Dodge Caliber 2.0 CRD SXT

El mercado europeo es un reto muy complicado para cualquier marca. Hacerse un hueco a estas alturas es muy difícil y hacen falta argumentos de peso. Dodge no es una marca nueva del todo, pero sí es la primera vez que se dispone a tejer una red comercial en nuestro continente. El Caliber es su primera apuesta, un coche que propone originalidad, tamaño,un buen motor turbodiésel y, sobre todo, buen precio. ¿Será una carta ganadora?
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Dodge Caliber 2.0 CRD SXT
Dodge Caliber 2.0 CRD SXT

Si lo que estás buscando es un coche original, el Chrysler PT Cruiser es otra idea americana que puede satisfacer tus deseos. Producido también por el consorcio DaimlerChrysler, el PT Cruiser es primo lejano del Caliber y, como éste, presenta algunos problemas dinámicos que desagradan mucho a este lado del Atlántico. Blando en el rodar, poco preciso, el coche de Chrysler no convence en la carretera.
A cambio, apuesta por una estética rompedora, inspirada en los coches de los años 50 y salpicada de sorprendentes detalles. También está bastante bien equipado, incluso mejor que el Caliber, lo que se nota en un precio algo más elevado.

Con lo difícil que es catologar al Caliber, no nos resistimos a compararlo con coches que también son "extraños", como el Fiat Croma.
Más grande que el Caliber, el coche italiano vive también en una tierra de nadie en la que, sin ser una berlina convencional, tampoco es un compacto al uso.
Sin embargo, el Croma tiene mucho más que aportar, como, por ejemplo, un tamaño bastante mayor, de donde se derivan una habitabilidad interior mejor y un maletero de mucha más envergadura.
En carretera, también nos parece mejor el coche de Fiat, que, además, emplea un motor algo más potente y de comportamiento más refinado.

Por idénticas razones a las expresadas para el Croma, nos parece imprescindible comparar al Caliber con compactos de verdad, como el Focus, uno de los más vendidos.
Desde luego, a pesar de que tiene un tamaño bastante mayor, el Caliber no mejora mucho la habitabilidad del Focus y, en el caso del maletero, está por detrás.
En carretera, ni hablemos. El coche de Ford rueda con una solvencia que el Caliber ni sueña y, a pesar de tener un motor de menos potencia, firma prestaciones equiparables, cuando no mejores.

El Seat Toledo, construido sobre la plataforma de los compactos de Volkswagen, es otro coche que se mueve en terrenos poco claros. No es una berlina típica, pero tiene un maletero que hace palidecer a muchas de ellas y, desde luego, al del Caliber. También es un coche muy cómodo y habitable, con espacio interior de sobra.
Además, esta versión del Toledo monta el mismo motor que lleva nuestro Caliber, el 2.0 TDI de Volkswagen. El corazón alemán rinde igual, pero sus prestaciones son mejores sobre el Toledo, que, aprovechando su mucho mejor bastidor, saca un partido más claro de las posibilidades mecánicas.
La desventaja para el Toledo es el precio, que se sitúa muy por encima de lo que cuesta el Caliber. A cambio, el equipamiento que ofrece Seat es un poco superior.

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p> En el grupo Volkswagen está también el Skoda Octavia, del que se podría decir más o menos lo mismo que del Toledo, si bien su precio es un poco más aproximado al del Caliber.

Empeñado en competir en el segmento compacto, el Caliber está obligado a medirse con el "dueño" de la categoría, el eterno Golf.
Como llevan el mismo motor, es fácil encontrar una versión equivalente. Otra cosa es que se parezcan. Mejor terminado y más sofisticado, el Golf se nos antoja un coche más interesante y, claro, también más caro.
En la carretera, el Golf gana sin apuros. Los motores rinden parecido, sí, pero los chasis parecen de mundos diferentes y el Golf es mucho más estable, seguro y deportivo. Un vistazo a las cifras de frenado es suficiente para establecer la diferencia.
En cuanto a habitabilidad, el Caliber goza de un habitáculo más desahogado, pero su maletero tiene menos capacidad que el del Golf.

Si lo que estás buscando es un coche original, el Chrysler PT Cruiser es otra idea americana que puede satisfacer tus deseos. Producido también por el consorcio DaimlerChrysler, el PT Cruiser es primo lejano del Caliber y, como éste, presenta algunos problemas dinámicos que desagradan mucho a este lado del Atlántico. Blando en el rodar, poco preciso, el coche de Chrysler no convence en la carretera.
A cambio, apuesta por una estética rompedora, inspirada en los coches de los años 50 y salpicada de sorprendentes detalles. También está bastante bien equipado, incluso mejor que el Caliber, lo que se nota en un precio algo más elevado.

