Citroën C3

Si el Citroën Saxo era como el comparsa de los Ibiza, 206 y Clio, el nuevo Citroën C3 tiene argumentos de los que éstos carecen y puede colocarse en el trío de cabeza de las ventas.
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Citroën C3
Citroën C3

Más grande que el Saxo, con una personalidad propia y las ventajas de estrenar una plataforma moderna, el Citroën C3 basa su atractivo en la arquitectura interior de habitáculo y maletero, en un chasis puesto a punto para satisfacer a la mayoría de los conductores y en un equipamiento al que no alcanzan sus rivales. ¿Y las prestaciones y el placer de conducir? Pues menos destacables, más grises. Es evidente que si se busca un habitáculo alto, la superfice frontal de la carrocería (2 metros cuadrados) penalizará la aerodinámica; y si se incorpora un equipamiento generoso, el peso subirá. Pese a que el nuevo motor HDi 1.4 es un prodigio de ligereza, el C3 está en los 1.000 kilos. Los 700 kilos de un AX 1.4 son prehistoria, aunque ambos coches nada tienen que ver ni por tamaño ni por pretensiones.

Con el C3 Citroën quiere diferenciarse de Peugeot y al mismo tiempo se distancia de los otros fabricantes. Su original carrocería no es un prodigio de aerodinámica (el Cx está en torno a 0,34), pero su elevado techo en arco sí es relevante desde el punto de vista del diseño, ya que en el interior la sensación de espacio es muy desahogada y la posición de los ocupantes es más elevada que en sus competidores, primando, además de la accesibilidad, eso que para muchos es positivo y que se bautizó como postura dominante, una vez garantizada una cota de altura suficiente para todas las estaturas.

La sensación de espaciosidad interior también se manifiesta con una base del parabrisas bastante adelantada, aunque en contrapartida el montante delantero izquierdo materializa toda su solidez ante nuestra visión en las curvas a izquierdas más cerradas. En anchura, sin embargo, está en la línea: atrás tiene algo más que un 206 y menos que un Clio. Respecto al nuevo Fiesta, el C3 es más ancho atrás, pero tiene menos longitud habitable, menos espacio para las piernas de los pasajeros posteriores. A cambio el nuevo Citroën será el preferido de la categoría entre las familias más jóvenes porque tiene el maletero más amplio sin renunciar a la rueda de repuesto estándar. Incorpora también un organizador, que lo divide en dos alturas y dos mitades para hacerlo más práctico al colocar los bultos; y también para cargar los más pesados, pues si bien el umbral de carga queda nada menos que a 75 cm del suelo, si no se tiene desplegado el organizador hay que bajarlos a continuación otros 30: una de cal y otra de arena para las espaldas más delicadas.

Más grande que el Saxo, con una personalidad propia y las ventajas de estrenar una plataforma moderna, el Citroën C3 basa su atractivo en la arquitectura interior de habitáculo y maletero, en un chasis puesto a punto para satisfacer a la mayoría de los conductores y en un equipamiento al que no alcanzan sus rivales. ¿Y las prestaciones y el placer de conducir? Pues menos destacables, más grises. Es evidente que si se busca un habitáculo alto, la superfice frontal de la carrocería (2 metros cuadrados) penalizará la aerodinámica; y si se incorpora un equipamiento generoso, el peso subirá. Pese a que el nuevo motor HDi 1.4 es un prodigio de ligereza, el C3 está en los 1.000 kilos. Los 700 kilos de un AX 1.4 son prehistoria, aunque ambos coches nada tienen que ver ni por tamaño ni por pretensiones.

Con el C3 Citroën quiere diferenciarse de Peugeot y al mismo tiempo se distancia de los otros fabricantes. Su original carrocería no es un prodigio de aerodinámica (el Cx está en torno a 0,34), pero su elevado techo en arco sí es relevante desde el punto de vista del diseño, ya que en el interior la sensación de espacio es muy desahogada y la posición de los ocupantes es más elevada que en sus competidores, primando, además de la accesibilidad, eso que para muchos es positivo y que se bautizó como postura dominante, una vez garantizada una cota de altura suficiente para todas las estaturas.

