Familiares japoneses: Accord, Mazda6 y Avensis

Los modelos japoneses también apuntan buenas maneras en versiones de carrocería familiar. Tanto Honda, Mazda como Toyota adornan sus familiares medios con brillantes mecánicas turbodiesel por encima de los 150 CV para seducir a los clientes que quieren coches prácticos pero con tacto selecto.
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Familiares japoneses: Accord, Mazda6 y Avensis
Familiares japoneses: Accord, Mazda6 y Avensis

Al entrar en los tres habitáculos, por una puerta delantera —se entiende—, claramente, el que más satisfacción produce es el del Accord. No sólo porque el espacio disponible es claramente el más generoso sino porque el diseño de su salpicadero se sale de lo convencional, algo que sus rivales no se han atrevido a realizar. Efectivamente, somos conscientes de que, para algunos, estos complejos diseños pueden no ser de su agrado, pero creemos que Honda acierta en la presentación, aunque la actuación sobre algunos mandos no sea todo lo intuitiva que debiera. La anchura de sus plazas delanteras es la de un representante del segmento de las grandes berlinas, o familiares, mientras que, detrás, con 140 cm, tres adultos puede llegar a ir cómodos. Para nuestro gusto, los respaldos de los asientos delanteros poseen un mullido en exceso duro, pero aquí comprendemos que los gustos son tan variados como los cuerpos. El silencio que se respira en el interior del Accord, el más aquietado de los tres, demuestra también que su realización es la más cuidada y sofisticada, como queda remarcado con su mínima transmisión de vibraciones a los sentidos de los ocupantes.

Con un ESP bastante intrusivo, el bastidor del Honda no deja casi espacio a la emoción. Bajo fuerte aceleración, el tren delantero cede algo.

El Toyota sorprende al entrar porque parece más un coche europeo del sur —Francia o Italia— que un japonés. La alegría de sus tonos, el mullido acogedor de los asientos —para nuestro gusto los más cómodos— y un tacto general de mandos muy suave, nos vuelven a recordar coches de origen mucho más cercanos a nosotros. Sin embargo, sus cotas de habitabilidad son las más restringidas de los tres, en particular, su anchura trasera ya dificulta el confort de tres adultos. Además, en estas plazas la sonoridad empieza a resultar algo inconfortable, sobre todo, a ritmo de marcha elevado.

La eficacia en zonas viradas es el objetivo del Mazda 6 Wagon, y lo consigue de manera impecable. Es el más divertido de conducir.

En un punto intermedio se encuentra el Mazda. Sin gran originalidad en el diseño, el interior revela una calidad visual algo por detrás de sus contrincantes, pero digamos que da la talla. Su anchura trasera se equipara con el Honda pero, sin embargo, sus plazas delanteras no son tan anchas. Donde destaca el Mazda es en el volumen de maletero, claramente por encima del Honda —el más pequeño, de lejos— y un poco por encima del Toyota. Quizás, es en el refinamiento es donde menos destaca, con una transmisión de vibraciones -tanto mecánicas como llegadas de la rodadura- a un nivel algo más alto que la de sus rivales.

Las suspensiones del Avensis son las más suaves, lo que penaliza algo su eficacia y precisión de conducción pero mejora el confort de marcha.

El Toyota Avensis ha demostrado una importante ventaja en dos apartados que afectan a la seguridad: la potencia de su equipo de frenos y la disponibilidad de airbag de rodillas para el conductor, posible gracias a su plataforma de nuevo cuño. Sorprende, por lo inhabitual, la corta distancia de parada de la que es capaz este Avensis, y sin pérdida ninguna de progresividad en la modulación. En el polo opuesto, el Honda Accord ha defraudado en este aspecto. Hemos de comentar que la versión automática, en su momento, logró unas distancias más cortas de detención desde 140 km/h en nada menos que unos siete metros, por lo que podría ser una falta de rendimiento puntual de esta unidad. En cualquier caso, nuestros tres protagonistas resisten bien un trato exigente, aunque nuestro Accord también dio muestras de cierta debilidad a la hora de mantener el tacto correcto del pedal de freno.

