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¿Cuál es el mejor coche ciudadano?

Suena, y con fuerza, la llamada del ahorro. Más aún cuando hablamos de movernos en nuestro medio de transporte diario. En plena economía «de guerra», avanzados microcoches emergen hoy como gran alternativa. No fallan a la ecuación: bajo coste, altísimo rendimiento. Gastan lo mínimo, se aparcan fácil, maniobran mejor... y se atreven hasta con carretera. Los elegidos: Citroën C1, Ford Ka, Hyundai i10, Kia Picanto, Renault Twingo y Suzuki Alto. ¿Quién ganará?
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¿Cuál es el mejor coche ciudadano?
¿Cuál es el mejor coche ciudadano?

Aquí, desde luego, el tamaño sí importa. Tan parejos en precio y dimensiones externas, sacar mayor partido al habitáculo y maletero puede suponer que, al volver de la oficina o el colegio, se visite también el supermercado. Otros detalles como el número de puertas (aunque habrá quien prefiera tres si viajan detrás niños para no abrir las puertas) o la homologación de plazas (¿por qué renunciar a una?) pueden desequilibrar también la elección... y hay diferencias.

Alguien tiene que perder y, en este apartado, toca al Citroën C1. No es culpa suya: entra por los ojos, pero paga su menor dimensión. Con hasta 18 cm menos, todas sus cotas (salvo la anchura delantera) figuran entre las peores, como un maletero casi ni para dos. Sencillez también en presentación: sin retrovisores eléctricos, con dudosos mandos de ventilación o guantera sin tapa. En su haber, versiones 3 y 5 puertas, éstas últimas por un sobrecoste de 300 euros. De los más económicos, también de los peor equipados; ni en opción, en el Citroën C1 llegan los ya mencionados retrovisores eléctricos, ESP o airbags de cortina. Concepción 100% urbana.

El presumido. En Ford, diseño por funcionalidad. Por colorido, ergonomía, calidad de realización, puesto de conducción... merecería las primeras posiciones. Ahora bien, sus atractivos trazos le penalizan. La fila trasera es la más justa, sobre todo en una altura incapaz casi de albergar a adultos: gran limitación. Además, sus 3 puertas ofrecen un incómodo acceso, con los asientos delanteros sin recuperar la posición al plegarse. Muy completo el nuevo Ford Ka: único en equipamiento con todo lo fundamental… y en su único acabado. El título de más caro, sólo pues testimonial. El marcaje con Renault es cuerpo a cuerpo.

Hyundai podría escribir un tratado de optimización interior. Con las mismas dimensiones externas que el Kia Picanto, mejora notablemente tanto el espacio para piernas como el maletero (la banqueta trasera también se abate). De nota. El diseño es agradable y con un cambio sobreelevado que, además de ergonómico, genera huecos inferiores. Que sea el único homologado para 5 plazas, y que tenga 5 puertas, más puntos a favor. Su menor descuento penaliza al Hyundai i10 frente a su “gemelo” Kia Picanto… con el agravante de no montar ESP. A cambio, mejor relación espacio-precio.

Puede que no sea el mejor en ningún apartado, pero en todas las mediciones raya a buen nivel. No defrauda. Sobrio y no demasiado moderno, presenta muy buenos ajustes (mejor que Hyundai), todo a mano y asientos muy cómodos de mullido. Como ventaja, llega con cinco puertas, asientos traseros no sólo abatibles sino también reclinables, y grandes zonas de almacenamiento, como cajón bajo asiento de acompañante. Correcto precio, buena dotación en el Kia Picanto. Salvo airbags de cortina, equipa todo en seguridad... y hasta volante en piel o conexiones USB-iPod.

Es la alternativa “familiar” y, sin duda, el ganador en espacio. Simpático de diseño, cómodo y bien presentado, de serie ofrece ya la mayor anchura en las dos filas, altura y maletero (incluso con rueda normal de repuesto). Además, por poco más de 200 euros, ofrece soluciones monovolumen: único con asientos traseros deslizantes, para elevar más aún la capacidad de carga u obtener el mejor espacio trasero para piernas. Moderno, sólo falta en el equipamiento del Renault Twingo un ESP no disponible con este motor y el carácter opcional de los reposacabezas traseros. Un producto de buena calidad.