La sensación de espaciosidad interior también se manifiesta con una base del parabrisas bastante adelantada, aunque en contrapartida el montante delantero izquierdo materializa toda su solidez ante nuestra visión en las curvas a izquierdas más cerradas. En anchura, sin embargo, está en la línea: atrás tiene algo más que un 206 y menos que un Clio. Respecto al nuevo Fiesta, el C3 es más ancho atrás, pero tiene menos longitud habitable, menos espacio para las piernas de los pasajeros posteriores. A cambio el nuevo Citroën será el preferido de la categoría entre las familias más jóvenes porque tiene el maletero más amplio sin renunciar a la rueda de repuesto estándar. Incorpora también un organizador, que lo divide en dos alturas y dos mitades para hacerlo más práctico al colocar los bultos; y también para cargar los más pesados, pues si bien el umbral de carga queda nada menos que a 75 cm del suelo, si no se tiene desplegado el organizador hay que bajarlos a continuación otros 30: una de cal y otra de arena para las espaldas más delicadas.

Más grande que el Saxo, con una personalidad propia y las ventajas de estrenar una plataforma moderna, el Citroën C3 basa su atractivo en la arquitectura interior de habitáculo y maletero, en un chasis puesto a punto para satisfacer a la mayoría de los conductores y en un equipamiento al que no alcanzan sus rivales. ¿Y las prestaciones y el placer de conducir? Pues menos destacables, más grises. Es evidente que si se busca un habitáculo alto, la superfice frontal de la carrocería (2 metros cuadrados) penalizará la aerodinámica; y si se incorpora un equipamiento generoso, el peso subirá. Pese a que el nuevo motor HDi 1.4 es un prodigio de ligereza, el C3 está en los 1.000 kilos. Los 700 kilos de un AX 1.4 son prehistoria, aunque ambos coches nada tienen que ver ni por tamaño ni por pretensiones.

Con el C3 Citroën quiere diferenciarse de Peugeot y al mismo tiempo se distancia de los otros fabricantes. Su original carrocería no es un prodigio de aerodinámica (el Cx está en torno a 0,34), pero su elevado techo en arco sí es relevante desde el punto de vista del diseño, ya que en el interior la sensación de espacio es muy desahogada y la posición de los ocupantes es más elevada que en sus competidores, primando, además de la accesibilidad, eso que para muchos es positivo y que se bautizó como postura dominante, una vez garantizada una cota de altura suficiente para todas las estaturas.

La sensación de espaciosidad interior también se manifiesta con una base del parabrisas bastante adelantada, aunque en contrapartida el montante delantero izquierdo materializa toda su solidez ante nuestra visión en las curvas a izquierdas más cerradas. En anchura, sin embargo, está en la línea: atrás tiene algo más que un 206 y menos que un Clio. Respecto al nuevo Fiesta, el C3 es más ancho atrás, pero tiene menos longitud habitable, menos espacio para las piernas de los pasajeros posteriores. A cambio el nuevo Citroën será el preferido de la categoría entre las familias más jóvenes porque tiene el maletero más amplio sin renunciar a la rueda de repuesto estándar. Incorpora también un organizador, que lo divide en dos alturas y dos mitades para hacerlo más práctico al colocar los bultos; y también para cargar los más pesados, pues si bien el umbral de carga queda nada menos que a 75 cm del suelo, si no se tiene desplegado el organizador hay que bajarlos a continuación otros 30: una de cal y otra de arena para las espaldas más delicadas.

Más grande que el Saxo, con una personalidad propia y las ventajas de estrenar una plataforma moderna, el Citroën C3 basa su atractivo en la arquitectura interior de habitáculo y maletero, en un chasis puesto a punto para satisfacer a la mayoría de los conductores y en un equipamiento al que no alcanzan sus rivales. ¿Y las prestaciones y el placer de conducir? Pues menos destacables, más grises. Es evidente que si se busca un habitáculo alto, la superfice frontal de la carrocería (2 metros cuadrados) penalizará la aerodinámica; y si se incorpora un equipamiento generoso, el peso subirá. Pese a que el nuevo motor HDi 1.4 es un prodigio de ligereza, el C3 está en los 1.000 kilos. Los 700 kilos de un AX 1.4 son prehistoria, aunque ambos coches nada tienen que ver ni por tamaño ni por pretensiones.

Con el C3 Citroën quiere diferenciarse de Peugeot y al mismo tiempo se distancia de los otros fabricantes. Su original carrocería no es un prodigio de aerodinámica (el Cx está en torno a 0,34), pero su elevado techo en arco sí es relevante desde el punto de vista del diseño, ya que en el interior la sensación de espacio es muy desahogada y la posición de los ocupantes es más elevada que en sus competidores, primando, además de la accesibilidad, eso que para muchos es positivo y que se bautizó como postura dominante, una vez garantizada una cota de altura suficiente para todas las estaturas.

