Comportamiento “magnético”

Cadillac ha querido celebrar su centenario con la inclusión de un peculiar sistema de suspensión en el equipamiento de serie del Seville: un dispositivo electromagnético hace que la amortiguación se endurezca en función de las condiciones de la carretera. ¿Será este imán el que nos ha atraído, hasta el punto de no querer bajar del vehículo?
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Comportamiento “magnético”
Comportamiento “magnético”

No es fácil encontrar rivales para un vehículo con el porte del Cadillac, pero aquí estamos ante uno que le planta cara sin problemas. La berlina de lujo de Audi, arropada por la buena fama de la marca y por un comportamiento muy noble, tiene algo menos de potencia pero juega con la ventaja de unos consumos menores y el excelente trabajo de la tracción Quattro. El precio, hablando de cifras superiores a los 10 millones de las antiguas pesetas, puede ser un factor poco determinante en la compra de este tipo de coche, pero es conveniente saber que el A8 cuesta casi 14.000 euros más que el Seville.

El modelo alemán es, de nuevo, considerablemente más caro que el Cadillac (encontraremos pocos vehículos en este segmento con un precio tan “ajustado” como el del Seville), aunque justifica su importe con la profusión de equipamiento existente en su interior. Cuenta con 30 CV menos que su rival y con un motor más pequeño, lo que no le impide arrojar prestaciones similares a las del Seville y consumos menores. Además, otorga sensaciones más deportivas en la carretera, gracias a su propulsión trasera.

Con 10 centímetros menos de longitud, el Jaguar es algo más manejable a la hora de realizar maniobras en lugares estrechos y, sobre todo, más ágil. No en vano, se trata de un deportivo “de raza”, con propulsión trasera y casi 300 CV, “domados” por un cambio automático. El precio juega a su favor, pues “sólo” cuesta 59.800 euros, aunque su habitabilidad es más reducida que la del Cadillac. Para aquellos que deseen potencia por encima de todo, existe una versión “R”, con nada menos que 395 CV, por 78.800 euros.

Aquel comprador que esté buscando una berlina de lujo y no le importe sacrificar algo de espacio en aras de las prestaciones, tiene en el modelo japonés una opción muy refinada al Seville. El GS es 20 centímetros más corto –aun así, su maletero es mayor que el del Cadillac-, cuenta con propulsión trasera y, gracias a sus 283 CV, es capaz de ofrecer aceleraciones mejores que las del automóvil americano. Eso sí, los consumos son parecidos y el precio también es similar, por lo que serán las preferencias estéticas del conductor las que decidan de qué lado cae la balanza.

Nos encontramos ante uno de los rivales más potentes del Seville. Este Mercedes posee un motor de 5.000 cm3 y 306 CV, con los que consigue prestaciones muy parecidas a las del Cadillac, reduciendo los consumos respecto a éste. Su imagen, además, está más cerca de los gustos europeos, que siempre han considerado a la firma germana paradigma de calidad y buen comportamiento. Se trata de una opción muy recomendable.

Volkswagen también cuenta con su correspondiente berlina de lujo, un vehículo con una imagen más actual que la del Seville, gran cantidad de “extras” y un comportamiento tranquilo y aplomado. Quizá se eche en falta algo del brío que muestra el Cadillac cuando pisamos el acelerador, pero no hay que olvidar que estamos hablando de un coche con menos potencia y algo más largo y aparatoso.

El precio y las prestaciones son las “armas” con las que el Volvo puede luchar para conseguir que el potencial comprador se decida por él y desestime la opción del vehículo americano. Sin embargo, éste tiene a su favor su impresionante presencia (es más grande que el automóvil sueco), más potencia y un interior más habitable. Como siempre, el conductor tendrá la última palabra.

