificaciones para reforzar el bastidor, el puente trasero se ha tomado del Abarth 500 para asegurar un comportamiento firme, ágil y divertido como es habitual.

Opcionalmente, los Fiat 500C de gasolina podrán tener cambio Dualogic y, por primera vez en la gama, sistema Start&Stop. En el Multijet no se contempla ninguna de estas dos posibilidades. Según afirma la marca, el ahorro del Start&Stop en un Diesel no compensa el esfuerzo tecnológico y económico.

No hemos podido probar el sistema Start&Stop en nuestra toma de contacto ni el motor 1.2 de 69 CV, pero sí el cambio Dualogic combinado con el motor 1.4 16v de 100 CV. Si presionamos la tecla Sport —en modo normal es algo lento—, el Fiat 500C se convierte en un juguete lo bastante rápido y agradable de funcionamiento.

El techo se abre y cierra de modo eléctrico en varias etapas. La visibilidad trasera resulta bastante mala con la capota completamente plegada. Por cierto, hay que resaltar el curioso el sistema de apertura del maletero, no sólo porque se ha suprimido el portón, sino porque, al tocar el botón de apertura del maletero, el techo de lona se mueve para que se pueda abrir la portezuela.

Si el mecanismo está bastante bien pensado, la capota resulta muy simple, con una sola capa y un recubrimiento interior para ocultar todo el varillaje.

La sonoridad si enrollamos el techo es aceptable, mejor con la capota totalmente quitada que en cualquiera de las posiciones intermedias por las vibraciones aerodinámicas que se producen. Cerrado, el confort acústico interior resulta aceptable hasta cierto punto, porque si en la berlina ya se oía claramente el motor, ahora el viento se suma a la fiesta y a ritmo elevado puede llegar a cansar.

El Fiat 500C empezará a venderse en julio en Italia, Gran Bretaña y Francia que son, respectivamente, el mercado doméstico de Fiat, el más importante para los cabrio y el menos afectado por la crisis en la UE. Los acabados disponibles serán tres: Pop, Lounge y Rock.

Después, en agosto, llegará a Portugal y en septiembre a Alemania. La comercialización del Fiat 500C en nuestro país y el resto de los principales países de la Unión Europea no empezará antes de que comience 2010, aunque puede que Fiat admita pedidos antes de que acabe 2009.

La marca prefiere esperar a tiempos mejores para poner en liza un coche de capricho, sin olvidar que la disponibilidad del producto ha de estar asegurada.

En Italia, el Fiat 500C más asequible será el 1.2i Pop que cuesta 14.200 euros y el más caro el 1.3 Multijet Rock que vale 20.800. Eso supone un aumento de entre 2.500 y 3.000 euros sobre el modelo base, aunque el Fiat 500C está algo más equipado.

El precio o la visibilidad hacia atrás con la capota completamente plegada son las únicas pegas de un capricho muy bien realizado y que enamora a primera vista a todo el mundo.

Cuando salió al mercado el nuevo Fiat 500, Fiat ya tenía previsto lanzar una versión descapotable. Y como la marca quería hacer un cabrio fácil, sin compromisos y sin renunciar a nada sobre el modelo base, no tuvo más que mirar al modelo original de 1957 para saber cómo actuar.

Así, aunque ahora el sistema para abrir el techo es eléctrico, el nuevo Fiat 500C tiene una capota de lona cuya apertura es idéntica a la del Fiat 500 original de 1957.

Es decir, no estamos ante un cabriolet ni ante un C+C al uso, con techo de lona o metálico que se escamotea completamente dejando sólo el parabrisas delantero y ocupando la mitad o más del maletero.

Al contrario, el Fiat 500C tiene un techo descapotable de lona que incluye luneta de cristal y una zona plástica con la tercera luz de freno y se descubre hasta la base de la luneta posterior, dejando fijos los marcos y ventanillas laterales de la carrocería.

Las ventajas son varias. Primero, el espacio de carga no se ve casi penalizado —sólo se reduce de 185 a 182 dm3—, aunque la boca de carga es más pequeña al desaparecer el portón. Segundo, no resulta tan complicado mantener un nivel aceptable de rigidez torsional. No en vano, en marcha no se aprecian diferencias considerables.

A pesar de esto último, el Fiat 500C pesa unos 50 kilos más que el modelo cerrado porque, al abrir el techo, se han tenido que reforzar algunas zonas del bastidor, como el marco del parabrisas, el perímetro del techo y toda la zona del pilar B, sin olvidar el travesaño que hay tras el respaldo de los dos asientos traseros, que por cierto se abaten independientemente.