Lejos de las diferencias en su precio que las tres unidades aquí probadas muestran, sus respectivas gamas arrancan desde tarifas prácticamente idénticas, demostrando, de nuevo, lo ficticio de ellas. La principal diferencia se encuentra en la cantidad y nobleza del equipamiento distintivo que disfruta el Honda Accord en su versión Luxury Innova, en la cual este modelo flirtea con la oferta de uno del segmento superior, al disfrutar de control de crucero adaptativo, techo practicable eléctrico, tapicería de cuero, faros de xenón y un largo etcétera .

Honda Accord
Mazda6
Toyota Avensis
— Sensación de calidad
— Motor
— Equipamiento
— Prestaciones
— Maletero
— Consumo
— Confort
— Rueda de repuesto de emergencia
— Presentación mediterránea
Honda Accord
Mazda6
Toyota Avensis
— Sin rueda de repuesto
— ESP intrusivo
— ESP intrusivo
— Sin rueda de repuesto
— Inferior calidad visual
— Inferior calidad visual
— Tacto de dirección
— Sonoridad trasera
— Anchura trasera
Rápidos y austeros

Al entrar en los tres habitáculos, por una puerta delantera —se entiende—, claramente, el que más satisfacción produce es el del Accord. No sólo porque el espacio disponible es claramente el más generoso sino porque el diseño de su salpicadero se sale de lo convencional, algo que sus rivales no se han atrevido a realizar. Efectivamente, somos conscientes de que, para algunos, estos complejos diseños pueden no ser de su agrado, pero creemos que Honda acierta en la presentación, aunque la actuación sobre algunos mandos no sea todo lo intuitiva que debiera. La anchura de sus plazas delanteras es la de un representante del segmento de las grandes berlinas, o familiares, mientras que, detrás, con 140 cm, tres adultos puede llegar a ir cómodos. Para nuestro gusto, los respaldos de los asientos delanteros poseen un mullido en exceso duro, pero aquí comprendemos que los gustos son tan variados como los cuerpos. El silencio que se respira en el interior del Accord, el más aquietado de los tres, demuestra también que su realización es la más cuidada y sofisticada, como queda remarcado con su mínima transmisión de vibraciones a los sentidos de los ocupantes.

Con un ESP bastante intrusivo, el bastidor del Honda no deja casi espacio a la emoción. Bajo fuerte aceleración, el tren delantero cede algo.

El Toyota sorprende al entrar porque parece más un coche europeo del sur —Francia o Italia— que un japonés. La alegría de sus tonos, el mullido acogedor de los asientos —para nuestro gusto los más cómodos— y un tacto general de mandos muy suave, nos vuelven a recordar coches de origen mucho más cercanos a nosotros. Sin embargo, sus cotas de habitabilidad son las más restringidas de los tres, en particular, su anchura trasera ya dificulta el confort de tres adultos. Además, en estas plazas la sonoridad empieza a resultar algo inconfortable, sobre todo, a ritmo de marcha elevado.

La eficacia en zonas viradas es el objetivo del Mazda 6 Wagon, y lo consigue de manera impecable. Es el más divertido de conducir.

En un punto intermedio se encuentra el Mazda. Sin gran originalidad en el diseño, el interior revela una calidad visual algo por detrás de sus contrincantes, pero digamos que da la talla. Su anchura trasera se equipara con el Honda pero, sin embargo, sus plazas delanteras no son tan anchas. Donde destaca el Mazda es en el volumen de maletero, claramente por encima del Honda —el más pequeño, de lejos— y un poco por encima del Toyota. Quizás, es en el refinamiento es donde menos destaca, con una transmisión de vibraciones -tanto mecánicas como llegadas de la rodadura- a un nivel algo más alto que la de sus rivales.

Las suspensiones del Avensis son las más suaves, lo que penaliza algo su eficacia y precisión de conducción pero mejora el confort de marcha.