No es fácil encontrar rivales para un vehículo con el porte del Cadillac, pero aquí estamos ante uno que le planta cara sin problemas. La berlina de lujo de Audi, arropada por la buena fama de la marca y por un comportamiento muy noble, tiene algo menos de potencia pero juega con la ventaja de unos consumos menores y el excelente trabajo de la tracción Quattro. El precio, hablando de cifras superiores a los 10 millones de las antiguas pesetas, puede ser un factor poco determinante en la compra de este tipo de coche, pero es conveniente saber que el A8 cuesta casi 14.000 euros más que el Seville.

El modelo alemán es, de nuevo, considerablemente más caro que el Cadillac (encontraremos pocos vehículos en este segmento con un precio tan “ajustado” como el del Seville), aunque justifica su importe con la profusión de equipamiento existente en su interior. Cuenta con 30 CV menos que su rival y con un motor más pequeño, lo que no le impide arrojar prestaciones similares a las del Seville y consumos menores. Además, otorga sensaciones más deportivas en la carretera, gracias a su propulsión trasera.

Con 10 centímetros menos de longitud, el Jaguar es algo más manejable a la hora de realizar maniobras en lugares estrechos y, sobre todo, más ágil. No en vano, se trata de un deportivo “de raza”, con propulsión trasera y casi 300 CV, “domados” por un cambio automático. El precio juega a su favor, pues “sólo” cuesta 59.800 euros, aunque su habitabilidad es más reducida que la del Cadillac. Para aquellos que deseen potencia por encima de todo, existe una versión “R”, con nada menos que 395 CV, por 78.800 euros.

Aquel comprador que esté buscando una berlina de lujo y no le importe sacrificar algo de espacio en aras de las prestaciones, tiene en el modelo japonés una opción muy refinada al Seville. El GS es 20 centímetros más corto –aun así, su maletero es mayor que el del Cadillac-, cuenta con propulsión trasera y, gracias a sus 283 CV, es capaz de ofrecer aceleraciones mejores que las del automóvil americano. Eso sí, los consumos son parecidos y el precio también es similar, por lo que serán las preferencias estéticas del conductor las que decidan de qué lado cae la balanza.

Nos encontramos ante uno de los rivales más potentes del Seville. Este Mercedes posee un motor de 5.000 cm3 y 306 CV, con los que consigue prestaciones muy parecidas a las del Cadillac, reduciendo los consumos respecto a éste. Su imagen, además, está más cerca de los gustos europeos, que siempre han considerado a la firma germana paradigma de calidad y buen comportamiento. Se trata de una opción muy recomendable.

Volkswagen también cuenta con su correspondiente berlina de lujo, un vehículo con una imagen más actual que la del Seville, gran cantidad de “extras” y un comportamiento tranquilo y aplomado. Quizá se eche en falta algo del brío que muestra el Cadillac cuando pisamos el acelerador, pero no hay que olvidar que estamos hablando de un coche con menos potencia y algo más largo y aparatoso.

El precio y las prestaciones son las “armas” con las que el Volvo puede luchar para conseguir que el potencial comprador se decida por él y desestime la opción del vehículo americano. Sin embargo, éste tiene a su favor su impresionante presencia (es más grande que el automóvil sueco), más potencia y un interior más habitable. Como siempre, el conductor tendrá la última palabra.

No es fácil encontrar rivales para un vehículo con el porte del Cadillac, pero aquí estamos ante uno que le planta cara sin problemas. La berlina de lujo de Audi, arropada por la buena fama de la marca y por un comportamiento muy noble, tiene algo menos de potencia pero juega con la ventaja de unos consumos menores y el excelente trabajo de la tracción Quattro. El precio, hablando de cifras superiores a los 10 millones de las antiguas pesetas, puede ser un factor poco determinante en la compra de este tipo de coche, pero es conveniente saber que el A8 cuesta casi 14.000 euros más que el Seville.

El modelo alemán es, de nuevo, considerablemente más caro que el Cadillac (encontraremos pocos vehículos en este segmento con un precio tan “ajustado” como el del Seville), aunque justifica su importe con la profusión de equipamiento existente en su interior. Cuenta con 30 CV menos que su rival y con un motor más pequeño, lo que no le impide arrojar prestaciones similares a las del Seville y consumos menores. Además, otorga sensaciones más deportivas en la carretera, gracias a su propulsión trasera.