Fiat asegura que se han invertido unos 80 millones de euros en el desarrollo del 500C. Los motores disponibles son los ya conocidos en la berlina, es decir, el 1.2 de 69 CV, el 1.4 de 100 y el 1.3 Multijet de 75 CV.

Además de las modificaciones para reforzar el bastidor, el puente trasero se ha tomado del Abarth 500 para asegurar un comportamiento firme, ágil y divertido como es habitual.

Opcionalmente, los Fiat 500C de gasolina podrán tener cambio Dualogic y, por primera vez en la gama, sistema Start&Stop. En el Multijet no se contempla ninguna de estas dos posibilidades. Según afirma la marca, el ahorro del Start&Stop en un Diesel no compensa el esfuerzo tecnológico y económico.

No hemos podido probar el sistema Start&Stop en nuestra toma de contacto ni el motor 1.2 de 69 CV, pero sí el cambio Dualogic combinado con el motor 1.4 16v de 100 CV. Si presionamos la tecla Sport —en modo normal es algo lento—, el Fiat 500C se convierte en un juguete lo bastante rápido y agradable de funcionamiento.

El techo se abre y cierra de modo eléctrico en varias etapas. La visibilidad trasera resulta bastante mala con la capota completamente plegada. Por cierto, hay que resaltar el curioso el sistema de apertura del maletero, no sólo porque se ha suprimido el portón, sino porque, al tocar el botón de apertura del maletero, el techo de lona se mueve para que se pueda abrir la portezuela.

Si el mecanismo está bastante bien pensado, la capota resulta muy simple, con una sola capa y un recubrimiento interior para ocultar todo el varillaje.

La sonoridad si enrollamos el techo es aceptable, mejor con la capota totalmente quitada que en cualquiera de las posiciones intermedias por las vibraciones aerodinámicas que se producen. Cerrado, el confort acústico interior resulta aceptable hasta cierto punto, porque si en la berlina ya se oía claramente el motor, ahora el viento se suma a la fiesta y a ritmo elevado puede llegar a cansar.

El Fiat 500C empezará a venderse en julio en Italia, Gran Bretaña y Francia que son, respectivamente, el mercado doméstico de Fiat, el más importante para los cabrio y el menos afectado por la crisis en la UE. Los acabados disponibles serán tres: Pop, Lounge y Rock.

Después, en agosto, llegará a Portugal y en septiembre a Alemania. La comercialización del Fiat 500C en nuestro país y el resto de los principales países de la Unión Europea no empezará antes de que comience 2010, aunque puede que Fiat admita pedidos antes de que acabe 2009.

La marca prefiere esperar a tiempos mejores para poner en liza un coche de capricho, sin olvidar que la disponibilidad del producto ha de estar asegurada.

En Italia, el Fiat 500C más asequible será el 1.2i Pop que cuesta 14.200 euros y el más caro el 1.3 Multijet Rock que vale 20.800. Eso supone un aumento de entre 2.500 y 3.000 euros sobre el modelo base, aunque el Fiat 500C está algo más equipado.

El precio o la visibilidad hacia atrás con la capota completamente plegada son las únicas pegas de un capricho muy bien realizado y que enamora a primera vista a todo el mundo.

Cuando salió al mercado el nuevo Fiat 500, Fiat ya tenía previsto lanzar una versión descapotable. Y como la marca quería hacer un cabrio fácil, sin compromisos y sin renunciar a nada sobre el modelo base, no tuvo más que mirar al modelo original de 1957 para saber cómo actuar.

Así, aunque ahora el sistema para abrir el techo es eléctrico, el nuevo Fiat 500C tiene una capota de lona cuya apertura es idéntica a la del Fiat 500 original de 1957.

Es decir, no estamos ante un cabriolet ni ante un C+C al uso, con techo de lona o metálico que se escamotea completamente dejando sólo el parabrisas delantero y ocupando la mitad o más del maletero.

Al contrario, el Fiat 500C tiene un techo descapotable de lona que incluye luneta de cristal y una zona plástica con la tercera luz de freno y se descubre hasta la base de la luneta posterior, dejando fijos los marcos y ventanillas laterales de la carrocería.

