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Citroën C5: dos coches en uno

Es difícil, pero la marca francesa lo ha logrado: hacer un coche capaz de satisfacer tanto a los 'citroënistas' de toda la vida como a los que no lo son. La receta ha sido ofrecer dos tipos de suspensiones, hidráulica y metálica, a cuál más satisfactoria.
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Citroën C5: dos coches en uno
Citroën C5: dos coches en uno

Las versiones básicas sólo se ofrecerán combinadas con la suspensión metálica, pero gozarán de la misma carrocería, cuya amplitud es de las mejores del segmento. De hecho, el único modelo que le supera en longitud y en distancia entre ejes es el Ford Mondeo 4 puertas. Éste mide 4,85 m y tiene una batalla de de 2,85 m, frente a 4,78 y 2,82 el C5. Pero a los demás, les supera y eso repercute con ventaja, también en la altura libre de las plazas posteriores, mejor que la de un Renault Laguna, por ejemplo. Incluso el enorme maletero, al que le roban algo de espacio las bisagras, ofrece una gran boca de carga gracias a la luneta trasera cóncava, e incorpora una rueda de repuesto de tamaño normal (225/55-17); además, el plano de carga es liso cuando se abaten los asientos posteriores, con un sistema, primero la banqueta y luego el respaldo, eso sí, ya sobrepasado. Por supuesto, la versión break 5 puertas llamada Tourer, que todavía no hemos probado, ofrece mayores posibilidades aún.

El nuevo Citroën se pone a la venta en España a finales de marzo o principios de abril. Su versión Tourer aparecerá en mayo o junio.

La que no es tan buena es la accesibilidad para los pasajeros, sobre todo al salir, debido al considerable grosor de la parte inferior de los marcos de las puertas, seguridad obliga. Tampoco nos convence la visibilidad posterior debido a la elevada altura del maletero. Y entre los detalles mejorables, el venerable sistema de mando del navegador y la llave, ambos anticuados y procedentes de gamas inferiores; o el excesivamente visible sensor del limpiaparabrisas automático, y las ventanas posteriores que no bajan del todo; e incluso los dos radios superiores del volante, que se los podrían haber ahorrado pues son puramente estéticos y dejan poco espacio a los pulgares, que pueden rozar con el núcleo central fijo, ahora con dos pulsadores de la bocina, más accesibles que el único del C4.

El nuevo Citroën se pone a la venta en España a finales de marzo o principios de abril. Su versión Tourer aparecerá en mayo o junio. Respecto a los precios, aún no se han anunciado. En Francia un C5 2.0 HDi de suspensión metálica cuesta 27.500 euros, prácticamente lo mismo que un Peugeot 407; con suspensión hidráulica, asociada a un equipamiento más rico, sube a 29.400 euros. Comparativamente con el anterior C5, un 1.6 HDi Dynamique de 25.700 euros sólo cuesta 150 euros más; y con un equipamiento básico, está disponible a partir de 23.600 euros.

En definitiva, un modelo con aspiraciones mucho más justificadas que el anterior, con gran amplitud interior, excelente comportamiento y unos cánones de belleza interior y exterior que van más allá de lo habitual.

Diseño rompedor

Las versiones básicas sólo se ofrecerán combinadas con la suspensión metálica, pero gozarán de la misma carrocería, cuya amplitud es de las mejores del segmento. De hecho, el único modelo que le supera en longitud y en distancia entre ejes es el Ford Mondeo 4 puertas. Éste mide 4,85 m y tiene una batalla de de 2,85 m, frente a 4,78 y 2,82 el C5. Pero a los demás, les supera y eso repercute con ventaja, también en la altura libre de las plazas posteriores, mejor que la de un Renault Laguna, por ejemplo. Incluso el enorme maletero, al que le roban algo de espacio las bisagras, ofrece una gran boca de carga gracias a la luneta trasera cóncava, e incorpora una rueda de repuesto de tamaño normal (225/55-17); además, el plano de carga es liso cuando se abaten los asientos posteriores, con un sistema, primero la banqueta y luego el respaldo, eso sí, ya sobrepasado. Por supuesto, la versión break 5 puertas llamada Tourer, que todavía no hemos probado, ofrece mayores posibilidades aún.

El nuevo Citroën se pone a la venta en España a finales de marzo o principios de abril. Su versión Tourer aparecerá en mayo o junio.