Con 10 centímetros menos de longitud, el Jaguar es algo más manejable a la hora de realizar maniobras en lugares estrechos y, sobre todo, más ágil. No en vano, se trata de un deportivo “de raza”, con propulsión trasera y casi 300 CV, “domados” por un cambio automático. El precio juega a su favor, pues “sólo” cuesta 59.800 euros, aunque su habitabilidad es más reducida que la del Cadillac. Para aquellos que deseen potencia por encima de todo, existe una versión “R”, con nada menos que 395 CV, por 78.800 euros.

Aquel comprador que esté buscando una berlina de lujo y no le importe sacrificar algo de espacio en aras de las prestaciones, tiene en el modelo japonés una opción muy refinada al Seville. El GS es 20 centímetros más corto –aun así, su maletero es mayor que el del Cadillac-, cuenta con propulsión trasera y, gracias a sus 283 CV, es capaz de ofrecer aceleraciones mejores que las del automóvil americano. Eso sí, los consumos son parecidos y el precio también es similar, por lo que serán las preferencias estéticas del conductor las que decidan de qué lado cae la balanza.

Nos encontramos ante uno de los rivales más potentes del Seville. Este Mercedes posee un motor de 5.000 cm3 y 306 CV, con los que consigue prestaciones muy parecidas a las del Cadillac, reduciendo los consumos respecto a éste. Su imagen, además, está más cerca de los gustos europeos, que siempre han considerado a la firma germana paradigma de calidad y buen comportamiento. Se trata de una opción muy recomendable.

Volkswagen también cuenta con su correspondiente berlina de lujo, un vehículo con una imagen más actual que la del Seville, gran cantidad de “extras” y un comportamiento tranquilo y aplomado. Quizá se eche en falta algo del brío que muestra el Cadillac cuando pisamos el acelerador, pero no hay que olvidar que estamos hablando de un coche con menos potencia y algo más largo y aparatoso.

El precio y las prestaciones son las “armas” con las que el Volvo puede luchar para conseguir que el potencial comprador se decida por él y desestime la opción del vehículo americano. Sin embargo, éste tiene a su favor su impresionante presencia (es más grande que el automóvil sueco), más potencia y un interior más habitable. Como siempre, el conductor tendrá la última palabra.

No es fácil encontrar rivales para un vehículo con el porte del Cadillac, pero aquí estamos ante uno que le planta cara sin problemas. La berlina de lujo de Audi, arropada por la buena fama de la marca y por un comportamiento muy noble, tiene algo menos de potencia pero juega con la ventaja de unos consumos menores y el excelente trabajo de la tracción Quattro. El precio, hablando de cifras superiores a los 10 millones de las antiguas pesetas, puede ser un factor poco determinante en la compra de este tipo de coche, pero es conveniente saber que el A8 cuesta casi 14.000 euros más que el Seville.

El modelo alemán es, de nuevo, considerablemente más caro que el Cadillac (encontraremos pocos vehículos en este segmento con un precio tan “ajustado” como el del Seville), aunque justifica su importe con la profusión de equipamiento existente en su interior. Cuenta con 30 CV menos que su rival y con un motor más pequeño, lo que no le impide arrojar prestaciones similares a las del Seville y consumos menores. Además, otorga sensaciones más deportivas en la carretera, gracias a su propulsión trasera.

Con 10 centímetros menos de longitud, el Jaguar es algo más manejable a la hora de realizar maniobras en lugares estrechos y, sobre todo, más ágil. No en vano, se trata de un deportivo “de raza”, con propulsión trasera y casi 300 CV, “domados” por un cambio automático. El precio juega a su favor, pues “sólo” cuesta 59.800 euros, aunque su habitabilidad es más reducida que la del Cadillac. Para aquellos que deseen potencia por encima de todo, existe una versión “R”, con nada menos que 395 CV, por 78.800 euros.

