Citroën C2

Tras el C3 y el Pluriel, la marca gala ha querido volver a potenciar su faceta deportiva con el C2, el modelo más pequeño –por ahora- de Citroën. La agilidad, la estabilidad y un acusado dinamismo son sus características más destacadas. Sin embargo, los que busquen, además, un coche práctico, encontrarán muchas de las soluciones que ya se han empleado en sus hermanos de gama.
Autopista -
Citroën C2
Citroën C2

En Citroën señalan orgullosos que, pese al descenso generalizado en las ventas de automóviles, la marca ha conseguido aumentar sus matriculaciones globales. Parte de este éxito se debe a sus más recientes lanzamientos: el C3 y el Pluriel, a los que, desde el día 12, se ha unido el C2, un modelo llamado a hacerse un hueco importante en el mercado de los utilitarios de tres puertas.

Ingredientes no le faltan. El sustituto del Saxo ha cogido algunas de las soluciones más prácticas de sus “hermanos de gama” –todos ellos se montan en las mismas instalaciones y comparten el 90 por ciento de las operaciones- y las ha unido a un comportamiento muy ágil y a una imagen que transmite el aire deportivo buscado por la marca. Tras nuestra primera toma de contacto con el vehículo, podemos afirmar que el resultado es un coche que hará las delicias de los amantes de los rallies… sin que por ello tengan que renunciar al espacio para los pasajeros o para el equipaje.

El diseño que ha adoptado el C2 refuerza su carácter dinámico. El frontal cuenta con una configuración vertical, los pasos de rueda son muy marcados y, en las versiones deportivas (las VTR), se ha incluido un pequeño alerón. Todos los elementos consolidan la impresión de estar ante un vehículo estable y robusto. No hacen falta muchos kilómetros para darse cuenta de que esta sensación es acertada.

Ya que la firma de los chevrones quiere hacer del nuevo modelo su icono de competición, empezamos la aproximación por el motor más potente de los cuatro posibles, el 1.6i 16V. Sus 110 CV le permiten pasar, según la automovilística, de 0 a 100 km/h en menos de 11 segundos, aunque esta marca podría ser mejor si el propulsor estuviera asociado a una caja de cambios manual. Sorprendentemente, Citroën ha decidido dotar a esta versión de una transmisión automática Sensodrive, con la que se pierden parte de las sensaciones que esta mecánica es capaz de otorgar.

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p> Sin embargo, es indudable que se gana en comodidad. El cambio robotizado puede ser empleado como un automático convencional (presionando un botón situado junto a la base de la palanca) o, si el conductor lo prefiere, existe la posibilidad de variar las relaciones manualmente. Si elegimos gestionar nosotros mismos el paso por las cinco marchas, podremos hacerlo mediante ligeros toques en la palanca o a través de las levas situadas en la caña de la dirección, tras el volante. Su manejo es sencillo y resulta fácil acostumbrarse a este sistema, que obedecerá a nuestras órdenes con una rapidez razonable.

La firma gala asegura que las relaciones entre las marchas se han acortado para ganar en potencia desde la zona baja del cuentarrevoluciones. La verdad es que el motor sube de vueltas rápidamente, una característica que se hace especialmente patente en los recorridos de montaña, donde las curvas cerradas no nos obligarán a emplear el cambio con excesiva frecuencia. En este tipo de trazados, destaca especialmente la agilidad de la dirección asistida (variable en función de la velocidad) y el buen trabajo de las suspensiones, comprometidas a partes iguales con la efectividad y la comodidad. El C2 irá hacia donde apuntemos y seguirá la trazada sin titubeos, mostrando un gran aplomo gracias a unos amortiguadores que sujetan la carrocería sin problemas. La estabilidad –obtenida también mediante una configuración del chasis que sitúa las ruedas en las cuatro esquinas del vehículo- nos permitirá afrontar las curvas a buen ritmo, aunque (insistimos) echaremos de menos el cambio manual.

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p> Éste sí está presente en la versión 1.4 VTR, que –opcionalmente- puede montar el sistema Sensodrive. Las prestaciones de este motor (con 75 CV) resultan, lógicamente, inferiores, aunque no pierde las buenas maneras que muestra el C2 más potente. De hecho, a pesar de que el 1.6 cuenta con soluciones específicas, como una menor altura al suelo y una suspensión más firme que en el resto de la gama, el aplomo y la estabilidad también están presentes en el C2 básico (con motor 1.1 de 61 CV) y en el Diesel.

