Daimler Super Eight

Este señor de la carretera, auténtica estirpe de nobleza hecha automóvil, satisface a quienes, lejos de sibaritismos tecnológicos, prefieren la elegancia, el lujo y la distinción para sobresalir más allá del “vulgar” consejero delegado.
Autopista -
Daimler Super Eight
Daimler Super Eight

Un imponente motor de 450 CV y 12 cilindros lleva al A8 a su máximo nivel de sofisticación. La tracción total y el riquísimo equipamiento de seguridad y confort lo posicionan por encima del Daimler como vehículo de representación aunque con un punto más de austeridad visual.

Como todos sus hermanos de marca, esta impresionante berlina es más un coche “para conducir” que para ser transportado en el asiento posterior. Su dinamismo, diseño dogmático y visualmente poco lujoso junto con el impresionante motor de 12 cilindros de inyección directa lo desmarcan del estilo Daimler.

Ejemplo de perfección en la calidad de fabricación y revisión individual en la entrega. El Lexus hace acopio de toda la tecnología actual tanto en seguridad como en rendimiento. Toda una joya en suavidad de funcionamiento y confort de marcha, sin dejar de lado una eficacia superlativa.

Con su propio sello de identidad, el Quattroporte juega con una personalidad específica, inclinada hacia una deportividad contenida y a un lujo muy personal. Es otra de las berlinas de lujo que desean ser conducidas y que no llevan muy bien la imagen de chófer y dueño en el asiento posterior.

Siempre referencia en los vehículos de lujo, Mercedes parece haber detenido su evolución tecnológica en áreas como el confort y la presentación para dedicarse más a una evolución en sistemas de ayuda a la conducción o seguridad. Por tanto, siendo un gran coche, no sigue un paralelismo claro con la orientación de Daimler.

Misma mecánica que en el Audi A8 pero un punto por debajo en refinamiento y presencia, el Phaeton W12 parece un modelo con miras más estadounidenses, tanto por diseño exterior como por presentación. Quizás, se encuentra en el polo opuesto al posicionamiento del Daimler, dentro de su excelente rendimiento.

Un imponente motor de 450 CV y 12 cilindros lleva al A8 a su máximo nivel de sofisticación. La tracción total y el riquísimo equipamiento de seguridad y confort lo posicionan por encima del Daimler como vehículo de representación aunque con un punto más de austeridad visual.

Como todos sus hermanos de marca, esta impresionante berlina es más un coche “para conducir” que para ser transportado en el asiento posterior. Su dinamismo, diseño dogmático y visualmente poco lujoso junto con el impresionante motor de 12 cilindros de inyección directa lo desmarcan del estilo Daimler.

Ejemplo de perfección en la calidad de fabricación y revisión individual en la entrega. El Lexus hace acopio de toda la tecnología actual tanto en seguridad como en rendimiento. Toda una joya en suavidad de funcionamiento y confort de marcha, sin dejar de lado una eficacia superlativa.

Con su propio sello de identidad, el Quattroporte juega con una personalidad específica, inclinada hacia una deportividad contenida y a un lujo muy personal. Es otra de las berlinas de lujo que desean ser conducidas y que no llevan muy bien la imagen de chófer y dueño en el asiento posterior.

Siempre referencia en los vehículos de lujo, Mercedes parece haber detenido su evolución tecnológica en áreas como el confort y la presentación para dedicarse más a una evolución en sistemas de ayuda a la conducción o seguridad. Por tanto, siendo un gran coche, no sigue un paralelismo claro con la orientación de Daimler.

Misma mecánica que en el Audi A8 pero un punto por debajo en refinamiento y presencia, el Phaeton W12 parece un modelo con miras más estadounidenses, tanto por diseño exterior como por presentación. Quizás, se encuentra en el polo opuesto al posicionamiento del Daimler, dentro de su excelente rendimiento.

Un imponente motor de 450 CV y 12 cilindros lleva al A8 a su máximo nivel de sofisticación. La tracción total y el riquísimo equipamiento de seguridad y confort lo posicionan por encima del Daimler como vehículo de representación aunque con un punto más de austeridad visual.