Más que el espacio (de nota, salvo en maletero), el capítulo de agrado castiga ligeramente al Alto. En este segmento los beneficios son ajustados, y en Suzuki el máximo ahorro crea alguna incomodidad diaria. Ejemplos: vibraciones notorias, no hay retrovisores eléctricos, cada elevalunas tiene interruptor sólo en su puerta, la guantera no tiene tapa y las ventanas de atrás (buenas 5 puertas) no bajan, se abren en compás. ¿Y en precio? Pues es el rey del «low cost»: sólo un Tata Indica es más barato. Arranca en 7.000 € y, por casi 9.000, con ESP, 8 airbags, aire… Aquí, ganador por K.O.

Durísima decisión: seis grandes ciudadanos y sólo un ganador. La lógica pedía que fuera el Renault Twingo... y por espacio o comportamiento no cabía duda. Pero no contar con ESP -por mucho que pase mayor tiempo en ciudad- y un mal diámetro de giro entre calles lo imposibilitaba. Luego venía el Ka, con su imagen, agilidad, acabado, equipamiento... pero menos adaptado a ciudad y con plazas traseras muy pequeñas. Total, que en ésas llega el equilibrado Suzuki Alto, con un buen espacio, un gran motor, capacidad «ratonera», un bastidor de suficiente garantía y pudiendo equipar todo lo indispensable en seguridad. Que sus acabados son más humildes, en efecto. Pero además de ser el más económico (insuperable precio), también es el que menos consume. Y éso, en un urbano, al final es clave.

— Fichas técnicas del Citroën C1, Ford Ka y Hyundai i10
— Fichas técnicas del Kia Picanto, Renault Twingo y Suzuki Alto

Coches anticrisis
En la ciudad
En carretera

Aquí, desde luego, el tamaño sí importa. Tan parejos en precio y dimensiones externas, sacar mayor partido al habitáculo y maletero puede suponer que, al volver de la oficina o el colegio, se visite también el supermercado. Otros detalles como el número de puertas (aunque habrá quien prefiera tres si viajan detrás niños para no abrir las puertas) o la homologación de plazas (¿por qué renunciar a una?) pueden desequilibrar también la elección... y hay diferencias.

Alguien tiene que perder y, en este apartado, toca al Citroën C1. No es culpa suya: entra por los ojos, pero paga su menor dimensión. Con hasta 18 cm menos, todas sus cotas (salvo la anchura delantera) figuran entre las peores, como un maletero casi ni para dos. Sencillez también en presentación: sin retrovisores eléctricos, con dudosos mandos de ventilación o guantera sin tapa. En su haber, versiones 3 y 5 puertas, éstas últimas por un sobrecoste de 300 euros. De los más económicos, también de los peor equipados; ni en opción, en el Citroën C1 llegan los ya mencionados retrovisores eléctricos, ESP o airbags de cortina. Concepción 100% urbana.

El presumido. En Ford, diseño por funcionalidad. Por colorido, ergonomía, calidad de realización, puesto de conducción... merecería las primeras posiciones. Ahora bien, sus atractivos trazos le penalizan. La fila trasera es la más justa, sobre todo en una altura incapaz casi de albergar a adultos: gran limitación. Además, sus 3 puertas ofrecen un incómodo acceso, con los asientos delanteros sin recuperar la posición al plegarse. Muy completo el nuevo Ford Ka: único en equipamiento con todo lo fundamental… y en su único acabado. El título de más caro, sólo pues testimonial. El marcaje con Renault es cuerpo a cuerpo.

Hyundai podría escribir un tratado de optimización interior. Con las mismas dimensiones externas que el Kia Picanto, mejora notablemente tanto el espacio para piernas como el maletero (la banqueta trasera también se abate). De nota. El diseño es agradable y con un cambio sobreelevado que, además de ergonómico, genera huecos inferiores. Que sea el único homologado para 5 plazas, y que tenga 5 puertas, más puntos a favor. Su menor descuento penaliza al Hyundai i10 frente a su “gemelo” Kia Picanto… con el agravante de no montar ESP. A cambio, mejor relación espacio-precio.

