Citroën C5, Ford Mondeo, Opel Insignia y VW Passat

Órdago a grande: ya están todas las cartas boca arriba. Profundamente renovadas, entre las berlinas se apuesta más fuerte que nunca. Selectos Audi y BMW al margen, llegó la timba de triunfadores: cara a cara, las cuatro más vendidas. Imagen, espacio, comportamiento… distintas personalidades para no cerrar el duelo a “todo o nada”, aunque, como en el juego, ¿Cuál es mejor?
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Citroën C5, Ford Mondeo, Opel Insignia y VW Passat
Citroën C5, Ford Mondeo, Opel Insignia y VW Passat
En carretera

Con mismo denominador común (dos litros de cilindrada, 4 cilindros, entre 130-140 CV y, tras sumarse a ella VW, refinada inyección directa common rail) nos llegan cuatro alternativas de muy similar rendimiento. Bueno, en realidad tres, ya que Ford Mondeo y Citroën C5 comparten bloque… a pesar de que la función extra overboost de sobrepresión de soplado de Ford otorga una respuesta más convincente.

Con buena fuerza todos a bajo régimen, y la mejor respuesta hasta 3.000 rpm –no conviene estirar más -, al final desarrollos de cambio (todos manuales de 6 relaciones, con automáticos en opción) y peso de carrocería marcan resultados para romper tanta igualdad. Por mayor peso, a C5 e Insignia les cuesta más ganar velocidad, menos impetuosos que Mondeo y Passat. En cualquier caso, suficiente.

Eso claro en cuanto a aceleración, porque unos ajustados y bien elegidos desarrollos en Citroën favorecen buenas recuperaciones. Al menos superiores a Insignia, quien lastrado además por unas últimas relaciones hasta un 15 por ciento más abiertas que sus rivales buscando eficiencia (exagerada sexta velocidad de 61 km/h cada 1.000 rpm), pierde agrado necesitando con frecuencia del cambio y perdiendo hasta 6 segundos en adelantamientos. Mucho tiempo y claro ejemplo de abuso, no como Ford que, aun optando por desarrollos también algo largos, consigue buen rendimiento en todo sentido y con una conducción más natural.

Punto y aparte merece aquí VW, que reúne en el Passat todo condicionante: mayor ligereza (hasta 140 kg menos que C5 o Insignia), ajustados desarrollos y motor TDI de respuesta instantánea. El resultado no puede ser otro que victoria rotunda en toda prestación, con segurísimos adelantamientos. El que busque berlina rápida, en ella la tiene. También con un consumo magnífico, aunque superado sólo en una décima por el eficiente Insignia CDTi (6,4 l/100 km y casi 1.100 km de autonomía). Es lo que tiene su especial configuración motor/cambio: más economía… y menor agrado frente a Mondeo y C5. Que cada cual decida.

De concepción y espíritu familiar, la vida a bordo puede, y debe, ser factor determinante en la elección de berlinas. Cuenta, y mucho, el espacio… aunque metro en mano no hay duda de que el marcaje entre las marcas más vendidas es total. Todas en un pañuelo, no hay nota recriminable de consideración en ninguna. Si acaso, sí destacar dos por encima del resto.

Una, el Ford Mondeo, más amplio en casi todas las cotas, especialmente en fantásticas plazas traseras; y otra, el VW Passat que, no sólo no paga sus menor dimensión exterior, sino que junto a Ford ofrece los mejores valores (ambos superando claramente los 80 centímetros de espacio para piernas trasero), y superior incluso en gran maletero. En todo caso, cualquiera con buena capacidad de carga (a destacar la opción sin sobrecoste en Mondeo e Insignia de un más accesible portón trasero), con posibilidad de abatir filas traseras.

En ninguna de estas berlinas, por cierto, tres pasajeros se acomodarán con holgura. Aunque mejor en Mondeo por su excelente anchura, ya que la ventaja del C5 y su túnel de transmisión más reducido –suelo casi plano- la pierde por su justa anchura. Claro que no todo se resume en espacio. Tan importante es la comodidad. Y, ahí, por ajustes y materiales, el avance en todas es impresionante.

Más sobrio y veterano quizá el Passat, menos visto y de más moderno trazo el Insignia -muy envolvente-, con gran calidad percibida y suavidad un C5 al que la ergonomía de asiento no termina de convencer –demasiado apoyo lumbar-, y con un Mondeo muy bueno en presentación, confort e información, impecable además por tacto.

