Citroën C5 2.0 Hdi S

Citroën ha hecho, y muy bien, sus deberes a la hora de buscar el relevo a su berlina media. Mantiene su denominación pero no tiene mucho que ver con su predecesor. Es, por decirlo en pocas palabras, más en todo; eso sí también lo es en el precio.
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Citroën C5 2.0 Hdi S
Citroën C5 2.0 Hdi S

El nuevo C5 está basado en la misma plataforma del “buque insignia” de Citroën, el C6, y su imagen lateral recuerda en parte a este modelo ya que tiene imagen de coupé –grande- gracias a la implantación de un voladizo delantero más largo que el trasero -1054 mm frente a 910 mm- con lo que su imagen en este ángulo resulta bastante atractiva. Algo que resulta igual, independientemente del lado por el que se mire; y es que, si hay algo que destaca en el nuevo C5 es que su línea exterior no deja indiferente a nadie y hace volver cabeza a su paso.

Se puede decir que el equipo de diseño de Citroën lleva consiguiendo un acierto en este sentido, primero con el C4, más tarde con el C4 Picasso y, ahora, con el nuevo C5.

En el interior también se ha trabajado, mucho y bien. La calidad visual de todos los materiales empleados es muy buena, el tacto de mandos y guarnecidos delata un buen grado de calidad y, con sus luces y sus sombras, todos los mandos están situados de forma correcta si exceptuamos la ubicación del interruptor del “warning” que, no sabemos exactamente porqué, lo han ubicado en el lado del acompañante con lo que si el conductor no es de talla XXL le costará llegar allí.

El Citroën C5 puede llegar con dos tipos distintos de asientos, sport y confort. En nuestra unidad venían los primeros: más forma en sus laterales, lo que se traduce en una mejor sujeción lateral y más duros en su mullido. Yo –y permitidme que personalice en este apartado- no he conseguido ir cómodo en ellos, tienen demasiado apoyo lumbar –incluso en su posición más baja- y no he conseguido encontrar mi posición ideal en todos los recorridos. Esta circunstancia no es extrapolable al resto del mundo; cada uno tiene una forma en su cuerpo y unos asientos se adaptan mejor y otros peor. Pero sí que es cierto que Seat o BMW tienen asientos igual o más deportivos y, a la primera, uno se ha sentido muy a gusto.

Tendremos que esperar a probar los asientos confort. Otra de las novedades del C5 es la presencia de la segunda generación del volante con el núcleo central fijo –inaugurado en el C4- en el que se han pulido algunas de las críticas que se hicieron –muchos mandos y poco intuitivos en su manejo y ubicación-, pero que sigue sin convencernos porque requiere un periodo de adaptación más bien largo y, además, sigue sin ser del todo cómodo de accionar.

La habitabilidad del nuevo Citroën C5 se ve en parte penalizada por su nueva imagen. Nos explicamos. En las plazas traseras se pierde algo de altura -1 cm para ser más exactos- y tenemos 5 cm menos de anchura. A cambio gana espacio para las piernas gracias a la forma de los respaldos de los asientos delanteros. En las delanteras también se reduce la anchura en 2 cm, cifra que también se pierde en la cota de confort.

Al margen de las cifras, lo cierto es que el conductor dispone de unas dimensiones razonables y que en las plazas traseras, como en casi todos los coches, tres son multitud si uno de ellos no es un infante. Por ello, la plaza central es más bien una zona "de castigo" ya que la forma de los asientos la deja como una solución casi de emergencia y para usar más bien en un periodo corto de espacio y tiempo.

Indudablemente, uno de sus mayores puntos fuertes reside en su línea exterior de rasgos germánicos sin perder su carácter de marca.

Metálica, no hidractiva

El nuevo C5 está basado en la misma plataforma del “buque insignia” de Citroën, el C6, y su imagen lateral recuerda en parte a este modelo ya que tiene imagen de coupé –grande- gracias a la implantación de un voladizo delantero más largo que el trasero -1054 mm frente a 910 mm- con lo que su imagen en este ángulo resulta bastante atractiva. Algo que resulta igual, independientemente del lado por el que se mire; y es que, si hay algo que destaca en el nuevo C5 es que su línea exterior no deja indiferente a nadie y hace volver cabeza a su paso.

Se puede decir que el equipo de diseño de Citroën lleva consiguiendo un acierto en este sentido, primero con el C4, más tarde con el C4 Picasso y, ahora, con el nuevo C5.

En el interior también se ha trabajado, mucho y bien. La calidad visual de todos los materiales empleados es muy buena, el tacto de mandos y guarnecidos delata un buen grado de calidad y, con sus luces y sus sombras, todos los mandos están situados de forma correcta si exceptuamos la ubicación del interruptor del “warning” que, no sabemos exactamente porqué, lo han ubicado en el lado del acompañante con lo que si el conductor no es de talla XXL le costará llegar allí.

El Citroën C5 puede llegar con dos tipos distintos de asientos, sport y confort. En nuestra unidad venían los primeros: más forma en sus laterales, lo que se traduce en una mejor sujeción lateral y más duros en su mullido. Yo –y permitidme que personalice en este apartado- no he conseguido ir cómodo en ellos, tienen demasiado apoyo lumbar –incluso en su posición más baja- y no he conseguido encontrar mi posición ideal en todos los recorridos. Esta circunstancia no es extrapolable al resto del mundo; cada uno tiene una forma en su cuerpo y unos asientos se adaptan mejor y otros peor. Pero sí que es cierto que Seat o BMW tienen asientos igual o más deportivos y, a la primera, uno se ha sentido muy a gusto.

Tendremos que esperar a probar los asientos confort. Otra de las novedades del C5 es la presencia de la segunda generación del volante con el núcleo central fijo –inaugurado en el C4- en el que se han pulido algunas de las críticas que se hicieron –muchos mandos y poco intuitivos en su manejo y ubicación-, pero que sigue sin convencernos porque requiere un periodo de adaptación más bien largo y, además, sigue sin ser del todo cómodo de accionar.

La habitabilidad del nuevo Citroën C5 se ve en parte penalizada por su nueva imagen. Nos explicamos. En las plazas traseras se pierde algo de altura -1 cm para ser más exactos- y tenemos 5 cm menos de anchura. A cambio gana espacio para las piernas gracias a la forma de los respaldos de los asientos delanteros. En las delanteras también se reduce la anchura en 2 cm, cifra que también se pierde en la cota de confort.

Al margen de las cifras, lo cierto es que el conductor dispone de unas dimensiones razonables y que en las plazas traseras, como en casi todos los coches, tres son multitud si uno de ellos no es un infante. Por ello, la plaza central es más bien una zona "de castigo" ya que la forma de los asientos la deja como una solución casi de emergencia y para usar más bien en un periodo corto de espacio y tiempo.

Indudablemente, uno de sus mayores puntos fuertes reside en su línea exterior de rasgos germánicos sin perder su carácter de marca.

Metálica, no hidractiva
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