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Comparativa: BMW 120d vs Volkswagen Golf GTD

Soy uno más de los que piensan que GTi rima mejor con gasolina, pero cuando toca enfrentarlos a coches como el BMW 120d o el VW Golf GTD, hay que rendirse a la evidencia y jugar a la estrategia: cual GTi de resistencia, sus bajos consumos desfondarán a cualquier equivalente de gasolina que se precie.
Raúl Roncero. Fotos: Israel Gardyn -
Comparativa: BMW 120d vs Volkswagen Golf GTD
Comparativa: BMW 120d vs Volkswagen Golf GTD

Saca papel y boli porque si quieres hacerte un 120d a ima­gen y semejanza de un Golf GTD no puedes descuidar un par de de­talles. Sí, me refiero a varias op­ciones que convierten al rapidí­simo 120d normal —en este caso, con caja de cambios automática, como su rival— en un ver­dadero deportivo. Creo que es uno de los pun­tos calientes de cara a la compra: el modelo de BMW lo tienes que, digamos, configurar a ni­vel de chasis. Tal vez veas alguna ventaja en ello, pero no es menos cierto que, con el Golf GTD, VW puede firmar los dos papeles a la vez. Comodísimo compacto incluso con sus 18 pul­gadas de rueda en origen, delicioso cambio, mo­tor o acabados y en conjunto un coche que reco­mendaría incluso a quien no busca a propósito un deportivo, aunque está claro que ese papel lo hace mejor otro Golf o el mismo BMW 120d tal como viene en origen.

 BMW 120d vs Volkswagen Golf GTD

Tendríamos por tanto al 120d cal­zado, como mínimo, con llan­ta de 17 pulgadas —misma sec­ción de rueda en el suelo que el Golf con 18"—, la dirección varia­ble y la suspensión deportiva —como el Golf, también tienes una de tipo pilotado—. El hándicap es que deja de ser un comodísimo coche para lle­gar a ser algo seco, bastante más que el GTD en cual­quier situación, aunque pese a ello, uno y otro coche gozan de excelentes valoraciones al considerarse por encima de todo el compromiso logrado entre calidad de bacheo y de amortigua­ción —o confort a fin de cuentas— y la depor­tividad y prestaciones que atesoran dos coches como estos.

 

Mentiría si, incluso como conducirías para ir al trabajo, te dijera que son dos gotas de agua. Del mismo modo que advierto al BMW más reacti­vo del tren delantero, pequeños golpes de gas en el lugar y momento oportuno pueden darle al cuerpo esa vidilla extra que necesitas para animarte un poco la mañana, cosa que el "abur­guesado" Golf no es capaz de ofrecerte por más que el empuje de su motor sea demoledor, y eso también vale su peso en oro porque creo que a lo largo de tu vida se van a dar más situaciones de desplazamiento que de "pilotaje".

 BMW 120d vs Volkswagen Golf GTD

Pero cuando toca ir a más, tanto cuanto tu sentido común sea capaz de asimilar, es cuando empiezan a marcarse las diferencias de verdad. Cual tiralíneas, con el GTD no tienes nunca esa sensación de haber hecho las cosas mal... o muy mal, porque siempre tiene recursos para hacerte creer mucho mejor de lo que eres. Todo son facilidades, excelentes frenos para parar allí o incluso antes de donde habías puesto el ojo, giro plano hacia el vértice y gas sin contemplación, cuanto más mejor. Sí, aún con menos capacidad directriz, gran tren delantero en el que confiar plenamente porque además se guarda un as en la manga: un buen diferencial electrónico ejerciendo cual autoblo­cante que minimiza subviraje y ayuda a cerrar el giro.

 

Elevadísima la velocidad de paso por cur­va que asimila este Golf, casi sin riesgo a sobresaltos porque la elec­trónica queda latente —no hay desconexión to­tal de ayudas— y es muy difícil sacar al Golf GTD de sus casillas. A, B, C...; A, B, C... Si quie­res, nunca sales de esa misma secuencia, mas con una versión de cambio DSG con la que prác­ticamente sólo tienes que acelerar, girar y fre­nar. Me rindo a su eficacia, a su facilidad de conducción. Apostaría a que calcaría vuelta a vuelta los tiempos en un circuito por muy exi­gente que sea... Para mi es un valor añadido, pero a veces... ¿Acaso no renunciarías a tanta efectividad por un poco más de emoción?

