Dacia Lodgy 1.5 dCi 110 CV 7 plazas

El nuevo Dacia Lodgy llega al rescate familiar. Es un monovolumen de diario, de “andar por casa”… en el buen sentido. Cierto, por tanto, que puede que vista menos que otros monovolúmenes, pero, sin duda, garantiza hoy utilidad y ahorro. A su sencillez y gran espacio para siete suma un precio imbatible. ¿Convencerá?
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Dacia Lodgy 1.5 dCi 110 CV 7 plazas
Dacia Lodgy 1.5 dCi 110 CV 7 plazas

 

El nuevo Dacia Lodgy nace como desahogo para muchas economías domésticas. Y no sabemos si por su gracioso anuncio, por su gran tamaño o, más probablemente, por ese bajo precio que exhibe, fue aparcarlo y crear ya expectación. “Fíjate, si no es feo. Tenemos que preguntar en el concesionario”, se convencía a nuestro lado un matrimonio con tres hijos. La idea nos surgió. ¿Y si nos metemos en su papel? Hijos, sobrino o vecino, todo vale para crear nuestra particular  familiar numerosa. Como Dacia. 

Y es que muy pocos lo hubieran sospechado hace ya más de 10 años, cuando, recién adquirida por el grupo Renault, Dacia inauguraba el automóvil «low cost». Su Logan, de hecho, se desarrolló para países en desarrollo y, de inicio, ni siquiera se contempló para los más avanzados. Eso, al menos, nos confirmaban sus responsables en Turquía. Era el año 2004.

Hoy, en cambio, levantamos la vista y, además del básico sedán, el fabricante rumano ofrece en Europa un familiar (Break), un utilitario (Sandero) y un SUV (Duster), además de este nuevo monovolumen. ¿Qué ha ocurrido? Pues suma rentabilidad de producción, precio y oferta muy popular y crisis económica. El resultado, el «efecto Ryanair»: igual que, a pesar de las dudas iniciales, la aerolínea se ha llegado a convertir en España en líder por pasajeros, Dacia colocó en 2011 al Duster como segundo SUV más vendido del año, sólo por detrás de un Nissan Qashqai. Es lo mismo por lo que luchará ahora este nuevo Lodgy entre los monovolúmenes. Y argumentos parece que ofrece.

Más Renault

Comienza así la semana y toca primero llevar a los niños al colegio. Sin grandes guiños de diseño, ni de tecnología, en el Dacia Lodgy se sigue apreciando el ahorro de costes Made in Dacia. El acabado en “tornillo visto”, la vieja cerradura del maletero, la ausencia de volante regulable en profundidad y de airbags de cortina, o los frenos traseros de tambor en un familiar ya de 4,50 metros hoy ya no se ven en prácticamente ningún coche. Pero, al mismo tiempo, el avance también es palpable. Al menos en este acabado superior Laureate... y al menos con la suma de necesarias opciones. 

Porque igual que Ryanair obliga a pagar por la facturación de equipaje o hasta la tarjeta de embarque, Dacia impone añadir el ESP (eso sí, de estreno en la marca), la radio o hasta la cortina cubre-equipaje. Pero que nadie se asuste. Con todo ello seguirá siendo hasta 6.000 euros más barato que sus más modernos rivales (como, por ejemplo, un Renault Grand Scénic) con similar motor-equipamiento: mucho dinero. Además, el tacto y los ajustes son mejores que en los orígenes de Dacia, los mandos ya no parecen de Renault “jubilados” y, hasta en marcha, nos sorprende con una cómoda rodadura y el reputado motor 1.5 dCi de Renault, muy suave y agradable por buen bajo régimen. 

Para esta primera prueba al Dacia Lodgy contamos con su versión superior de 110 CV, pero la inferior de 90 CV nos ha gustado igual… y ahorrarás aún otros 700 euros. Antes, eso sí, apreciamos su gran valor, el espacio. Es verdad que el Dacia Lodgy no cuenta ni con fila trasera deslizante, ni de tres asientos independientes, pero tres niños se adaptan en sus plazas traseras como en muy pocos coches. Al correcto espacio para piernas y gran altura, une mucha anchura (más que un Ford Grand C-Max o un VW Touran, por ejemplo) y, sobre todo, paneles de puertas finos y rectos para aprovechar hasta el último centímetro. Además, todo el piso es plano y el acceso al interior, muy amplio. Hora de entrar en clase, chicos.