El Toyota Avensis ha demostrado una importante ventaja en dos apartados que afectan a la seguridad: la potencia de su equipo de frenos y la disponibilidad de airbag de rodillas para el conductor, posible gracias a su plataforma de nuevo cuño. Sorprende, por lo inhabitual, la corta distancia de parada de la que es capaz este Avensis, y sin pérdida ninguna de progresividad en la modulación. En el polo opuesto, el Honda Accord ha defraudado en este aspecto. Hemos de comentar que la versión automática, en su momento, logró unas distancias más cortas de detención desde 140 km/h en nada menos que unos siete metros, por lo que podría ser una falta de rendimiento puntual de esta unidad. En cualquier caso, nuestros tres protagonistas resisten bien un trato exigente, aunque nuestro Accord también dio muestras de cierta debilidad a la hora de mantener el tacto correcto del pedal de freno.

Lejos de las diferencias en su precio que las tres unidades aquí probadas muestran, sus respectivas gamas arrancan desde tarifas prácticamente idénticas, demostrando, de nuevo, lo ficticio de ellas. La principal diferencia se encuentra en la cantidad y nobleza del equipamiento distintivo que disfruta el Honda Accord en su versión Luxury Innova, en la cual este modelo flirtea con la oferta de uno del segmento superior, al disfrutar de control de crucero adaptativo, techo practicable eléctrico, tapicería de cuero, faros de xenón y un largo etcétera .

Honda Accord
Mazda6
Toyota Avensis
— Sensación de calidad
— Motor
— Equipamiento
— Prestaciones
— Maletero
— Consumo
— Confort
— Rueda de repuesto de emergencia
— Presentación mediterránea
Honda Accord
Mazda6
Toyota Avensis
— Sin rueda de repuesto
— ESP intrusivo
— ESP intrusivo
— Sin rueda de repuesto
— Inferior calidad visual
— Inferior calidad visual
— Tacto de dirección
— Sonoridad trasera
— Anchura trasera
Rápidos y austeros

Al entrar en los tres habitáculos, por una puerta delantera —se entiende—, claramente, el que más satisfacción produce es el del Accord. No sólo porque el espacio disponible es claramente el más generoso sino porque el diseño de su salpicadero se sale de lo convencional, algo que sus rivales no se han atrevido a realizar. Efectivamente, somos conscientes de que, para algunos, estos complejos diseños pueden no ser de su agrado, pero creemos que Honda acierta en la presentación, aunque la actuación sobre algunos mandos no sea todo lo intuitiva que debiera. La anchura de sus plazas delanteras es la de un representante del segmento de las grandes berlinas, o familiares, mientras que, detrás, con 140 cm, tres adultos puede llegar a ir cómodos. Para nuestro gusto, los respaldos de los asientos delanteros poseen un mullido en exceso duro, pero aquí comprendemos que los gustos son tan variados como los cuerpos. El silencio que se respira en el interior del Accord, el más aquietado de los tres, demuestra también que su realización es la más cuidada y sofisticada, como queda remarcado con su mínima transmisión de vibraciones a los sentidos de los ocupantes.

Con un ESP bastante intrusivo, el bastidor del Honda no deja casi espacio a la emoción. Bajo fuerte aceleración, el tren delantero cede algo.

El Toyota sorprende al entrar porque parece más un coche europeo del sur —Francia o Italia— que un japonés. La alegría de sus tonos, el mullido acogedor de los asientos —para nuestro gusto los más cómodos— y un tacto general de mandos muy suave, nos vuelven a recordar coches de origen mucho más cercanos a nosotros. Sin embargo, sus cotas de habitabilidad son las más restringidas de los tres, en particular, su anchura trasera ya dificulta el confort de tres adultos. Además, en estas plazas la sonoridad empieza a resultar algo inconfortable, sobre todo, a ritmo de marcha elevado.

La eficacia en zonas viradas es el objetivo del Mazda 6 Wagon, y lo consigue de manera impecable. Es el más divertido de conducir.

En un punto intermedio se encuentra el Mazda. Sin gran originalidad en el diseño, el interior revela una calidad visual algo por detrás de sus contrincantes, pero digamos que da la talla. Su anchura trasera se equipara con el Honda pero, sin embargo, sus plazas delanteras no son tan anchas. Donde destaca el Mazda es en el volumen de maletero, claramente por encima del Honda —el más pequeño, de lejos— y un poco por encima del Toyota. Quizás, es en el refinamiento es donde menos destaca, con una transmisión de vibraciones -tanto mecánicas como llegadas de la rodadura- a un nivel algo más alto que la de sus rivales.

