Daelim S1 125

El Daelim S1 ha sido el ganador del Master Scooter de Scootermanía en su clase y ha recibido algunos retoques sobre todo a nivel estético que le ponen más al día aún.
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Daelim S1 125
Daelim S1 125

El mejor scooter ciudadano del Master Scooter de Scootermanía ha recibido un ligero lavado de cara en el que lo más evidente visualmente hablando son los nuevos intermitentes transparentes’ tanto delante como detrás, aparte de algún pequeño retoque interno que como es habitual las marcas aprovechan para poner al día sus motos.

El S1 es de esos scooter que nos gustaron desde el primer día, en realidad desde incluso antes, pues aún recuerdo una presentación de gama Daelim en la que tenían una unidad de preserie a la que no pude evitar subirme y darme una vuelta ‘no oficial’... El diseño me recuerda al de aquella de Honda lamentablemente desaparecido (menuda ganga pillaron quienes aprovecharon los últimos precios de oferta), elegante y algo deportivo pero ‘macizo’, y bajo los plásticos se esconde un rígido chasis que pese a la plataforma plana (excelente) permite frenar con ganas sin apreciar deformaciones ni del propio bastidor ni de la suspensión delantera, lo que no es precisamente corriente en esta gama de precios. Hablando de frenos, ése es otro de sus puntos fuertes ya que no sólo lleva un disco en cada rueda sino un sistema combinado (la maneta izquierda frena en los dos, la derecha delante) y la frenada se parece mucho a las de los Suzuki Sixteen o Burgman, es decir, de referencia.

El motor se basa en el viejo conocido de aquellos Daelim NS que revolucionaron el mercado, pero muy refinado y evolucionado, y con inyección electrónica, y pese a no contar con refrigeración líquida ofrece prestaciones y rendimiento al nivel de muchos motores ‘de agua’. Su culata multiválvula y un inteligente uso del lubricante para refrigerar algunas partes del motor no son ajenos a esas prestaciones, lo mismo que una óptima puesta a punto de variador y embrague.

A nivel práctico, el S1 sigue con su capaz hueco (para un solo casco integral, lógicamente), un lugar para el pasajero bien pensado (reposapiés plegables y respaldito), un cuadro de instrumentos claro y muy completo, y ese faro que le da un curioso aspecto frontal pero que quien lo ha usado de noche sabe las ventajas que da, al tener dos grandes ópticas independientes (y con bombilla halógena) para ‘cortas’ y ‘largas’.

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