La que no es tan buena es la accesibilidad para los pasajeros, sobre todo al salir, debido al considerable grosor de la parte inferior de los marcos de las puertas, seguridad obliga. Tampoco nos convence la visibilidad posterior debido a la elevada altura del maletero. Y entre los detalles mejorables, el venerable sistema de mando del navegador y la llave, ambos anticuados y procedentes de gamas inferiores; o el excesivamente visible sensor del limpiaparabrisas automático, y las ventanas posteriores que no bajan del todo; e incluso los dos radios superiores del volante, que se los podrían haber ahorrado pues son puramente estéticos y dejan poco espacio a los pulgares, que pueden rozar con el núcleo central fijo, ahora con dos pulsadores de la bocina, más accesibles que el único del C4.

El nuevo Citroën se pone a la venta en España a finales de marzo o principios de abril. Su versión Tourer aparecerá en mayo o junio. Respecto a los precios, aún no se han anunciado. En Francia un C5 2.0 HDi de suspensión metálica cuesta 27.500 euros, prácticamente lo mismo que un Peugeot 407; con suspensión hidráulica, asociada a un equipamiento más rico, sube a 29.400 euros. Comparativamente con el anterior C5, un 1.6 HDi Dynamique de 25.700 euros sólo cuesta 150 euros más; y con un equipamiento básico, está disponible a partir de 23.600 euros.

En definitiva, un modelo con aspiraciones mucho más justificadas que el anterior, con gran amplitud interior, excelente comportamiento y unos cánones de belleza interior y exterior que van más allá de lo habitual.

Diseño rompedor

Las versiones básicas sólo se ofrecerán combinadas con la suspensión metálica, pero gozarán de la misma carrocería, cuya amplitud es de las mejores del segmento. De hecho, el único modelo que le supera en longitud y en distancia entre ejes es el Ford Mondeo 4 puertas. Éste mide 4,85 m y tiene una batalla de de 2,85 m, frente a 4,78 y 2,82 el C5. Pero a los demás, les supera y eso repercute con ventaja, también en la altura libre de las plazas posteriores, mejor que la de un Renault Laguna, por ejemplo. Incluso el enorme maletero, al que le roban algo de espacio las bisagras, ofrece una gran boca de carga gracias a la luneta trasera cóncava, e incorpora una rueda de repuesto de tamaño normal (225/55-17); además, el plano de carga es liso cuando se abaten los asientos posteriores, con un sistema, primero la banqueta y luego el respaldo, eso sí, ya sobrepasado. Por supuesto, la versión break 5 puertas llamada Tourer, que todavía no hemos probado, ofrece mayores posibilidades aún.

El nuevo Citroën se pone a la venta en España a finales de marzo o principios de abril. Su versión Tourer aparecerá en mayo o junio.

La que no es tan buena es la accesibilidad para los pasajeros, sobre todo al salir, debido al considerable grosor de la parte inferior de los marcos de las puertas, seguridad obliga. Tampoco nos convence la visibilidad posterior debido a la elevada altura del maletero. Y entre los detalles mejorables, el venerable sistema de mando del navegador y la llave, ambos anticuados y procedentes de gamas inferiores; o el excesivamente visible sensor del limpiaparabrisas automático, y las ventanas posteriores que no bajan del todo; e incluso los dos radios superiores del volante, que se los podrían haber ahorrado pues son puramente estéticos y dejan poco espacio a los pulgares, que pueden rozar con el núcleo central fijo, ahora con dos pulsadores de la bocina, más accesibles que el único del C4.

El nuevo Citroën se pone a la venta en España a finales de marzo o principios de abril. Su versión Tourer aparecerá en mayo o junio. Respecto a los precios, aún no se han anunciado. En Francia un C5 2.0 HDi de suspensión metálica cuesta 27.500 euros, prácticamente lo mismo que un Peugeot 407; con suspensión hidráulica, asociada a un equipamiento más rico, sube a 29.400 euros. Comparativamente con el anterior C5, un 1.6 HDi Dynamique de 25.700 euros sólo cuesta 150 euros más; y con un equipamiento básico, está disponible a partir de 23.600 euros.

En definitiva, un modelo con aspiraciones mucho más justificadas que el anterior, con gran amplitud interior, excelente comportamiento y unos cánones de belleza interior y exterior que van más allá de lo habitual.

