Citroën C6

Tras un periodo sin oferta en el segmento alto, la marca francesa regresa al terreno de las berlinas de representación con un vehículo muy lujoso y refinado que pretende rivalizar con modelos de la talla del Audi A6, BMW Serie 5 o Mercedes Clase E. Sus principales argumentos son su diseño vanguardista, la enorme carga tecnológica y el extenso equipamiento que incluye de serie. Está disponible a partir de 44.800 euros.
Autopista -
Citroën C6
Citroën C6

Así, el sistema de suspensión se encarga de modificar la dureza o bien a voluntad del conductor, que también puede variar la altura de la carrocería a baja velocidad. No obstante, el dispositivo permite garantizar una altura constante de la carrocería, independientemente del nivel de carga y del número de ocupantes transportados.

Si el sistema detecta que el vehículo está circulando por carreteras en mal estado, automáticamente eleva la altura de la carrocería en 10 mm. Por el contrario, si la velocidad del C6 supera los 110 km/h, la altura se reduce en otros 10 mm, lo que nos da una variación de 20 mm en función de las condiciones del firme. La marca asegura que este sistema no requiere ningún tipo de revisión antes de los cinco años o los primeros 200.000 kilómetros.

El diseño del modelo es muy avanzado y, según los responsables de la marca, propone un concepto de berlina diferente, con aires de coupé, ya comenzado en el modelo DS hace ahora 50 años y que, de alguna manera, se ha continuado en los modelos CX y XM.

Sus dimensiones están en la línea de los modelos de la categoría, con 4,91 metros de longitud, 1,86 de anchura y sólo 1,46 de altura (más bajo que un C5, que mide 17 cm menos), aunque posee una batalla destacable, de 2,91 metros, que otorga excelentes cotas de habitabilidad en las plazas traseras. El maletero no llama la atención por su capacidad, pues anuncia 420 litros en configuración normal y un poco menos en las versiones equipadas con sistema de asientos posteriores eléctricos independientes, denominado “Pack Premium” (1.400 euros).

En este caso, los asientos traseros disponen de butacas individuales regulables mediante mecanismo eléctrico con el que se puede desplazar la banqueta y reclinar el respaldo. Además, cuenta con un mando situado en el reposabrazos central trasero que permite mover el asiento delantero derecho hasta 30 cm para que no interfiera en la comodidad del usuario.

Algunas de las principales particularidades del diseño del modelo, aparte de su avanzada silueta, son la ausencia de marco en las ventanillas de las puertas, la forma cuadrada del hueco de puertas traseras y su amplitud, el diseño del falso portón posterior o la incorporación de un alerón retráctil que favorece la aerodinámica. Éste, que puede adoptar tres diferentes posiciones en función de la velocidad, se despliega a partir de 65 km/h y su inclinación aumenta desde los 125 km/h. Vuelve a la segunda posición cuando la velocidad es inferior a 105 km/h y a la posición de reposo al bajar de 25 km/h.

Cuenta con algunas innovaciones en materia de seguridad o confort, como la inclusión de nueve airbags (uno de ellos de rodillas), reposacabezas activos, por descontado el antibloqueo de frenos ABS con sistema de ayuda a la frenada de emergencia o el control de estabilidad ESP, el freno de estacionamiento eléctrico, el sistema de alerta de cambio involuntario de carril (ya conocido en C4 y C5), la proyección de información sobre el parabrisas (Head Up Display) empleada en aviación militar y aplicada ya en algunos modelos americanos o europeos como Chevrolet, Cadillac o BMW, los sensores de aparcamiento delanteros y traseros, los faros bixenón autodireccionales, sensores de lluvia o, el más ingenioso de ellos, el capó activo.
Se trata de un dispositivo que permite minimizar las consecuencias ante un eventual atropello a un peatón. En caso de impacto, un dispositivo pirotécnico actúa sobre unos impulsores capaces de elevar la altura del capó 65 milímetros en menos de 40 milisegundos para incrementar la distancia entre éste y los órganos mecánicos que se encuentran debajo de él, además de permitir una mayor absorción de energía para amortiguar el impacto (puedes ver el vídeo demostrativo si pinchas en el enlace de arriba).
Estas particularidades en materia de seguridad y las pruebas de impacto realizadas han otorgado al modelo una puntuación de cinco estrellas en las pruebas de choque de EuroNCAP en materia de protección a ocupantes, cuatro estrellas en protección infantil y otras cuatro en protección a peatones.

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Han pasado más de cuatro años desde que la marca abandonaó la producción del XM, modelo que sucedió al revolucionario CX. Durante este plazo de tiempo, el voluntarioso C5 ha asumido la representación de la marca en el segmento alto del mercado sin posibilidad de competir con las marcas más prestigiosas.

Ahora las cosas han cambiado de forma sustancial, y Citroën, aunque no pretende hacerse con un importante hueco en la categoría, sí quiere dejar claro que es capaz de producir un vehículo alto de gama de verdad (se producirán unas 30.000 unidades anuales y el objetivo fijado para el mercado español es vender 1.500 unidades en un año completo).