Puede que no sea el mejor en ningún apartado, pero en todas las mediciones raya a buen nivel. No defrauda. Sobrio y no demasiado moderno, presenta muy buenos ajustes (mejor que Hyundai), todo a mano y asientos muy cómodos de mullido. Como ventaja, llega con cinco puertas, asientos traseros no sólo abatibles sino también reclinables, y grandes zonas de almacenamiento, como cajón bajo asiento de acompañante. Correcto precio, buena dotación en el Kia Picanto. Salvo airbags de cortina, equipa todo en seguridad... y hasta volante en piel o conexiones USB-iPod.

Es la alternativa “familiar” y, sin duda, el ganador en espacio. Simpático de diseño, cómodo y bien presentado, de serie ofrece ya la mayor anchura en las dos filas, altura y maletero (incluso con rueda normal de repuesto). Además, por poco más de 200 euros, ofrece soluciones monovolumen: único con asientos traseros deslizantes, para elevar más aún la capacidad de carga u obtener el mejor espacio trasero para piernas. Moderno, sólo falta en el equipamiento del Renault Twingo un ESP no disponible con este motor y el carácter opcional de los reposacabezas traseros. Un producto de buena calidad.

Más que el espacio (de nota, salvo en maletero), el capítulo de agrado castiga ligeramente al Alto. En este segmento los beneficios son ajustados, y en Suzuki el máximo ahorro crea alguna incomodidad diaria. Ejemplos: vibraciones notorias, no hay retrovisores eléctricos, cada elevalunas tiene interruptor sólo en su puerta, la guantera no tiene tapa y las ventanas de atrás (buenas 5 puertas) no bajan, se abren en compás. ¿Y en precio? Pues es el rey del «low cost»: sólo un Tata Indica es más barato. Arranca en 7.000 € y, por casi 9.000, con ESP, 8 airbags, aire… Aquí, ganador por K.O.

Durísima decisión: seis grandes ciudadanos y sólo un ganador. La lógica pedía que fuera el Renault Twingo... y por espacio o comportamiento no cabía duda. Pero no contar con ESP -por mucho que pase mayor tiempo en ciudad- y un mal diámetro de giro entre calles lo imposibilitaba. Luego venía el Ka, con su imagen, agilidad, acabado, equipamiento... pero menos adaptado a ciudad y con plazas traseras muy pequeñas. Total, que en ésas llega el equilibrado Suzuki Alto, con un buen espacio, un gran motor, capacidad «ratonera», un bastidor de suficiente garantía y pudiendo equipar todo lo indispensable en seguridad. Que sus acabados son más humildes, en efecto. Pero además de ser el más económico (insuperable precio), también es el que menos consume. Y éso, en un urbano, al final es clave.

— Fichas técnicas del Citroën C1, Ford Ka y Hyundai i10
— Fichas técnicas del Kia Picanto, Renault Twingo y Suzuki Alto

Coches anticrisis
En la ciudad
En carretera

Aquí, desde luego, el tamaño sí importa. Tan parejos en precio y dimensiones externas, sacar mayor partido al habitáculo y maletero puede suponer que, al volver de la oficina o el colegio, se visite también el supermercado. Otros detalles como el número de puertas (aunque habrá quien prefiera tres si viajan detrás niños para no abrir las puertas) o la homologación de plazas (¿por qué renunciar a una?) pueden desequilibrar también la elección... y hay diferencias.

Alguien tiene que perder y, en este apartado, toca al Citroën C1. No es culpa suya: entra por los ojos, pero paga su menor dimensión. Con hasta 18 cm menos, todas sus cotas (salvo la anchura delantera) figuran entre las peores, como un maletero casi ni para dos. Sencillez también en presentación: sin retrovisores eléctricos, con dudosos mandos de ventilación o guantera sin tapa. En su haber, versiones 3 y 5 puertas, éstas últimas por un sobrecoste de 300 euros. De los más económicos, también de los peor equipados; ni en opción, en el Citroën C1 llegan los ya mencionados retrovisores eléctricos, ESP o airbags de cortina. Concepción 100% urbana.