Diseño rompedor

Las versiones básicas sólo se ofrecerán combinadas con la suspensión metálica, pero gozarán de la misma carrocería, cuya amplitud es de las mejores del segmento. De hecho, el único modelo que le supera en longitud y en distancia entre ejes es el Ford Mondeo 4 puertas. Éste mide 4,85 m y tiene una batalla de de 2,85 m, frente a 4,78 y 2,82 el C5. Pero a los demás, les supera y eso repercute con ventaja, también en la altura libre de las plazas posteriores, mejor que la de un Renault Laguna, por ejemplo. Incluso el enorme maletero, al que le roban algo de espacio las bisagras, ofrece una gran boca de carga gracias a la luneta trasera cóncava, e incorpora una rueda de repuesto de tamaño normal (225/55-17); además, el plano de carga es liso cuando se abaten los asientos posteriores, con un sistema, primero la banqueta y luego el respaldo, eso sí, ya sobrepasado. Por supuesto, la versión break 5 puertas llamada Tourer, que todavía no hemos probado, ofrece mayores posibilidades aún.

El nuevo Citroën se pone a la venta en España a finales de marzo o principios de abril. Su versión Tourer aparecerá en mayo o junio.

La que no es tan buena es la accesibilidad para los pasajeros, sobre todo al salir, debido al considerable grosor de la parte inferior de los marcos de las puertas, seguridad obliga. Tampoco nos convence la visibilidad posterior debido a la elevada altura del maletero. Y entre los detalles mejorables, el venerable sistema de mando del navegador y la llave, ambos anticuados y procedentes de gamas inferiores; o el excesivamente visible sensor del limpiaparabrisas automático, y las ventanas posteriores que no bajan del todo; e incluso los dos radios superiores del volante, que se los podrían haber ahorrado pues son puramente estéticos y dejan poco espacio a los pulgares, que pueden rozar con el núcleo central fijo, ahora con dos pulsadores de la bocina, más accesibles que el único del C4.

El nuevo Citroën se pone a la venta en España a finales de marzo o principios de abril. Su versión Tourer aparecerá en mayo o junio. Respecto a los precios, aún no se han anunciado. En Francia un C5 2.0 HDi de suspensión metálica cuesta 27.500 euros, prácticamente lo mismo que un Peugeot 407; con suspensión hidráulica, asociada a un equipamiento más rico, sube a 29.400 euros. Comparativamente con el anterior C5, un 1.6 HDi Dynamique de 25.700 euros sólo cuesta 150 euros más; y con un equipamiento básico, está disponible a partir de 23.600 euros.

En definitiva, un modelo con aspiraciones mucho más justificadas que el anterior, con gran amplitud interior, excelente comportamiento y unos cánones de belleza interior y exterior que van más allá de lo habitual.

Diseño rompedor

Las versiones básicas sólo se ofrecerán combinadas con la suspensión metálica, pero gozarán de la misma carrocería, cuya amplitud es de las mejores del segmento. De hecho, el único modelo que le supera en longitud y en distancia entre ejes es el Ford Mondeo 4 puertas. Éste mide 4,85 m y tiene una batalla de de 2,85 m, frente a 4,78 y 2,82 el C5. Pero a los demás, les supera y eso repercute con ventaja, también en la altura libre de las plazas posteriores, mejor que la de un Renault Laguna, por ejemplo. Incluso el enorme maletero, al que le roban algo de espacio las bisagras, ofrece una gran boca de carga gracias a la luneta trasera cóncava, e incorpora una rueda de repuesto de tamaño normal (225/55-17); además, el plano de carga es liso cuando se abaten los asientos posteriores, con un sistema, primero la banqueta y luego el respaldo, eso sí, ya sobrepasado. Por supuesto, la versión break 5 puertas llamada Tourer, que todavía no hemos probado, ofrece mayores posibilidades aún.

El nuevo Citroën se pone a la venta en España a finales de marzo o principios de abril. Su versión Tourer aparecerá en mayo o junio.

La que no es tan buena es la accesibilidad para los pasajeros, sobre todo al salir, debido al considerable grosor de la parte inferior de los marcos de las puertas, seguridad obliga. Tampoco nos convence la visibilidad posterior debido a la elevada altura del maletero. Y entre los detalles mejorables, el venerable sistema de mando del navegador y la llave, ambos anticuados y procedentes de gamas inferiores; o el excesivamente visible sensor del limpiaparabrisas automático, y las ventanas posteriores que no bajan del todo; e incluso los dos radios superiores del volante, que se los podrían haber ahorrado pues son puramente estéticos y dejan poco espacio a los pulgares, que pueden rozar con el núcleo central fijo, ahora con dos pulsadores de la bocina, más accesibles que el único del C4.