El motor de gasóleo que monta este compacto es el 1.4 HDi de 70 CV, dotado de “common-rail” de segunda generación. El paso de 0 a 100 km/h se realiza en 13 segundos y, aunque no pueda presumir de prestaciones, sí puede enorgullecerse de ser un propulsor relativamente silencioso y bastante “ahorrador”: según los datos oficiales, el consumo medio de esta mecánica se sitúa en los 3,6 l/100 km.

En Citroën señalan orgullosos que, pese al descenso generalizado en las ventas de automóviles, la marca ha conseguido aumentar sus matriculaciones globales. Parte de este éxito se debe a sus más recientes lanzamientos: el C3 y el Pluriel, a los que, desde el día 12, se ha unido el C2, un modelo llamado a hacerse un hueco importante en el mercado de los utilitarios de tres puertas.

Ingredientes no le faltan. El sustituto del Saxo ha cogido algunas de las soluciones más prácticas de sus “hermanos de gama” –todos ellos se montan en las mismas instalaciones y comparten el 90 por ciento de las operaciones- y las ha unido a un comportamiento muy ágil y a una imagen que transmite el aire deportivo buscado por la marca. Tras nuestra primera toma de contacto con el vehículo, podemos afirmar que el resultado es un coche que hará las delicias de los amantes de los rallies… sin que por ello tengan que renunciar al espacio para los pasajeros o para el equipaje.

El diseño que ha adoptado el C2 refuerza su carácter dinámico. El frontal cuenta con una configuración vertical, los pasos de rueda son muy marcados y, en las versiones deportivas (las VTR), se ha incluido un pequeño alerón. Todos los elementos consolidan la impresión de estar ante un vehículo estable y robusto. No hacen falta muchos kilómetros para darse cuenta de que esta sensación es acertada.

Ya que la firma de los chevrones quiere hacer del nuevo modelo su icono de competición, empezamos la aproximación por el motor más potente de los cuatro posibles, el 1.6i 16V. Sus 110 CV le permiten pasar, según la automovilística, de 0 a 100 km/h en menos de 11 segundos, aunque esta marca podría ser mejor si el propulsor estuviera asociado a una caja de cambios manual. Sorprendentemente, Citroën ha decidido dotar a esta versión de una transmisión automática Sensodrive, con la que se pierden parte de las sensaciones que esta mecánica es capaz de otorgar.

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p> Sin embargo, es indudable que se gana en comodidad. El cambio robotizado puede ser empleado como un automático convencional (presionando un botón situado junto a la base de la palanca) o, si el conductor lo prefiere, existe la posibilidad de variar las relaciones manualmente. Si elegimos gestionar nosotros mismos el paso por las cinco marchas, podremos hacerlo mediante ligeros toques en la palanca o a través de las levas situadas en la caña de la dirección, tras el volante. Su manejo es sencillo y resulta fácil acostumbrarse a este sistema, que obedecerá a nuestras órdenes con una rapidez razonable.

La firma gala asegura que las relaciones entre las marchas se han acortado para ganar en potencia desde la zona baja del cuentarrevoluciones. La verdad es que el motor sube de vueltas rápidamente, una característica que se hace especialmente patente en los recorridos de montaña, donde las curvas cerradas no nos obligarán a emplear el cambio con excesiva frecuencia. En este tipo de trazados, destaca especialmente la agilidad de la dirección asistida (variable en función de la velocidad) y el buen trabajo de las suspensiones, comprometidas a partes iguales con la efectividad y la comodidad. El C2 irá hacia donde apuntemos y seguirá la trazada sin titubeos, mostrando un gran aplomo gracias a unos amortiguadores que sujetan la carrocería sin problemas. La estabilidad –obtenida también mediante una configuración del chasis que sitúa las ruedas en las cuatro esquinas del vehículo- nos permitirá afrontar las curvas a buen ritmo, aunque (insistimos) echaremos de menos el cambio manual.