7 de verdad

Turno ahora para ir al trabajo y convencernos de su movilidad urbana. Amplio apoyo de pie izquierdo, huecos para dejar cualquiera enser y buena visibilidad: transporte, sin duda, efectivo. Llega la tarde, y las actividades infantiles ponen al Dacia Lodgy nuevamente a prueba. Nuestro vecino y su hija se vienen al parque y hay que sentarles en la tercera fila. La segunda bascula y genera un gran acceso para entrar sin inconvenientes. Y dentro… más quisieran las segundas filas de la mayoría de coches tener el espacio de la tercera de un Lodgy.

No sólo un niño, sino hasta un adulto de más de 1,85 metros (como nuestro vecino) entra en el Dacia Lodgy atrás del todo sin problema. Por altura, por piernas y por una anchura sobresaliente. Y, encima, aún con 230 litros de maletero, casi el doble que un Citroën C4 Picasso o un VW Touran con 7 plazas, y tres veces más que un Ford Grand C-Max.

Entre la rutina semanal pasan los días para comprobar, también, que este Dacia Lodgy gasta bastante poco. Incluso sin Stop/Start como en Renault, el 1.5 dCi se mueve en ciudad en menos de 6,5 l/100 km de media. Casi como un Renault Grand Scénic y mejor que todos sus rivales. El secreto, su ligereza: sólo 1.330 kg de peso, unos 250 kg menos que cualquier monovolumen de sus dimensiones. 

A la compra

Por buen motor y ligereza, las prestaciones del Dacia Lodgy son también notables. Corre más que cualquier monovolumen de su potencia, y eso que sus largos desarrollos en ocasiones obligan a recurrir rápido al buen cambio manual de 6 marchas (el de 90 CV sólo tiene 5). Pero este dCi empuja bien, tanto como en un Renault Scénic. Sólo el sonido de la válvula de descarga al acelerar fuerte y soltar (sólo lo recordamos últimamente en un Mitsubishi ASX) muestra menor trabajo sobre él.

 

Aun así, el Dacia Lodgy sorprende hasta velocidades legales con un buen refinamiento de marcha, por baja sonoridad y una buena pisada sólo rota ante el badén urbano o el gran bache. En ese punto, como en una pick-up, el Dacia Lodgy parece tener un tren posterior de ballestas, muy suelto y con tendencia a “saltar” de atrás. Y es que toma el mismo eje rígido del Renault Kangoo, con una flexibilidad y puesta a punto adaptada para trabajar con carga… Y el Dacia Lodgy la admite.

Con 665 litros de maletero con 5 plazas y casi 800 litros si retiramos la tercera fila (fácil operación, aunque la dureza de tiradores y los anclajes de hierro obligan a ir con cuidado), el Dacia Lodgy casi parece una furgoneta de carga. Además, la segunda y la tercera fila pueden plegarse juntas hacia delante para, no sólo hacer la compra del trimestre, sino incluso para meter hasta un frigorífico.   

De paseo

Bien resuelto el día a día, ha costado, pero llega por fin el fin de semana. Familia al completo y de viaje. Hora de aumentar ritmos… y también de ver carencias. Si hasta 120 km/h y de rutina familiar el Dacia Lodgy se ha comportado muy directo y con gran honorabilidad, desde ahí su respuesta se degrada exponencialmente. A más velocidad, el refinamiento da paso a altos ruidos aerodinámicos y, según exigimos más dinamismo al chasis, dejamos de sentir el «feeling» de la dirección. 

Es entonces cuando el tren delantero del Dacia Lodgy deja de informar en rápidos apoyos, subvira con celeridad y se acusa el balanceo. Hora, sin duda, de bajar ritmo. Puede que generalmente no llegue a convertirse en un problema, porque el bastidor es muy noble en su recuperación, el ESP ya está para corregir y, a pesar de los tambores traseros, frena bien; pero conviene conocer sus límites. 

Y es que, hasta ese punto que no suele plantearse en la conducción familiar habitual, el Dacia Lodgy se ha desenvuelto bien. Con sus limitaciones, pero también con sus buenas virtudes. Y nuevamente hay aquí que recurrir al precio. Salvo un Chevrolet Orlando sólo 1.500 euros más caro (que ya son) pero más rápido, potente y mejor resuelto para convertirse en su gran rival, todo monovolumen de 7 plazas costará, como mínimo, 6.000 euros más. Y repetimos que puede ser para muchas familias hoy mucho dinero.

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