Con lo difícil que es catologar al Caliber, no nos resistimos a compararlo con coches que también son "extraños", como el Fiat Croma.
Más grande que el Caliber, el coche italiano vive también en una tierra de nadie en la que, sin ser una berlina convencional, tampoco es un compacto al uso.
Sin embargo, el Croma tiene mucho más que aportar, como, por ejemplo, un tamaño bastante mayor, de donde se derivan una habitabilidad interior mejor y un maletero de mucha más envergadura.
En carretera, también nos parece mejor el coche de Fiat, que, además, emplea un motor algo más potente y de comportamiento más refinado.

Por idénticas razones a las expresadas para el Croma, nos parece imprescindible comparar al Caliber con compactos de verdad, como el Focus, uno de los más vendidos.
Desde luego, a pesar de que tiene un tamaño bastante mayor, el Caliber no mejora mucho la habitabilidad del Focus y, en el caso del maletero, está por detrás.
En carretera, ni hablemos. El coche de Ford rueda con una solvencia que el Caliber ni sueña y, a pesar de tener un motor de menos potencia, firma prestaciones equiparables, cuando no mejores.

El Seat Toledo, construido sobre la plataforma de los compactos de Volkswagen, es otro coche que se mueve en terrenos poco claros. No es una berlina típica, pero tiene un maletero que hace palidecer a muchas de ellas y, desde luego, al del Caliber. También es un coche muy cómodo y habitable, con espacio interior de sobra.
Además, esta versión del Toledo monta el mismo motor que lleva nuestro Caliber, el 2.0 TDI de Volkswagen. El corazón alemán rinde igual, pero sus prestaciones son mejores sobre el Toledo, que, aprovechando su mucho mejor bastidor, saca un partido más claro de las posibilidades mecánicas.
La desventaja para el Toledo es el precio, que se sitúa muy por encima de lo que cuesta el Caliber. A cambio, el equipamiento que ofrece Seat es un poco superior.

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p> En el grupo Volkswagen está también el Skoda Octavia, del que se podría decir más o menos lo mismo que del Toledo, si bien su precio es un poco más aproximado al del Caliber.

Empeñado en competir en el segmento compacto, el Caliber está obligado a medirse con el "dueño" de la categoría, el eterno Golf.
Como llevan el mismo motor, es fácil encontrar una versión equivalente. Otra cosa es que se parezcan. Mejor terminado y más sofisticado, el Golf se nos antoja un coche más interesante y, claro, también más caro.
En la carretera, el Golf gana sin apuros. Los motores rinden parecido, sí, pero los chasis parecen de mundos diferentes y el Golf es mucho más estable, seguro y deportivo. Un vistazo a las cifras de frenado es suficiente para establecer la diferencia.
En cuanto a habitabilidad, el Caliber goza de un habitáculo más desahogado, pero su maletero tiene menos capacidad que el del Golf.

Si lo que estás buscando es un coche original, el Chrysler PT Cruiser es otra idea americana que puede satisfacer tus deseos. Producido también por el consorcio DaimlerChrysler, el PT Cruiser es primo lejano del Caliber y, como éste, presenta algunos problemas dinámicos que desagradan mucho a este lado del Atlántico. Blando en el rodar, poco preciso, el coche de Chrysler no convence en la carretera.
A cambio, apuesta por una estética rompedora, inspirada en los coches de los años 50 y salpicada de sorprendentes detalles. También está bastante bien equipado, incluso mejor que el Caliber, lo que se nota en un precio algo más elevado.

Con lo difícil que es catologar al Caliber, no nos resistimos a compararlo con coches que también son "extraños", como el Fiat Croma.
Más grande que el Caliber, el coche italiano vive también en una tierra de nadie en la que, sin ser una berlina convencional, tampoco es un compacto al uso.
Sin embargo, el Croma tiene mucho más que aportar, como, por ejemplo, un tamaño bastante mayor, de donde se derivan una habitabilidad interior mejor y un maletero de mucha más envergadura.
En carretera, también nos parece mejor el coche de Fiat, que, además, emplea un motor algo más potente y de comportamiento más refinado.