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p> Éste sí está presente en la versión 1.4 VTR, que –opcionalmente- puede montar el sistema Sensodrive. Las prestaciones de este motor (con 75 CV) resultan, lógicamente, inferiores, aunque no pierde las buenas maneras que muestra el C2 más potente. De hecho, a pesar de que el 1.6 cuenta con soluciones específicas, como una menor altura al suelo y una suspensión más firme que en el resto de la gama, el aplomo y la estabilidad también están presentes en el C2 básico (con motor 1.1 de 61 CV) y en el Diesel.

El motor de gasóleo que monta este compacto es el 1.4 HDi de 70 CV, dotado de “common-rail” de segunda generación. El paso de 0 a 100 km/h se realiza en 13 segundos y, aunque no pueda presumir de prestaciones, sí puede enorgullecerse de ser un propulsor relativamente silencioso y bastante “ahorrador”: según los datos oficiales, el consumo medio de esta mecánica se sitúa en los 3,6 l/100 km.

En Citroën señalan orgullosos que, pese al descenso generalizado en las ventas de automóviles, la marca ha conseguido aumentar sus matriculaciones globales. Parte de este éxito se debe a sus más recientes lanzamientos: el C3 y el Pluriel, a los que, desde el día 12, se ha unido el C2, un modelo llamado a hacerse un hueco importante en el mercado de los utilitarios de tres puertas.

Ingredientes no le faltan. El sustituto del Saxo ha cogido algunas de las soluciones más prácticas de sus “hermanos de gama” –todos ellos se montan en las mismas instalaciones y comparten el 90 por ciento de las operaciones- y las ha unido a un comportamiento muy ágil y a una imagen que transmite el aire deportivo buscado por la marca. Tras nuestra primera toma de contacto con el vehículo, podemos afirmar que el resultado es un coche que hará las delicias de los amantes de los rallies… sin que por ello tengan que renunciar al espacio para los pasajeros o para el equipaje.

El diseño que ha adoptado el C2 refuerza su carácter dinámico. El frontal cuenta con una configuración vertical, los pasos de rueda son muy marcados y, en las versiones deportivas (las VTR), se ha incluido un pequeño alerón. Todos los elementos consolidan la impresión de estar ante un vehículo estable y robusto. No hacen falta muchos kilómetros para darse cuenta de que esta sensación es acertada.

Ya que la firma de los chevrones quiere hacer del nuevo modelo su icono de competición, empezamos la aproximación por el motor más potente de los cuatro posibles, el 1.6i 16V. Sus 110 CV le permiten pasar, según la automovilística, de 0 a 100 km/h en menos de 11 segundos, aunque esta marca podría ser mejor si el propulsor estuviera asociado a una caja de cambios manual. Sorprendentemente, Citroën ha decidido dotar a esta versión de una transmisión automática Sensodrive, con la que se pierden parte de las sensaciones que esta mecánica es capaz de otorgar.

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La firma gala asegura que las relaciones entre las marchas se han acortado para ganar en potencia desde la zona baja del cuentarrevoluciones. La verdad es que el motor sube de vueltas rápidamente, una característica que se hace especialmente patente en los recorridos de montaña, donde las curvas cerradas no nos obligarán a emplear el cambio con excesiva frecuencia. En este tipo de trazados, destaca especialmente la agilidad de la dirección asistida (variable en función de la velocidad) y el buen trabajo de las suspensiones, comprometidas a partes iguales con la efectividad y la comodidad. El C2 irá hacia donde apuntemos y seguirá la trazada sin titubeos, mostrando un gran aplomo gracias a unos amortiguadores que sujetan la carrocería sin problemas. La estabilidad –obtenida también mediante una configuración del chasis que sitúa las ruedas en las cuatro esquinas del vehículo- nos permitirá afrontar las curvas a buen ritmo, aunque (insistimos) echaremos de menos el cambio manual.

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El motor de gasóleo que monta este compacto es el 1.4 HDi de 70 CV, dotado de “common-rail” de segunda generación. El paso de 0 a 100 km/h se realiza en 13 segundos y, aunque no pueda presumir de prestaciones, sí puede enorgullecerse de ser un propulsor relativamente silencioso y bastante “ahorrador”: según los datos oficiales, el consumo medio de esta mecánica se sitúa en los 3,6 l/100 km.

