Citroën C3 1.4i SX Plus CAS

Una nueva oleada de pequeños "ciudadanos" apuesta por los cambios automáticos; entre ellos, el C3. Son prácticos para moverse por el tráfico urbano, pero también responden en carretera. Así, el modelo de Citroën incorpora una caja automática con posibilidad de funcionamiento manual. Su manejo es sencillo y sus prestaciones tampoco quedan tan mermadas frente a las versiones de transmisión manual.
-
Citroën C3 1.4i SX Plus CAS

En la versión SX, podemos montar cambio automático. Su configuración -estilo monovolumen, con multitud de huecos y guanteras- le aportan cierto atractivo, pero es un modelo mucho menos agraciado que el C3: suspensiones muy blandas, equipamiento justo, presentación pobre… Uno de los pocos consuelos del modelo coreano es su ajustado precio.

El Fiesta hace valer su aplomo en carretera y su mayor estabilidad frente al C3. El modelo de Ford también dispone de un cambio automático (esta vez con embrague pilotado) mucho más barato que el de Citroën, pero su funcionamiento también resulta más complejo y más brusco. El Fiesta también aventaja a su rival gracias a una mayor dotación de seguridad, con ABS de serie.

La baza de la estética es claramente para el C3; sin embargo, el Fiesta tiene más espacio útil (concretamente en las plazas traseras). Hay dos mil euros de diferencia entre ambos: el Fiesta es más barato, pero no monta aire acondicionado (930 euros) o radio con CD (330 euros), por lo que la diferencia al final no es tanta.

Todos los Mazda 2 pueden incorporar cambio automático a partir de 500 euros. Construido a partir de la plataforma del Fiesta, posee cinco centímetros más de longitud que el C3. Sin embargo, el pequeño de Citroën le aventaja en maletero (305 litros frente a 268).

Con esta motorización y acabado, el Mazda 2 cuesta casi dos mil euros menos que su rival (si sumamos el cambio automático, la diferencia se reduce a unos mil quinientos) y ofrece ABS de serie, aunque el climatizador hay que pagarlo aparte (955 euros).

Es la única versión del nuevo Micra en la que se puede montar cambio automático (una opción que cuesta mil euros). Nissan también ha hecho un esfuerzo de diseño y este utilitario es uno de los pocos del segmento que puede plantar cara a la estética vanguardista del C3.

El habitáculo es más reducido y su utilización queda más limitada a cuatro personas. Eso sí, quien se decante por el lujo interior, preferirá el Micra: en esta versión se incluye ABS, ordenador de viaje y radio con CD y mandos al volante, entre otros. Además, su equipamiento recoge opciones que en el C3 ni siquiera existen.
Con 75 CV, el C3 1.4 ofrece unas prestaciones inferiores al Micra.

El Clio también ofrece su versión con embrague pilotado -como hemos visto en el Fiesta-, aunque asociado a un motor de menos cilindrada, un 1.2. La habitabilidad es el punto débil más importante del modelo de Renault frente al C3 (éste cuenta con cuatro centímetros más de largo, tres de ancho y diez de alto). Además, su diseño se ha quedado anticuado frente al de su rival.

La Quickshift 5 que equipa el Clio (la caja automática de cinco relaciones) permite un uso manual y otro automático. Aunque de manejo más difícil que la del C3, nos ha resultado mucho más suave y progresiva.

Comparte motorización con el Skoda Fabia y el VW Polo: se trata de un propulsor de 1,4 litros de cilindrada que desarrolla una potencia de 75 CV a 5.000 vueltas. Montarle caja automática cuesta 1.260 euros.

Una vez más, el C3 consigue un maletero mucho más espacioso (305 litros frente a 267) con una longitud mucho menor (el modelo de Seat tiene 14 cm más de largo). En cuanto a la estética, el C3 puede presumir de un diseño más original que el Ibiza, pero el interior de éste está mejor resuelto: materiales de mejor calidad, posición de conducción más ergonómica… Una vez dentro, tendríamos que recurrir al metro para saber cuál es el más espacioso, ya que practicamente el espacio utilizable es similar (eso sí, la distancia para las piernas en las plazas traseras es mayor en el Seat).