Por idénticas razones a las expresadas para el Croma, nos parece imprescindible comparar al Caliber con compactos de verdad, como el Focus, uno de los más vendidos.
Desde luego, a pesar de que tiene un tamaño bastante mayor, el Caliber no mejora mucho la habitabilidad del Focus y, en el caso del maletero, está por detrás.
En carretera, ni hablemos. El coche de Ford rueda con una solvencia que el Caliber ni sueña y, a pesar de tener un motor de menos potencia, firma prestaciones equiparables, cuando no mejores.

El Seat Toledo, construido sobre la plataforma de los compactos de Volkswagen, es otro coche que se mueve en terrenos poco claros. No es una berlina típica, pero tiene un maletero que hace palidecer a muchas de ellas y, desde luego, al del Caliber. También es un coche muy cómodo y habitable, con espacio interior de sobra.
Además, esta versión del Toledo monta el mismo motor que lleva nuestro Caliber, el 2.0 TDI de Volkswagen. El corazón alemán rinde igual, pero sus prestaciones son mejores sobre el Toledo, que, aprovechando su mucho mejor bastidor, saca un partido más claro de las posibilidades mecánicas.
La desventaja para el Toledo es el precio, que se sitúa muy por encima de lo que cuesta el Caliber. A cambio, el equipamiento que ofrece Seat es un poco superior.

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p> En el grupo Volkswagen está también el Skoda Octavia, del que se podría decir más o menos lo mismo que del Toledo, si bien su precio es un poco más aproximado al del Caliber.

Empeñado en competir en el segmento compacto, el Caliber está obligado a medirse con el "dueño" de la categoría, el eterno Golf.
Como llevan el mismo motor, es fácil encontrar una versión equivalente. Otra cosa es que se parezcan. Mejor terminado y más sofisticado, el Golf se nos antoja un coche más interesante y, claro, también más caro.
En la carretera, el Golf gana sin apuros. Los motores rinden parecido, sí, pero los chasis parecen de mundos diferentes y el Golf es mucho más estable, seguro y deportivo. Un vistazo a las cifras de frenado es suficiente para establecer la diferencia.
En cuanto a habitabilidad, el Caliber goza de un habitáculo más desahogado, pero su maletero tiene menos capacidad que el del Golf.

Si lo que estás buscando es un coche original, el Chrysler PT Cruiser es otra idea americana que puede satisfacer tus deseos. Producido también por el consorcio DaimlerChrysler, el PT Cruiser es primo lejano del Caliber y, como éste, presenta algunos problemas dinámicos que desagradan mucho a este lado del Atlántico. Blando en el rodar, poco preciso, el coche de Chrysler no convence en la carretera.
A cambio, apuesta por una estética rompedora, inspirada en los coches de los años 50 y salpicada de sorprendentes detalles. También está bastante bien equipado, incluso mejor que el Caliber, lo que se nota en un precio algo más elevado.

Con lo difícil que es catologar al Caliber, no nos resistimos a compararlo con coches que también son "extraños", como el Fiat Croma.
Más grande que el Caliber, el coche italiano vive también en una tierra de nadie en la que, sin ser una berlina convencional, tampoco es un compacto al uso.
Sin embargo, el Croma tiene mucho más que aportar, como, por ejemplo, un tamaño bastante mayor, de donde se derivan una habitabilidad interior mejor y un maletero de mucha más envergadura.
En carretera, también nos parece mejor el coche de Fiat, que, además, emplea un motor algo más potente y de comportamiento más refinado.

Por idénticas razones a las expresadas para el Croma, nos parece imprescindible comparar al Caliber con compactos de verdad, como el Focus, uno de los más vendidos.
Desde luego, a pesar de que tiene un tamaño bastante mayor, el Caliber no mejora mucho la habitabilidad del Focus y, en el caso del maletero, está por detrás.
En carretera, ni hablemos. El coche de Ford rueda con una solvencia que el Caliber ni sueña y, a pesar de tener un motor de menos potencia, firma prestaciones equiparables, cuando no mejores.

El Seat Toledo, construido sobre la plataforma de los compactos de Volkswagen, es otro coche que se mueve en terrenos poco claros. No es una berlina típica, pero tiene un maletero que hace palidecer a muchas de ellas y, desde luego, al del Caliber. También es un coche muy cómodo y habitable, con espacio interior de sobra.
Además, esta versión del Toledo monta el mismo motor que lleva nuestro Caliber, el 2.0 TDI de Volkswagen. El corazón alemán rinde igual, pero sus prestaciones son mejores sobre el Toledo, que, aprovechando su mucho mejor bastidor, saca un partido más claro de las posibilidades mecánicas.
La desventaja para el Toledo es el precio, que se sitúa muy por encima de lo que cuesta el Caliber. A cambio, el equipamiento que ofrece Seat es un poco superior.