Las suspensiones del Avensis son las más suaves, lo que penaliza algo su eficacia y precisión de conducción pero mejora el confort de marcha.

El Toyota Avensis ha demostrado una importante ventaja en dos apartados que afectan a la seguridad: la potencia de su equipo de frenos y la disponibilidad de airbag de rodillas para el conductor, posible gracias a su plataforma de nuevo cuño. Sorprende, por lo inhabitual, la corta distancia de parada de la que es capaz este Avensis, y sin pérdida ninguna de progresividad en la modulación. En el polo opuesto, el Honda Accord ha defraudado en este aspecto. Hemos de comentar que la versión automática, en su momento, logró unas distancias más cortas de detención desde 140 km/h en nada menos que unos siete metros, por lo que podría ser una falta de rendimiento puntual de esta unidad. En cualquier caso, nuestros tres protagonistas resisten bien un trato exigente, aunque nuestro Accord también dio muestras de cierta debilidad a la hora de mantener el tacto correcto del pedal de freno.

Lejos de las diferencias en su precio que las tres unidades aquí probadas muestran, sus respectivas gamas arrancan desde tarifas prácticamente idénticas, demostrando, de nuevo, lo ficticio de ellas. La principal diferencia se encuentra en la cantidad y nobleza del equipamiento distintivo que disfruta el Honda Accord en su versión Luxury Innova, en la cual este modelo flirtea con la oferta de uno del segmento superior, al disfrutar de control de crucero adaptativo, techo practicable eléctrico, tapicería de cuero, faros de xenón y un largo etcétera .

Honda Accord
Mazda6
Toyota Avensis
— Sensación de calidad
— Motor
— Equipamiento
— Prestaciones
— Maletero
— Consumo
— Confort
— Rueda de repuesto de emergencia
— Presentación mediterránea
Honda Accord
Mazda6
Toyota Avensis
— Sin rueda de repuesto
— ESP intrusivo
— ESP intrusivo
— Sin rueda de repuesto
— Inferior calidad visual
— Inferior calidad visual
— Tacto de dirección
— Sonoridad trasera
— Anchura trasera
Rápidos y austeros

Al entrar en los tres habitáculos, por una puerta delantera —se entiende—, claramente, el que más satisfacción produce es el del Accord. No sólo porque el espacio disponible es claramente el más generoso sino porque el diseño de su salpicadero se sale de lo convencional, algo que sus rivales no se han atrevido a realizar. Efectivamente, somos conscientes de que, para algunos, estos complejos diseños pueden no ser de su agrado, pero creemos que Honda acierta en la presentación, aunque la actuación sobre algunos mandos no sea todo lo intuitiva que debiera. La anchura de sus plazas delanteras es la de un representante del segmento de las grandes berlinas, o familiares, mientras que, detrás, con 140 cm, tres adultos puede llegar a ir cómodos. Para nuestro gusto, los respaldos de los asientos delanteros poseen un mullido en exceso duro, pero aquí comprendemos que los gustos son tan variados como los cuerpos. El silencio que se respira en el interior del Accord, el más aquietado de los tres, demuestra también que su realización es la más cuidada y sofisticada, como queda remarcado con su mínima transmisión de vibraciones a los sentidos de los ocupantes.

Con un ESP bastante intrusivo, el bastidor del Honda no deja casi espacio a la emoción. Bajo fuerte aceleración, el tren delantero cede algo.

El Toyota sorprende al entrar porque parece más un coche europeo del sur —Francia o Italia— que un japonés. La alegría de sus tonos, el mullido acogedor de los asientos —para nuestro gusto los más cómodos— y un tacto general de mandos muy suave, nos vuelven a recordar coches de origen mucho más cercanos a nosotros. Sin embargo, sus cotas de habitabilidad son las más restringidas de los tres, en particular, su anchura trasera ya dificulta el confort de tres adultos. Además, en estas plazas la sonoridad empieza a resultar algo inconfortable, sobre todo, a ritmo de marcha elevado.