Aquel comprador que esté buscando una berlina de lujo y no le importe sacrificar algo de espacio en aras de las prestaciones, tiene en el modelo japonés una opción muy refinada al Seville. El GS es 20 centímetros más corto –aun así, su maletero es mayor que el del Cadillac-, cuenta con propulsión trasera y, gracias a sus 283 CV, es capaz de ofrecer aceleraciones mejores que las del automóvil americano. Eso sí, los consumos son parecidos y el precio también es similar, por lo que serán las preferencias estéticas del conductor las que decidan de qué lado cae la balanza.

Nos encontramos ante uno de los rivales más potentes del Seville. Este Mercedes posee un motor de 5.000 cm3 y 306 CV, con los que consigue prestaciones muy parecidas a las del Cadillac, reduciendo los consumos respecto a éste. Su imagen, además, está más cerca de los gustos europeos, que siempre han considerado a la firma germana paradigma de calidad y buen comportamiento. Se trata de una opción muy recomendable.

Volkswagen también cuenta con su correspondiente berlina de lujo, un vehículo con una imagen más actual que la del Seville, gran cantidad de “extras” y un comportamiento tranquilo y aplomado. Quizá se eche en falta algo del brío que muestra el Cadillac cuando pisamos el acelerador, pero no hay que olvidar que estamos hablando de un coche con menos potencia y algo más largo y aparatoso.

El precio y las prestaciones son las “armas” con las que el Volvo puede luchar para conseguir que el potencial comprador se decida por él y desestime la opción del vehículo americano. Sin embargo, éste tiene a su favor su impresionante presencia (es más grande que el automóvil sueco), más potencia y un interior más habitable. Como siempre, el conductor tendrá la última palabra.

No es fácil encontrar rivales para un vehículo con el porte del Cadillac, pero aquí estamos ante uno que le planta cara sin problemas. La berlina de lujo de Audi, arropada por la buena fama de la marca y por un comportamiento muy noble, tiene algo menos de potencia pero juega con la ventaja de unos consumos menores y el excelente trabajo de la tracción Quattro. El precio, hablando de cifras superiores a los 10 millones de las antiguas pesetas, puede ser un factor poco determinante en la compra de este tipo de coche, pero es conveniente saber que el A8 cuesta casi 14.000 euros más que el Seville.

El modelo alemán es, de nuevo, considerablemente más caro que el Cadillac (encontraremos pocos vehículos en este segmento con un precio tan “ajustado” como el del Seville), aunque justifica su importe con la profusión de equipamiento existente en su interior. Cuenta con 30 CV menos que su rival y con un motor más pequeño, lo que no le impide arrojar prestaciones similares a las del Seville y consumos menores. Además, otorga sensaciones más deportivas en la carretera, gracias a su propulsión trasera.

Con 10 centímetros menos de longitud, el Jaguar es algo más manejable a la hora de realizar maniobras en lugares estrechos y, sobre todo, más ágil. No en vano, se trata de un deportivo “de raza”, con propulsión trasera y casi 300 CV, “domados” por un cambio automático. El precio juega a su favor, pues “sólo” cuesta 59.800 euros, aunque su habitabilidad es más reducida que la del Cadillac. Para aquellos que deseen potencia por encima de todo, existe una versión “R”, con nada menos que 395 CV, por 78.800 euros.

Aquel comprador que esté buscando una berlina de lujo y no le importe sacrificar algo de espacio en aras de las prestaciones, tiene en el modelo japonés una opción muy refinada al Seville. El GS es 20 centímetros más corto –aun así, su maletero es mayor que el del Cadillac-, cuenta con propulsión trasera y, gracias a sus 283 CV, es capaz de ofrecer aceleraciones mejores que las del automóvil americano. Eso sí, los consumos son parecidos y el precio también es similar, por lo que serán las preferencias estéticas del conductor las que decidan de qué lado cae la balanza.