Fundamental nos parece también que todos cuenten de serie con salidas traseras de aire –al acoger mejor dos detrás nos inclinamos por los sistemas de C5 y Mondeo en los montantes laterales frente a la prolongación en la consola central de Opel y VW que queda más alejado de las puertas-, como reseñable los asientos traseros infantiles integrados de forma muy cómoda y práctica que ofrece VW en el económico paquete Family.

En carretera

Con mismo denominador común (dos litros de cilindrada, 4 cilindros, entre 130-140 CV y, tras sumarse a ella VW, refinada inyección directa common rail) nos llegan cuatro alternativas de muy similar rendimiento. Bueno, en realidad tres, ya que Ford Mondeo y Citroën C5 comparten bloque… a pesar de que la función extra overboost de sobrepresión de soplado de Ford otorga una respuesta más convincente.

Con buena fuerza todos a bajo régimen, y la mejor respuesta hasta 3.000 rpm –no conviene estirar más -, al final desarrollos de cambio (todos manuales de 6 relaciones, con automáticos en opción) y peso de carrocería marcan resultados para romper tanta igualdad. Por mayor peso, a C5 e Insignia les cuesta más ganar velocidad, menos impetuosos que Mondeo y Passat. En cualquier caso, suficiente.

Eso claro en cuanto a aceleración, porque unos ajustados y bien elegidos desarrollos en Citroën favorecen buenas recuperaciones. Al menos superiores a Insignia, quien lastrado además por unas últimas relaciones hasta un 15 por ciento más abiertas que sus rivales buscando eficiencia (exagerada sexta velocidad de 61 km/h cada 1.000 rpm), pierde agrado necesitando con frecuencia del cambio y perdiendo hasta 6 segundos en adelantamientos. Mucho tiempo y claro ejemplo de abuso, no como Ford que, aun optando por desarrollos también algo largos, consigue buen rendimiento en todo sentido y con una conducción más natural.

Punto y aparte merece aquí VW, que reúne en el Passat todo condicionante: mayor ligereza (hasta 140 kg menos que C5 o Insignia), ajustados desarrollos y motor TDI de respuesta instantánea. El resultado no puede ser otro que victoria rotunda en toda prestación, con segurísimos adelantamientos. El que busque berlina rápida, en ella la tiene. También con un consumo magnífico, aunque superado sólo en una décima por el eficiente Insignia CDTi (6,4 l/100 km y casi 1.100 km de autonomía). Es lo que tiene su especial configuración motor/cambio: más economía… y menor agrado frente a Mondeo y C5. Que cada cual decida.

De concepción y espíritu familiar, la vida a bordo puede, y debe, ser factor determinante en la elección de berlinas. Cuenta, y mucho, el espacio… aunque metro en mano no hay duda de que el marcaje entre las marcas más vendidas es total. Todas en un pañuelo, no hay nota recriminable de consideración en ninguna. Si acaso, sí destacar dos por encima del resto.

Una, el Ford Mondeo, más amplio en casi todas las cotas, especialmente en fantásticas plazas traseras; y otra, el VW Passat que, no sólo no paga sus menor dimensión exterior, sino que junto a Ford ofrece los mejores valores (ambos superando claramente los 80 centímetros de espacio para piernas trasero), y superior incluso en gran maletero. En todo caso, cualquiera con buena capacidad de carga (a destacar la opción sin sobrecoste en Mondeo e Insignia de un más accesible portón trasero), con posibilidad de abatir filas traseras.

En ninguna de estas berlinas, por cierto, tres pasajeros se acomodarán con holgura. Aunque mejor en Mondeo por su excelente anchura, ya que la ventaja del C5 y su túnel de transmisión más reducido –suelo casi plano- la pierde por su justa anchura. Claro que no todo se resume en espacio. Tan importante es la comodidad. Y, ahí, por ajustes y materiales, el avance en todas es impresionante.

Más sobrio y veterano quizá el Passat, menos visto y de más moderno trazo el Insignia -muy envolvente-, con gran calidad percibida y suavidad un C5 al que la ergonomía de asiento no termina de convencer –demasiado apoyo lumbar-, y con un Mondeo muy bueno en presentación, confort e información, impecable además por tacto.