El nuevo Citroën se pone a la venta en España a finales de marzo o principios de abril. Su versión Tourer aparecerá en mayo o junio. Respecto a los precios, aún no se han anunciado. En Francia un C5 2.0 HDi de suspensión metálica cuesta 27.500 euros, prácticamente lo mismo que un Peugeot 407; con suspensión hidráulica, asociada a un equipamiento más rico, sube a 29.400 euros. Comparativamente con el anterior C5, un 1.6 HDi Dynamique de 25.700 euros sólo cuesta 150 euros más; y con un equipamiento básico, está disponible a partir de 23.600 euros.

En definitiva, un modelo con aspiraciones mucho más justificadas que el anterior, con gran amplitud interior, excelente comportamiento y unos cánones de belleza interior y exterior que van más allá de lo habitual.

Diseño rompedor

Las versiones básicas sólo se ofrecerán combinadas con la suspensión metálica, pero gozarán de la misma carrocería, cuya amplitud es de las mejores del segmento. De hecho, el único modelo que le supera en longitud y en distancia entre ejes es el Ford Mondeo 4 puertas. Éste mide 4,85 m y tiene una batalla de de 2,85 m, frente a 4,78 y 2,82 el C5. Pero a los demás, les supera y eso repercute con ventaja, también en la altura libre de las plazas posteriores, mejor que la de un Renault Laguna, por ejemplo. Incluso el enorme maletero, al que le roban algo de espacio las bisagras, ofrece una gran boca de carga gracias a la luneta trasera cóncava, e incorpora una rueda de repuesto de tamaño normal (225/55-17); además, el plano de carga es liso cuando se abaten los asientos posteriores, con un sistema, primero la banqueta y luego el respaldo, eso sí, ya sobrepasado. Por supuesto, la versión break 5 puertas llamada Tourer, que todavía no hemos probado, ofrece mayores posibilidades aún.

El nuevo Citroën se pone a la venta en España a finales de marzo o principios de abril. Su versión Tourer aparecerá en mayo o junio.

La que no es tan buena es la accesibilidad para los pasajeros, sobre todo al salir, debido al considerable grosor de la parte inferior de los marcos de las puertas, seguridad obliga. Tampoco nos convence la visibilidad posterior debido a la elevada altura del maletero. Y entre los detalles mejorables, el venerable sistema de mando del navegador y la llave, ambos anticuados y procedentes de gamas inferiores; o el excesivamente visible sensor del limpiaparabrisas automático, y las ventanas posteriores que no bajan del todo; e incluso los dos radios superiores del volante, que se los podrían haber ahorrado pues son puramente estéticos y dejan poco espacio a los pulgares, que pueden rozar con el núcleo central fijo, ahora con dos pulsadores de la bocina, más accesibles que el único del C4.

El nuevo Citroën se pone a la venta en España a finales de marzo o principios de abril. Su versión Tourer aparecerá en mayo o junio. Respecto a los precios, aún no se han anunciado. En Francia un C5 2.0 HDi de suspensión metálica cuesta 27.500 euros, prácticamente lo mismo que un Peugeot 407; con suspensión hidráulica, asociada a un equipamiento más rico, sube a 29.400 euros. Comparativamente con el anterior C5, un 1.6 HDi Dynamique de 25.700 euros sólo cuesta 150 euros más; y con un equipamiento básico, está disponible a partir de 23.600 euros.

En definitiva, un modelo con aspiraciones mucho más justificadas que el anterior, con gran amplitud interior, excelente comportamiento y unos cánones de belleza interior y exterior que van más allá de lo habitual.

Diseño rompedor

Las versiones básicas sólo se ofrecerán combinadas con la suspensión metálica, pero gozarán de la misma carrocería, cuya amplitud es de las mejores del segmento. De hecho, el único modelo que le supera en longitud y en distancia entre ejes es el Ford Mondeo 4 puertas. Éste mide 4,85 m y tiene una batalla de de 2,85 m, frente a 4,78 y 2,82 el C5. Pero a los demás, les supera y eso repercute con ventaja, también en la altura libre de las plazas posteriores, mejor que la de un Renault Laguna, por ejemplo. Incluso el enorme maletero, al que le roban algo de espacio las bisagras, ofrece una gran boca de carga gracias a la luneta trasera cóncava, e incorpora una rueda de repuesto de tamaño normal (225/55-17); además, el plano de carga es liso cuando se abaten los asientos posteriores, con un sistema, primero la banqueta y luego el respaldo, eso sí, ya sobrepasado. Por supuesto, la versión break 5 puertas llamada Tourer, que todavía no hemos probado, ofrece mayores posibilidades aún.