El presumido. En Ford, diseño por funcionalidad. Por colorido, ergonomía, calidad de realización, puesto de conducción... merecería las primeras posiciones. Ahora bien, sus atractivos trazos le penalizan. La fila trasera es la más justa, sobre todo en una altura incapaz casi de albergar a adultos: gran limitación. Además, sus 3 puertas ofrecen un incómodo acceso, con los asientos delanteros sin recuperar la posición al plegarse. Muy completo el nuevo Ford Ka: único en equipamiento con todo lo fundamental… y en su único acabado. El título de más caro, sólo pues testimonial. El marcaje con Renault es cuerpo a cuerpo.

Hyundai podría escribir un tratado de optimización interior. Con las mismas dimensiones externas que el Kia Picanto, mejora notablemente tanto el espacio para piernas como el maletero (la banqueta trasera también se abate). De nota. El diseño es agradable y con un cambio sobreelevado que, además de ergonómico, genera huecos inferiores. Que sea el único homologado para 5 plazas, y que tenga 5 puertas, más puntos a favor. Su menor descuento penaliza al Hyundai i10 frente a su “gemelo” Kia Picanto… con el agravante de no montar ESP. A cambio, mejor relación espacio-precio.

Puede que no sea el mejor en ningún apartado, pero en todas las mediciones raya a buen nivel. No defrauda. Sobrio y no demasiado moderno, presenta muy buenos ajustes (mejor que Hyundai), todo a mano y asientos muy cómodos de mullido. Como ventaja, llega con cinco puertas, asientos traseros no sólo abatibles sino también reclinables, y grandes zonas de almacenamiento, como cajón bajo asiento de acompañante. Correcto precio, buena dotación en el Kia Picanto. Salvo airbags de cortina, equipa todo en seguridad... y hasta volante en piel o conexiones USB-iPod.

Es la alternativa “familiar” y, sin duda, el ganador en espacio. Simpático de diseño, cómodo y bien presentado, de serie ofrece ya la mayor anchura en las dos filas, altura y maletero (incluso con rueda normal de repuesto). Además, por poco más de 200 euros, ofrece soluciones monovolumen: único con asientos traseros deslizantes, para elevar más aún la capacidad de carga u obtener el mejor espacio trasero para piernas. Moderno, sólo falta en el equipamiento del Renault Twingo un ESP no disponible con este motor y el carácter opcional de los reposacabezas traseros. Un producto de buena calidad.

Más que el espacio (de nota, salvo en maletero), el capítulo de agrado castiga ligeramente al Alto. En este segmento los beneficios son ajustados, y en Suzuki el máximo ahorro crea alguna incomodidad diaria. Ejemplos: vibraciones notorias, no hay retrovisores eléctricos, cada elevalunas tiene interruptor sólo en su puerta, la guantera no tiene tapa y las ventanas de atrás (buenas 5 puertas) no bajan, se abren en compás. ¿Y en precio? Pues es el rey del «low cost»: sólo un Tata Indica es más barato. Arranca en 7.000 € y, por casi 9.000, con ESP, 8 airbags, aire… Aquí, ganador por K.O.

Durísima decisión: seis grandes ciudadanos y sólo un ganador. La lógica pedía que fuera el Renault Twingo... y por espacio o comportamiento no cabía duda. Pero no contar con ESP -por mucho que pase mayor tiempo en ciudad- y un mal diámetro de giro entre calles lo imposibilitaba. Luego venía el Ka, con su imagen, agilidad, acabado, equipamiento... pero menos adaptado a ciudad y con plazas traseras muy pequeñas. Total, que en ésas llega el equilibrado Suzuki Alto, con un buen espacio, un gran motor, capacidad «ratonera», un bastidor de suficiente garantía y pudiendo equipar todo lo indispensable en seguridad. Que sus acabados son más humildes, en efecto. Pero además de ser el más económico (insuperable precio), también es el que menos consume. Y éso, en un urbano, al final es clave.