Para ello han optado por hacer evolucionar la plataforma que emplea el C5, alargada convenientemente hasta 2,9 metros de batalla, y, como no podía ser de otra manera, han incluido un esquema de suspensión hidroneumática aún más sofisticado de lo que conocíamos en la marca. Dispone de paralelogramo deformable con triángulos en el tren delantero y sistema multibrazo en el trasero con esferas presurizadas. Estos dispositivos, que se encuentran conectados físicamente al circuito de la suspensión y están gestionados por un calculador electrónico de alta velocidad, permiten 16 leyes diferentes y dos lógicas de funcionamiento para adaptarse instantáneamente a las condiciones de la carretera en función de unos parámetros determinados.

Así, el sistema de suspensión se encarga de modificar la dureza o bien a voluntad del conductor, que también puede variar la altura de la carrocería a baja velocidad. No obstante, el dispositivo permite garantizar una altura constante de la carrocería, independientemente del nivel de carga y del número de ocupantes transportados.

Si el sistema detecta que el vehículo está circulando por carreteras en mal estado, automáticamente eleva la altura de la carrocería en 10 mm. Por el contrario, si la velocidad del C6 supera los 110 km/h, la altura se reduce en otros 10 mm, lo que nos da una variación de 20 mm en función de las condiciones del firme. La marca asegura que este sistema no requiere ningún tipo de revisión antes de los cinco años o los primeros 200.000 kilómetros.

El diseño del modelo es muy avanzado y, según los responsables de la marca, propone un concepto de berlina diferente, con aires de coupé, ya comenzado en el modelo DS hace ahora 50 años y que, de alguna manera, se ha continuado en los modelos CX y XM.

Sus dimensiones están en la línea de los modelos de la categoría, con 4,91 metros de longitud, 1,86 de anchura y sólo 1,46 de altura (más bajo que un C5, que mide 17 cm menos), aunque posee una batalla destacable, de 2,91 metros, que otorga excelentes cotas de habitabilidad en las plazas traseras. El maletero no llama la atención por su capacidad, pues anuncia 420 litros en configuración normal y un poco menos en las versiones equipadas con sistema de asientos posteriores eléctricos independientes, denominado “Pack Premium” (1.400 euros).

En este caso, los asientos traseros disponen de butacas individuales regulables mediante mecanismo eléctrico con el que se puede desplazar la banqueta y reclinar el respaldo. Además, cuenta con un mando situado en el reposabrazos central trasero que permite mover el asiento delantero derecho hasta 30 cm para que no interfiera en la comodidad del usuario.

Algunas de las principales particularidades del diseño del modelo, aparte de su avanzada silueta, son la ausencia de marco en las ventanillas de las puertas, la forma cuadrada del hueco de puertas traseras y su amplitud, el diseño del falso portón posterior o la incorporación de un alerón retráctil que favorece la aerodinámica. Éste, que puede adoptar tres diferentes posiciones en función de la velocidad, se despliega a partir de 65 km/h y su inclinación aumenta desde los 125 km/h. Vuelve a la segunda posición cuando la velocidad es inferior a 105 km/h y a la posición de reposo al bajar de 25 km/h.

Cuenta con algunas innovaciones en materia de seguridad o confort, como la inclusión de nueve airbags (uno de ellos de rodillas), reposacabezas activos, por descontado el antibloqueo de frenos ABS con sistema de ayuda a la frenada de emergencia o el control de estabilidad ESP, el freno de estacionamiento eléctrico, el sistema de alerta de cambio involuntario de carril (ya conocido en C4 y C5), la proyección de información sobre el parabrisas (Head Up Display) empleada en aviación militar y aplicada ya en algunos modelos americanos o europeos como Chevrolet, Cadillac o BMW, los sensores de aparcamiento delanteros y traseros, los faros bixenón autodireccionales, sensores de lluvia o, el más ingenioso de ellos, el capó activo.
Se trata de un dispositivo que permite minimizar las consecuencias ante un eventual atropello a un peatón. En caso de impacto, un dispositivo pirotécnico actúa sobre unos impulsores capaces de elevar la altura del capó 65 milímetros en menos de 40 milisegundos para incrementar la distancia entre éste y los órganos mecánicos que se encuentran debajo de él, además de permitir una mayor absorción de energía para amortiguar el impacto (puedes ver el vídeo demostrativo si pinchas en el enlace de arriba).
Estas particularidades en materia de seguridad y las pruebas de impacto realizadas han otorgado al modelo una puntuación de cinco estrellas en las pruebas de choque de EuroNCAP en materia de protección a ocupantes, cuatro estrellas en protección infantil y otras cuatro en protección a peatones.

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Han pasado más de cuatro años desde que la marca abandonaó la producción del XM, modelo que sucedió al revolucionario CX. Durante este plazo de tiempo, el voluntarioso C5 ha asumido la representación de la marca en el segmento alto del mercado sin posibilidad de competir con las marcas más prestigiosas.

Ahora las cosas han cambiado de forma sustancial, y Citroën, aunque no pretende hacerse con un importante hueco en la categoría, sí quiere dejar claro que es capaz de producir un vehículo alto de gama de verdad (se producirán unas 30.000 unidades anuales y el objetivo fijado para el mercado español es vender 1.500 unidades en un año completo).