 

Llega entonces el 120d para ofrecerte precisamente eso. Pero siempre a cambio de un poco —o bastante, según tus ma­nos— más de concentración y tensión. Mucho ha cambiado el Serie 1 en esta nueva genera­ción, capaz de rodar con el aplomo de un coche mucho mayor, pero por su configuración, por su reparto de peso, por su puesta a punto y por concepción, el 120d exige mayor rigor y disci­plina para conducirlo rápido, tanto más cuan­do más apures frenadas, antes pretendas acele­rar o mayor sea la velocidad a la que pretendas pasar por curva. Y si no es así, puedes llegar a verte tal vez no saturado, pero sí estresado e incluso sonrojado porque a él no le has podi­do engañar y te va a hacer saber de forma cla­ra que no eres fino y que empiezas a rodar por encima de tus límites. Sólo así aflora la con­ducción fluida que el 120d también es capaz de darte para poder sentirse muy seguro condu­ciendo muy rápido.

 BMW 120d vs Volkswagen Golf GTD

Si ya lo has logrado, no deberías preocu­parte por su conducción de propulsión: su capacidad de tracción en condiciones ópti­mas de asfalto es mayor que la capacidad del motor para romper fácilmente la adhe­rencia, salvo que busques a propósito ese deslizamiento o no seas capaz de leer el te­rreno, aunque siempre hay algo más que cierta insinuación que co­labora en el giro. Dos mundos, está claro. Yo tengo claro lo que me gusta a mi, que no me hace falta ni un circuito ni una carretera de curvas para pasar un buen rato al volan­te, pero siempre que me subo a un Golf GTi o GTD acabo sucumbiendo antes las facili­dades que me pone.

 

¿Y sus motores? Hay mayor igualdad mecánica pese a que la prestación inclina la balanza siempre en favor del mismo coche, el Golf —siempre hablamos de décimas—, tal vez porque sus respectivas cajas de cambio no están enfocadas en la misma dirección. Magnífico el trabajo de ambas en su tra­siego de marchas, en la suavidad e incluso en su funcionamiento bajo una exigencia muy deportiva, pero veo innecesario ges­tionar ocho marchas en un motor con la potencia y rango de uso del 120d, con sal­tos entre las relaciones cortas casi inapre­ciables pero que roban tiempo y energía, aunque su octava relación al menos te va a permitir desahogados cruceros de larga duración con la mínima fatiga mecánica, algo también a tener en cuenta porque, como te digo, la realidad no es un circuito.

 

 

Aceleración. hasta 4 marchas tiene que meter el Steptronic 120d para llegar a 100 km/h, una más que su rival, aunque el VW se desmarca realmente desde los primeros metros... El motor 2.0 TDi, algo más explosivo, no es la única clave.

 

 

Frenos. Casi 7 m de diferencia montando el BMW el equipo opcional de 17", porque recuerda que la monta de serie es un "sencillo" 205/16. En el Golf hay mucha mayor cantidad de acero. Sus distancias son fuera de serie.

 

Sonoridad. Mal de oídos, porque no noto yo esa diferencia que desvela el sonómetro. Precioso el sonido "opcional" del GTD, pero sólo desde fuera. Si bien el TDi se me hace más ruidoso que el de BMW, que rueda mucho más desahogado.

 

 

Recuperación. Ágiles. A golpe de talón caen en un Santiamén tantas marchas como sean necesarias fruto de sus excelentes transmisiones automáticas. De nuevo, ligera diferencia a favor del GTD, otra prueba más de que su motor es, prestacionalmente, superior.

 

 

Motores. Parecen copias, pero hay matices. Abajo, es algo mejor el Golf porque escala de forma más uniforme, lo cual le da una elasticidad a toda prueba. Arriba, despunta el talante BMW con una estirada mayor que el cambio no siempre va a aprovechar.

 

"Ferodo" vs aceite. Puede que las mayores pérdidas viscosas del convertidor penalicen al BMW en ciudad. En carretera, sus 65 km/h en octava marcha lo pueden compensar para acercarse al GTD.

 

Menos maletero que la media. Es el hándicap de ambos para el uso en familia. De puertas adentro, mayores recursos en el coche de VW. Pesos práctricamente calcados pero a través de un muy diferente reparto.

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