La eficacia en zonas viradas es el objetivo del Mazda 6 Wagon, y lo consigue de manera impecable. Es el más divertido de conducir.

En un punto intermedio se encuentra el Mazda. Sin gran originalidad en el diseño, el interior revela una calidad visual algo por detrás de sus contrincantes, pero digamos que da la talla. Su anchura trasera se equipara con el Honda pero, sin embargo, sus plazas delanteras no son tan anchas. Donde destaca el Mazda es en el volumen de maletero, claramente por encima del Honda —el más pequeño, de lejos— y un poco por encima del Toyota. Quizás, es en el refinamiento es donde menos destaca, con una transmisión de vibraciones -tanto mecánicas como llegadas de la rodadura- a un nivel algo más alto que la de sus rivales.

Las suspensiones del Avensis son las más suaves, lo que penaliza algo su eficacia y precisión de conducción pero mejora el confort de marcha.

El Toyota Avensis ha demostrado una importante ventaja en dos apartados que afectan a la seguridad: la potencia de su equipo de frenos y la disponibilidad de airbag de rodillas para el conductor, posible gracias a su plataforma de nuevo cuño. Sorprende, por lo inhabitual, la corta distancia de parada de la que es capaz este Avensis, y sin pérdida ninguna de progresividad en la modulación. En el polo opuesto, el Honda Accord ha defraudado en este aspecto. Hemos de comentar que la versión automática, en su momento, logró unas distancias más cortas de detención desde 140 km/h en nada menos que unos siete metros, por lo que podría ser una falta de rendimiento puntual de esta unidad. En cualquier caso, nuestros tres protagonistas resisten bien un trato exigente, aunque nuestro Accord también dio muestras de cierta debilidad a la hora de mantener el tacto correcto del pedal de freno.

Lejos de las diferencias en su precio que las tres unidades aquí probadas muestran, sus respectivas gamas arrancan desde tarifas prácticamente idénticas, demostrando, de nuevo, lo ficticio de ellas. La principal diferencia se encuentra en la cantidad y nobleza del equipamiento distintivo que disfruta el Honda Accord en su versión Luxury Innova, en la cual este modelo flirtea con la oferta de uno del segmento superior, al disfrutar de control de crucero adaptativo, techo practicable eléctrico, tapicería de cuero, faros de xenón y un largo etcétera .

Honda Accord
Mazda6
Toyota Avensis
— Sensación de calidad
— Motor
— Equipamiento
— Prestaciones
— Maletero
— Consumo
— Confort
— Rueda de repuesto de emergencia
— Presentación mediterránea
Honda Accord
Mazda6
Toyota Avensis
— Sin rueda de repuesto
— ESP intrusivo
— ESP intrusivo
— Sin rueda de repuesto
— Inferior calidad visual
— Inferior calidad visual
— Tacto de dirección
— Sonoridad trasera
— Anchura trasera
Rápidos y austeros

Al entrar en los tres habitáculos, por una puerta delantera —se entiende—, claramente, el que más satisfacción produce es el del Accord. No sólo porque el espacio disponible es claramente el más generoso sino porque el diseño de su salpicadero se sale de lo convencional, algo que sus rivales no se han atrevido a realizar. Efectivamente, somos conscientes de que, para algunos, estos complejos diseños pueden no ser de su agrado, pero creemos que Honda acierta en la presentación, aunque la actuación sobre algunos mandos no sea todo lo intuitiva que debiera. La anchura de sus plazas delanteras es la de un representante del segmento de las grandes berlinas, o familiares, mientras que, detrás, con 140 cm, tres adultos puede llegar a ir cómodos. Para nuestro gusto, los respaldos de los asientos delanteros poseen un mullido en exceso duro, pero aquí comprendemos que los gustos son tan variados como los cuerpos. El silencio que se respira en el interior del Accord, el más aquietado de los tres, demuestra también que su realización es la más cuidada y sofisticada, como queda remarcado con su mínima transmisión de vibraciones a los sentidos de los ocupantes.

Con un ESP bastante intrusivo, el bastidor del Honda no deja casi espacio a la emoción. Bajo fuerte aceleración, el tren delantero cede algo.