Para ello han optado por hacer evolucionar la plataforma que emplea el C5, alargada convenientemente hasta 2,9 metros de batalla, y, como no podía ser de otra manera, han incluido un esquema de suspensión hidroneumática aún más sofisticado de lo que conocíamos en la marca. Dispone de paralelogramo deformable con triángulos en el tren delantero y sistema multibrazo en el trasero con esferas presurizadas. Estos dispositivos, que se encuentran conectados físicamente al circuito de la suspensión y están gestionados por un calculador electrónico de alta velocidad, permiten 16 leyes diferentes y dos lógicas de funcionamiento para adaptarse instantáneamente a las condiciones de la carretera en función de unos parámetros determinados.

Así, el sistema de suspensión se encarga de modificar la dureza o bien a voluntad del conductor, que también puede variar la altura de la carrocería a baja velocidad. No obstante, el dispositivo permite garantizar una altura constante de la carrocería, independientemente del nivel de carga y del número de ocupantes transportados.

Si el sistema detecta que el vehículo está circulando por carreteras en mal estado, automáticamente eleva la altura de la carrocería en 10 mm. Por el contrario, si la velocidad del C6 supera los 110 km/h, la altura se reduce en otros 10 mm, lo que nos da una variación de 20 mm en función de las condiciones del firme. La marca asegura que este sistema no requiere ningún tipo de revisión antes de los cinco años o los primeros 200.000 kilómetros.

El diseño del modelo es muy avanzado y, según los responsables de la marca, propone un concepto de berlina diferente, con aires de coupé, ya comenzado en el modelo DS hace ahora 50 años y que, de alguna manera, se ha continuado en los modelos CX y XM.

Sus dimensiones están en la línea de los modelos de la categoría, con 4,91 metros de longitud, 1,86 de anchura y sólo 1,46 de altura (más bajo que un C5, que mide 17 cm menos), aunque posee una batalla destacable, de 2,91 metros, que otorga excelentes cotas de habitabilidad en las plazas traseras. El maletero no llama la atención por su capacidad, pues anuncia 420 litros en configuración normal y un poco menos en las versiones equipadas con sistema de asientos posteriores eléctricos independientes, denominado “Pack Premium” (1.400 euros).

En este caso, los asientos traseros disponen de butacas individuales regulables mediante mecanismo eléctrico con el que se puede desplazar la banqueta y reclinar el respaldo. Además, cuenta con un mando situado en el reposabrazos central trasero que permite mover el asiento delantero derecho hasta 30 cm para que no interfiera en la comodidad del usuario.

Algunas de las principales particularidades del diseño del modelo, aparte de su avanzada silueta, son la ausencia de marco en las ventanillas de las puertas, la forma cuadrada del hueco de puertas traseras y su amplitud, el diseño del falso portón posterior o la incorporación de un alerón retráctil que favorece la aerodinámica. Éste, que puede adoptar tres diferentes posiciones en función de la velocidad, se despliega a partir de 65 km/h y su inclinación aumenta desde los 125 km/h. Vuelve a la segunda posición cuando la velocidad es inferior a 105 km/h y a la posición de reposo al bajar de 25 km/h.

Cuenta con algunas innovaciones en materia de seguridad o confort, como la inclusión de nueve airbags (uno de ellos de rodillas), reposacabezas activos, por descontado el antibloqueo de frenos ABS con sistema de ayuda a la frenada de emergencia o el control de estabilidad ESP, el freno de estacionamiento eléctrico, el sistema de alerta de cambio involuntario de carril (ya conocido en C4 y C5), la proyección de información sobre el parabrisas (Head Up Display) empleada en aviación militar y aplicada ya en algunos modelos americanos o europeos como Chevrolet, Cadillac o BMW, los sensores de aparcamiento delanteros y traseros, los faros bixenón autodireccionales, sensores de lluvia o, el más ingenioso de ellos, el capó activo.
Se trata de un dispositivo que permite minimizar las consecuencias ante un eventual atropello a un peatón. En caso de impacto, un dispositivo pirotécnico actúa sobre unos impulsores capaces de elevar la altura del capó 65 milímetros en menos de 40 milisegundos para incrementar la distancia entre éste y los órganos mecánicos que se encuentran debajo de él, además de permitir una mayor absorción de energía para amortiguar el impacto (puedes ver el vídeo demostrativo si pinchas en el enlace de arriba).
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Ahora las cosas han cambiado de forma sustancial, y Citroën, aunque no pretende hacerse con un importante hueco en la categoría, sí quiere dejar claro que es capaz de producir un vehículo alto de gama de verdad (se producirán unas 30.000 unidades anuales y el objetivo fijado para el mercado español es vender 1.500 unidades en un año completo).

Para ello han optado por hacer evolucionar la plataforma que emplea el C5, alargada convenientemente hasta 2,9 metros de batalla, y, como no podía ser de otra manera, han incluido un esquema de suspensión hidroneumática aún más sofisticado de lo que conocíamos en la marca. Dispone de paralelogramo deformable con triángulos en el tren delantero y sistema multibrazo en el trasero con esferas presurizadas. Estos dispositivos, que se encuentran conectados físicamente al circuito de la suspensión y están gestionados por un calculador electrónico de alta velocidad, permiten 16 leyes diferentes y dos lógicas de funcionamiento para adaptarse instantáneamente a las condiciones de la carretera en función de unos parámetros determinados.