La sensación de espaciosidad interior también se manifiesta con una base del parabrisas bastante adelantada, aunque en contrapartida el montante delantero izquierdo materializa toda su solidez ante nuestra visión en las curvas a izquierdas más cerradas. En anchura, sin embargo, está en la línea: atrás tiene algo más que un 206 y menos que un Clio. Respecto al nuevo Fiesta, el C3 es más ancho atrás, pero tiene menos longitud habitable, menos espacio para las piernas de los pasajeros posteriores. A cambio el nuevo Citroën será el preferido de la categoría entre las familias más jóvenes porque tiene el maletero más amplio sin renunciar a la rueda de repuesto estándar. Incorpora también un organizador, que lo divide en dos alturas y dos mitades para hacerlo más práctico al colocar los bultos; y también para cargar los más pesados, pues si bien el umbral de carga queda nada menos que a 75 cm del suelo, si no se tiene desplegado el organizador hay que bajarlos a continuación otros 30: una de cal y otra de arena para las espaldas más delicadas.

Más grande que el Saxo, con una personalidad propia y las ventajas de estrenar una plataforma moderna, el Citroën C3 basa su atractivo en la arquitectura interior de habitáculo y maletero, en un chasis puesto a punto para satisfacer a la mayoría de los conductores y en un equipamiento al que no alcanzan sus rivales. ¿Y las prestaciones y el placer de conducir? Pues menos destacables, más grises. Es evidente que si se busca un habitáculo alto, la superfice frontal de la carrocería (2 metros cuadrados) penalizará la aerodinámica; y si se incorpora un equipamiento generoso, el peso subirá. Pese a que el nuevo motor HDi 1.4 es un prodigio de ligereza, el C3 está en los 1.000 kilos. Los 700 kilos de un AX 1.4 son prehistoria, aunque ambos coches nada tienen que ver ni por tamaño ni por pretensiones.

Con el C3 Citroën quiere diferenciarse de Peugeot y al mismo tiempo se distancia de los otros fabricantes. Su original carrocería no es un prodigio de aerodinámica (el Cx está en torno a 0,34), pero su elevado techo en arco sí es relevante desde el punto de vista del diseño, ya que en el interior la sensación de espacio es muy desahogada y la posición de los ocupantes es más elevada que en sus competidores, primando, además de la accesibilidad, eso que para muchos es positivo y que se bautizó como postura dominante, una vez garantizada una cota de altura suficiente para todas las estaturas.

La sensación de espaciosidad interior también se manifiesta con una base del parabrisas bastante adelantada, aunque en contrapartida el montante delantero izquierdo materializa toda su solidez ante nuestra visión en las curvas a izquierdas más cerradas. En anchura, sin embargo, está en la línea: atrás tiene algo más que un 206 y menos que un Clio. Respecto al nuevo Fiesta, el C3 es más ancho atrás, pero tiene menos longitud habitable, menos espacio para las piernas de los pasajeros posteriores. A cambio el nuevo Citroën será el preferido de la categoría entre las familias más jóvenes porque tiene el maletero más amplio sin renunciar a la rueda de repuesto estándar. Incorpora también un organizador, que lo divide en dos alturas y dos mitades para hacerlo más práctico al colocar los bultos; y también para cargar los más pesados, pues si bien el umbral de carga queda nada menos que a 75 cm del suelo, si no se tiene desplegado el organizador hay que bajarlos a continuación otros 30: una de cal y otra de arena para las espaldas más delicadas.

Más grande que el Saxo, con una personalidad propia y las ventajas de estrenar una plataforma moderna, el Citroën C3 basa su atractivo en la arquitectura interior de habitáculo y maletero, en un chasis puesto a punto para satisfacer a la mayoría de los conductores y en un equipamiento al que no alcanzan sus rivales. ¿Y las prestaciones y el placer de conducir? Pues menos destacables, más grises. Es evidente que si se busca un habitáculo alto, la superfice frontal de la carrocería (2 metros cuadrados) penalizará la aerodinámica; y si se incorpora un equipamiento generoso, el peso subirá. Pese a que el nuevo motor HDi 1.4 es un prodigio de ligereza, el C3 está en los 1.000 kilos. Los 700 kilos de un AX 1.4 son prehistoria, aunque ambos coches nada tienen que ver ni por tamaño ni por pretensiones.