En Citroën señalan orgullosos que, pese al descenso generalizado en las ventas de automóviles, la marca ha conseguido aumentar sus matriculaciones globales. Parte de este éxito se debe a sus más recientes lanzamientos: el C3 y el Pluriel, a los que, desde el día 12, se ha unido el C2, un modelo llamado a hacerse un hueco importante en el mercado de los utilitarios de tres puertas.

Ingredientes no le faltan. El sustituto del Saxo ha cogido algunas de las soluciones más prácticas de sus “hermanos de gama” –todos ellos se montan en las mismas instalaciones y comparten el 90 por ciento de las operaciones- y las ha unido a un comportamiento muy ágil y a una imagen que transmite el aire deportivo buscado por la marca. Tras nuestra primera toma de contacto con el vehículo, podemos afirmar que el resultado es un coche que hará las delicias de los amantes de los rallies… sin que por ello tengan que renunciar al espacio para los pasajeros o para el equipaje.

El diseño que ha adoptado el C2 refuerza su carácter dinámico. El frontal cuenta con una configuración vertical, los pasos de rueda son muy marcados y, en las versiones deportivas (las VTR), se ha incluido un pequeño alerón. Todos los elementos consolidan la impresión de estar ante un vehículo estable y robusto. No hacen falta muchos kilómetros para darse cuenta de que esta sensación es acertada.

Ya que la firma de los chevrones quiere hacer del nuevo modelo su icono de competición, empezamos la aproximación por el motor más potente de los cuatro posibles, el 1.6i 16V. Sus 110 CV le permiten pasar, según la automovilística, de 0 a 100 km/h en menos de 11 segundos, aunque esta marca podría ser mejor si el propulsor estuviera asociado a una caja de cambios manual. Sorprendentemente, Citroën ha decidido dotar a esta versión de una transmisión automática Sensodrive, con la que se pierden parte de las sensaciones que esta mecánica es capaz de otorgar.

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La firma gala asegura que las relaciones entre las marchas se han acortado para ganar en potencia desde la zona baja del cuentarrevoluciones. La verdad es que el motor sube de vueltas rápidamente, una característica que se hace especialmente patente en los recorridos de montaña, donde las curvas cerradas no nos obligarán a emplear el cambio con excesiva frecuencia. En este tipo de trazados, destaca especialmente la agilidad de la dirección asistida (variable en función de la velocidad) y el buen trabajo de las suspensiones, comprometidas a partes iguales con la efectividad y la comodidad. El C2 irá hacia donde apuntemos y seguirá la trazada sin titubeos, mostrando un gran aplomo gracias a unos amortiguadores que sujetan la carrocería sin problemas. La estabilidad –obtenida también mediante una configuración del chasis que sitúa las ruedas en las cuatro esquinas del vehículo- nos permitirá afrontar las curvas a buen ritmo, aunque (insistimos) echaremos de menos el cambio manual.

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El motor de gasóleo que monta este compacto es el 1.4 HDi de 70 CV, dotado de “common-rail” de segunda generación. El paso de 0 a 100 km/h se realiza en 13 segundos y, aunque no pueda presumir de prestaciones, sí puede enorgullecerse de ser un propulsor relativamente silencioso y bastante “ahorrador”: según los datos oficiales, el consumo medio de esta mecánica se sitúa en los 3,6 l/100 km.

En Citroën señalan orgullosos que, pese al descenso generalizado en las ventas de automóviles, la marca ha conseguido aumentar sus matriculaciones globales. Parte de este éxito se debe a sus más recientes lanzamientos: el C3 y el Pluriel, a los que, desde el día 12, se ha unido el C2, un modelo llamado a hacerse un hueco importante en el mercado de los utilitarios de tres puertas.

Ingredientes no le faltan. El sustituto del Saxo ha cogido algunas de las soluciones más prácticas de sus “hermanos de gama” –todos ellos se montan en las mismas instalaciones y comparten el 90 por ciento de las operaciones- y las ha unido a un comportamiento muy ágil y a una imagen que transmite el aire deportivo buscado por la marca. Tras nuestra primera toma de contacto con el vehículo, podemos afirmar que el resultado es un coche que hará las delicias de los amantes de los rallies… sin que por ello tengan que renunciar al espacio para los pasajeros o para el equipaje.

