Clio Renault Sport

El más potente de los Clio actuales cuenta con argumentos suficientes para triunfar entre los amantes de la deportividad al volante. 200 CV entregados por un motor muy elástico, facilidad de conducción, comodidad de suspensiones y una imagen suficientemente diferenciada son razones de peso para que lo veamos con asiduidad por nuestras carreteras.
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Clio Renault Sport
Clio Renault Sport

Rápido, efectivo, "pintón" y divertido. Estos cuatro adjetivos definen a la perfección lo que nos ha trasmitido la nueva generación del Clio Renault Sport, que hemos conducido en su presentación dinámica a la prensa española. Si a eso le añadimos 200 CV y un precio atractivo, la combinación es difícilmente mejorable.

En la guerra de cifras que mantienen los fabricantes de automóviles, hay una que cobra especial importancia a ojos del potencial cliente: la potencia. Y si ese futuro comprador se va a decantar por un coche de marcado carácter deportivo, ese dato adquiere protagonismo.

Así, que el Clio más deportivamente racional, a la espera de que haya una nueva generación del radical V6, anuncie más poderío que ninguno de sus rivales ya es un argumento muy atractivo a su favor.

El Clio Sport Renault anuncia 200 CV frente a una competencia que se queda en cifras inferiores: Ford Fiesta ST, Mitsubishi Colt CZT y VW Polo GTI se quedan en 150 CV y únicamente pueden rivalizar con él en este apartado Mini Cooper S (170 CV), Seat Ibiza 1.8T (180 CV), Opel Meriva OPC (180 CV) y Mercedes A 200 Turbo (193 CV), aunque estos dos últimos tienen un planteamiento diferente, pues son más monovolúmenes que utilitarios.

Los 200 CV se obtienen actualizando en profundidad el motor atmosférico 2.0 16V que movía la anterior generación de este pequeño GTI y que entregaba 182 CV. Se ha aumentado la relación de compresión (ahora es de 11,5:1), incrementándose, al mismo tiempo, las secciones y longitudes de los conductos de admisión; se han variado las leyes del árbol de levas; se estrenan cámara de combustión, pistones y cigüeñal; y se adopta un nuevo colector, en tres Y, que favorece el escape.

Las prestaciones son las esperadas en un propulsor que entrega 100 CV por litro. Así, acelera de 0 a 100 km/h en 6,9 segundos, alcanza el kilómetro desde parado en 27,5 segundos y su velocidad máxima se sitúa en los 215 km/h.

El consumo oficial anunciado por la marca, en el ciclo mixto, queda en los 8,9 litros cada 100 km. Esta cifra, obtenida por Renault en unas pruebas bajo condiciones ideales, no contrasta en exceso con la que hemos medido por el ordenador de a bordo en nuestra toma de contacto, pues en conducción rápida y deportiva, abusando de marchas cortas, hemos obtenido gastos de entre 10,8 y 11,8 litros cada 100 km. Teniendo en cuenta el derroche de adrenalina que produce este coche con este tipo de conducción, merece la pena.

No obstante, más importantes que las propias cifras son las sensaciones, y esta mecánica da grandes satisfacciones al conductor. Es un motor muy elástico que sabe responder a nuestras necesidades de potencia. Un par máximo de 21,9 mkg quizás no impresione si lo comparamos con los números que entrega un motor turbo en este apartado, pero lo importante es que, gracias a la elasticidad y la capacidad de subir de vueltas del motor, en casi todo el rango de revoluciones estaremos contando con un porcentaje importante de este par.

La caja de cambios de seis relaciones, de desarrollos hiper-cortos, hace que casi siempre estemos en la "zona buena" del cuentarrevoluciones, es decir, por encima de las 3.000 rpm. A partir de aquí, el motor es muy deportivo, tanto por empuje como por sonido y sensaciones, pero es que por debajo de esas revoluciones tampoco desmerece.

Al volante, nos da lasensación de que llevamos siempre el coche muy alto de vueltas y que tenemos engranada una marcha inferior a la que en teoría corresponde, pero no es así. El Clio Renault Sport recupera de una manera soberbia, lo que le hace ideal para afrontar zonas de curvas y otros trazados que impliquen continuos cambios de marcha. El motor tiene un sonido deportivo que no se convierte en molesto con el paso de los kilómetros, pues el habitáculo está bien insonorizado y queda como ruido de fondo: se le oye, pero no es desagradable.