El Toyota sorprende al entrar porque parece más un coche europeo del sur —Francia o Italia— que un japonés. La alegría de sus tonos, el mullido acogedor de los asientos —para nuestro gusto los más cómodos— y un tacto general de mandos muy suave, nos vuelven a recordar coches de origen mucho más cercanos a nosotros. Sin embargo, sus cotas de habitabilidad son las más restringidas de los tres, en particular, su anchura trasera ya dificulta el confort de tres adultos. Además, en estas plazas la sonoridad empieza a resultar algo inconfortable, sobre todo, a ritmo de marcha elevado.

La eficacia en zonas viradas es el objetivo del Mazda 6 Wagon, y lo consigue de manera impecable. Es el más divertido de conducir.

En un punto intermedio se encuentra el Mazda. Sin gran originalidad en el diseño, el interior revela una calidad visual algo por detrás de sus contrincantes, pero digamos que da la talla. Su anchura trasera se equipara con el Honda pero, sin embargo, sus plazas delanteras no son tan anchas. Donde destaca el Mazda es en el volumen de maletero, claramente por encima del Honda —el más pequeño, de lejos— y un poco por encima del Toyota. Quizás, es en el refinamiento es donde menos destaca, con una transmisión de vibraciones -tanto mecánicas como llegadas de la rodadura- a un nivel algo más alto que la de sus rivales.

Las suspensiones del Avensis son las más suaves, lo que penaliza algo su eficacia y precisión de conducción pero mejora el confort de marcha.

El Toyota Avensis ha demostrado una importante ventaja en dos apartados que afectan a la seguridad: la potencia de su equipo de frenos y la disponibilidad de airbag de rodillas para el conductor, posible gracias a su plataforma de nuevo cuño. Sorprende, por lo inhabitual, la corta distancia de parada de la que es capaz este Avensis, y sin pérdida ninguna de progresividad en la modulación. En el polo opuesto, el Honda Accord ha defraudado en este aspecto. Hemos de comentar que la versión automática, en su momento, logró unas distancias más cortas de detención desde 140 km/h en nada menos que unos siete metros, por lo que podría ser una falta de rendimiento puntual de esta unidad. En cualquier caso, nuestros tres protagonistas resisten bien un trato exigente, aunque nuestro Accord también dio muestras de cierta debilidad a la hora de mantener el tacto correcto del pedal de freno.

Lejos de las diferencias en su precio que las tres unidades aquí probadas muestran, sus respectivas gamas arrancan desde tarifas prácticamente idénticas, demostrando, de nuevo, lo ficticio de ellas. La principal diferencia se encuentra en la cantidad y nobleza del equipamiento distintivo que disfruta el Honda Accord en su versión Luxury Innova, en la cual este modelo flirtea con la oferta de uno del segmento superior, al disfrutar de control de crucero adaptativo, techo practicable eléctrico, tapicería de cuero, faros de xenón y un largo etcétera .

Honda Accord
Mazda6
Toyota Avensis
— Sensación de calidad
— Motor
— Equipamiento
— Prestaciones
— Maletero
— Consumo
— Confort
— Rueda de repuesto de emergencia
— Presentación mediterránea
Honda Accord
Mazda6
Toyota Avensis
— Sin rueda de repuesto
— ESP intrusivo
— ESP intrusivo
— Sin rueda de repuesto
— Inferior calidad visual
— Inferior calidad visual
— Tacto de dirección
— Sonoridad trasera
— Anchura trasera
Rápidos y austeros

Al entrar en los tres habitáculos, por una puerta delantera —se entiende—, claramente, el que más satisfacción produce es el del Accord. No sólo porque el espacio disponible es claramente el más generoso sino porque el diseño de su salpicadero se sale de lo convencional, algo que sus rivales no se han atrevido a realizar. Efectivamente, somos conscientes de que, para algunos, estos complejos diseños pueden no ser de su agrado, pero creemos que Honda acierta en la presentación, aunque la actuación sobre algunos mandos no sea todo lo intuitiva que debiera. La anchura de sus plazas delanteras es la de un representante del segmento de las grandes berlinas, o familiares, mientras que, detrás, con 140 cm, tres adultos puede llegar a ir cómodos. Para nuestro gusto, los respaldos de los asientos delanteros poseen un mullido en exceso duro, pero aquí comprendemos que los gustos son tan variados como los cuerpos. El silencio que se respira en el interior del Accord, el más aquietado de los tres, demuestra también que su realización es la más cuidada y sofisticada, como queda remarcado con su mínima transmisión de vibraciones a los sentidos de los ocupantes.