El Ibiza -como ocurre con casi todos los rivales de esta prueba- tiene mejor comportamiento dinámico que el C3, gracias a una dirección más precisa, una amortiguación un poco más dura y un bastidor más neutro.

En la versión SX, podemos montar cambio automático. Su configuración -estilo monovolumen, con multitud de huecos y guanteras- le aportan cierto atractivo, pero es un modelo mucho menos agraciado que el C3: suspensiones muy blandas, equipamiento justo, presentación pobre… Uno de los pocos consuelos del modelo coreano es su ajustado precio.

El Fiesta hace valer su aplomo en carretera y su mayor estabilidad frente al C3. El modelo de Ford también dispone de un cambio automático (esta vez con embrague pilotado) mucho más barato que el de Citroën, pero su funcionamiento también resulta más complejo y más brusco. El Fiesta también aventaja a su rival gracias a una mayor dotación de seguridad, con ABS de serie.

La baza de la estética es claramente para el C3; sin embargo, el Fiesta tiene más espacio útil (concretamente en las plazas traseras). Hay dos mil euros de diferencia entre ambos: el Fiesta es más barato, pero no monta aire acondicionado (930 euros) o radio con CD (330 euros), por lo que la diferencia al final no es tanta.

Todos los Mazda 2 pueden incorporar cambio automático a partir de 500 euros. Construido a partir de la plataforma del Fiesta, posee cinco centímetros más de longitud que el C3. Sin embargo, el pequeño de Citroën le aventaja en maletero (305 litros frente a 268).

Con esta motorización y acabado, el Mazda 2 cuesta casi dos mil euros menos que su rival (si sumamos el cambio automático, la diferencia se reduce a unos mil quinientos) y ofrece ABS de serie, aunque el climatizador hay que pagarlo aparte (955 euros).

Es la única versión del nuevo Micra en la que se puede montar cambio automático (una opción que cuesta mil euros). Nissan también ha hecho un esfuerzo de diseño y este utilitario es uno de los pocos del segmento que puede plantar cara a la estética vanguardista del C3.

El habitáculo es más reducido y su utilización queda más limitada a cuatro personas. Eso sí, quien se decante por el lujo interior, preferirá el Micra: en esta versión se incluye ABS, ordenador de viaje y radio con CD y mandos al volante, entre otros. Además, su equipamiento recoge opciones que en el C3 ni siquiera existen.
Con 75 CV, el C3 1.4 ofrece unas prestaciones inferiores al Micra.

El Clio también ofrece su versión con embrague pilotado -como hemos visto en el Fiesta-, aunque asociado a un motor de menos cilindrada, un 1.2. La habitabilidad es el punto débil más importante del modelo de Renault frente al C3 (éste cuenta con cuatro centímetros más de largo, tres de ancho y diez de alto). Además, su diseño se ha quedado anticuado frente al de su rival.

La Quickshift 5 que equipa el Clio (la caja automática de cinco relaciones) permite un uso manual y otro automático. Aunque de manejo más difícil que la del C3, nos ha resultado mucho más suave y progresiva.

Comparte motorización con el Skoda Fabia y el VW Polo: se trata de un propulsor de 1,4 litros de cilindrada que desarrolla una potencia de 75 CV a 5.000 vueltas. Montarle caja automática cuesta 1.260 euros.

Una vez más, el C3 consigue un maletero mucho más espacioso (305 litros frente a 267) con una longitud mucho menor (el modelo de Seat tiene 14 cm más de largo). En cuanto a la estética, el C3 puede presumir de un diseño más original que el Ibiza, pero el interior de éste está mejor resuelto: materiales de mejor calidad, posición de conducción más ergonómica… Una vez dentro, tendríamos que recurrir al metro para saber cuál es el más espacioso, ya que practicamente el espacio utilizable es similar (eso sí, la distancia para las piernas en las plazas traseras es mayor en el Seat).

