Prueba Ferrari 488 GTB: culto al turbo

Ferrari no ha tenido más remedio que rendirse al turbo. Ya tenía experiencia antes, pero con el 488 GTB ya rinde culto definitivo. Así va esta maravilla sobrealimentada.
Texto: Juan Ignacio Eguiara / Fotos: Hans-Dieter Seufert -
Prueba Ferrari 488 GTB: culto al turbo
Prueba Ferrari 488 GTB: culto al turbo

Nada más ponernos al volante del Ferrari 488 GTB pudimos comprobar que una mecánica turbo no tiene nada que envidiar a una atmosférica. Llevamos tiempo diciendo que como un motor atmosférico no hay nada. Y es verdad. Yo sigo defendiendo esta teoría, pero hay que reconocer que los tiempos cambian y si quieres gastar poco y correr mucho, lo mejor es uno sobrealimentado. Aunque es verdad que el límite de revoluciones ya no está en 9.000, sino en 8.000, y el tiempo de reacción ha empeorado de los 0,1 a los 0,8 segundos.

Pero no hay nada que objetar al tiempo de reacción del Ferrari 488 GTB y el número de revoluciones del 3,9 litros derivado del Ferrari California T, máxime cuando las ventajas no podrían ser más evidentes: respecto al V8 de 4,5 litros desechado, la potencia aumenta en 100 CV, hasta los 670 CV, y el par motor escala desde los 540 a los 760 Nm. Aunque lleve elaborados amortiguadores pilotados y una caja de cambios de doble embrague sorprendentemente suave, no es un coche fácil de pilotar. Y lo que sí se nota es que por debajo de las 3.100 rpm, el V8 se controla mucho en el sonido, suspirando y ronroneando discretamente.

Entretanto, uno va sentado tranquilamente al volante equipado con los botones que ya nos ha acostumbrado Ferrari (manettino) y disfrutas de sus cómodos asientos, con abundante espacio y un buen aire acondicionado. Según la firma italiana, los clientes lo agradecerían. ¿Y por qué no? Con una tara de 1.475 kilos (10 menos que el 458 Italia), el 488 GTB no es que sea precisamente una sílfide, pero tampoco puede considerarse obeso. 

Ferrari 488 GTB pruebaFerrari 488 GTB: prestaciones sobresalientes

Es precisamente esa ligereza la que convierte a este Ferrari 488 GTB en algo especial. Apenas 3 segundos bastan para alcanzar los 100, y a los 8,3 segundos sucumbe la marca de los 200 km/h. Comparación: El 458 Italia tardaba 3,3 y 10,4 segundos, respectivamente. Y no, hasta ahora nadie iba a echar de menos al viejo atmosférico, porque la potencia bruta y su dosificación, gentil a la vez que espectacular, lo dejan a uno con la boca abierta.

Los cambios en el chasis y, sobre todo, el aumento del efecto suelo, suben todavía más el listón respecto al Italia. Así que ajustamos con un clic el inconfundible dial de la parte inferior derecha del volante (el manettino) a la posición Race y lo comprobamos. El Ferrari obedece impaciente, pero sin perder la calma. Cuando la curva es demasiado estrecha, sufre un poco de subviraje, pero en general suele mantener la dirección de modo inflexible, y te admite rápido una buena dosis de acelerador. Si te pasas con la dosis, las ruedas traseras patinan ligeramente hasta que actúa el control de estabilidad.

A 200 km/h, el 488 GTB genera 205 kilos de efecto suelo en el eje trasero gracias al nuevo alerón incorporado; el 458 producía 137 kg. Tambien colabora en el Ferrari 488 GTB el bloqueo electrónico de diferencial con los amortiguadores ajustables, que varían su grado de dureza en función del ángulo de guiñada, aumentando así la estabilidad. Se puede decir que Ferrari ha llegado al summun de evolución del deportivo con motor central: ágil, rápido, dinámico y muy utilizable a diario.

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