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p> En el grupo Volkswagen está también el Skoda Octavia, del que se podría decir más o menos lo mismo que del Toledo, si bien su precio es un poco más aproximado al del Caliber.

Empeñado en competir en el segmento compacto, el Caliber está obligado a medirse con el "dueño" de la categoría, el eterno Golf.
Como llevan el mismo motor, es fácil encontrar una versión equivalente. Otra cosa es que se parezcan. Mejor terminado y más sofisticado, el Golf se nos antoja un coche más interesante y, claro, también más caro.
En la carretera, el Golf gana sin apuros. Los motores rinden parecido, sí, pero los chasis parecen de mundos diferentes y el Golf es mucho más estable, seguro y deportivo. Un vistazo a las cifras de frenado es suficiente para establecer la diferencia.
En cuanto a habitabilidad, el Caliber goza de un habitáculo más desahogado, pero su maletero tiene menos capacidad que el del Golf.

Si lo que estás buscando es un coche original, el Chrysler PT Cruiser es otra idea americana que puede satisfacer tus deseos. Producido también por el consorcio DaimlerChrysler, el PT Cruiser es primo lejano del Caliber y, como éste, presenta algunos problemas dinámicos que desagradan mucho a este lado del Atlántico. Blando en el rodar, poco preciso, el coche de Chrysler no convence en la carretera.
A cambio, apuesta por una estética rompedora, inspirada en los coches de los años 50 y salpicada de sorprendentes detalles. También está bastante bien equipado, incluso mejor que el Caliber, lo que se nota en un precio algo más elevado.

Con lo difícil que es catologar al Caliber, no nos resistimos a compararlo con coches que también son "extraños", como el Fiat Croma.
Más grande que el Caliber, el coche italiano vive también en una tierra de nadie en la que, sin ser una berlina convencional, tampoco es un compacto al uso.
Sin embargo, el Croma tiene mucho más que aportar, como, por ejemplo, un tamaño bastante mayor, de donde se derivan una habitabilidad interior mejor y un maletero de mucha más envergadura.
En carretera, también nos parece mejor el coche de Fiat, que, además, emplea un motor algo más potente y de comportamiento más refinado.

Por idénticas razones a las expresadas para el Croma, nos parece imprescindible comparar al Caliber con compactos de verdad, como el Focus, uno de los más vendidos.
Desde luego, a pesar de que tiene un tamaño bastante mayor, el Caliber no mejora mucho la habitabilidad del Focus y, en el caso del maletero, está por detrás.
En carretera, ni hablemos. El coche de Ford rueda con una solvencia que el Caliber ni sueña y, a pesar de tener un motor de menos potencia, firma prestaciones equiparables, cuando no mejores.

El Seat Toledo, construido sobre la plataforma de los compactos de Volkswagen, es otro coche que se mueve en terrenos poco claros. No es una berlina típica, pero tiene un maletero que hace palidecer a muchas de ellas y, desde luego, al del Caliber. También es un coche muy cómodo y habitable, con espacio interior de sobra.
Además, esta versión del Toledo monta el mismo motor que lleva nuestro Caliber, el 2.0 TDI de Volkswagen. El corazón alemán rinde igual, pero sus prestaciones son mejores sobre el Toledo, que, aprovechando su mucho mejor bastidor, saca un partido más claro de las posibilidades mecánicas.
La desventaja para el Toledo es el precio, que se sitúa muy por encima de lo que cuesta el Caliber. A cambio, el equipamiento que ofrece Seat es un poco superior.

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p> En el grupo Volkswagen está también el Skoda Octavia, del que se podría decir más o menos lo mismo que del Toledo, si bien su precio es un poco más aproximado al del Caliber.

Empeñado en competir en el segmento compacto, el Caliber está obligado a medirse con el "dueño" de la categoría, el eterno Golf.
Como llevan el mismo motor, es fácil encontrar una versión equivalente. Otra cosa es que se parezcan. Mejor terminado y más sofisticado, el Golf se nos antoja un coche más interesante y, claro, también más caro.
En la carretera, el Golf gana sin apuros. Los motores rinden parecido, sí, pero los chasis parecen de mundos diferentes y el Golf es mucho más estable, seguro y deportivo. Un vistazo a las cifras de frenado es suficiente para establecer la diferencia.
En cuanto a habitabilidad, el Caliber goza de un habitáculo más desahogado, pero su maletero tiene menos capacidad que el del Golf.

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