El Ibiza -como ocurre con casi todos los rivales de esta prueba- tiene mejor comportamiento dinámico que el C3, gracias a una dirección más precisa, una amortiguación un poco más dura y un bastidor más neutro.

En la versión SX, podemos montar cambio automático. Su configuración -estilo monovolumen, con multitud de huecos y guanteras- le aportan cierto atractivo, pero es un modelo mucho menos agraciado que el C3: suspensiones muy blandas, equipamiento justo, presentación pobre… Uno de los pocos consuelos del modelo coreano es su ajustado precio.

El Fiesta hace valer su aplomo en carretera y su mayor estabilidad frente al C3. El modelo de Ford también dispone de un cambio automático (esta vez con embrague pilotado) mucho más barato que el de Citroën, pero su funcionamiento también resulta más complejo y más brusco. El Fiesta también aventaja a su rival gracias a una mayor dotación de seguridad, con ABS de serie.

La baza de la estética es claramente para el C3; sin embargo, el Fiesta tiene más espacio útil (concretamente en las plazas traseras). Hay dos mil euros de diferencia entre ambos: el Fiesta es más barato, pero no monta aire acondicionado (930 euros) o radio con CD (330 euros), por lo que la diferencia al final no es tanta.

Todos los Mazda 2 pueden incorporar cambio automático a partir de 500 euros. Construido a partir de la plataforma del Fiesta, posee cinco centímetros más de longitud que el C3. Sin embargo, el pequeño de Citroën le aventaja en maletero (305 litros frente a 268).

Con esta motorización y acabado, el Mazda 2 cuesta casi dos mil euros menos que su rival (si sumamos el cambio automático, la diferencia se reduce a unos mil quinientos) y ofrece ABS de serie, aunque el climatizador hay que pagarlo aparte (955 euros).

Es la única versión del nuevo Micra en la que se puede montar cambio automático (una opción que cuesta mil euros). Nissan también ha hecho un esfuerzo de diseño y este utilitario es uno de los pocos del segmento que puede plantar cara a la estética vanguardista del C3.

El habitáculo es más reducido y su utilización queda más limitada a cuatro personas. Eso sí, quien se decante por el lujo interior, preferirá el Micra: en esta versión se incluye ABS, ordenador de viaje y radio con CD y mandos al volante, entre otros. Además, su equipamiento recoge opciones que en el C3 ni siquiera existen.
Con 75 CV, el C3 1.4 ofrece unas prestaciones inferiores al Micra.

El Clio también ofrece su versión con embrague pilotado -como hemos visto en el Fiesta-, aunque asociado a un motor de menos cilindrada, un 1.2. La habitabilidad es el punto débil más importante del modelo de Renault frente al C3 (éste cuenta con cuatro centímetros más de largo, tres de ancho y diez de alto). Además, su diseño se ha quedado anticuado frente al de su rival.

La Quickshift 5 que equipa el Clio (la caja automática de cinco relaciones) permite un uso manual y otro automático. Aunque de manejo más difícil que la del C3, nos ha resultado mucho más suave y progresiva.

Comparte motorización con el Skoda Fabia y el VW Polo: se trata de un propulsor de 1,4 litros de cilindrada que desarrolla una potencia de 75 CV a 5.000 vueltas. Montarle caja automática cuesta 1.260 euros.

Una vez más, el C3 consigue un maletero mucho más espacioso (305 litros frente a 267) con una longitud mucho menor (el modelo de Seat tiene 14 cm más de largo). En cuanto a la estética, el C3 puede presumir de un diseño más original que el Ibiza, pero el interior de éste está mejor resuelto: materiales de mejor calidad, posición de conducción más ergonómica… Una vez dentro, tendríamos que recurrir al metro para saber cuál es el más espacioso, ya que practicamente el espacio utilizable es similar (eso sí, la distancia para las piernas en las plazas traseras es mayor en el Seat).

El Ibiza -como ocurre con casi todos los rivales de esta prueba- tiene mejor comportamiento dinámico que el C3, gracias a una dirección más precisa, una amortiguación un poco más dura y un bastidor más neutro.

