Citroën C5 2.7 Vs Audi A4 2.7

Durante décadas, entrar en territorio germano siempre se había traducido en disfrutar de un plus de tecnología y avance cualitativo. Sin embargo, entre las berlinas medias, primero Renault y ahora Citroën se atreven a saltar la frontera para pelear de tú a tú con los más avanzados productos teutones.
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Citroën C5 2.7  Vs Audi A4 2.7
Citroën C5 2.7 Vs Audi A4 2.7

¿Qué no te lo crees? ¿Qué piensas, que estás leyendo un publirreportaje? Pues, desde aquí, os sacamos de dudas y os lo certificamos. ¿Que cómo lo han hecho en Citroën? Pues simplificando, yendo de arriba abajo y manteniendo el espíritu de superación iniciado con el C4 y continuado con el C4 Picasso, referencia del segmento de los monovolumen medios. Y eso de arriba abajo, ¿qué es? Pues con esto queremos decir que para configurar la base de sustentación del C5 se han utilizado buena parte de las piezas que configuran la plataforma del C6. Vamos, que de una buena berlina grande se ha extrapolado una extraordinaria berlina media. Cierto que esto traído como consecuencia un cierto lastre en forma de peso extra, porque de manera oficial, el C5 en esta versión pesa más de 170 kg en vacío –141 en nuestra báscula- con relación al Audi, modelo éste que, también hay que reconocerlo, es más pequeño en dimensiones.

Y, ¿cómo logra Citroën entrar en el club de los más selectos? Pues, además de lo anterior, implementando una mecánica V6 de gasóleo con más de 200 CV bajo su capó. Ese relumbrón deja sin algunas razones a los denominados ‘fabricantes de prestigio’, una de cuyas bazas para desmarcarse de los generalistas es la posibilidad de introducir elementos exclusivos –motores, sistemas electrónicos, detalles de lujo, … - que se muestran inalcanzables por fabricantes con menos ‘cash’ -efectivo- para generar este tipo de ‘gadgets’. La marca francesa de los dos ‘chevrones’ solventa este reto con un conocido V6 biturbo que se asocia a una suspensión avanzada, sin duda, única en el mundo, por más que algunos ‘líderes tecnológicos‘ la miren con poco aprecio y se cieguen en no seguir una cercana vía de desarrollo más que en vehículos de gran peso, como son los todo terreno y berlinas cuya longitud se sitúa en el entorno de los cinco metros.

Audi, como sus otros compañeros de viaje teutones, sin embargo, no se quedan quietos ante el reto que suponen los más recientes generalistas –no nos olvidemos del Mondeo, al que aún le falta una gama ‘noble’ de motores para entrar en directa competencia- y para sus recientes modelos se reorientan avanzando en sistemas electrónicos de control de parámetros –suspensión, motor, dirección, etc- y de equipamiento multimedia más que en seguir una escalada de potencia que, realmente, ya ha perdido su sentido. En cuestión de pocos años, si para entonces existe una frontera entre ‘premium’ y generalistas no será, desde luego, por la cantidad de V8 y V12 que habrá en sus gamas. La situación vivida hasta ahora va a cambiar y, además, lo hará muy rápidamente.

Comportamiento dinámico
Vida a bordo

¿Qué no te lo crees? ¿Qué piensas, que estás leyendo un publirreportaje? Pues, desde aquí, os sacamos de dudas y os lo certificamos. ¿Que cómo lo han hecho en Citroën? Pues simplificando, yendo de arriba abajo y manteniendo el espíritu de superación iniciado con el C4 y continuado con el C4 Picasso, referencia del segmento de los monovolumen medios. Y eso de arriba abajo, ¿qué es? Pues con esto queremos decir que para configurar la base de sustentación del C5 se han utilizado buena parte de las piezas que configuran la plataforma del C6. Vamos, que de una buena berlina grande se ha extrapolado una extraordinaria berlina media. Cierto que esto traído como consecuencia un cierto lastre en forma de peso extra, porque de manera oficial, el C5 en esta versión pesa más de 170 kg en vacío –141 en nuestra báscula- con relación al Audi, modelo éste que, también hay que reconocerlo, es más pequeño en dimensiones.

Y, ¿cómo logra Citroën entrar en el club de los más selectos? Pues, además de lo anterior, implementando una mecánica V6 de gasóleo con más de 200 CV bajo su capó. Ese relumbrón deja sin algunas razones a los denominados ‘fabricantes de prestigio’, una de cuyas bazas para desmarcarse de los generalistas es la posibilidad de introducir elementos exclusivos –motores, sistemas electrónicos, detalles de lujo, … - que se muestran inalcanzables por fabricantes con menos ‘cash’ -efectivo- para generar este tipo de ‘gadgets’. La marca francesa de los dos ‘chevrones’ solventa este reto con un conocido V6 biturbo que se asocia a una suspensión avanzada, sin duda, única en el mundo, por más que algunos ‘líderes tecnológicos‘ la miren con poco aprecio y se cieguen en no seguir una cercana vía de desarrollo más que en vehículos de gran peso, como son los todo terreno y berlinas cuya longitud se sitúa en el entorno de los cinco metros.

Audi, como sus otros compañeros de viaje teutones, sin embargo, no se quedan quietos ante el reto que suponen los más recientes generalistas –no nos olvidemos del Mondeo, al que aún le falta una gama ‘noble’ de motores para entrar en directa competencia- y para sus recientes modelos se reorientan avanzando en sistemas electrónicos de control de parámetros –suspensión, motor, dirección, etc- y de equipamiento multimedia más que en seguir una escalada de potencia que, realmente, ya ha perdido su sentido. En cuestión de pocos años, si para entonces existe una frontera entre ‘premium’ y generalistas no será, desde luego, por la cantidad de V8 y V12 que habrá en sus gamas. La situación vivida hasta ahora va a cambiar y, además, lo hará muy rápidamente.