Así, el sistema de suspensión se encarga de modificar la dureza o bien a voluntad del conductor, que también puede variar la altura de la carrocería a baja velocidad. No obstante, el dispositivo permite garantizar una altura constante de la carrocería, independientemente del nivel de carga y del número de ocupantes transportados.

Si el sistema detecta que el vehículo está circulando por carreteras en mal estado, automáticamente eleva la altura de la carrocería en 10 mm. Por el contrario, si la velocidad del C6 supera los 110 km/h, la altura se reduce en otros 10 mm, lo que nos da una variación de 20 mm en función de las condiciones del firme. La marca asegura que este sistema no requiere ningún tipo de revisión antes de los cinco años o los primeros 200.000 kilómetros.

El diseño del modelo es muy avanzado y, según los responsables de la marca, propone un concepto de berlina diferente, con aires de coupé, ya comenzado en el modelo DS hace ahora 50 años y que, de alguna manera, se ha continuado en los modelos CX y XM.

Sus dimensiones están en la línea de los modelos de la categoría, con 4,91 metros de longitud, 1,86 de anchura y sólo 1,46 de altura (más bajo que un C5, que mide 17 cm menos), aunque posee una batalla destacable, de 2,91 metros, que otorga excelentes cotas de habitabilidad en las plazas traseras. El maletero no llama la atención por su capacidad, pues anuncia 420 litros en configuración normal y un poco menos en las versiones equipadas con sistema de asientos posteriores eléctricos independientes, denominado “Pack Premium” (1.400 euros).

En este caso, los asientos traseros disponen de butacas individuales regulables mediante mecanismo eléctrico con el que se puede desplazar la banqueta y reclinar el respaldo. Además, cuenta con un mando situado en el reposabrazos central trasero que permite mover el asiento delantero derecho hasta 30 cm para que no interfiera en la comodidad del usuario.

Algunas de las principales particularidades del diseño del modelo, aparte de su avanzada silueta, son la ausencia de marco en las ventanillas de las puertas, la forma cuadrada del hueco de puertas traseras y su amplitud, el diseño del falso portón posterior o la incorporación de un alerón retráctil que favorece la aerodinámica. Éste, que puede adoptar tres diferentes posiciones en función de la velocidad, se despliega a partir de 65 km/h y su inclinación aumenta desde los 125 km/h. Vuelve a la segunda posición cuando la velocidad es inferior a 105 km/h y a la posición de reposo al bajar de 25 km/h.

Cuenta con algunas innovaciones en materia de seguridad o confort, como la inclusión de nueve airbags (uno de ellos de rodillas), reposacabezas activos, por descontado el antibloqueo de frenos ABS con sistema de ayuda a la frenada de emergencia o el control de estabilidad ESP, el freno de estacionamiento eléctrico, el sistema de alerta de cambio involuntario de carril (ya conocido en C4 y C5), la proyección de información sobre el parabrisas (Head Up Display) empleada en aviación militar y aplicada ya en algunos modelos americanos o europeos como Chevrolet, Cadillac o BMW, los sensores de aparcamiento delanteros y traseros, los faros bixenón autodireccionales, sensores de lluvia o, el más ingenioso de ellos, el capó activo.
Se trata de un dispositivo que permite minimizar las consecuencias ante un eventual atropello a un peatón. En caso de impacto, un dispositivo pirotécnico actúa sobre unos impulsores capaces de elevar la altura del capó 65 milímetros en menos de 40 milisegundos para incrementar la distancia entre éste y los órganos mecánicos que se encuentran debajo de él, además de permitir una mayor absorción de energía para amortiguar el impacto (puedes ver el vídeo demostrativo si pinchas en el enlace de arriba).
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Han pasado más de cuatro años desde que la marca abandonaó la producción del XM, modelo que sucedió al revolucionario CX. Durante este plazo de tiempo, el voluntarioso C5 ha asumido la representación de la marca en el segmento alto del mercado sin posibilidad de competir con las marcas más prestigiosas.

Ahora las cosas han cambiado de forma sustancial, y Citroën, aunque no pretende hacerse con un importante hueco en la categoría, sí quiere dejar claro que es capaz de producir un vehículo alto de gama de verdad (se producirán unas 30.000 unidades anuales y el objetivo fijado para el mercado español es vender 1.500 unidades en un año completo).

Para ello han optado por hacer evolucionar la plataforma que emplea el C5, alargada convenientemente hasta 2,9 metros de batalla, y, como no podía ser de otra manera, han incluido un esquema de suspensión hidroneumática aún más sofisticado de lo que conocíamos en la marca. Dispone de paralelogramo deformable con triángulos en el tren delantero y sistema multibrazo en el trasero con esferas presurizadas. Estos dispositivos, que se encuentran conectados físicamente al circuito de la suspensión y están gestionados por un calculador electrónico de alta velocidad, permiten 16 leyes diferentes y dos lógicas de funcionamiento para adaptarse instantáneamente a las condiciones de la carretera en función de unos parámetros determinados.