En la versión SX, podemos montar cambio automático. Su configuración -estilo monovolumen, con multitud de huecos y guanteras- le aportan cierto atractivo, pero es un modelo mucho menos agraciado que el C3: suspensiones muy blandas, equipamiento justo, presentación pobre… Uno de los pocos consuelos del modelo coreano es su ajustado precio.

El Fiesta hace valer su aplomo en carretera y su mayor estabilidad frente al C3. El modelo de Ford también dispone de un cambio automático (esta vez con embrague pilotado) mucho más barato que el de Citroën, pero su funcionamiento también resulta más complejo y más brusco. El Fiesta también aventaja a su rival gracias a una mayor dotación de seguridad, con ABS de serie.

La baza de la estética es claramente para el C3; sin embargo, el Fiesta tiene más espacio útil (concretamente en las plazas traseras). Hay dos mil euros de diferencia entre ambos: el Fiesta es más barato, pero no monta aire acondicionado (930 euros) o radio con CD (330 euros), por lo que la diferencia al final no es tanta.

Todos los Mazda 2 pueden incorporar cambio automático a partir de 500 euros. Construido a partir de la plataforma del Fiesta, posee cinco centímetros más de longitud que el C3. Sin embargo, el pequeño de Citroën le aventaja en maletero (305 litros frente a 268).

Con esta motorización y acabado, el Mazda 2 cuesta casi dos mil euros menos que su rival (si sumamos el cambio automático, la diferencia se reduce a unos mil quinientos) y ofrece ABS de serie, aunque el climatizador hay que pagarlo aparte (955 euros).

Es la única versión del nuevo Micra en la que se puede montar cambio automático (una opción que cuesta mil euros). Nissan también ha hecho un esfuerzo de diseño y este utilitario es uno de los pocos del segmento que puede plantar cara a la estética vanguardista del C3.

El habitáculo es más reducido y su utilización queda más limitada a cuatro personas. Eso sí, quien se decante por el lujo interior, preferirá el Micra: en esta versión se incluye ABS, ordenador de viaje y radio con CD y mandos al volante, entre otros. Además, su equipamiento recoge opciones que en el C3 ni siquiera existen.
Con 75 CV, el C3 1.4 ofrece unas prestaciones inferiores al Micra.

El Clio también ofrece su versión con embrague pilotado -como hemos visto en el Fiesta-, aunque asociado a un motor de menos cilindrada, un 1.2. La habitabilidad es el punto débil más importante del modelo de Renault frente al C3 (éste cuenta con cuatro centímetros más de largo, tres de ancho y diez de alto). Además, su diseño se ha quedado anticuado frente al de su rival.

La Quickshift 5 que equipa el Clio (la caja automática de cinco relaciones) permite un uso manual y otro automático. Aunque de manejo más difícil que la del C3, nos ha resultado mucho más suave y progresiva.

Comparte motorización con el Skoda Fabia y el VW Polo: se trata de un propulsor de 1,4 litros de cilindrada que desarrolla una potencia de 75 CV a 5.000 vueltas. Montarle caja automática cuesta 1.260 euros.

Una vez más, el C3 consigue un maletero mucho más espacioso (305 litros frente a 267) con una longitud mucho menor (el modelo de Seat tiene 14 cm más de largo). En cuanto a la estética, el C3 puede presumir de un diseño más original que el Ibiza, pero el interior de éste está mejor resuelto: materiales de mejor calidad, posición de conducción más ergonómica… Una vez dentro, tendríamos que recurrir al metro para saber cuál es el más espacioso, ya que practicamente el espacio utilizable es similar (eso sí, la distancia para las piernas en las plazas traseras es mayor en el Seat).

El Ibiza -como ocurre con casi todos los rivales de esta prueba- tiene mejor comportamiento dinámico que el C3, gracias a una dirección más precisa, una amortiguación un poco más dura y un bastidor más neutro.

En la versión SX, podemos montar cambio automático. Su configuración -estilo monovolumen, con multitud de huecos y guanteras- le aportan cierto atractivo, pero es un modelo mucho menos agraciado que el C3: suspensiones muy blandas, equipamiento justo, presentación pobre… Uno de los pocos consuelos del modelo coreano es su ajustado precio.