— Fichas técnicas del Citroën C1, Ford Ka y Hyundai i10
— Fichas técnicas del Kia Picanto, Renault Twingo y Suzuki Alto

Coches anticrisis
En la ciudad
En carretera

Aquí, desde luego, el tamaño sí importa. Tan parejos en precio y dimensiones externas, sacar mayor partido al habitáculo y maletero puede suponer que, al volver de la oficina o el colegio, se visite también el supermercado. Otros detalles como el número de puertas (aunque habrá quien prefiera tres si viajan detrás niños para no abrir las puertas) o la homologación de plazas (¿por qué renunciar a una?) pueden desequilibrar también la elección... y hay diferencias.

Alguien tiene que perder y, en este apartado, toca al Citroën C1. No es culpa suya: entra por los ojos, pero paga su menor dimensión. Con hasta 18 cm menos, todas sus cotas (salvo la anchura delantera) figuran entre las peores, como un maletero casi ni para dos. Sencillez también en presentación: sin retrovisores eléctricos, con dudosos mandos de ventilación o guantera sin tapa. En su haber, versiones 3 y 5 puertas, éstas últimas por un sobrecoste de 300 euros. De los más económicos, también de los peor equipados; ni en opción, en el Citroën C1 llegan los ya mencionados retrovisores eléctricos, ESP o airbags de cortina. Concepción 100% urbana.

El presumido. En Ford, diseño por funcionalidad. Por colorido, ergonomía, calidad de realización, puesto de conducción... merecería las primeras posiciones. Ahora bien, sus atractivos trazos le penalizan. La fila trasera es la más justa, sobre todo en una altura incapaz casi de albergar a adultos: gran limitación. Además, sus 3 puertas ofrecen un incómodo acceso, con los asientos delanteros sin recuperar la posición al plegarse. Muy completo el nuevo Ford Ka: único en equipamiento con todo lo fundamental… y en su único acabado. El título de más caro, sólo pues testimonial. El marcaje con Renault es cuerpo a cuerpo.

Hyundai podría escribir un tratado de optimización interior. Con las mismas dimensiones externas que el Kia Picanto, mejora notablemente tanto el espacio para piernas como el maletero (la banqueta trasera también se abate). De nota. El diseño es agradable y con un cambio sobreelevado que, además de ergonómico, genera huecos inferiores. Que sea el único homologado para 5 plazas, y que tenga 5 puertas, más puntos a favor. Su menor descuento penaliza al Hyundai i10 frente a su “gemelo” Kia Picanto… con el agravante de no montar ESP. A cambio, mejor relación espacio-precio.

Puede que no sea el mejor en ningún apartado, pero en todas las mediciones raya a buen nivel. No defrauda. Sobrio y no demasiado moderno, presenta muy buenos ajustes (mejor que Hyundai), todo a mano y asientos muy cómodos de mullido. Como ventaja, llega con cinco puertas, asientos traseros no sólo abatibles sino también reclinables, y grandes zonas de almacenamiento, como cajón bajo asiento de acompañante. Correcto precio, buena dotación en el Kia Picanto. Salvo airbags de cortina, equipa todo en seguridad... y hasta volante en piel o conexiones USB-iPod.

Es la alternativa “familiar” y, sin duda, el ganador en espacio. Simpático de diseño, cómodo y bien presentado, de serie ofrece ya la mayor anchura en las dos filas, altura y maletero (incluso con rueda normal de repuesto). Además, por poco más de 200 euros, ofrece soluciones monovolumen: único con asientos traseros deslizantes, para elevar más aún la capacidad de carga u obtener el mejor espacio trasero para piernas. Moderno, sólo falta en el equipamiento del Renault Twingo un ESP no disponible con este motor y el carácter opcional de los reposacabezas traseros. Un producto de buena calidad.