El diseño que ha adoptado el C2 refuerza su carácter dinámico. El frontal cuenta con una configuración vertical, los pasos de rueda son muy marcados y, en las versiones deportivas (las VTR), se ha incluido un pequeño alerón. Todos los elementos consolidan la impresión de estar ante un vehículo estable y robusto. No hacen falta muchos kilómetros para darse cuenta de que esta sensación es acertada.

Ya que la firma de los chevrones quiere hacer del nuevo modelo su icono de competición, empezamos la aproximación por el motor más potente de los cuatro posibles, el 1.6i 16V. Sus 110 CV le permiten pasar, según la automovilística, de 0 a 100 km/h en menos de 11 segundos, aunque esta marca podría ser mejor si el propulsor estuviera asociado a una caja de cambios manual. Sorprendentemente, Citroën ha decidido dotar a esta versión de una transmisión automática Sensodrive, con la que se pierden parte de las sensaciones que esta mecánica es capaz de otorgar.

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La firma gala asegura que las relaciones entre las marchas se han acortado para ganar en potencia desde la zona baja del cuentarrevoluciones. La verdad es que el motor sube de vueltas rápidamente, una característica que se hace especialmente patente en los recorridos de montaña, donde las curvas cerradas no nos obligarán a emplear el cambio con excesiva frecuencia. En este tipo de trazados, destaca especialmente la agilidad de la dirección asistida (variable en función de la velocidad) y el buen trabajo de las suspensiones, comprometidas a partes iguales con la efectividad y la comodidad. El C2 irá hacia donde apuntemos y seguirá la trazada sin titubeos, mostrando un gran aplomo gracias a unos amortiguadores que sujetan la carrocería sin problemas. La estabilidad –obtenida también mediante una configuración del chasis que sitúa las ruedas en las cuatro esquinas del vehículo- nos permitirá afrontar las curvas a buen ritmo, aunque (insistimos) echaremos de menos el cambio manual.

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El motor de gasóleo que monta este compacto es el 1.4 HDi de 70 CV, dotado de “common-rail” de segunda generación. El paso de 0 a 100 km/h se realiza en 13 segundos y, aunque no pueda presumir de prestaciones, sí puede enorgullecerse de ser un propulsor relativamente silencioso y bastante “ahorrador”: según los datos oficiales, el consumo medio de esta mecánica se sitúa en los 3,6 l/100 km.

En Citroën señalan orgullosos que, pese al descenso generalizado en las ventas de automóviles, la marca ha conseguido aumentar sus matriculaciones globales. Parte de este éxito se debe a sus más recientes lanzamientos: el C3 y el Pluriel, a los que, desde el día 12, se ha unido el C2, un modelo llamado a hacerse un hueco importante en el mercado de los utilitarios de tres puertas.

Ingredientes no le faltan. El sustituto del Saxo ha cogido algunas de las soluciones más prácticas de sus “hermanos de gama” –todos ellos se montan en las mismas instalaciones y comparten el 90 por ciento de las operaciones- y las ha unido a un comportamiento muy ágil y a una imagen que transmite el aire deportivo buscado por la marca. Tras nuestra primera toma de contacto con el vehículo, podemos afirmar que el resultado es un coche que hará las delicias de los amantes de los rallies… sin que por ello tengan que renunciar al espacio para los pasajeros o para el equipaje.

El diseño que ha adoptado el C2 refuerza su carácter dinámico. El frontal cuenta con una configuración vertical, los pasos de rueda son muy marcados y, en las versiones deportivas (las VTR), se ha incluido un pequeño alerón. Todos los elementos consolidan la impresión de estar ante un vehículo estable y robusto. No hacen falta muchos kilómetros para darse cuenta de que esta sensación es acertada.

Ya que la firma de los chevrones quiere hacer del nuevo modelo su icono de competición, empezamos la aproximación por el motor más potente de los cuatro posibles, el 1.6i 16V. Sus 110 CV le permiten pasar, según la automovilística, de 0 a 100 km/h en menos de 11 segundos, aunque esta marca podría ser mejor si el propulsor estuviera asociado a una caja de cambios manual. Sorprendentemente, Citroën ha decidido dotar a esta versión de una transmisión automática Sensodrive, con la que se pierden parte de las sensaciones que esta mecánica es capaz de otorgar.