El nuevo Citroën se pone a la venta en España a finales de marzo o principios de abril. Su versión Tourer aparecerá en mayo o junio.

La que no es tan buena es la accesibilidad para los pasajeros, sobre todo al salir, debido al considerable grosor de la parte inferior de los marcos de las puertas, seguridad obliga. Tampoco nos convence la visibilidad posterior debido a la elevada altura del maletero. Y entre los detalles mejorables, el venerable sistema de mando del navegador y la llave, ambos anticuados y procedentes de gamas inferiores; o el excesivamente visible sensor del limpiaparabrisas automático, y las ventanas posteriores que no bajan del todo; e incluso los dos radios superiores del volante, que se los podrían haber ahorrado pues son puramente estéticos y dejan poco espacio a los pulgares, que pueden rozar con el núcleo central fijo, ahora con dos pulsadores de la bocina, más accesibles que el único del C4.

El nuevo Citroën se pone a la venta en España a finales de marzo o principios de abril. Su versión Tourer aparecerá en mayo o junio. Respecto a los precios, aún no se han anunciado. En Francia un C5 2.0 HDi de suspensión metálica cuesta 27.500 euros, prácticamente lo mismo que un Peugeot 407; con suspensión hidráulica, asociada a un equipamiento más rico, sube a 29.400 euros. Comparativamente con el anterior C5, un 1.6 HDi Dynamique de 25.700 euros sólo cuesta 150 euros más; y con un equipamiento básico, está disponible a partir de 23.600 euros.

En definitiva, un modelo con aspiraciones mucho más justificadas que el anterior, con gran amplitud interior, excelente comportamiento y unos cánones de belleza interior y exterior que van más allá de lo habitual.

Diseño rompedor

Las versiones básicas sólo se ofrecerán combinadas con la suspensión metálica, pero gozarán de la misma carrocería, cuya amplitud es de las mejores del segmento. De hecho, el único modelo que le supera en longitud y en distancia entre ejes es el Ford Mondeo 4 puertas. Éste mide 4,85 m y tiene una batalla de de 2,85 m, frente a 4,78 y 2,82 el C5. Pero a los demás, les supera y eso repercute con ventaja, también en la altura libre de las plazas posteriores, mejor que la de un Renault Laguna, por ejemplo. Incluso el enorme maletero, al que le roban algo de espacio las bisagras, ofrece una gran boca de carga gracias a la luneta trasera cóncava, e incorpora una rueda de repuesto de tamaño normal (225/55-17); además, el plano de carga es liso cuando se abaten los asientos posteriores, con un sistema, primero la banqueta y luego el respaldo, eso sí, ya sobrepasado. Por supuesto, la versión break 5 puertas llamada Tourer, que todavía no hemos probado, ofrece mayores posibilidades aún.

El nuevo Citroën se pone a la venta en España a finales de marzo o principios de abril. Su versión Tourer aparecerá en mayo o junio.

La que no es tan buena es la accesibilidad para los pasajeros, sobre todo al salir, debido al considerable grosor de la parte inferior de los marcos de las puertas, seguridad obliga. Tampoco nos convence la visibilidad posterior debido a la elevada altura del maletero. Y entre los detalles mejorables, el venerable sistema de mando del navegador y la llave, ambos anticuados y procedentes de gamas inferiores; o el excesivamente visible sensor del limpiaparabrisas automático, y las ventanas posteriores que no bajan del todo; e incluso los dos radios superiores del volante, que se los podrían haber ahorrado pues son puramente estéticos y dejan poco espacio a los pulgares, que pueden rozar con el núcleo central fijo, ahora con dos pulsadores de la bocina, más accesibles que el único del C4.

El nuevo Citroën se pone a la venta en España a finales de marzo o principios de abril. Su versión Tourer aparecerá en mayo o junio. Respecto a los precios, aún no se han anunciado. En Francia un C5 2.0 HDi de suspensión metálica cuesta 27.500 euros, prácticamente lo mismo que un Peugeot 407; con suspensión hidráulica, asociada a un equipamiento más rico, sube a 29.400 euros. Comparativamente con el anterior C5, un 1.6 HDi Dynamique de 25.700 euros sólo cuesta 150 euros más; y con un equipamiento básico, está disponible a partir de 23.600 euros.

En definitiva, un modelo con aspiraciones mucho más justificadas que el anterior, con gran amplitud interior, excelente comportamiento y unos cánones de belleza interior y exterior que van más allá de lo habitual.

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