Así, el sistema de suspensión se encarga de modificar la dureza o bien a voluntad del conductor, que también puede variar la altura de la carrocería a baja velocidad. No obstante, el dispositivo permite garantizar una altura constante de la carrocería, independientemente del nivel de carga y del número de ocupantes transportados.

Si el sistema detecta que el vehículo está circulando por carreteras en mal estado, automáticamente eleva la altura de la carrocería en 10 mm. Por el contrario, si la velocidad del C6 supera los 110 km/h, la altura se reduce en otros 10 mm, lo que nos da una variación de 20 mm en función de las condiciones del firme. La marca asegura que este sistema no requiere ningún tipo de revisión antes de los cinco años o los primeros 200.000 kilómetros.

El diseño del modelo es muy avanzado y, según los responsables de la marca, propone un concepto de berlina diferente, con aires de coupé, ya comenzado en el modelo DS hace ahora 50 años y que, de alguna manera, se ha continuado en los modelos CX y XM.

Sus dimensiones están en la línea de los modelos de la categoría, con 4,91 metros de longitud, 1,86 de anchura y sólo 1,46 de altura (más bajo que un C5, que mide 17 cm menos), aunque posee una batalla destacable, de 2,91 metros, que otorga excelentes cotas de habitabilidad en las plazas traseras. El maletero no llama la atención por su capacidad, pues anuncia 420 litros en configuración normal y un poco menos en las versiones equipadas con sistema de asientos posteriores eléctricos independientes, denominado “Pack Premium” (1.400 euros).

En este caso, los asientos traseros disponen de butacas individuales regulables mediante mecanismo eléctrico con el que se puede desplazar la banqueta y reclinar el respaldo. Además, cuenta con un mando situado en el reposabrazos central trasero que permite mover el asiento delantero derecho hasta 30 cm para que no interfiera en la comodidad del usuario.

Algunas de las principales particularidades del diseño del modelo, aparte de su avanzada silueta, son la ausencia de marco en las ventanillas de las puertas, la forma cuadrada del hueco de puertas traseras y su amplitud, el diseño del falso portón posterior o la incorporación de un alerón retráctil que favorece la aerodinámica. Éste, que puede adoptar tres diferentes posiciones en función de la velocidad, se despliega a partir de 65 km/h y su inclinación aumenta desde los 125 km/h. Vuelve a la segunda posición cuando la velocidad es inferior a 105 km/h y a la posición de reposo al bajar de 25 km/h.

Cuenta con algunas innovaciones en materia de seguridad o confort, como la inclusión de nueve airbags (uno de ellos de rodillas), reposacabezas activos, por descontado el antibloqueo de frenos ABS con sistema de ayuda a la frenada de emergencia o el control de estabilidad ESP, el freno de estacionamiento eléctrico, el sistema de alerta de cambio involuntario de carril (ya conocido en C4 y C5), la proyección de información sobre el parabrisas (Head Up Display) empleada en aviación militar y aplicada ya en algunos modelos americanos o europeos como Chevrolet, Cadillac o BMW, los sensores de aparcamiento delanteros y traseros, los faros bixenón autodireccionales, sensores de lluvia o, el más ingenioso de ellos, el capó activo.
Se trata de un dispositivo que permite minimizar las consecuencias ante un eventual atropello a un peatón. En caso de impacto, un dispositivo pirotécnico actúa sobre unos impulsores capaces de elevar la altura del capó 65 milímetros en menos de 40 milisegundos para incrementar la distancia entre éste y los órganos mecánicos que se encuentran debajo de él, además de permitir una mayor absorción de energía para amortiguar el impacto (puedes ver el vídeo demostrativo si pinchas en el enlace de arriba).
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Ahora las cosas han cambiado de forma sustancial, y Citroën, aunque no pretende hacerse con un importante hueco en la categoría, sí quiere dejar claro que es capaz de producir un vehículo alto de gama de verdad (se producirán unas 30.000 unidades anuales y el objetivo fijado para el mercado español es vender 1.500 unidades en un año completo).

Para ello han optado por hacer evolucionar la plataforma que emplea el C5, alargada convenientemente hasta 2,9 metros de batalla, y, como no podía ser de otra manera, han incluido un esquema de suspensión hidroneumática aún más sofisticado de lo que conocíamos en la marca. Dispone de paralelogramo deformable con triángulos en el tren delantero y sistema multibrazo en el trasero con esferas presurizadas. Estos dispositivos, que se encuentran conectados físicamente al circuito de la suspensión y están gestionados por un calculador electrónico de alta velocidad, permiten 16 leyes diferentes y dos lógicas de funcionamiento para adaptarse instantáneamente a las condiciones de la carretera en función de unos parámetros determinados.

Así, el sistema de suspensión se encarga de modificar la dureza o bien a voluntad del conductor, que también puede variar la altura de la carrocería a baja velocidad. No obstante, el dispositivo permite garantizar una altura constante de la carrocería, independientemente del nivel de carga y del número de ocupantes transportados.