Las ventajas son varias. Primero, el espacio de carga no se ve casi penalizado —sólo se reduce de 185 a 182 dm3—, aunque la boca de carga es más pequeña al desaparecer el portón. Segundo, no resulta tan complicado mantener un nivel aceptable de rigidez torsional. No en vano, en marcha no se aprecian diferencias considerables.

A pesar de esto último, el Fiat 500C pesa unos 50 kilos más que el modelo cerrado porque, al abrir el techo, se han tenido que reforzar algunas zonas del bastidor, como el marco del parabrisas, el perímetro del techo y toda la zona del pilar B, sin olvidar el travesaño que hay tras el respaldo de los dos asientos traseros, que por cierto se abaten independientemente.

Fiat asegura que se han invertido unos 80 millones de euros en el desarrollo del 500C. Los motores disponibles son los ya conocidos en la berlina, es decir, el 1.2 de 69 CV, el 1.4 de 100 y el 1.3 Multijet de 75 CV.

Además de las modificaciones para reforzar el bastidor, el puente trasero se ha tomado del Abarth 500 para asegurar un comportamiento firme, ágil y divertido como es habitual.

Opcionalmente, los Fiat 500C de gasolina podrán tener cambio Dualogic y, por primera vez en la gama, sistema Start&Stop. En el Multijet no se contempla ninguna de estas dos posibilidades. Según afirma la marca, el ahorro del Start&Stop en un Diesel no compensa el esfuerzo tecnológico y económico.

No hemos podido probar el sistema Start&Stop en nuestra toma de contacto ni el motor 1.2 de 69 CV, pero sí el cambio Dualogic combinado con el motor 1.4 16v de 100 CV. Si presionamos la tecla Sport —en modo normal es algo lento—, el Fiat 500C se convierte en un juguete lo bastante rápido y agradable de funcionamiento.

El techo se abre y cierra de modo eléctrico en varias etapas. La visibilidad trasera resulta bastante mala con la capota completamente plegada. Por cierto, hay que resaltar el curioso el sistema de apertura del maletero, no sólo porque se ha suprimido el portón, sino porque, al tocar el botón de apertura del maletero, el techo de lona se mueve para que se pueda abrir la portezuela.

Si el mecanismo está bastante bien pensado, la capota resulta muy simple, con una sola capa y un recubrimiento interior para ocultar todo el varillaje.

La sonoridad si enrollamos el techo es aceptable, mejor con la capota totalmente quitada que en cualquiera de las posiciones intermedias por las vibraciones aerodinámicas que se producen. Cerrado, el confort acústico interior resulta aceptable hasta cierto punto, porque si en la berlina ya se oía claramente el motor, ahora el viento se suma a la fiesta y a ritmo elevado puede llegar a cansar.

El Fiat 500C empezará a venderse en julio en Italia, Gran Bretaña y Francia que son, respectivamente, el mercado doméstico de Fiat, el más importante para los cabrio y el menos afectado por la crisis en la UE. Los acabados disponibles serán tres: Pop, Lounge y Rock.

Después, en agosto, llegará a Portugal y en septiembre a Alemania. La comercialización del Fiat 500C en nuestro país y el resto de los principales países de la Unión Europea no empezará antes de que comience 2010, aunque puede que Fiat admita pedidos antes de que acabe 2009.

La marca prefiere esperar a tiempos mejores para poner en liza un coche de capricho, sin olvidar que la disponibilidad del producto ha de estar asegurada.

En Italia, el Fiat 500C más asequible será el 1.2i Pop que cuesta 14.200 euros y el más caro el 1.3 Multijet Rock que vale 20.800. Eso supone un aumento de entre 2.500 y 3.000 euros sobre el modelo base, aunque el Fiat 500C está algo más equipado.

El precio o la visibilidad hacia atrás con la capota completamente plegada son las únicas pegas de un capricho muy bien realizado y que enamora a primera vista a todo el mundo.

Cuando salió al mercado el nuevo Fiat 500, Fiat ya tenía previsto lanzar una versión descapotable. Y como la marca quería hacer un cabrio fácil, sin compromisos y sin renunciar a nada sobre el modelo base, no tuvo más que mirar al modelo original de 1957 para saber cómo actuar.

Así, aunque ahora el sistema para abrir el techo es eléctrico, el nuevo Fiat 500C tiene una capota de lona cuya apertura es idéntica a la del Fiat 500 original de 1957.

Es decir, no estamos ante un cabriolet ni ante un C+C al uso, con techo de lona o metálico que se escamotea completamente dejando sólo el parabrisas delantero y ocupando la mitad o más del maletero.

