Volkswagen Phaeton

Más que un nuevo modelo es una nueva estrategia. Llega envuelta en madera y cuero, con motores sofisticados, tracción integral, suspensión neumática y sistema de climatización independiente para sus cuatro ocupantes.
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Volkswagen Phaeton
Volkswagen Phaeton

Cuando Ferdinand Piëch dijo que Volkswagen debería competir con Mercedes no se marcó ningún farol. La prueba de ello, el nuevo Phaeton, es ya una realidad que hemos podido probar en primicia, en las superficies heladas de Laponia, en el norte de Suecia. No ha sido una presentación al uso, sino un primer contacto para captar la nueva filosofía de un fabricante que hasta ahora jamás se había internado en las capas altas del mercado, y sentir lo que se esconde en el interior del Phaeton.

El nuevo Volkswagen es un imponente vehículo de 5,05 metros de largo y 2,88 de distancia entre ejes. Responde a unos cánones estéticos clásicos y sin veleidades deportivas, que se reservan para el futuro Audi A8. Ha sido diseñado en Wolfsburg, bajo la responsabilidad de Hartmut Warkus, que ha incorporado unos curiosos grupos ópticos posteriores, cuyo efecto en la oscuridad nos hace pensar que estamos ante un Ferrari, ya que pese a la forma trapezoidal de la tulipa las luces son circulares y de gran tamaño: al más puro estilo Ferrari... y con el sonido de un 12 cilindros. Pero el W12 del Phaeton es inaudible desde el interior. Hay que salir al frío exterior y pedir a un compañero que dé un golpe de acelerador para descubrir un sonido metálico, de pura raza, por encima de las 3.000 rpm. En el interior, al ralentí no se oye nada ni se filtra la más mínima vibración, por mucho que la busquemos, ya sea en volante, pedalier o en la palanca del cambio -un ZF Tiptronic de cinco marchas con levas de accionamiento muy accesibles tras el volante-.

Cuando Ferdinand Piëch dijo que Volkswagen debería competir con Mercedes no se marcó ningún farol. La prueba de ello, el nuevo Phaeton, es ya una realidad que hemos podido probar en primicia, en las superficies heladas de Laponia, en el norte de Suecia. No ha sido una presentación al uso, sino un primer contacto para captar la nueva filosofía de un fabricante que hasta ahora jamás se había internado en las capas altas del mercado, y sentir lo que se esconde en el interior del Phaeton.

El nuevo Volkswagen es un imponente vehículo de 5,05 metros de largo y 2,88 de distancia entre ejes. Responde a unos cánones estéticos clásicos y sin veleidades deportivas, que se reservan para el futuro Audi A8. Ha sido diseñado en Wolfsburg, bajo la responsabilidad de Hartmut Warkus, que ha incorporado unos curiosos grupos ópticos posteriores, cuyo efecto en la oscuridad nos hace pensar que estamos ante un Ferrari, ya que pese a la forma trapezoidal de la tulipa las luces son circulares y de gran tamaño: al más puro estilo Ferrari... y con el sonido de un 12 cilindros. Pero el W12 del Phaeton es inaudible desde el interior. Hay que salir al frío exterior y pedir a un compañero que dé un golpe de acelerador para descubrir un sonido metálico, de pura raza, por encima de las 3.000 rpm. En el interior, al ralentí no se oye nada ni se filtra la más mínima vibración, por mucho que la busquemos, ya sea en volante, pedalier o en la palanca del cambio -un ZF Tiptronic de cinco marchas con levas de accionamiento muy accesibles tras el volante-.

Cuando Ferdinand Piëch dijo que Volkswagen debería competir con Mercedes no se marcó ningún farol. La prueba de ello, el nuevo Phaeton, es ya una realidad que hemos podido probar en primicia, en las superficies heladas de Laponia, en el norte de Suecia. No ha sido una presentación al uso, sino un primer contacto para captar la nueva filosofía de un fabricante que hasta ahora jamás se había internado en las capas altas del mercado, y sentir lo que se esconde en el interior del Phaeton.

El nuevo Volkswagen es un imponente vehículo de 5,05 metros de largo y 2,88 de distancia entre ejes. Responde a unos cánones estéticos clásicos y sin veleidades deportivas, que se reservan para el futuro Audi A8. Ha sido diseñado en Wolfsburg, bajo la responsabilidad de Hartmut Warkus, que ha incorporado unos curiosos grupos ópticos posteriores, cuyo efecto en la oscuridad nos hace pensar que estamos ante un Ferrari, ya que pese a la forma trapezoidal de la tulipa las luces son circulares y de gran tamaño: al más puro estilo Ferrari... y con el sonido de un 12 cilindros. Pero el W12 del Phaeton es inaudible desde el interior. Hay que salir al frío exterior y pedir a un compañero que dé un golpe de acelerador para descubrir un sonido metálico, de pura raza, por encima de las 3.000 rpm. En el interior, al ralentí no se oye nada ni se filtra la más mínima vibración, por mucho que la busquemos, ya sea en volante, pedalier o en la palanca del cambio -un ZF Tiptronic de cinco marchas con levas de accionamiento muy accesibles tras el volante-.

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