Más que el espacio (de nota, salvo en maletero), el capítulo de agrado castiga ligeramente al Alto. En este segmento los beneficios son ajustados, y en Suzuki el máximo ahorro crea alguna incomodidad diaria. Ejemplos: vibraciones notorias, no hay retrovisores eléctricos, cada elevalunas tiene interruptor sólo en su puerta, la guantera no tiene tapa y las ventanas de atrás (buenas 5 puertas) no bajan, se abren en compás. ¿Y en precio? Pues es el rey del «low cost»: sólo un Tata Indica es más barato. Arranca en 7.000 € y, por casi 9.000, con ESP, 8 airbags, aire… Aquí, ganador por K.O.

Durísima decisión: seis grandes ciudadanos y sólo un ganador. La lógica pedía que fuera el Renault Twingo... y por espacio o comportamiento no cabía duda. Pero no contar con ESP -por mucho que pase mayor tiempo en ciudad- y un mal diámetro de giro entre calles lo imposibilitaba. Luego venía el Ka, con su imagen, agilidad, acabado, equipamiento... pero menos adaptado a ciudad y con plazas traseras muy pequeñas. Total, que en ésas llega el equilibrado Suzuki Alto, con un buen espacio, un gran motor, capacidad «ratonera», un bastidor de suficiente garantía y pudiendo equipar todo lo indispensable en seguridad. Que sus acabados son más humildes, en efecto. Pero además de ser el más económico (insuperable precio), también es el que menos consume. Y éso, en un urbano, al final es clave.

— Fichas técnicas del Citroën C1, Ford Ka y Hyundai i10
— Fichas técnicas del Kia Picanto, Renault Twingo y Suzuki Alto

Coches anticrisis
En la ciudad
En carretera

Aquí, desde luego, el tamaño sí importa. Tan parejos en precio y dimensiones externas, sacar mayor partido al habitáculo y maletero puede suponer que, al volver de la oficina o el colegio, se visite también el supermercado. Otros detalles como el número de puertas (aunque habrá quien prefiera tres si viajan detrás niños para no abrir las puertas) o la homologación de plazas (¿por qué renunciar a una?) pueden desequilibrar también la elección... y hay diferencias.

Alguien tiene que perder y, en este apartado, toca al Citroën C1. No es culpa suya: entra por los ojos, pero paga su menor dimensión. Con hasta 18 cm menos, todas sus cotas (salvo la anchura delantera) figuran entre las peores, como un maletero casi ni para dos. Sencillez también en presentación: sin retrovisores eléctricos, con dudosos mandos de ventilación o guantera sin tapa. En su haber, versiones 3 y 5 puertas, éstas últimas por un sobrecoste de 300 euros. De los más económicos, también de los peor equipados; ni en opción, en el Citroën C1 llegan los ya mencionados retrovisores eléctricos, ESP o airbags de cortina. Concepción 100% urbana.

El presumido. En Ford, diseño por funcionalidad. Por colorido, ergonomía, calidad de realización, puesto de conducción... merecería las primeras posiciones. Ahora bien, sus atractivos trazos le penalizan. La fila trasera es la más justa, sobre todo en una altura incapaz casi de albergar a adultos: gran limitación. Además, sus 3 puertas ofrecen un incómodo acceso, con los asientos delanteros sin recuperar la posición al plegarse. Muy completo el nuevo Ford Ka: único en equipamiento con todo lo fundamental… y en su único acabado. El título de más caro, sólo pues testimonial. El marcaje con Renault es cuerpo a cuerpo.

Hyundai podría escribir un tratado de optimización interior. Con las mismas dimensiones externas que el Kia Picanto, mejora notablemente tanto el espacio para piernas como el maletero (la banqueta trasera también se abate). De nota. El diseño es agradable y con un cambio sobreelevado que, además de ergonómico, genera huecos inferiores. Que sea el único homologado para 5 plazas, y que tenga 5 puertas, más puntos a favor. Su menor descuento penaliza al Hyundai i10 frente a su “gemelo” Kia Picanto… con el agravante de no montar ESP. A cambio, mejor relación espacio-precio.