Con un ESP bastante intrusivo, el bastidor del Honda no deja casi espacio a la emoción. Bajo fuerte aceleración, el tren delantero cede algo.

El Toyota sorprende al entrar porque parece más un coche europeo del sur —Francia o Italia— que un japonés. La alegría de sus tonos, el mullido acogedor de los asientos —para nuestro gusto los más cómodos— y un tacto general de mandos muy suave, nos vuelven a recordar coches de origen mucho más cercanos a nosotros. Sin embargo, sus cotas de habitabilidad son las más restringidas de los tres, en particular, su anchura trasera ya dificulta el confort de tres adultos. Además, en estas plazas la sonoridad empieza a resultar algo inconfortable, sobre todo, a ritmo de marcha elevado.

La eficacia en zonas viradas es el objetivo del Mazda 6 Wagon, y lo consigue de manera impecable. Es el más divertido de conducir.

En un punto intermedio se encuentra el Mazda. Sin gran originalidad en el diseño, el interior revela una calidad visual algo por detrás de sus contrincantes, pero digamos que da la talla. Su anchura trasera se equipara con el Honda pero, sin embargo, sus plazas delanteras no son tan anchas. Donde destaca el Mazda es en el volumen de maletero, claramente por encima del Honda —el más pequeño, de lejos— y un poco por encima del Toyota. Quizás, es en el refinamiento es donde menos destaca, con una transmisión de vibraciones -tanto mecánicas como llegadas de la rodadura- a un nivel algo más alto que la de sus rivales.

Las suspensiones del Avensis son las más suaves, lo que penaliza algo su eficacia y precisión de conducción pero mejora el confort de marcha.

El Toyota Avensis ha demostrado una importante ventaja en dos apartados que afectan a la seguridad: la potencia de su equipo de frenos y la disponibilidad de airbag de rodillas para el conductor, posible gracias a su plataforma de nuevo cuño. Sorprende, por lo inhabitual, la corta distancia de parada de la que es capaz este Avensis, y sin pérdida ninguna de progresividad en la modulación. En el polo opuesto, el Honda Accord ha defraudado en este aspecto. Hemos de comentar que la versión automática, en su momento, logró unas distancias más cortas de detención desde 140 km/h en nada menos que unos siete metros, por lo que podría ser una falta de rendimiento puntual de esta unidad. En cualquier caso, nuestros tres protagonistas resisten bien un trato exigente, aunque nuestro Accord también dio muestras de cierta debilidad a la hora de mantener el tacto correcto del pedal de freno.

Lejos de las diferencias en su precio que las tres unidades aquí probadas muestran, sus respectivas gamas arrancan desde tarifas prácticamente idénticas, demostrando, de nuevo, lo ficticio de ellas. La principal diferencia se encuentra en la cantidad y nobleza del equipamiento distintivo que disfruta el Honda Accord en su versión Luxury Innova, en la cual este modelo flirtea con la oferta de uno del segmento superior, al disfrutar de control de crucero adaptativo, techo practicable eléctrico, tapicería de cuero, faros de xenón y un largo etcétera .

Honda Accord
Mazda6
Toyota Avensis
— Sensación de calidad
— Motor
— Equipamiento
— Prestaciones
— Maletero
— Consumo
— Confort
— Rueda de repuesto de emergencia
— Presentación mediterránea
Honda Accord
Mazda6
Toyota Avensis
— Sin rueda de repuesto
— ESP intrusivo
— ESP intrusivo
— Sin rueda de repuesto
— Inferior calidad visual
— Inferior calidad visual
— Tacto de dirección
— Sonoridad trasera
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