Nos encontramos ante uno de los rivales más potentes del Seville. Este Mercedes posee un motor de 5.000 cm3 y 306 CV, con los que consigue prestaciones muy parecidas a las del Cadillac, reduciendo los consumos respecto a éste. Su imagen, además, está más cerca de los gustos europeos, que siempre han considerado a la firma germana paradigma de calidad y buen comportamiento. Se trata de una opción muy recomendable.

Volkswagen también cuenta con su correspondiente berlina de lujo, un vehículo con una imagen más actual que la del Seville, gran cantidad de “extras” y un comportamiento tranquilo y aplomado. Quizá se eche en falta algo del brío que muestra el Cadillac cuando pisamos el acelerador, pero no hay que olvidar que estamos hablando de un coche con menos potencia y algo más largo y aparatoso.

El precio y las prestaciones son las “armas” con las que el Volvo puede luchar para conseguir que el potencial comprador se decida por él y desestime la opción del vehículo americano. Sin embargo, éste tiene a su favor su impresionante presencia (es más grande que el automóvil sueco), más potencia y un interior más habitable. Como siempre, el conductor tendrá la última palabra.

No es fácil encontrar rivales para un vehículo con el porte del Cadillac, pero aquí estamos ante uno que le planta cara sin problemas. La berlina de lujo de Audi, arropada por la buena fama de la marca y por un comportamiento muy noble, tiene algo menos de potencia pero juega con la ventaja de unos consumos menores y el excelente trabajo de la tracción Quattro. El precio, hablando de cifras superiores a los 10 millones de las antiguas pesetas, puede ser un factor poco determinante en la compra de este tipo de coche, pero es conveniente saber que el A8 cuesta casi 14.000 euros más que el Seville.

El modelo alemán es, de nuevo, considerablemente más caro que el Cadillac (encontraremos pocos vehículos en este segmento con un precio tan “ajustado” como el del Seville), aunque justifica su importe con la profusión de equipamiento existente en su interior. Cuenta con 30 CV menos que su rival y con un motor más pequeño, lo que no le impide arrojar prestaciones similares a las del Seville y consumos menores. Además, otorga sensaciones más deportivas en la carretera, gracias a su propulsión trasera.

Con 10 centímetros menos de longitud, el Jaguar es algo más manejable a la hora de realizar maniobras en lugares estrechos y, sobre todo, más ágil. No en vano, se trata de un deportivo “de raza”, con propulsión trasera y casi 300 CV, “domados” por un cambio automático. El precio juega a su favor, pues “sólo” cuesta 59.800 euros, aunque su habitabilidad es más reducida que la del Cadillac. Para aquellos que deseen potencia por encima de todo, existe una versión “R”, con nada menos que 395 CV, por 78.800 euros.

Aquel comprador que esté buscando una berlina de lujo y no le importe sacrificar algo de espacio en aras de las prestaciones, tiene en el modelo japonés una opción muy refinada al Seville. El GS es 20 centímetros más corto –aun así, su maletero es mayor que el del Cadillac-, cuenta con propulsión trasera y, gracias a sus 283 CV, es capaz de ofrecer aceleraciones mejores que las del automóvil americano. Eso sí, los consumos son parecidos y el precio también es similar, por lo que serán las preferencias estéticas del conductor las que decidan de qué lado cae la balanza.

Nos encontramos ante uno de los rivales más potentes del Seville. Este Mercedes posee un motor de 5.000 cm3 y 306 CV, con los que consigue prestaciones muy parecidas a las del Cadillac, reduciendo los consumos respecto a éste. Su imagen, además, está más cerca de los gustos europeos, que siempre han considerado a la firma germana paradigma de calidad y buen comportamiento. Se trata de una opción muy recomendable.