Si el sistema detecta que el vehículo está circulando por carreteras en mal estado, automáticamente eleva la altura de la carrocería en 10 mm. Por el contrario, si la velocidad del C6 supera los 110 km/h, la altura se reduce en otros 10 mm, lo que nos da una variación de 20 mm en función de las condiciones del firme. La marca asegura que este sistema no requiere ningún tipo de revisión antes de los cinco años o los primeros 200.000 kilómetros.

El diseño del modelo es muy avanzado y, según los responsables de la marca, propone un concepto de berlina diferente, con aires de coupé, ya comenzado en el modelo DS hace ahora 50 años y que, de alguna manera, se ha continuado en los modelos CX y XM.

Sus dimensiones están en la línea de los modelos de la categoría, con 4,91 metros de longitud, 1,86 de anchura y sólo 1,46 de altura (más bajo que un C5, que mide 17 cm menos), aunque posee una batalla destacable, de 2,91 metros, que otorga excelentes cotas de habitabilidad en las plazas traseras. El maletero no llama la atención por su capacidad, pues anuncia 420 litros en configuración normal y un poco menos en las versiones equipadas con sistema de asientos posteriores eléctricos independientes, denominado “Pack Premium” (1.400 euros).

En este caso, los asientos traseros disponen de butacas individuales regulables mediante mecanismo eléctrico con el que se puede desplazar la banqueta y reclinar el respaldo. Además, cuenta con un mando situado en el reposabrazos central trasero que permite mover el asiento delantero derecho hasta 30 cm para que no interfiera en la comodidad del usuario.

Algunas de las principales particularidades del diseño del modelo, aparte de su avanzada silueta, son la ausencia de marco en las ventanillas de las puertas, la forma cuadrada del hueco de puertas traseras y su amplitud, el diseño del falso portón posterior o la incorporación de un alerón retráctil que favorece la aerodinámica. Éste, que puede adoptar tres diferentes posiciones en función de la velocidad, se despliega a partir de 65 km/h y su inclinación aumenta desde los 125 km/h. Vuelve a la segunda posición cuando la velocidad es inferior a 105 km/h y a la posición de reposo al bajar de 25 km/h.

Cuenta con algunas innovaciones en materia de seguridad o confort, como la inclusión de nueve airbags (uno de ellos de rodillas), reposacabezas activos, por descontado el antibloqueo de frenos ABS con sistema de ayuda a la frenada de emergencia o el control de estabilidad ESP, el freno de estacionamiento eléctrico, el sistema de alerta de cambio involuntario de carril (ya conocido en C4 y C5), la proyección de información sobre el parabrisas (Head Up Display) empleada en aviación militar y aplicada ya en algunos modelos americanos o europeos como Chevrolet, Cadillac o BMW, los sensores de aparcamiento delanteros y traseros, los faros bixenón autodireccionales, sensores de lluvia o, el más ingenioso de ellos, el capó activo.
Se trata de un dispositivo que permite minimizar las consecuencias ante un eventual atropello a un peatón. En caso de impacto, un dispositivo pirotécnico actúa sobre unos impulsores capaces de elevar la altura del capó 65 milímetros en menos de 40 milisegundos para incrementar la distancia entre éste y los órganos mecánicos que se encuentran debajo de él, además de permitir una mayor absorción de energía para amortiguar el impacto (puedes ver el vídeo demostrativo si pinchas en el enlace de arriba).
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('http://multimedia.terra.es/viewer/portada.cfm?cod_media=41681&mapnivel1=MUS','','width=765,height=470') ">Capó activo Citroën C6

Han pasado más de cuatro años desde que la marca abandonaó la producción del XM, modelo que sucedió al revolucionario CX. Durante este plazo de tiempo, el voluntarioso C5 ha asumido la representación de la marca en el segmento alto del mercado sin posibilidad de competir con las marcas más prestigiosas.

Ahora las cosas han cambiado de forma sustancial, y Citroën, aunque no pretende hacerse con un importante hueco en la categoría, sí quiere dejar claro que es capaz de producir un vehículo alto de gama de verdad (se producirán unas 30.000 unidades anuales y el objetivo fijado para el mercado español es vender 1.500 unidades en un año completo).

Para ello han optado por hacer evolucionar la plataforma que emplea el C5, alargada convenientemente hasta 2,9 metros de batalla, y, como no podía ser de otra manera, han incluido un esquema de suspensión hidroneumática aún más sofisticado de lo que conocíamos en la marca. Dispone de paralelogramo deformable con triángulos en el tren delantero y sistema multibrazo en el trasero con esferas presurizadas. Estos dispositivos, que se encuentran conectados físicamente al circuito de la suspensión y están gestionados por un calculador electrónico de alta velocidad, permiten 16 leyes diferentes y dos lógicas de funcionamiento para adaptarse instantáneamente a las condiciones de la carretera en función de unos parámetros determinados.

Así, el sistema de suspensión se encarga de modificar la dureza o bien a voluntad del conductor, que también puede variar la altura de la carrocería a baja velocidad. No obstante, el dispositivo permite garantizar una altura constante de la carrocería, independientemente del nivel de carga y del número de ocupantes transportados.