Al contrario, el Fiat 500C tiene un techo descapotable de lona que incluye luneta de cristal y una zona plástica con la tercera luz de freno y se descubre hasta la base de la luneta posterior, dejando fijos los marcos y ventanillas laterales de la carrocería.

Las ventajas son varias. Primero, el espacio de carga no se ve casi penalizado —sólo se reduce de 185 a 182 dm3—, aunque la boca de carga es más pequeña al desaparecer el portón. Segundo, no resulta tan complicado mantener un nivel aceptable de rigidez torsional. No en vano, en marcha no se aprecian diferencias considerables.

A pesar de esto último, el Fiat 500C pesa unos 50 kilos más que el modelo cerrado porque, al abrir el techo, se han tenido que reforzar algunas zonas del bastidor, como el marco del parabrisas, el perímetro del techo y toda la zona del pilar B, sin olvidar el travesaño que hay tras el respaldo de los dos asientos traseros, que por cierto se abaten independientemente.

Fiat asegura que se han invertido unos 80 millones de euros en el desarrollo del 500C. Los motores disponibles son los ya conocidos en la berlina, es decir, el 1.2 de 69 CV, el 1.4 de 100 y el 1.3 Multijet de 75 CV.

Además de las modificaciones para reforzar el bastidor, el puente trasero se ha tomado del Abarth 500 para asegurar un comportamiento firme, ágil y divertido como es habitual.

Opcionalmente, los Fiat 500C de gasolina podrán tener cambio Dualogic y, por primera vez en la gama, sistema Start&Stop. En el Multijet no se contempla ninguna de estas dos posibilidades. Según afirma la marca, el ahorro del Start&Stop en un Diesel no compensa el esfuerzo tecnológico y económico.

No hemos podido probar el sistema Start&Stop en nuestra toma de contacto ni el motor 1.2 de 69 CV, pero sí el cambio Dualogic combinado con el motor 1.4 16v de 100 CV. Si presionamos la tecla Sport —en modo normal es algo lento—, el Fiat 500C se convierte en un juguete lo bastante rápido y agradable de funcionamiento.

El techo se abre y cierra de modo eléctrico en varias etapas. La visibilidad trasera resulta bastante mala con la capota completamente plegada. Por cierto, hay que resaltar el curioso el sistema de apertura del maletero, no sólo porque se ha suprimido el portón, sino porque, al tocar el botón de apertura del maletero, el techo de lona se mueve para que se pueda abrir la portezuela.

Si el mecanismo está bastante bien pensado, la capota resulta muy simple, con una sola capa y un recubrimiento interior para ocultar todo el varillaje.

La sonoridad si enrollamos el techo es aceptable, mejor con la capota totalmente quitada que en cualquiera de las posiciones intermedias por las vibraciones aerodinámicas que se producen. Cerrado, el confort acústico interior resulta aceptable hasta cierto punto, porque si en la berlina ya se oía claramente el motor, ahora el viento se suma a la fiesta y a ritmo elevado puede llegar a cansar.

El Fiat 500C empezará a venderse en julio en Italia, Gran Bretaña y Francia que son, respectivamente, el mercado doméstico de Fiat, el más importante para los cabrio y el menos afectado por la crisis en la UE. Los acabados disponibles serán tres: Pop, Lounge y Rock.

Después, en agosto, llegará a Portugal y en septiembre a Alemania. La comercialización del Fiat 500C en nuestro país y el resto de los principales países de la Unión Europea no empezará antes de que comience 2010, aunque puede que Fiat admita pedidos antes de que acabe 2009.

La marca prefiere esperar a tiempos mejores para poner en liza un coche de capricho, sin olvidar que la disponibilidad del producto ha de estar asegurada.

En Italia, el Fiat 500C más asequible será el 1.2i Pop que cuesta 14.200 euros y el más caro el 1.3 Multijet Rock que vale 20.800. Eso supone un aumento de entre 2.500 y 3.000 euros sobre el modelo base, aunque el Fiat 500C está algo más equipado.

El precio o la visibilidad hacia atrás con la capota completamente plegada son las únicas pegas de un capricho muy bien realizado y que enamora a primera vista a todo el mundo.

Cuando salió al mercado el nuevo Fiat 500, Fiat ya tenía previsto lanzar una versión descapotable. Y como la marca quería hacer un cabrio fácil, sin compromisos y sin renunciar a nada sobre el modelo base, no tuvo más que mirar al modelo original de 1957 para saber cómo actuar.

