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Dacia Duster 1.5 dCi 4x2

Equipado con un frugal motor turbodiésel Renault de 85 CV y con tracción delantera, esta versión del Duster es una buena opción para quien necesite un SUV compacto a precio muy competitivo y con bajas cifras de consumo.
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Dacia Duster 1.5 dCi 4x2
Dacia Duster 1.5 dCi 4x2

Poco a poco Dacia va ampliando su oferta de modelos y con el Duster ha dado un salto importante en muchos aspectos. No sólo se trata del automóvil más evolucionado de este fabricante, sino que además supone la entrada a un segmento muy competido, una maniobra arriesgada, pero resuelta sabiamente y, sobre todo, respetando la filosofía "low cost" que caracteriza a la marca rumana subsidiaria de Renault. Si el Qashqai ha arrasado en ventas, ¿por qué el Dacia Duster no? Miden lo mismo y, salvando las distancias, representan el mismo concepto.

Como cabría esperar, estamos ante un coche en el que prima la funcionalidad por encima de cualquier tipo de lujo, tanto en acabados como en equipamiento, pero que cuenta con todo —o casi todo— lo necesario, ya sea de serie o de manera opcional. Precisamente por esto, sorprende. Y es que, dentro de sus posibilidades, es un producto muy coherente. Se ha prestado especial atención al diseño, tanto exterior como interior, logrando un habitáculo sencillo pero de atractivo aspecto, así como una personal línea de carrocería de equilibradas proporciones que llama la atención allá por donde pasa. Desde el punto de vista del conductor, y a pesar la austeridad reinante, nos sentimos más "mimados" que en un Logan o un Sandero, a pesar de que el salpicadero es el mismo. Sin embargo, la terminación Laureate de nuestra unidad de pruebas es la más completa disponible en el mercado español y consigue un ambiente algo más sofisticado. Entre otras cosas, incorpora una serie de inserciones plásticas en tono marrón lacado que aportan una agradable nota distintiva, aunque tienen el inconveniente de cubrirse fácilmente de polvo a poco que circulemos fuera del asfalto. Otras ventajas del acabado Laureate afectan al equipamiento, como son los pretensores en los cinturones delanteros, el ordenador de viaje, la regulación en altura del asiento del conductor, los retrovisores eléctricos, la columna de la dirección ajustable en altura, aire acondicionado, respaldo posterior dividido (60/40) o faros antiniebla. Algunos de estos elementos no están disponibles, ni siquiera como extra, en el acabado inferior Ambiance.

En el interior, hasta el último detalle cuenta para ahorrar costes de fabricación. Como muestra, los interruptores de los elevalunas eléctricos traseros (opcionales) van ubicados entre los asientos delanteros, en una posición algo forzada, pero al alcance de todos los ocupantes, lo que evita repetir mandos. Tampoco resulta excesivamente cómoda la ubicación de los elevalunas delanteros, ya que al estar agrupados junto a otros mandos obligan a desviar la vista de la carretera para accionarlos.

Comparado con algunos SUV compactos renuncia a ciertos refinamientos y soluciones de modularidad. Por ejemplo, carece de fila trasera deslizante y de respaldos posteriores reclinables, además, al abatirlos en busca de mayor capacidad de carga no queda una superficie totalmente plana, porque la banqueta permanece fija. Poco importa en la práctica, ya que el maletero es bastante generoso y aprovechable, aunque su sistema de apertura no sea del todo cómodo, por la dureza del pulsador. La rueda de repuesto (opcional sin coste, si no queremos kit reparapinchazos) va alojada fuera del habitáculo, por debajo del maletero (en las versiones 4x4 va dentro y reduce casi 70 litros su capacidad). En cuanto a habitabilidad, el Dacia Duster se sitúa en unas cotas muy respetables y resulta amplio, especialmente en la zona trasera, con un notable espacio para las piernas. En estas plazas se pueden acomodar tres adultos sin excesivas estrecheces, salvo por el cerco de la puertas, un poco intrusivo a la altura de los hombros, algo que, unido a la altura de la carrocería, también dificulta ligeramente el acceso.

Para la parte mecánica se ha recurrido a un motor Renault 1.5 dCi de agradable funcionamiento, con 85 CV y asociado a un cambio de cinco marchas rápido y preciso. Gracias a su buen rendimiento mueve solventemente al Dacia Duster y raramente veremos más de 6,5 l/100 km en el ordenador de viaje, todo un logro en el que la ligereza del conjunto (1.293 kg según nuestra báscula) tiene mucho que ver. Es refinado y elástico, aunque podría estar mejor insonorizado, un aspecto en el que falla el Dacia Duster, ya que también se percibe más ruido del habitual proveniente del tren de rodaje cuando circulamos sobre suelos deteriorados o a ritmos de autopista. La primera vez que nos subimos al coche también nos llamó la atención su pedal de freno con algo de holgura lateral (posiblemente un desajuste de nuestra unidad) y que transmite vibraciones del motor a nuestro pie.

Del comportamiento no podemos quejarnos, sino todo lo contrario. De nuevo sale a relucir su ligereza, lo que se traduce en unas contenidas inercias teniendo en cuenta su tamaño, buena resistencia de los frenos a la fatiga y distancias de frenado al nivel de sus competidores, aunque con asfalto resbaladizo el tacto de pedal empeora y, si entra en funcionamiento el asistente de frenadas de emergencia (SAFE), resulta más difícil modular la potencia de frenado. No obstante, además de ser confortable, es un coche muy aplomado, predecible y con un sorprendente agarre en curva, mucho mayor que el de otros Dacia. Su bastidor permite afrontar tramos revirados a ritmos de berlina y da confianza en todo momento, ya que sus reacciones son progresivas incluso en situaciones críticas. Únicamente con suelo en mal estado se vuelve algo impreciso, además, la dirección —que no es de dureza variable— puede dar algún tirón si estamos acelerando en marchas cortas y pisamos un bache en pleno apoyo. A pesar de que el tren delantero digiere sin problemas la potencia del motor, a la salida de giros muy cerrados se llega a echar en falta mayor capacidad de tracción, aunque esto no afecta a la trayectoria del vehículo, ya que es únicamente la rueda interior la que puede llegar a patinar. Un control electrónico de tracción mejoraría las arrancadas fuertes, pero donde realmente sería de gran ayuda es en pistas de tierra, ya que subir rampas a poca velocidad requiere excesiva sensibilidad por nuestra parte si la adherencia no es buena. Por otro lado, su altura libre al suelo posibilita alguna incursión campestre poco complicada —para mayores "aventuras" están las versiones 4x4— y, en pistas, el eje trasero redondea los giros, pero de forma muy controlable, proporcionando diversión a los más avezados. El ESP sólo está disponible para el modelo 1.5 dCi 4x4 de 110 CV. Por otra parte, cuando hay mucho viento lateral, la estabilidad lineal se ve levemente afectada, lo que obliga a realizar algunas correcciones con el volante.

En definitiva, y a pesar de ser un automóvil bastante asequible, no renuncia a ciertos aspectos aspiracionales ni a una gran versatilidad, lo que le augura éxito comercial, pues es un coche que no deja indiferente a nadie.

  • Precio competitivo
  • Comportamiento
  • Habitabilidad
  • Sonoridad elevada
  • Posición de algunos mandos
  • Equipamiento limitado

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