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La firma gala asegura que las relaciones entre las marchas se han acortado para ganar en potencia desde la zona baja del cuentarrevoluciones. La verdad es que el motor sube de vueltas rápidamente, una característica que se hace especialmente patente en los recorridos de montaña, donde las curvas cerradas no nos obligarán a emplear el cambio con excesiva frecuencia. En este tipo de trazados, destaca especialmente la agilidad de la dirección asistida (variable en función de la velocidad) y el buen trabajo de las suspensiones, comprometidas a partes iguales con la efectividad y la comodidad. El C2 irá hacia donde apuntemos y seguirá la trazada sin titubeos, mostrando un gran aplomo gracias a unos amortiguadores que sujetan la carrocería sin problemas. La estabilidad –obtenida también mediante una configuración del chasis que sitúa las ruedas en las cuatro esquinas del vehículo- nos permitirá afrontar las curvas a buen ritmo, aunque (insistimos) echaremos de menos el cambio manual.

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El motor de gasóleo que monta este compacto es el 1.4 HDi de 70 CV, dotado de “common-rail” de segunda generación. El paso de 0 a 100 km/h se realiza en 13 segundos y, aunque no pueda presumir de prestaciones, sí puede enorgullecerse de ser un propulsor relativamente silencioso y bastante “ahorrador”: según los datos oficiales, el consumo medio de esta mecánica se sitúa en los 3,6 l/100 km.

En Citroën señalan orgullosos que, pese al descenso generalizado en las ventas de automóviles, la marca ha conseguido aumentar sus matriculaciones globales. Parte de este éxito se debe a sus más recientes lanzamientos: el C3 y el Pluriel, a los que, desde el día 12, se ha unido el C2, un modelo llamado a hacerse un hueco importante en el mercado de los utilitarios de tres puertas.

Ingredientes no le faltan. El sustituto del Saxo ha cogido algunas de las soluciones más prácticas de sus “hermanos de gama” –todos ellos se montan en las mismas instalaciones y comparten el 90 por ciento de las operaciones- y las ha unido a un comportamiento muy ágil y a una imagen que transmite el aire deportivo buscado por la marca. Tras nuestra primera toma de contacto con el vehículo, podemos afirmar que el resultado es un coche que hará las delicias de los amantes de los rallies… sin que por ello tengan que renunciar al espacio para los pasajeros o para el equipaje.

El diseño que ha adoptado el C2 refuerza su carácter dinámico. El frontal cuenta con una configuración vertical, los pasos de rueda son muy marcados y, en las versiones deportivas (las VTR), se ha incluido un pequeño alerón. Todos los elementos consolidan la impresión de estar ante un vehículo estable y robusto. No hacen falta muchos kilómetros para darse cuenta de que esta sensación es acertada.

Ya que la firma de los chevrones quiere hacer del nuevo modelo su icono de competición, empezamos la aproximación por el motor más potente de los cuatro posibles, el 1.6i 16V. Sus 110 CV le permiten pasar, según la automovilística, de 0 a 100 km/h en menos de 11 segundos, aunque esta marca podría ser mejor si el propulsor estuviera asociado a una caja de cambios manual. Sorprendentemente, Citroën ha decidido dotar a esta versión de una transmisión automática Sensodrive, con la que se pierden parte de las sensaciones que esta mecánica es capaz de otorgar.

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La firma gala asegura que las relaciones entre las marchas se han acortado para ganar en potencia desde la zona baja del cuentarrevoluciones. La verdad es que el motor sube de vueltas rápidamente, una característica que se hace especialmente patente en los recorridos de montaña, donde las curvas cerradas no nos obligarán a emplear el cambio con excesiva frecuencia. En este tipo de trazados, destaca especialmente la agilidad de la dirección asistida (variable en función de la velocidad) y el buen trabajo de las suspensiones, comprometidas a partes iguales con la efectividad y la comodidad. El C2 irá hacia donde apuntemos y seguirá la trazada sin titubeos, mostrando un gran aplomo gracias a unos amortiguadores que sujetan la carrocería sin problemas. La estabilidad –obtenida también mediante una configuración del chasis que sitúa las ruedas en las cuatro esquinas del vehículo- nos permitirá afrontar las curvas a buen ritmo, aunque (insistimos) echaremos de menos el cambio manual.