Fundamental nos parece también que todos cuenten de serie con salidas traseras de aire –al acoger mejor dos detrás nos inclinamos por los sistemas de C5 y Mondeo en los montantes laterales frente a la prolongación en la consola central de Opel y VW que queda más alejado de las puertas-, como reseñable los asientos traseros infantiles integrados de forma muy cómoda y práctica que ofrece VW en el económico paquete Family.

En carretera

Con mismo denominador común (dos litros de cilindrada, 4 cilindros, entre 130-140 CV y, tras sumarse a ella VW, refinada inyección directa common rail) nos llegan cuatro alternativas de muy similar rendimiento. Bueno, en realidad tres, ya que Ford Mondeo y Citroën C5 comparten bloque… a pesar de que la función extra overboost de sobrepresión de soplado de Ford otorga una respuesta más convincente.

Con buena fuerza todos a bajo régimen, y la mejor respuesta hasta 3.000 rpm –no conviene estirar más -, al final desarrollos de cambio (todos manuales de 6 relaciones, con automáticos en opción) y peso de carrocería marcan resultados para romper tanta igualdad. Por mayor peso, a C5 e Insignia les cuesta más ganar velocidad, menos impetuosos que Mondeo y Passat. En cualquier caso, suficiente.

Eso claro en cuanto a aceleración, porque unos ajustados y bien elegidos desarrollos en Citroën favorecen buenas recuperaciones. Al menos superiores a Insignia, quien lastrado además por unas últimas relaciones hasta un 15 por ciento más abiertas que sus rivales buscando eficiencia (exagerada sexta velocidad de 61 km/h cada 1.000 rpm), pierde agrado necesitando con frecuencia del cambio y perdiendo hasta 6 segundos en adelantamientos. Mucho tiempo y claro ejemplo de abuso, no como Ford que, aun optando por desarrollos también algo largos, consigue buen rendimiento en todo sentido y con una conducción más natural.

Punto y aparte merece aquí VW, que reúne en el Passat todo condicionante: mayor ligereza (hasta 140 kg menos que C5 o Insignia), ajustados desarrollos y motor TDI de respuesta instantánea. El resultado no puede ser otro que victoria rotunda en toda prestación, con segurísimos adelantamientos. El que busque berlina rápida, en ella la tiene. También con un consumo magnífico, aunque superado sólo en una décima por el eficiente Insignia CDTi (6,4 l/100 km y casi 1.100 km de autonomía). Es lo que tiene su especial configuración motor/cambio: más economía… y menor agrado frente a Mondeo y C5. Que cada cual decida.

De concepción y espíritu familiar, la vida a bordo puede, y debe, ser factor determinante en la elección de berlinas. Cuenta, y mucho, el espacio… aunque metro en mano no hay duda de que el marcaje entre las marcas más vendidas es total. Todas en un pañuelo, no hay nota recriminable de consideración en ninguna. Si acaso, sí destacar dos por encima del resto.

Una, el Ford Mondeo, más amplio en casi todas las cotas, especialmente en fantásticas plazas traseras; y otra, el VW Passat que, no sólo no paga sus menor dimensión exterior, sino que junto a Ford ofrece los mejores valores (ambos superando claramente los 80 centímetros de espacio para piernas trasero), y superior incluso en gran maletero. En todo caso, cualquiera con buena capacidad de carga (a destacar la opción sin sobrecoste en Mondeo e Insignia de un más accesible portón trasero), con posibilidad de abatir filas traseras.

En ninguna de estas berlinas, por cierto, tres pasajeros se acomodarán con holgura. Aunque mejor en Mondeo por su excelente anchura, ya que la ventaja del C5 y su túnel de transmisión más reducido –suelo casi plano- la pierde por su justa anchura. Claro que no todo se resume en espacio. Tan importante es la comodidad. Y, ahí, por ajustes y materiales, el avance en todas es impresionante.

Más sobrio y veterano quizá el Passat, menos visto y de más moderno trazo el Insignia -muy envolvente-, con gran calidad percibida y suavidad un C5 al que la ergonomía de asiento no termina de convencer –demasiado apoyo lumbar-, y con un Mondeo muy bueno en presentación, confort e información, impecable además por tacto.

Fundamental nos parece también que todos cuenten de serie con salidas traseras de aire –al acoger mejor dos detrás nos inclinamos por los sistemas de C5 y Mondeo en los montantes laterales frente a la prolongación en la consola central de Opel y VW que queda más alejado de las puertas-, como reseñable los asientos traseros infantiles integrados de forma muy cómoda y práctica que ofrece VW en el económico paquete Family.