El Fiesta hace valer su aplomo en carretera y su mayor estabilidad frente al C3. El modelo de Ford también dispone de un cambio automático (esta vez con embrague pilotado) mucho más barato que el de Citroën, pero su funcionamiento también resulta más complejo y más brusco. El Fiesta también aventaja a su rival gracias a una mayor dotación de seguridad, con ABS de serie.

La baza de la estética es claramente para el C3; sin embargo, el Fiesta tiene más espacio útil (concretamente en las plazas traseras). Hay dos mil euros de diferencia entre ambos: el Fiesta es más barato, pero no monta aire acondicionado (930 euros) o radio con CD (330 euros), por lo que la diferencia al final no es tanta.

Todos los Mazda 2 pueden incorporar cambio automático a partir de 500 euros. Construido a partir de la plataforma del Fiesta, posee cinco centímetros más de longitud que el C3. Sin embargo, el pequeño de Citroën le aventaja en maletero (305 litros frente a 268).

Con esta motorización y acabado, el Mazda 2 cuesta casi dos mil euros menos que su rival (si sumamos el cambio automático, la diferencia se reduce a unos mil quinientos) y ofrece ABS de serie, aunque el climatizador hay que pagarlo aparte (955 euros).

Es la única versión del nuevo Micra en la que se puede montar cambio automático (una opción que cuesta mil euros). Nissan también ha hecho un esfuerzo de diseño y este utilitario es uno de los pocos del segmento que puede plantar cara a la estética vanguardista del C3.

El habitáculo es más reducido y su utilización queda más limitada a cuatro personas. Eso sí, quien se decante por el lujo interior, preferirá el Micra: en esta versión se incluye ABS, ordenador de viaje y radio con CD y mandos al volante, entre otros. Además, su equipamiento recoge opciones que en el C3 ni siquiera existen.
Con 75 CV, el C3 1.4 ofrece unas prestaciones inferiores al Micra.

El Clio también ofrece su versión con embrague pilotado -como hemos visto en el Fiesta-, aunque asociado a un motor de menos cilindrada, un 1.2. La habitabilidad es el punto débil más importante del modelo de Renault frente al C3 (éste cuenta con cuatro centímetros más de largo, tres de ancho y diez de alto). Además, su diseño se ha quedado anticuado frente al de su rival.

La Quickshift 5 que equipa el Clio (la caja automática de cinco relaciones) permite un uso manual y otro automático. Aunque de manejo más difícil que la del C3, nos ha resultado mucho más suave y progresiva.

Comparte motorización con el Skoda Fabia y el VW Polo: se trata de un propulsor de 1,4 litros de cilindrada que desarrolla una potencia de 75 CV a 5.000 vueltas. Montarle caja automática cuesta 1.260 euros.

Una vez más, el C3 consigue un maletero mucho más espacioso (305 litros frente a 267) con una longitud mucho menor (el modelo de Seat tiene 14 cm más de largo). En cuanto a la estética, el C3 puede presumir de un diseño más original que el Ibiza, pero el interior de éste está mejor resuelto: materiales de mejor calidad, posición de conducción más ergonómica… Una vez dentro, tendríamos que recurrir al metro para saber cuál es el más espacioso, ya que practicamente el espacio utilizable es similar (eso sí, la distancia para las piernas en las plazas traseras es mayor en el Seat).

El Ibiza -como ocurre con casi todos los rivales de esta prueba- tiene mejor comportamiento dinámico que el C3, gracias a una dirección más precisa, una amortiguación un poco más dura y un bastidor más neutro.

En la versión SX, podemos montar cambio automático. Su configuración -estilo monovolumen, con multitud de huecos y guanteras- le aportan cierto atractivo, pero es un modelo mucho menos agraciado que el C3: suspensiones muy blandas, equipamiento justo, presentación pobre… Uno de los pocos consuelos del modelo coreano es su ajustado precio.