Si el sistema detecta que el vehículo está circulando por carreteras en mal estado, automáticamente eleva la altura de la carrocería en 10 mm. Por el contrario, si la velocidad del C6 supera los 110 km/h, la altura se reduce en otros 10 mm, lo que nos da una variación de 20 mm en función de las condiciones del firme. La marca asegura que este sistema no requiere ningún tipo de revisión antes de los cinco años o los primeros 200.000 kilómetros.

El diseño del modelo es muy avanzado y, según los responsables de la marca, propone un concepto de berlina diferente, con aires de coupé, ya comenzado en el modelo DS hace ahora 50 años y que, de alguna manera, se ha continuado en los modelos CX y XM.

Sus dimensiones están en la línea de los modelos de la categoría, con 4,91 metros de longitud, 1,86 de anchura y sólo 1,46 de altura (más bajo que un C5, que mide 17 cm menos), aunque posee una batalla destacable, de 2,91 metros, que otorga excelentes cotas de habitabilidad en las plazas traseras. El maletero no llama la atención por su capacidad, pues anuncia 420 litros en configuración normal y un poco menos en las versiones equipadas con sistema de asientos posteriores eléctricos independientes, denominado “Pack Premium” (1.400 euros).

En este caso, los asientos traseros disponen de butacas individuales regulables mediante mecanismo eléctrico con el que se puede desplazar la banqueta y reclinar el respaldo. Además, cuenta con un mando situado en el reposabrazos central trasero que permite mover el asiento delantero derecho hasta 30 cm para que no interfiera en la comodidad del usuario.

Algunas de las principales particularidades del diseño del modelo, aparte de su avanzada silueta, son la ausencia de marco en las ventanillas de las puertas, la forma cuadrada del hueco de puertas traseras y su amplitud, el diseño del falso portón posterior o la incorporación de un alerón retráctil que favorece la aerodinámica. Éste, que puede adoptar tres diferentes posiciones en función de la velocidad, se despliega a partir de 65 km/h y su inclinación aumenta desde los 125 km/h. Vuelve a la segunda posición cuando la velocidad es inferior a 105 km/h y a la posición de reposo al bajar de 25 km/h.

Cuenta con algunas innovaciones en materia de seguridad o confort, como la inclusión de nueve airbags (uno de ellos de rodillas), reposacabezas activos, por descontado el antibloqueo de frenos ABS con sistema de ayuda a la frenada de emergencia o el control de estabilidad ESP, el freno de estacionamiento eléctrico, el sistema de alerta de cambio involuntario de carril (ya conocido en C4 y C5), la proyección de información sobre el parabrisas (Head Up Display) empleada en aviación militar y aplicada ya en algunos modelos americanos o europeos como Chevrolet, Cadillac o BMW, los sensores de aparcamiento delanteros y traseros, los faros bixenón autodireccionales, sensores de lluvia o, el más ingenioso de ellos, el capó activo.
Se trata de un dispositivo que permite minimizar las consecuencias ante un eventual atropello a un peatón. En caso de impacto, un dispositivo pirotécnico actúa sobre unos impulsores capaces de elevar la altura del capó 65 milímetros en menos de 40 milisegundos para incrementar la distancia entre éste y los órganos mecánicos que se encuentran debajo de él, además de permitir una mayor absorción de energía para amortiguar el impacto (puedes ver el vídeo demostrativo si pinchas en el enlace de arriba).
Estas particularidades en materia de seguridad y las pruebas de impacto realizadas han otorgado al modelo una puntuación de cinco estrellas en las pruebas de choque de EuroNCAP en materia de protección a ocupantes, cuatro estrellas en protección infantil y otras cuatro en protección a peatones.

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Han pasado más de cuatro años desde que la marca abandonaó la producción del XM, modelo que sucedió al revolucionario CX. Durante este plazo de tiempo, el voluntarioso C5 ha asumido la representación de la marca en el segmento alto del mercado sin posibilidad de competir con las marcas más prestigiosas.

Ahora las cosas han cambiado de forma sustancial, y Citroën, aunque no pretende hacerse con un importante hueco en la categoría, sí quiere dejar claro que es capaz de producir un vehículo alto de gama de verdad (se producirán unas 30.000 unidades anuales y el objetivo fijado para el mercado español es vender 1.500 unidades en un año completo).

Para ello han optado por hacer evolucionar la plataforma que emplea el C5, alargada convenientemente hasta 2,9 metros de batalla, y, como no podía ser de otra manera, han incluido un esquema de suspensión hidroneumática aún más sofisticado de lo que conocíamos en la marca. Dispone de paralelogramo deformable con triángulos en el tren delantero y sistema multibrazo en el trasero con esferas presurizadas. Estos dispositivos, que se encuentran conectados físicamente al circuito de la suspensión y están gestionados por un calculador electrónico de alta velocidad, permiten 16 leyes diferentes y dos lógicas de funcionamiento para adaptarse instantáneamente a las condiciones de la carretera en función de unos parámetros determinados.