Volkswagen también cuenta con su correspondiente berlina de lujo, un vehículo con una imagen más actual que la del Seville, gran cantidad de “extras” y un comportamiento tranquilo y aplomado. Quizá se eche en falta algo del brío que muestra el Cadillac cuando pisamos el acelerador, pero no hay que olvidar que estamos hablando de un coche con menos potencia y algo más largo y aparatoso.

El precio y las prestaciones son las “armas” con las que el Volvo puede luchar para conseguir que el potencial comprador se decida por él y desestime la opción del vehículo americano. Sin embargo, éste tiene a su favor su impresionante presencia (es más grande que el automóvil sueco), más potencia y un interior más habitable. Como siempre, el conductor tendrá la última palabra.

No es fácil encontrar rivales para un vehículo con el porte del Cadillac, pero aquí estamos ante uno que le planta cara sin problemas. La berlina de lujo de Audi, arropada por la buena fama de la marca y por un comportamiento muy noble, tiene algo menos de potencia pero juega con la ventaja de unos consumos menores y el excelente trabajo de la tracción Quattro. El precio, hablando de cifras superiores a los 10 millones de las antiguas pesetas, puede ser un factor poco determinante en la compra de este tipo de coche, pero es conveniente saber que el A8 cuesta casi 14.000 euros más que el Seville.

El modelo alemán es, de nuevo, considerablemente más caro que el Cadillac (encontraremos pocos vehículos en este segmento con un precio tan “ajustado” como el del Seville), aunque justifica su importe con la profusión de equipamiento existente en su interior. Cuenta con 30 CV menos que su rival y con un motor más pequeño, lo que no le impide arrojar prestaciones similares a las del Seville y consumos menores. Además, otorga sensaciones más deportivas en la carretera, gracias a su propulsión trasera.

Con 10 centímetros menos de longitud, el Jaguar es algo más manejable a la hora de realizar maniobras en lugares estrechos y, sobre todo, más ágil. No en vano, se trata de un deportivo “de raza”, con propulsión trasera y casi 300 CV, “domados” por un cambio automático. El precio juega a su favor, pues “sólo” cuesta 59.800 euros, aunque su habitabilidad es más reducida que la del Cadillac. Para aquellos que deseen potencia por encima de todo, existe una versión “R”, con nada menos que 395 CV, por 78.800 euros.

Aquel comprador que esté buscando una berlina de lujo y no le importe sacrificar algo de espacio en aras de las prestaciones, tiene en el modelo japonés una opción muy refinada al Seville. El GS es 20 centímetros más corto –aun así, su maletero es mayor que el del Cadillac-, cuenta con propulsión trasera y, gracias a sus 283 CV, es capaz de ofrecer aceleraciones mejores que las del automóvil americano. Eso sí, los consumos son parecidos y el precio también es similar, por lo que serán las preferencias estéticas del conductor las que decidan de qué lado cae la balanza.

Nos encontramos ante uno de los rivales más potentes del Seville. Este Mercedes posee un motor de 5.000 cm3 y 306 CV, con los que consigue prestaciones muy parecidas a las del Cadillac, reduciendo los consumos respecto a éste. Su imagen, además, está más cerca de los gustos europeos, que siempre han considerado a la firma germana paradigma de calidad y buen comportamiento. Se trata de una opción muy recomendable.

Volkswagen también cuenta con su correspondiente berlina de lujo, un vehículo con una imagen más actual que la del Seville, gran cantidad de “extras” y un comportamiento tranquilo y aplomado. Quizá se eche en falta algo del brío que muestra el Cadillac cuando pisamos el acelerador, pero no hay que olvidar que estamos hablando de un coche con menos potencia y algo más largo y aparatoso.

El precio y las prestaciones son las “armas” con las que el Volvo puede luchar para conseguir que el potencial comprador se decida por él y desestime la opción del vehículo americano. Sin embargo, éste tiene a su favor su impresionante presencia (es más grande que el automóvil sueco), más potencia y un interior más habitable. Como siempre, el conductor tendrá la última palabra.

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