Con el C3 Citroën quiere diferenciarse de Peugeot y al mismo tiempo se distancia de los otros fabricantes. Su original carrocería no es un prodigio de aerodinámica (el Cx está en torno a 0,34), pero su elevado techo en arco sí es relevante desde el punto de vista del diseño, ya que en el interior la sensación de espacio es muy desahogada y la posición de los ocupantes es más elevada que en sus competidores, primando, además de la accesibilidad, eso que para muchos es positivo y que se bautizó como postura dominante, una vez garantizada una cota de altura suficiente para todas las estaturas.

La sensación de espaciosidad interior también se manifiesta con una base del parabrisas bastante adelantada, aunque en contrapartida el montante delantero izquierdo materializa toda su solidez ante nuestra visión en las curvas a izquierdas más cerradas. En anchura, sin embargo, está en la línea: atrás tiene algo más que un 206 y menos que un Clio. Respecto al nuevo Fiesta, el C3 es más ancho atrás, pero tiene menos longitud habitable, menos espacio para las piernas de los pasajeros posteriores. A cambio el nuevo Citroën será el preferido de la categoría entre las familias más jóvenes porque tiene el maletero más amplio sin renunciar a la rueda de repuesto estándar. Incorpora también un organizador, que lo divide en dos alturas y dos mitades para hacerlo más práctico al colocar los bultos; y también para cargar los más pesados, pues si bien el umbral de carga queda nada menos que a 75 cm del suelo, si no se tiene desplegado el organizador hay que bajarlos a continuación otros 30: una de cal y otra de arena para las espaldas más delicadas.

Más grande que el Saxo, con una personalidad propia y las ventajas de estrenar una plataforma moderna, el Citroën C3 basa su atractivo en la arquitectura interior de habitáculo y maletero, en un chasis puesto a punto para satisfacer a la mayoría de los conductores y en un equipamiento al que no alcanzan sus rivales. ¿Y las prestaciones y el placer de conducir? Pues menos destacables, más grises. Es evidente que si se busca un habitáculo alto, la superfice frontal de la carrocería (2 metros cuadrados) penalizará la aerodinámica; y si se incorpora un equipamiento generoso, el peso subirá. Pese a que el nuevo motor HDi 1.4 es un prodigio de ligereza, el C3 está en los 1.000 kilos. Los 700 kilos de un AX 1.4 son prehistoria, aunque ambos coches nada tienen que ver ni por tamaño ni por pretensiones.

Con el C3 Citroën quiere diferenciarse de Peugeot y al mismo tiempo se distancia de los otros fabricantes. Su original carrocería no es un prodigio de aerodinámica (el Cx está en torno a 0,34), pero su elevado techo en arco sí es relevante desde el punto de vista del diseño, ya que en el interior la sensación de espacio es muy desahogada y la posición de los ocupantes es más elevada que en sus competidores, primando, además de la accesibilidad, eso que para muchos es positivo y que se bautizó como postura dominante, una vez garantizada una cota de altura suficiente para todas las estaturas.

La sensación de espaciosidad interior también se manifiesta con una base del parabrisas bastante adelantada, aunque en contrapartida el montante delantero izquierdo materializa toda su solidez ante nuestra visión en las curvas a izquierdas más cerradas. En anchura, sin embargo, está en la línea: atrás tiene algo más que un 206 y menos que un Clio. Respecto al nuevo Fiesta, el C3 es más ancho atrás, pero tiene menos longitud habitable, menos espacio para las piernas de los pasajeros posteriores. A cambio el nuevo Citroën será el preferido de la categoría entre las familias más jóvenes porque tiene el maletero más amplio sin renunciar a la rueda de repuesto estándar. Incorpora también un organizador, que lo divide en dos alturas y dos mitades para hacerlo más práctico al colocar los bultos; y también para cargar los más pesados, pues si bien el umbral de carga queda nada menos que a 75 cm del suelo, si no se tiene desplegado el organizador hay que bajarlos a continuación otros 30: una de cal y otra de arena para las espaldas más delicadas.

Más grande que el Saxo, con una personalidad propia y las ventajas de estrenar una plataforma moderna, el Citroën C3 basa su atractivo en la arquitectura interior de habitáculo y maletero, en un chasis puesto a punto para satisfacer a la mayoría de los conductores y en un equipamiento al que no alcanzan sus rivales. ¿Y las prestaciones y el placer de conducir? Pues menos destacables, más grises. Es evidente que si se busca un habitáculo alto, la superfice frontal de la carrocería (2 metros cuadrados) penalizará la aerodinámica; y si se incorpora un equipamiento generoso, el peso subirá. Pese a que el nuevo motor HDi 1.4 es un prodigio de ligereza, el C3 está en los 1.000 kilos. Los 700 kilos de un AX 1.4 son prehistoria, aunque ambos coches nada tienen que ver ni por tamaño ni por pretensiones.