En carretera

Con mismo denominador común (dos litros de cilindrada, 4 cilindros, entre 130-140 CV y, tras sumarse a ella VW, refinada inyección directa common rail) nos llegan cuatro alternativas de muy similar rendimiento. Bueno, en realidad tres, ya que Ford Mondeo y Citroën C5 comparten bloque… a pesar de que la función extra overboost de sobrepresión de soplado de Ford otorga una respuesta más convincente.

Con buena fuerza todos a bajo régimen, y la mejor respuesta hasta 3.000 rpm –no conviene estirar más -, al final desarrollos de cambio (todos manuales de 6 relaciones, con automáticos en opción) y peso de carrocería marcan resultados para romper tanta igualdad. Por mayor peso, a C5 e Insignia les cuesta más ganar velocidad, menos impetuosos que Mondeo y Passat. En cualquier caso, suficiente.

Eso claro en cuanto a aceleración, porque unos ajustados y bien elegidos desarrollos en Citroën favorecen buenas recuperaciones. Al menos superiores a Insignia, quien lastrado además por unas últimas relaciones hasta un 15 por ciento más abiertas que sus rivales buscando eficiencia (exagerada sexta velocidad de 61 km/h cada 1.000 rpm), pierde agrado necesitando con frecuencia del cambio y perdiendo hasta 6 segundos en adelantamientos. Mucho tiempo y claro ejemplo de abuso, no como Ford que, aun optando por desarrollos también algo largos, consigue buen rendimiento en todo sentido y con una conducción más natural.

Punto y aparte merece aquí VW, que reúne en el Passat todo condicionante: mayor ligereza (hasta 140 kg menos que C5 o Insignia), ajustados desarrollos y motor TDI de respuesta instantánea. El resultado no puede ser otro que victoria rotunda en toda prestación, con segurísimos adelantamientos. El que busque berlina rápida, en ella la tiene. También con un consumo magnífico, aunque superado sólo en una décima por el eficiente Insignia CDTi (6,4 l/100 km y casi 1.100 km de autonomía). Es lo que tiene su especial configuración motor/cambio: más economía… y menor agrado frente a Mondeo y C5. Que cada cual decida.

De concepción y espíritu familiar, la vida a bordo puede, y debe, ser factor determinante en la elección de berlinas. Cuenta, y mucho, el espacio… aunque metro en mano no hay duda de que el marcaje entre las marcas más vendidas es total. Todas en un pañuelo, no hay nota recriminable de consideración en ninguna. Si acaso, sí destacar dos por encima del resto.

Una, el Ford Mondeo, más amplio en casi todas las cotas, especialmente en fantásticas plazas traseras; y otra, el VW Passat que, no sólo no paga sus menor dimensión exterior, sino que junto a Ford ofrece los mejores valores (ambos superando claramente los 80 centímetros de espacio para piernas trasero), y superior incluso en gran maletero. En todo caso, cualquiera con buena capacidad de carga (a destacar la opción sin sobrecoste en Mondeo e Insignia de un más accesible portón trasero), con posibilidad de abatir filas traseras.

En ninguna de estas berlinas, por cierto, tres pasajeros se acomodarán con holgura. Aunque mejor en Mondeo por su excelente anchura, ya que la ventaja del C5 y su túnel de transmisión más reducido –suelo casi plano- la pierde por su justa anchura. Claro que no todo se resume en espacio. Tan importante es la comodidad. Y, ahí, por ajustes y materiales, el avance en todas es impresionante.

Más sobrio y veterano quizá el Passat, menos visto y de más moderno trazo el Insignia -muy envolvente-, con gran calidad percibida y suavidad un C5 al que la ergonomía de asiento no termina de convencer –demasiado apoyo lumbar-, y con un Mondeo muy bueno en presentación, confort e información, impecable además por tacto.

Fundamental nos parece también que todos cuenten de serie con salidas traseras de aire –al acoger mejor dos detrás nos inclinamos por los sistemas de C5 y Mondeo en los montantes laterales frente a la prolongación en la consola central de Opel y VW que queda más alejado de las puertas-, como reseñable los asientos traseros infantiles integrados de forma muy cómoda y práctica que ofrece VW en el económico paquete Family.

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