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El motor de gasóleo que monta este compacto es el 1.4 HDi de 70 CV, dotado de “common-rail” de segunda generación. El paso de 0 a 100 km/h se realiza en 13 segundos y, aunque no pueda presumir de prestaciones, sí puede enorgullecerse de ser un propulsor relativamente silencioso y bastante “ahorrador”: según los datos oficiales, el consumo medio de esta mecánica se sitúa en los 3,6 l/100 km.

En Citroën señalan orgullosos que, pese al descenso generalizado en las ventas de automóviles, la marca ha conseguido aumentar sus matriculaciones globales. Parte de este éxito se debe a sus más recientes lanzamientos: el C3 y el Pluriel, a los que, desde el día 12, se ha unido el C2, un modelo llamado a hacerse un hueco importante en el mercado de los utilitarios de tres puertas.

Ingredientes no le faltan. El sustituto del Saxo ha cogido algunas de las soluciones más prácticas de sus “hermanos de gama” –todos ellos se montan en las mismas instalaciones y comparten el 90 por ciento de las operaciones- y las ha unido a un comportamiento muy ágil y a una imagen que transmite el aire deportivo buscado por la marca. Tras nuestra primera toma de contacto con el vehículo, podemos afirmar que el resultado es un coche que hará las delicias de los amantes de los rallies… sin que por ello tengan que renunciar al espacio para los pasajeros o para el equipaje.

El diseño que ha adoptado el C2 refuerza su carácter dinámico. El frontal cuenta con una configuración vertical, los pasos de rueda son muy marcados y, en las versiones deportivas (las VTR), se ha incluido un pequeño alerón. Todos los elementos consolidan la impresión de estar ante un vehículo estable y robusto. No hacen falta muchos kilómetros para darse cuenta de que esta sensación es acertada.

Ya que la firma de los chevrones quiere hacer del nuevo modelo su icono de competición, empezamos la aproximación por el motor más potente de los cuatro posibles, el 1.6i 16V. Sus 110 CV le permiten pasar, según la automovilística, de 0 a 100 km/h en menos de 11 segundos, aunque esta marca podría ser mejor si el propulsor estuviera asociado a una caja de cambios manual. Sorprendentemente, Citroën ha decidido dotar a esta versión de una transmisión automática Sensodrive, con la que se pierden parte de las sensaciones que esta mecánica es capaz de otorgar.

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La firma gala asegura que las relaciones entre las marchas se han acortado para ganar en potencia desde la zona baja del cuentarrevoluciones. La verdad es que el motor sube de vueltas rápidamente, una característica que se hace especialmente patente en los recorridos de montaña, donde las curvas cerradas no nos obligarán a emplear el cambio con excesiva frecuencia. En este tipo de trazados, destaca especialmente la agilidad de la dirección asistida (variable en función de la velocidad) y el buen trabajo de las suspensiones, comprometidas a partes iguales con la efectividad y la comodidad. El C2 irá hacia donde apuntemos y seguirá la trazada sin titubeos, mostrando un gran aplomo gracias a unos amortiguadores que sujetan la carrocería sin problemas. La estabilidad –obtenida también mediante una configuración del chasis que sitúa las ruedas en las cuatro esquinas del vehículo- nos permitirá afrontar las curvas a buen ritmo, aunque (insistimos) echaremos de menos el cambio manual.

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p> Éste sí está presente en la versión 1.4 VTR, que –opcionalmente- puede montar el sistema Sensodrive. Las prestaciones de este motor (con 75 CV) resultan, lógicamente, inferiores, aunque no pierde las buenas maneras que muestra el C2 más potente. De hecho, a pesar de que el 1.6 cuenta con soluciones específicas, como una menor altura al suelo y una suspensión más firme que en el resto de la gama, el aplomo y la estabilidad también están presentes en el C2 básico (con motor 1.1 de 61 CV) y en el Diesel.

El motor de gasóleo que monta este compacto es el 1.4 HDi de 70 CV, dotado de “common-rail” de segunda generación. El paso de 0 a 100 km/h se realiza en 13 segundos y, aunque no pueda presumir de prestaciones, sí puede enorgullecerse de ser un propulsor relativamente silencioso y bastante “ahorrador”: según los datos oficiales, el consumo medio de esta mecánica se sitúa en los 3,6 l/100 km.

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