Así, el sistema de suspensión se encarga de modificar la dureza o bien a voluntad del conductor, que también puede variar la altura de la carrocería a baja velocidad. No obstante, el dispositivo permite garantizar una altura constante de la carrocería, independientemente del nivel de carga y del número de ocupantes transportados.

Si el sistema detecta que el vehículo está circulando por carreteras en mal estado, automáticamente eleva la altura de la carrocería en 10 mm. Por el contrario, si la velocidad del C6 supera los 110 km/h, la altura se reduce en otros 10 mm, lo que nos da una variación de 20 mm en función de las condiciones del firme. La marca asegura que este sistema no requiere ningún tipo de revisión antes de los cinco años o los primeros 200.000 kilómetros.

El diseño del modelo es muy avanzado y, según los responsables de la marca, propone un concepto de berlina diferente, con aires de coupé, ya comenzado en el modelo DS hace ahora 50 años y que, de alguna manera, se ha continuado en los modelos CX y XM.

Sus dimensiones están en la línea de los modelos de la categoría, con 4,91 metros de longitud, 1,86 de anchura y sólo 1,46 de altura (más bajo que un C5, que mide 17 cm menos), aunque posee una batalla destacable, de 2,91 metros, que otorga excelentes cotas de habitabilidad en las plazas traseras. El maletero no llama la atención por su capacidad, pues anuncia 420 litros en configuración normal y un poco menos en las versiones equipadas con sistema de asientos posteriores eléctricos independientes, denominado “Pack Premium” (1.400 euros).

En este caso, los asientos traseros disponen de butacas individuales regulables mediante mecanismo eléctrico con el que se puede desplazar la banqueta y reclinar el respaldo. Además, cuenta con un mando situado en el reposabrazos central trasero que permite mover el asiento delantero derecho hasta 30 cm para que no interfiera en la comodidad del usuario.

Algunas de las principales particularidades del diseño del modelo, aparte de su avanzada silueta, son la ausencia de marco en las ventanillas de las puertas, la forma cuadrada del hueco de puertas traseras y su amplitud, el diseño del falso portón posterior o la incorporación de un alerón retráctil que favorece la aerodinámica. Éste, que puede adoptar tres diferentes posiciones en función de la velocidad, se despliega a partir de 65 km/h y su inclinación aumenta desde los 125 km/h. Vuelve a la segunda posición cuando la velocidad es inferior a 105 km/h y a la posición de reposo al bajar de 25 km/h.

Cuenta con algunas innovaciones en materia de seguridad o confort, como la inclusión de nueve airbags (uno de ellos de rodillas), reposacabezas activos, por descontado el antibloqueo de frenos ABS con sistema de ayuda a la frenada de emergencia o el control de estabilidad ESP, el freno de estacionamiento eléctrico, el sistema de alerta de cambio involuntario de carril (ya conocido en C4 y C5), la proyección de información sobre el parabrisas (Head Up Display) empleada en aviación militar y aplicada ya en algunos modelos americanos o europeos como Chevrolet, Cadillac o BMW, los sensores de aparcamiento delanteros y traseros, los faros bixenón autodireccionales, sensores de lluvia o, el más ingenioso de ellos, el capó activo.
Se trata de un dispositivo que permite minimizar las consecuencias ante un eventual atropello a un peatón. En caso de impacto, un dispositivo pirotécnico actúa sobre unos impulsores capaces de elevar la altura del capó 65 milímetros en menos de 40 milisegundos para incrementar la distancia entre éste y los órganos mecánicos que se encuentran debajo de él, además de permitir una mayor absorción de energía para amortiguar el impacto (puedes ver el vídeo demostrativo si pinchas en el enlace de arriba).
Estas particularidades en materia de seguridad y las pruebas de impacto realizadas han otorgado al modelo una puntuación de cinco estrellas en las pruebas de choque de EuroNCAP en materia de protección a ocupantes, cuatro estrellas en protección infantil y otras cuatro en protección a peatones.

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Han pasado más de cuatro años desde que la marca abandonaó la producción del XM, modelo que sucedió al revolucionario CX. Durante este plazo de tiempo, el voluntarioso C5 ha asumido la representación de la marca en el segmento alto del mercado sin posibilidad de competir con las marcas más prestigiosas.

Ahora las cosas han cambiado de forma sustancial, y Citroën, aunque no pretende hacerse con un importante hueco en la categoría, sí quiere dejar claro que es capaz de producir un vehículo alto de gama de verdad (se producirán unas 30.000 unidades anuales y el objetivo fijado para el mercado español es vender 1.500 unidades en un año completo).

Para ello han optado por hacer evolucionar la plataforma que emplea el C5, alargada convenientemente hasta 2,9 metros de batalla, y, como no podía ser de otra manera, han incluido un esquema de suspensión hidroneumática aún más sofisticado de lo que conocíamos en la marca. Dispone de paralelogramo deformable con triángulos en el tren delantero y sistema multibrazo en el trasero con esferas presurizadas. Estos dispositivos, que se encuentran conectados físicamente al circuito de la suspensión y están gestionados por un calculador electrónico de alta velocidad, permiten 16 leyes diferentes y dos lógicas de funcionamiento para adaptarse instantáneamente a las condiciones de la carretera en función de unos parámetros determinados.

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