El Fiesta hace valer su aplomo en carretera y su mayor estabilidad frente al C3. El modelo de Ford también dispone de un cambio automático (esta vez con embrague pilotado) mucho más barato que el de Citroën, pero su funcionamiento también resulta más complejo y más brusco. El Fiesta también aventaja a su rival gracias a una mayor dotación de seguridad, con ABS de serie.

La baza de la estética es claramente para el C3; sin embargo, el Fiesta tiene más espacio útil (concretamente en las plazas traseras). Hay dos mil euros de diferencia entre ambos: el Fiesta es más barato, pero no monta aire acondicionado (930 euros) o radio con CD (330 euros), por lo que la diferencia al final no es tanta.

Todos los Mazda 2 pueden incorporar cambio automático a partir de 500 euros. Construido a partir de la plataforma del Fiesta, posee cinco centímetros más de longitud que el C3. Sin embargo, el pequeño de Citroën le aventaja en maletero (305 litros frente a 268).

Con esta motorización y acabado, el Mazda 2 cuesta casi dos mil euros menos que su rival (si sumamos el cambio automático, la diferencia se reduce a unos mil quinientos) y ofrece ABS de serie, aunque el climatizador hay que pagarlo aparte (955 euros).

Es la única versión del nuevo Micra en la que se puede montar cambio automático (una opción que cuesta mil euros). Nissan también ha hecho un esfuerzo de diseño y este utilitario es uno de los pocos del segmento que puede plantar cara a la estética vanguardista del C3.

El habitáculo es más reducido y su utilización queda más limitada a cuatro personas. Eso sí, quien se decante por el lujo interior, preferirá el Micra: en esta versión se incluye ABS, ordenador de viaje y radio con CD y mandos al volante, entre otros. Además, su equipamiento recoge opciones que en el C3 ni siquiera existen.
Con 75 CV, el C3 1.4 ofrece unas prestaciones inferiores al Micra.

El Clio también ofrece su versión con embrague pilotado -como hemos visto en el Fiesta-, aunque asociado a un motor de menos cilindrada, un 1.2. La habitabilidad es el punto débil más importante del modelo de Renault frente al C3 (éste cuenta con cuatro centímetros más de largo, tres de ancho y diez de alto). Además, su diseño se ha quedado anticuado frente al de su rival.

La Quickshift 5 que equipa el Clio (la caja automática de cinco relaciones) permite un uso manual y otro automático. Aunque de manejo más difícil que la del C3, nos ha resultado mucho más suave y progresiva.

Comparte motorización con el Skoda Fabia y el VW Polo: se trata de un propulsor de 1,4 litros de cilindrada que desarrolla una potencia de 75 CV a 5.000 vueltas. Montarle caja automática cuesta 1.260 euros.

Una vez más, el C3 consigue un maletero mucho más espacioso (305 litros frente a 267) con una longitud mucho menor (el modelo de Seat tiene 14 cm más de largo). En cuanto a la estética, el C3 puede presumir de un diseño más original que el Ibiza, pero el interior de éste está mejor resuelto: materiales de mejor calidad, posición de conducción más ergonómica… Una vez dentro, tendríamos que recurrir al metro para saber cuál es el más espacioso, ya que practicamente el espacio utilizable es similar (eso sí, la distancia para las piernas en las plazas traseras es mayor en el Seat).

El Ibiza -como ocurre con casi todos los rivales de esta prueba- tiene mejor comportamiento dinámico que el C3, gracias a una dirección más precisa, una amortiguación un poco más dura y un bastidor más neutro.

Galería relacionada

Citroën C3 1.4i SX Plus CAS

Te recomendamos

No hay mejor manera de conocer un producto que poder probarlo a fondo. Bridgestone y ...

El retrato más personal que encontrarás de mítico piloto Ayrton Senna, con hasta 25 h...

SEAT, Autopista y el Máster en Styling y Diseño de la Universidad Politécnica de Vale...

Range Rover sorprendió a todos con la llegada de su último SUV. El Range Rover Velar ...

Hablar del MINI Countryman Híbrido Enchufable es hablar de un SUV camaleónico, que aú...

Uno de los motivos principales a la hora de comprar un coche de segunda mano es el pr...