Así, aunque ahora el sistema para abrir el techo es eléctrico, el nuevo Fiat 500C tiene una capota de lona cuya apertura es idéntica a la del Fiat 500 original de 1957.

Es decir, no estamos ante un cabriolet ni ante un C+C al uso, con techo de lona o metálico que se escamotea completamente dejando sólo el parabrisas delantero y ocupando la mitad o más del maletero.

Al contrario, el Fiat 500C tiene un techo descapotable de lona que incluye luneta de cristal y una zona plástica con la tercera luz de freno y se descubre hasta la base de la luneta posterior, dejando fijos los marcos y ventanillas laterales de la carrocería.

Las ventajas son varias. Primero, el espacio de carga no se ve casi penalizado —sólo se reduce de 185 a 182 dm3—, aunque la boca de carga es más pequeña al desaparecer el portón. Segundo, no resulta tan complicado mantener un nivel aceptable de rigidez torsional. No en vano, en marcha no se aprecian diferencias considerables.

A pesar de esto último, el Fiat 500C pesa unos 50 kilos más que el modelo cerrado porque, al abrir el techo, se han tenido que reforzar algunas zonas del bastidor, como el marco del parabrisas, el perímetro del techo y toda la zona del pilar B, sin olvidar el travesaño que hay tras el respaldo de los dos asientos traseros, que por cierto se abaten independientemente.

Fiat asegura que se han invertido unos 80 millones de euros en el desarrollo del 500C. Los motores disponibles son los ya conocidos en la berlina, es decir, el 1.2 de 69 CV, el 1.4 de 100 y el 1.3 Multijet de 75 CV.

Además de las modificaciones para reforzar el bastidor, el puente trasero se ha tomado del Abarth 500 para asegurar un comportamiento firme, ágil y divertido como es habitual.

Opcionalmente, los Fiat 500C de gasolina podrán tener cambio Dualogic y, por primera vez en la gama, sistema Start&Stop. En el Multijet no se contempla ninguna de estas dos posibilidades. Según afirma la marca, el ahorro del Start&Stop en un Diesel no compensa el esfuerzo tecnológico y económico.

No hemos podido probar el sistema Start&Stop en nuestra toma de contacto ni el motor 1.2 de 69 CV, pero sí el cambio Dualogic combinado con el motor 1.4 16v de 100 CV. Si presionamos la tecla Sport —en modo normal es algo lento—, el Fiat 500C se convierte en un juguete lo bastante rápido y agradable de funcionamiento.

El techo se abre y cierra de modo eléctrico en varias etapas. La visibilidad trasera resulta bastante mala con la capota completamente plegada. Por cierto, hay que resaltar el curioso el sistema de apertura del maletero, no sólo porque se ha suprimido el portón, sino porque, al tocar el botón de apertura del maletero, el techo de lona se mueve para que se pueda abrir la portezuela.

Si el mecanismo está bastante bien pensado, la capota resulta muy simple, con una sola capa y un recubrimiento interior para ocultar todo el varillaje.

La sonoridad si enrollamos el techo es aceptable, mejor con la capota totalmente quitada que en cualquiera de las posiciones intermedias por las vibraciones aerodinámicas que se producen. Cerrado, el confort acústico interior resulta aceptable hasta cierto punto, porque si en la berlina ya se oía claramente el motor, ahora el viento se suma a la fiesta y a ritmo elevado puede llegar a cansar.

El Fiat 500C empezará a venderse en julio en Italia, Gran Bretaña y Francia que son, respectivamente, el mercado doméstico de Fiat, el más importante para los cabrio y el menos afectado por la crisis en la UE. Los acabados disponibles serán tres: Pop, Lounge y Rock.

Después, en agosto, llegará a Portugal y en septiembre a Alemania. La comercialización del Fiat 500C en nuestro país y el resto de los principales países de la Unión Europea no empezará antes de que comience 2010, aunque puede que Fiat admita pedidos antes de que acabe 2009.

La marca prefiere esperar a tiempos mejores para poner en liza un coche de capricho, sin olvidar que la disponibilidad del producto ha de estar asegurada.

En Italia, el Fiat 500C más asequible será el 1.2i Pop que cuesta 14.200 euros y el más caro el 1.3 Multijet Rock que vale 20.800. Eso supone un aumento de entre 2.500 y 3.000 euros sobre el modelo base, aunque el Fiat 500C está algo más equipado.