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¿Qué no te lo crees? ¿Qué piensas, que estás leyendo un publirreportaje? Pues, desde aquí, os sacamos de dudas y os lo certificamos. ¿Que cómo lo han hecho en Citroën? Pues simplificando, yendo de arriba abajo y manteniendo el espíritu de superación iniciado con el C4 y continuado con el C4 Picasso, referencia del segmento de los monovolumen medios. Y eso de arriba abajo, ¿qué es? Pues con esto queremos decir que para configurar la base de sustentación del C5 se han utilizado buena parte de las piezas que configuran la plataforma del C6. Vamos, que de una buena berlina grande se ha extrapolado una extraordinaria berlina media. Cierto que esto traído como consecuencia un cierto lastre en forma de peso extra, porque de manera oficial, el C5 en esta versión pesa más de 170 kg en vacío –141 en nuestra báscula- con relación al Audi, modelo éste que, también hay que reconocerlo, es más pequeño en dimensiones.

Y, ¿cómo logra Citroën entrar en el club de los más selectos? Pues, además de lo anterior, implementando una mecánica V6 de gasóleo con más de 200 CV bajo su capó. Ese relumbrón deja sin algunas razones a los denominados ‘fabricantes de prestigio’, una de cuyas bazas para desmarcarse de los generalistas es la posibilidad de introducir elementos exclusivos –motores, sistemas electrónicos, detalles de lujo, … - que se muestran inalcanzables por fabricantes con menos ‘cash’ -efectivo- para generar este tipo de ‘gadgets’. La marca francesa de los dos ‘chevrones’ solventa este reto con un conocido V6 biturbo que se asocia a una suspensión avanzada, sin duda, única en el mundo, por más que algunos ‘líderes tecnológicos‘ la miren con poco aprecio y se cieguen en no seguir una cercana vía de desarrollo más que en vehículos de gran peso, como son los todo terreno y berlinas cuya longitud se sitúa en el entorno de los cinco metros.

Audi, como sus otros compañeros de viaje teutones, sin embargo, no se quedan quietos ante el reto que suponen los más recientes generalistas –no nos olvidemos del Mondeo, al que aún le falta una gama ‘noble’ de motores para entrar en directa competencia- y para sus recientes modelos se reorientan avanzando en sistemas electrónicos de control de parámetros –suspensión, motor, dirección, etc- y de equipamiento multimedia más que en seguir una escalada de potencia que, realmente, ya ha perdido su sentido. En cuestión de pocos años, si para entonces existe una frontera entre ‘premium’ y generalistas no será, desde luego, por la cantidad de V8 y V12 que habrá en sus gamas. La situación vivida hasta ahora va a cambiar y, además, lo hará muy rápidamente.

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¿Qué no te lo crees? ¿Qué piensas, que estás leyendo un publirreportaje? Pues, desde aquí, os sacamos de dudas y os lo certificamos. ¿Que cómo lo han hecho en Citroën? Pues simplificando, yendo de arriba abajo y manteniendo el espíritu de superación iniciado con el C4 y continuado con el C4 Picasso, referencia del segmento de los monovolumen medios. Y eso de arriba abajo, ¿qué es? Pues con esto queremos decir que para configurar la base de sustentación del C5 se han utilizado buena parte de las piezas que configuran la plataforma del C6. Vamos, que de una buena berlina grande se ha extrapolado una extraordinaria berlina media. Cierto que esto traído como consecuencia un cierto lastre en forma de peso extra, porque de manera oficial, el C5 en esta versión pesa más de 170 kg en vacío –141 en nuestra báscula- con relación al Audi, modelo éste que, también hay que reconocerlo, es más pequeño en dimensiones.

Y, ¿cómo logra Citroën entrar en el club de los más selectos? Pues, además de lo anterior, implementando una mecánica V6 de gasóleo con más de 200 CV bajo su capó. Ese relumbrón deja sin algunas razones a los denominados ‘fabricantes de prestigio’, una de cuyas bazas para desmarcarse de los generalistas es la posibilidad de introducir elementos exclusivos –motores, sistemas electrónicos, detalles de lujo, … - que se muestran inalcanzables por fabricantes con menos ‘cash’ -efectivo- para generar este tipo de ‘gadgets’. La marca francesa de los dos ‘chevrones’ solventa este reto con un conocido V6 biturbo que se asocia a una suspensión avanzada, sin duda, única en el mundo, por más que algunos ‘líderes tecnológicos‘ la miren con poco aprecio y se cieguen en no seguir una cercana vía de desarrollo más que en vehículos de gran peso, como son los todo terreno y berlinas cuya longitud se sitúa en el entorno de los cinco metros.

Audi, como sus otros compañeros de viaje teutones, sin embargo, no se quedan quietos ante el reto que suponen los más recientes generalistas –no nos olvidemos del Mondeo, al que aún le falta una gama ‘noble’ de motores para entrar en directa competencia- y para sus recientes modelos se reorientan avanzando en sistemas electrónicos de control de parámetros –suspensión, motor, dirección, etc- y de equipamiento multimedia más que en seguir una escalada de potencia que, realmente, ya ha perdido su sentido. En cuestión de pocos años, si para entonces existe una frontera entre ‘premium’ y generalistas no será, desde luego, por la cantidad de V8 y V12 que habrá en sus gamas. La situación vivida hasta ahora va a cambiar y, además, lo hará muy rápidamente.

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