A la hora de circular por grandes vías, echamos de menos una sexta más larga que permitiera rodar a menos revoluciones, lo que incidiría positivamente en los consumos y en el confort de marcha.

Rápido, efectivo, "pintón" y divertido. Estos cuatro adjetivos definen a la perfección lo que nos ha trasmitido la nueva generación del Clio Renault Sport, que hemos conducido en su presentación dinámica a la prensa española. Si a eso le añadimos 200 CV y un precio atractivo, la combinación es difícilmente mejorable.

En la guerra de cifras que mantienen los fabricantes de automóviles, hay una que cobra especial importancia a ojos del potencial cliente: la potencia. Y si ese futuro comprador se va a decantar por un coche de marcado carácter deportivo, ese dato adquiere protagonismo.

Así, que el Clio más deportivamente racional, a la espera de que haya una nueva generación del radical V6, anuncie más poderío que ninguno de sus rivales ya es un argumento muy atractivo a su favor.

El Clio Sport Renault anuncia 200 CV frente a una competencia que se queda en cifras inferiores: Ford Fiesta ST, Mitsubishi Colt CZT y VW Polo GTI se quedan en 150 CV y únicamente pueden rivalizar con él en este apartado Mini Cooper S (170 CV), Seat Ibiza 1.8T (180 CV), Opel Meriva OPC (180 CV) y Mercedes A 200 Turbo (193 CV), aunque estos dos últimos tienen un planteamiento diferente, pues son más monovolúmenes que utilitarios.

Los 200 CV se obtienen actualizando en profundidad el motor atmosférico 2.0 16V que movía la anterior generación de este pequeño GTI y que entregaba 182 CV. Se ha aumentado la relación de compresión (ahora es de 11,5:1), incrementándose, al mismo tiempo, las secciones y longitudes de los conductos de admisión; se han variado las leyes del árbol de levas; se estrenan cámara de combustión, pistones y cigüeñal; y se adopta un nuevo colector, en tres Y, que favorece el escape.

Las prestaciones son las esperadas en un propulsor que entrega 100 CV por litro. Así, acelera de 0 a 100 km/h en 6,9 segundos, alcanza el kilómetro desde parado en 27,5 segundos y su velocidad máxima se sitúa en los 215 km/h.

El consumo oficial anunciado por la marca, en el ciclo mixto, queda en los 8,9 litros cada 100 km. Esta cifra, obtenida por Renault en unas pruebas bajo condiciones ideales, no contrasta en exceso con la que hemos medido por el ordenador de a bordo en nuestra toma de contacto, pues en conducción rápida y deportiva, abusando de marchas cortas, hemos obtenido gastos de entre 10,8 y 11,8 litros cada 100 km. Teniendo en cuenta el derroche de adrenalina que produce este coche con este tipo de conducción, merece la pena.

No obstante, más importantes que las propias cifras son las sensaciones, y esta mecánica da grandes satisfacciones al conductor. Es un motor muy elástico que sabe responder a nuestras necesidades de potencia. Un par máximo de 21,9 mkg quizás no impresione si lo comparamos con los números que entrega un motor turbo en este apartado, pero lo importante es que, gracias a la elasticidad y la capacidad de subir de vueltas del motor, en casi todo el rango de revoluciones estaremos contando con un porcentaje importante de este par.

La caja de cambios de seis relaciones, de desarrollos hiper-cortos, hace que casi siempre estemos en la "zona buena" del cuentarrevoluciones, es decir, por encima de las 3.000 rpm. A partir de aquí, el motor es muy deportivo, tanto por empuje como por sonido y sensaciones, pero es que por debajo de esas revoluciones tampoco desmerece.

Al volante, nos da lasensación de que llevamos siempre el coche muy alto de vueltas y que tenemos engranada una marcha inferior a la que en teoría corresponde, pero no es así. El Clio Renault Sport recupera de una manera soberbia, lo que le hace ideal para afrontar zonas de curvas y otros trazados que impliquen continuos cambios de marcha. El motor tiene un sonido deportivo que no se convierte en molesto con el paso de los kilómetros, pues el habitáculo está bien insonorizado y queda como ruido de fondo: se le oye, pero no es desagradable.

A la hora de circular por grandes vías, echamos de menos una sexta más larga que permitiera rodar a menos revoluciones, lo que incidiría positivamente en los consumos y en el confort de marcha.

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