El precio o la visibilidad hacia atrás con la capota completamente plegada son las únicas pegas de un capricho muy bien realizado y que enamora a primera vista a todo el mundo.

Cuando salió al mercado el nuevo Fiat 500, Fiat ya tenía previsto lanzar una versión descapotable. Y como la marca quería hacer un cabrio fácil, sin compromisos y sin renunciar a nada sobre el modelo base, no tuvo más que mirar al modelo original de 1957 para saber cómo actuar.

Así, aunque ahora el sistema para abrir el techo es eléctrico, el nuevo Fiat 500C tiene una capota de lona cuya apertura es idéntica a la del Fiat 500 original de 1957.

Es decir, no estamos ante un cabriolet ni ante un C+C al uso, con techo de lona o metálico que se escamotea completamente dejando sólo el parabrisas delantero y ocupando la mitad o más del maletero.

Al contrario, el Fiat 500C tiene un techo descapotable de lona que incluye luneta de cristal y una zona plástica con la tercera luz de freno y se descubre hasta la base de la luneta posterior, dejando fijos los marcos y ventanillas laterales de la carrocería.

Las ventajas son varias. Primero, el espacio de carga no se ve casi penalizado —sólo se reduce de 185 a 182 dm3—, aunque la boca de carga es más pequeña al desaparecer el portón. Segundo, no resulta tan complicado mantener un nivel aceptable de rigidez torsional. No en vano, en marcha no se aprecian diferencias considerables.

A pesar de esto último, el Fiat 500C pesa unos 50 kilos más que el modelo cerrado porque, al abrir el techo, se han tenido que reforzar algunas zonas del bastidor, como el marco del parabrisas, el perímetro del techo y toda la zona del pilar B, sin olvidar el travesaño que hay tras el respaldo de los dos asientos traseros, que por cierto se abaten independientemente.

Fiat asegura que se han invertido unos 80 millones de euros en el desarrollo del 500C. Los motores disponibles son los ya conocidos en la berlina, es decir, el 1.2 de 69 CV, el 1.4 de 100 y el 1.3 Multijet de 75 CV.

Además de las modificaciones para reforzar el bastidor, el puente trasero se ha tomado del Abarth 500 para asegurar un comportamiento firme, ágil y divertido como es habitual.

Opcionalmente, los Fiat 500C de gasolina podrán tener cambio Dualogic y, por primera vez en la gama, sistema Start&Stop. En el Multijet no se contempla ninguna de estas dos posibilidades. Según afirma la marca, el ahorro del Start&Stop en un Diesel no compensa el esfuerzo tecnológico y económico.

No hemos podido probar el sistema Start&Stop en nuestra toma de contacto ni el motor 1.2 de 69 CV, pero sí el cambio Dualogic combinado con el motor 1.4 16v de 100 CV. Si presionamos la tecla Sport —en modo normal es algo lento—, el Fiat 500C se convierte en un juguete lo bastante rápido y agradable de funcionamiento.

El techo se abre y cierra de modo eléctrico en varias etapas. La visibilidad trasera resulta bastante mala con la capota completamente plegada. Por cierto, hay que resaltar el curioso el sistema de apertura del maletero, no sólo porque se ha suprimido el portón, sino porque, al tocar el botón de apertura del maletero, el techo de lona se mueve para que se pueda abrir la portezuela.

Si el mecanismo está bastante bien pensado, la capota resulta muy simple, con una sola capa y un recubrimiento interior para ocultar todo el varillaje.

La sonoridad si enrollamos el techo es aceptable, mejor con la capota totalmente quitada que en cualquiera de las posiciones intermedias por las vibraciones aerodinámicas que se producen. Cerrado, el confort acústico interior resulta aceptable hasta cierto punto, porque si en la berlina ya se oía claramente el motor, ahora el viento se suma a la fiesta y a ritmo elevado puede llegar a cansar.

El Fiat 500C empezará a venderse en julio en Italia, Gran Bretaña y Francia que son, respectivamente, el mercado doméstico de Fiat, el más importante para los cabrio y el menos afectado por la crisis en la UE. Los acabados disponibles serán tres: Pop, Lounge y Rock.

Después, en agosto, llegará a Portugal y en septiembre a Alemania. La comercialización del Fiat 500C en nuestro país y el resto de los principales países de la Unión Europea no empezará antes de que comience 2010, aunque puede que Fiat admita pedidos antes de que acabe 2009.

Galería relacionada

Fiat 500C: interior