Como todos sus hermanos de marca, esta impresionante berlina es más un coche “para conducir” que para ser transportado en el asiento posterior. Su dinamismo, diseño dogmático y visualmente poco lujoso junto con el impresionante motor de 12 cilindros de inyección directa lo desmarcan del estilo Daimler.

Ejemplo de perfección en la calidad de fabricación y revisión individual en la entrega. El Lexus hace acopio de toda la tecnología actual tanto en seguridad como en rendimiento. Toda una joya en suavidad de funcionamiento y confort de marcha, sin dejar de lado una eficacia superlativa.

Con su propio sello de identidad, el Quattroporte juega con una personalidad específica, inclinada hacia una deportividad contenida y a un lujo muy personal. Es otra de las berlinas de lujo que desean ser conducidas y que no llevan muy bien la imagen de chófer y dueño en el asiento posterior.

Siempre referencia en los vehículos de lujo, Mercedes parece haber detenido su evolución tecnológica en áreas como el confort y la presentación para dedicarse más a una evolución en sistemas de ayuda a la conducción o seguridad. Por tanto, siendo un gran coche, no sigue un paralelismo claro con la orientación de Daimler.

Misma mecánica que en el Audi A8 pero un punto por debajo en refinamiento y presencia, el Phaeton W12 parece un modelo con miras más estadounidenses, tanto por diseño exterior como por presentación. Quizás, se encuentra en el polo opuesto al posicionamiento del Daimler, dentro de su excelente rendimiento.

Un imponente motor de 450 CV y 12 cilindros lleva al A8 a su máximo nivel de sofisticación. La tracción total y el riquísimo equipamiento de seguridad y confort lo posicionan por encima del Daimler como vehículo de representación aunque con un punto más de austeridad visual.

Como todos sus hermanos de marca, esta impresionante berlina es más un coche “para conducir” que para ser transportado en el asiento posterior. Su dinamismo, diseño dogmático y visualmente poco lujoso junto con el impresionante motor de 12 cilindros de inyección directa lo desmarcan del estilo Daimler.

Ejemplo de perfección en la calidad de fabricación y revisión individual en la entrega. El Lexus hace acopio de toda la tecnología actual tanto en seguridad como en rendimiento. Toda una joya en suavidad de funcionamiento y confort de marcha, sin dejar de lado una eficacia superlativa.

Con su propio sello de identidad, el Quattroporte juega con una personalidad específica, inclinada hacia una deportividad contenida y a un lujo muy personal. Es otra de las berlinas de lujo que desean ser conducidas y que no llevan muy bien la imagen de chófer y dueño en el asiento posterior.

Siempre referencia en los vehículos de lujo, Mercedes parece haber detenido su evolución tecnológica en áreas como el confort y la presentación para dedicarse más a una evolución en sistemas de ayuda a la conducción o seguridad. Por tanto, siendo un gran coche, no sigue un paralelismo claro con la orientación de Daimler.

Misma mecánica que en el Audi A8 pero un punto por debajo en refinamiento y presencia, el Phaeton W12 parece un modelo con miras más estadounidenses, tanto por diseño exterior como por presentación. Quizás, se encuentra en el polo opuesto al posicionamiento del Daimler, dentro de su excelente rendimiento.

Un imponente motor de 450 CV y 12 cilindros lleva al A8 a su máximo nivel de sofisticación. La tracción total y el riquísimo equipamiento de seguridad y confort lo posicionan por encima del Daimler como vehículo de representación aunque con un punto más de austeridad visual.

Como todos sus hermanos de marca, esta impresionante berlina es más un coche “para conducir” que para ser transportado en el asiento posterior. Su dinamismo, diseño dogmático y visualmente poco lujoso junto con el impresionante motor de 12 cilindros de inyección directa lo desmarcan del estilo Daimler.

Ejemplo de perfección en la calidad de fabricación y revisión individual en la entrega. El Lexus hace acopio de toda la tecnología actual tanto en seguridad como en rendimiento. Toda una joya en suavidad de funcionamiento y confort de marcha, sin dejar de lado una eficacia superlativa.

Con su propio sello de identidad, el Quattroporte juega con una personalidad específica, inclinada hacia una deportividad contenida y a un lujo muy personal. Es otra de las berlinas de lujo que desean ser conducidas y que no llevan muy bien la imagen de chófer y dueño en el asiento posterior.