Puede que no sea el mejor en ningún apartado, pero en todas las mediciones raya a buen nivel. No defrauda. Sobrio y no demasiado moderno, presenta muy buenos ajustes (mejor que Hyundai), todo a mano y asientos muy cómodos de mullido. Como ventaja, llega con cinco puertas, asientos traseros no sólo abatibles sino también reclinables, y grandes zonas de almacenamiento, como cajón bajo asiento de acompañante. Correcto precio, buena dotación en el Kia Picanto. Salvo airbags de cortina, equipa todo en seguridad... y hasta volante en piel o conexiones USB-iPod.

Es la alternativa “familiar” y, sin duda, el ganador en espacio. Simpático de diseño, cómodo y bien presentado, de serie ofrece ya la mayor anchura en las dos filas, altura y maletero (incluso con rueda normal de repuesto). Además, por poco más de 200 euros, ofrece soluciones monovolumen: único con asientos traseros deslizantes, para elevar más aún la capacidad de carga u obtener el mejor espacio trasero para piernas. Moderno, sólo falta en el equipamiento del Renault Twingo un ESP no disponible con este motor y el carácter opcional de los reposacabezas traseros. Un producto de buena calidad.

Más que el espacio (de nota, salvo en maletero), el capítulo de agrado castiga ligeramente al Alto. En este segmento los beneficios son ajustados, y en Suzuki el máximo ahorro crea alguna incomodidad diaria. Ejemplos: vibraciones notorias, no hay retrovisores eléctricos, cada elevalunas tiene interruptor sólo en su puerta, la guantera no tiene tapa y las ventanas de atrás (buenas 5 puertas) no bajan, se abren en compás. ¿Y en precio? Pues es el rey del «low cost»: sólo un Tata Indica es más barato. Arranca en 7.000 € y, por casi 9.000, con ESP, 8 airbags, aire… Aquí, ganador por K.O.

Durísima decisión: seis grandes ciudadanos y sólo un ganador. La lógica pedía que fuera el Renault Twingo... y por espacio o comportamiento no cabía duda. Pero no contar con ESP -por mucho que pase mayor tiempo en ciudad- y un mal diámetro de giro entre calles lo imposibilitaba. Luego venía el Ka, con su imagen, agilidad, acabado, equipamiento... pero menos adaptado a ciudad y con plazas traseras muy pequeñas. Total, que en ésas llega el equilibrado Suzuki Alto, con un buen espacio, un gran motor, capacidad «ratonera», un bastidor de suficiente garantía y pudiendo equipar todo lo indispensable en seguridad. Que sus acabados son más humildes, en efecto. Pero además de ser el más económico (insuperable precio), también es el que menos consume. Y éso, en un urbano, al final es clave.

— Fichas técnicas del Citroën C1, Ford Ka y Hyundai i10
— Fichas técnicas del Kia Picanto, Renault Twingo y Suzuki Alto

Coches anticrisis
En la ciudad
En carretera

Aquí, desde luego, el tamaño sí importa. Tan parejos en precio y dimensiones externas, sacar mayor partido al habitáculo y maletero puede suponer que, al volver de la oficina o el colegio, se visite también el supermercado. Otros detalles como el número de puertas (aunque habrá quien prefiera tres si viajan detrás niños para no abrir las puertas) o la homologación de plazas (¿por qué renunciar a una?) pueden desequilibrar también la elección... y hay diferencias.

Alguien tiene que perder y, en este apartado, toca al Citroën C1. No es culpa suya: entra por los ojos, pero paga su menor dimensión. Con hasta 18 cm menos, todas sus cotas (salvo la anchura delantera) figuran entre las peores, como un maletero casi ni para dos. Sencillez también en presentación: sin retrovisores eléctricos, con dudosos mandos de ventilación o guantera sin tapa. En su haber, versiones 3 y 5 puertas, éstas últimas por un sobrecoste de 300 euros. De los más económicos, también de los peor equipados; ni en opción, en el Citroën C1 llegan los ya mencionados retrovisores eléctricos, ESP o airbags de cortina. Concepción 100% urbana.