Con el C3 Citroën quiere diferenciarse de Peugeot y al mismo tiempo se distancia de los otros fabricantes. Su original carrocería no es un prodigio de aerodinámica (el Cx está en torno a 0,34), pero su elevado techo en arco sí es relevante desde el punto de vista del diseño, ya que en el interior la sensación de espacio es muy desahogada y la posición de los ocupantes es más elevada que en sus competidores, primando, además de la accesibilidad, eso que para muchos es positivo y que se bautizó como postura dominante, una vez garantizada una cota de altura suficiente para todas las estaturas.

La sensación de espaciosidad interior también se manifiesta con una base del parabrisas bastante adelantada, aunque en contrapartida el montante delantero izquierdo materializa toda su solidez ante nuestra visión en las curvas a izquierdas más cerradas. En anchura, sin embargo, está en la línea: atrás tiene algo más que un 206 y menos que un Clio. Respecto al nuevo Fiesta, el C3 es más ancho atrás, pero tiene menos longitud habitable, menos espacio para las piernas de los pasajeros posteriores. A cambio el nuevo Citroën será el preferido de la categoría entre las familias más jóvenes porque tiene el maletero más amplio sin renunciar a la rueda de repuesto estándar. Incorpora también un organizador, que lo divide en dos alturas y dos mitades para hacerlo más práctico al colocar los bultos; y también para cargar los más pesados, pues si bien el umbral de carga queda nada menos que a 75 cm del suelo, si no se tiene desplegado el organizador hay que bajarlos a continuación otros 30: una de cal y otra de arena para las espaldas más delicadas.

Más grande que el Saxo, con una personalidad propia y las ventajas de estrenar una plataforma moderna, el Citroën C3 basa su atractivo en la arquitectura interior de habitáculo y maletero, en un chasis puesto a punto para satisfacer a la mayoría de los conductores y en un equipamiento al que no alcanzan sus rivales. ¿Y las prestaciones y el placer de conducir? Pues menos destacables, más grises. Es evidente que si se busca un habitáculo alto, la superfice frontal de la carrocería (2 metros cuadrados) penalizará la aerodinámica; y si se incorpora un equipamiento generoso, el peso subirá. Pese a que el nuevo motor HDi 1.4 es un prodigio de ligereza, el C3 está en los 1.000 kilos. Los 700 kilos de un AX 1.4 son prehistoria, aunque ambos coches nada tienen que ver ni por tamaño ni por pretensiones.

Con el C3 Citroën quiere diferenciarse de Peugeot y al mismo tiempo se distancia de los otros fabricantes. Su original carrocería no es un prodigio de aerodinámica (el Cx está en torno a 0,34), pero su elevado techo en arco sí es relevante desde el punto de vista del diseño, ya que en el interior la sensación de espacio es muy desahogada y la posición de los ocupantes es más elevada que en sus competidores, primando, además de la accesibilidad, eso que para muchos es positivo y que se bautizó como postura dominante, una vez garantizada una cota de altura suficiente para todas las estaturas.

La sensación de espaciosidad interior también se manifiesta con una base del parabrisas bastante adelantada, aunque en contrapartida el montante delantero izquierdo materializa toda su solidez ante nuestra visión en las curvas a izquierdas más cerradas. En anchura, sin embargo, está en la línea: atrás tiene algo más que un 206 y menos que un Clio. Respecto al nuevo Fiesta, el C3 es más ancho atrás, pero tiene menos longitud habitable, menos espacio para las piernas de los pasajeros posteriores. A cambio el nuevo Citroën será el preferido de la categoría entre las familias más jóvenes porque tiene el maletero más amplio sin renunciar a la rueda de repuesto estándar. Incorpora también un organizador, que lo divide en dos alturas y dos mitades para hacerlo más práctico al colocar los bultos; y también para cargar los más pesados, pues si bien el umbral de carga queda nada menos que a 75 cm del suelo, si no se tiene desplegado el organizador hay que bajarlos a continuación otros 30: una de cal y otra de arena para las espaldas más delicadas.

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