Siempre referencia en los vehículos de lujo, Mercedes parece haber detenido su evolución tecnológica en áreas como el confort y la presentación para dedicarse más a una evolución en sistemas de ayuda a la conducción o seguridad. Por tanto, siendo un gran coche, no sigue un paralelismo claro con la orientación de Daimler.

Misma mecánica que en el Audi A8 pero un punto por debajo en refinamiento y presencia, el Phaeton W12 parece un modelo con miras más estadounidenses, tanto por diseño exterior como por presentación. Quizás, se encuentra en el polo opuesto al posicionamiento del Daimler, dentro de su excelente rendimiento.

Un imponente motor de 450 CV y 12 cilindros lleva al A8 a su máximo nivel de sofisticación. La tracción total y el riquísimo equipamiento de seguridad y confort lo posicionan por encima del Daimler como vehículo de representación aunque con un punto más de austeridad visual.

Como todos sus hermanos de marca, esta impresionante berlina es más un coche “para conducir” que para ser transportado en el asiento posterior. Su dinamismo, diseño dogmático y visualmente poco lujoso junto con el impresionante motor de 12 cilindros de inyección directa lo desmarcan del estilo Daimler.

Ejemplo de perfección en la calidad de fabricación y revisión individual en la entrega. El Lexus hace acopio de toda la tecnología actual tanto en seguridad como en rendimiento. Toda una joya en suavidad de funcionamiento y confort de marcha, sin dejar de lado una eficacia superlativa.

Con su propio sello de identidad, el Quattroporte juega con una personalidad específica, inclinada hacia una deportividad contenida y a un lujo muy personal. Es otra de las berlinas de lujo que desean ser conducidas y que no llevan muy bien la imagen de chófer y dueño en el asiento posterior.

Siempre referencia en los vehículos de lujo, Mercedes parece haber detenido su evolución tecnológica en áreas como el confort y la presentación para dedicarse más a una evolución en sistemas de ayuda a la conducción o seguridad. Por tanto, siendo un gran coche, no sigue un paralelismo claro con la orientación de Daimler.

Misma mecánica que en el Audi A8 pero un punto por debajo en refinamiento y presencia, el Phaeton W12 parece un modelo con miras más estadounidenses, tanto por diseño exterior como por presentación. Quizás, se encuentra en el polo opuesto al posicionamiento del Daimler, dentro de su excelente rendimiento.

Un imponente motor de 450 CV y 12 cilindros lleva al A8 a su máximo nivel de sofisticación. La tracción total y el riquísimo equipamiento de seguridad y confort lo posicionan por encima del Daimler como vehículo de representación aunque con un punto más de austeridad visual.

Como todos sus hermanos de marca, esta impresionante berlina es más un coche “para conducir” que para ser transportado en el asiento posterior. Su dinamismo, diseño dogmático y visualmente poco lujoso junto con el impresionante motor de 12 cilindros de inyección directa lo desmarcan del estilo Daimler.

Ejemplo de perfección en la calidad de fabricación y revisión individual en la entrega. El Lexus hace acopio de toda la tecnología actual tanto en seguridad como en rendimiento. Toda una joya en suavidad de funcionamiento y confort de marcha, sin dejar de lado una eficacia superlativa.

Con su propio sello de identidad, el Quattroporte juega con una personalidad específica, inclinada hacia una deportividad contenida y a un lujo muy personal. Es otra de las berlinas de lujo que desean ser conducidas y que no llevan muy bien la imagen de chófer y dueño en el asiento posterior.

Siempre referencia en los vehículos de lujo, Mercedes parece haber detenido su evolución tecnológica en áreas como el confort y la presentación para dedicarse más a una evolución en sistemas de ayuda a la conducción o seguridad. Por tanto, siendo un gran coche, no sigue un paralelismo claro con la orientación de Daimler.

Misma mecánica que en el Audi A8 pero un punto por debajo en refinamiento y presencia, el Phaeton W12 parece un modelo con miras más estadounidenses, tanto por diseño exterior como por presentación. Quizás, se encuentra en el polo opuesto al posicionamiento del Daimler, dentro de su excelente rendimiento.

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