El presumido. En Ford, diseño por funcionalidad. Por colorido, ergonomía, calidad de realización, puesto de conducción... merecería las primeras posiciones. Ahora bien, sus atractivos trazos le penalizan. La fila trasera es la más justa, sobre todo en una altura incapaz casi de albergar a adultos: gran limitación. Además, sus 3 puertas ofrecen un incómodo acceso, con los asientos delanteros sin recuperar la posición al plegarse. Muy completo el nuevo Ford Ka: único en equipamiento con todo lo fundamental… y en su único acabado. El título de más caro, sólo pues testimonial. El marcaje con Renault es cuerpo a cuerpo.

Hyundai podría escribir un tratado de optimización interior. Con las mismas dimensiones externas que el Kia Picanto, mejora notablemente tanto el espacio para piernas como el maletero (la banqueta trasera también se abate). De nota. El diseño es agradable y con un cambio sobreelevado que, además de ergonómico, genera huecos inferiores. Que sea el único homologado para 5 plazas, y que tenga 5 puertas, más puntos a favor. Su menor descuento penaliza al Hyundai i10 frente a su “gemelo” Kia Picanto… con el agravante de no montar ESP. A cambio, mejor relación espacio-precio.

Puede que no sea el mejor en ningún apartado, pero en todas las mediciones raya a buen nivel. No defrauda. Sobrio y no demasiado moderno, presenta muy buenos ajustes (mejor que Hyundai), todo a mano y asientos muy cómodos de mullido. Como ventaja, llega con cinco puertas, asientos traseros no sólo abatibles sino también reclinables, y grandes zonas de almacenamiento, como cajón bajo asiento de acompañante. Correcto precio, buena dotación en el Kia Picanto. Salvo airbags de cortina, equipa todo en seguridad... y hasta volante en piel o conexiones USB-iPod.

Es la alternativa “familiar” y, sin duda, el ganador en espacio. Simpático de diseño, cómodo y bien presentado, de serie ofrece ya la mayor anchura en las dos filas, altura y maletero (incluso con rueda normal de repuesto). Además, por poco más de 200 euros, ofrece soluciones monovolumen: único con asientos traseros deslizantes, para elevar más aún la capacidad de carga u obtener el mejor espacio trasero para piernas. Moderno, sólo falta en el equipamiento del Renault Twingo un ESP no disponible con este motor y el carácter opcional de los reposacabezas traseros. Un producto de buena calidad.

Más que el espacio (de nota, salvo en maletero), el capítulo de agrado castiga ligeramente al Alto. En este segmento los beneficios son ajustados, y en Suzuki el máximo ahorro crea alguna incomodidad diaria. Ejemplos: vibraciones notorias, no hay retrovisores eléctricos, cada elevalunas tiene interruptor sólo en su puerta, la guantera no tiene tapa y las ventanas de atrás (buenas 5 puertas) no bajan, se abren en compás. ¿Y en precio? Pues es el rey del «low cost»: sólo un Tata Indica es más barato. Arranca en 7.000 € y, por casi 9.000, con ESP, 8 airbags, aire… Aquí, ganador por K.O.

Durísima decisión: seis grandes ciudadanos y sólo un ganador. La lógica pedía que fuera el Renault Twingo... y por espacio o comportamiento no cabía duda. Pero no contar con ESP -por mucho que pase mayor tiempo en ciudad- y un mal diámetro de giro entre calles lo imposibilitaba. Luego venía el Ka, con su imagen, agilidad, acabado, equipamiento... pero menos adaptado a ciudad y con plazas traseras muy pequeñas. Total, que en ésas llega el equilibrado Suzuki Alto, con un buen espacio, un gran motor, capacidad «ratonera», un bastidor de suficiente garantía y pudiendo equipar todo lo indispensable en seguridad. Que sus acabados son más humildes, en efecto. Pero además de ser el más económico (insuperable precio), también es el que menos consume. Y éso, en un urbano, al final es clave.

— Fichas técnicas del Citroën C1, Ford Ka y Hyundai i10
— Fichas técnicas del Kia Picanto, Renault Twingo y Suzuki Alto

Coches anticrisis
En la ciudad
En carretera