Citroën C5 Aircross 2.0 BlueHDi 177 CV: a prueba el nuevo SUV Diesel

El Citroën C5 Aircross es un nuevo SUV que apuesta claramente por un enfoque familiar con la comodidad y la practicidad como sus principales armas. Ponemos a prueba la versión Diesel BlueHDi de 177 CV.
Pablo Mallo / Fotos: Israel Gardyn -
Citroën C5 Aircross 2.0 BlueHDi 177 CV: a prueba el nuevo SUV Diesel
Citroën C5 Aircross 2.0 BlueHDi 177 CV: a prueba el nuevo SUV Diesel

El nuevo SUV Citroën C5 Aircross ha querido hacer especial énfasis sobre el confort, potenciando un rasgo distintivo que siempre se ha asociado a la marca francesa. Y aun sin recurrir a complejas soluciones técnicas, cumple su objetivo con brillante resultado mediante el uso de los denominados amortiguadores progresivos hidráulicos, estrenados en el C4 Cactus, y de los que ya hemos hablado en Autopista con anterioridad. A esto se suman otras medidas como sus asientos “Advanced Comfort”, rellenos de espuma de alta densidad, con un mullido muy acertado que reparte de forma uniforme nuestro peso y evita que se formen puntos de presión.

Citroën C5 Aircross 2.0 BlueHDi 177 CV: a prueba el nuevo SUV Diesel

Citroën C5 Aircross 2.0 BlueHDi 177 CV: a prueba el nuevo SUV Diesel

El filtrado de las suspensiones del Citroën C5 Aircross es excepcional, sobre todo cuando se trata de badenes reductores de velocidad o baches prominentes —es, en teoría, donde más se aprecian las ventajas de estos amortiguadores—, pero también hacen muy buen trabajo frente a las pequeñas irregularidades de alta frecuencia, por lo que además se consigue una gran calidad de rodadura y un elevado agrado de uso en carretera. Incluso en caminos sin asfaltar brinda un buen nivel de confort, pudiéndose “especializar” en diferentes terrenos mediante el sistema Grip Control, que modifica los parámetros del control de tracción, o incorporando neumáticos M+S (nuestra unidad de pruebas no los equipaba). En caso de circular por barro, las puertas cubren la parte inferior del umbral para que no nos manchemos el pantalón al subir o bajar del habitáculo.

PRESTACIONES Citroën C5 Aircross 2.0 BlueHDi 177 CV EAT8 Feel
Acel. 0-100 km/h 9,38 s
Acel. 0-400 m 16,63 s
Acel. 0-1000 m 30,56 s
Sonoridad 120 km/h 67,1 dBA
Sonoridad 140 km/h 68,1 dBA
Frenada desde 140 km/h 71,4 m
Peso en báscula 1.694 kg

Citroën C5 Aircross: comportamiento

Además de una altura libre al suelo de 230 mm, algo más alta de lo habitual en la categoría, el recorrido de las suspensiones es muy amplio (330 mm delante y 340 mm detrás). Esto, unido a los suaves tarados, permite ciertos movimientos de la carrocería que, sin embargo, no se traducen en inestabilidad y apenas influyen en la trayectoria marcada por la dirección. El morro se hunde al frenar y se levanta al acelerar, y el balanceo en curva es también más acusado de lo habitual, por lo que es un coche que invita a realizar una conducción sosegada. No obstante, esta sensación es engañosa, pues en caso de ir rápido mantiene la compostura sin rechistar. A veces hay que realizar alguna pequeña corrección con el volante, porque es cierto que las trazadas no son de tiralíneas, pero en todo momento se muestra muy aplomado, e incluso si frenamos en pleno apoyo sigue por su sitio sin necesidad de que efectuemos corrección alguna. Buscando hasta dónde puede llegar, muestra un comportamiento muy seguro, mucho mejor de lo que cabría esperar de un coche tan confortable, además el ESP (no desconectable por encima de 50 km/h) supervisa la situación en todo momento y, sin dejarse notar en exceso ni restar fluidez, encarrila las cosas en caso necesario para no llegar a situaciones delicadas. Al levantar bruscamente el pie derecho en plena curva, simplemente se incrementa aún más el balanceo y se cierra el giro, pero sin que el tren trasero llegue a deslizar. Y cuando el ritmo es excesivamente alto y se superan los límites del bastidor, se produce un leve subviraje que llega de manera progresiva. Por su parte, la dirección apenas informa de lo que ocurre bajo las ruedas y está muy asistida, pero se endurece ligeramente en fuertes apoyos y resulta precisa, por lo que da confianza. En resumidas cuentas, lo que gana en confort con esta puesta a punto es mayor de lo que pierde en eficacia dinámica.

CONSUMOS Citroën C5 Aircross 2.0 BlueHDi 177 CV EAT8 Feel
Consumo en ciudad 7,6 l/100 km
Consumo en carretera 6,4 l/100 km
Consumo medio 6,9 l/100 km

Citroën C5 Aircross 2.0 BlueHDi: motor y cambio EAT8

A nivel mecánico no plantea ninguna duda, ya que el motor y el cambio automático de 8 marchas forman un conjunto de lo más válido. Su alto rendimiento, con mucho par desde pocas revoluciones, consigue gran soltura en cualquier situación, con buenas prestaciones y una precisa dosificación de la potencia. Está muy bien aislado acústicamente, lo que contribuye a la baja sonoridad dentro del habitáculo. Respecto al cambio, resulta rápido, suave y bastante proactivo, por lo que no se hace necesario su manejo manual mediante las levas que hay tras el volante —desde la propia palanca no se puede—. Cuenta con modo Sport, que mantiene el motor más alto de vueltas para mejorar la respuesta, anticipando las reducciones y retrasando la subida de marchas, además el mapeado del acelerador se vuelve más deportivo y la dirección se endurece. Aparte, dispone de otro programa de conducción, Eco, en el que no se notan diferencias apreciables. Ambos pulsadores están situados delante de la moderna palanca del cambio —es la misma de algunos Peugeot, marca con la que comparte plataforma, motor y transmisión—, y no quedan demasiado a la vista.

Citroën C5 Aircross 2.0 BlueHDi 177 CV: a prueba el nuevo SUV Diesel

Citroën C5 Aircross 2.0 BlueHDi 177 CV: a prueba el nuevo SUV Diesel

El habitáculo cuenta con elementos que aportan originalidad, como el cuadro de mandos digital, que permite elegir vistas con diferentes informaciones y estilos (afectan al color, diseño de fondo, animaciones...). No es especialmente rápido al cambiar entre vistas y prima la forma sobre la función, como demuestra un cuentavueltas en forma de barra horizontal que resulta demasiado pequeño, aunque en conjunto es atractivo. La pantalla táctil central se encarga de aglutinar la mayoría de los sistemas, pero no se renuncia a algunos botones físicos para simplificar el uso de algunas funciones habituales. En cuanto a conectividad, tiene protocolos Mirror Link, Android Auto y Apple CarPlay, y también ofrece una bandeja con carga inductiva para teléfonos compatibles. Igualmente práctica resulta la disposición de la fila trasera, formada por tres asientos independientes con reglaje en inclinación del respaldo y deslizamiento longitudinal, lo que permite no sólo adaptar el espacio, sino también colocar las banquetas en diferentes posiciones para que los hombros de tres pasajeros no queden al mismo nivel.

ESPACIO Citroën C5 Aircross 2.0 BlueHDi 177 CV EAT8 Feel
Anchura delantera 145 cm
Anchura trasera 142 cm
Altura delantera 88/96 cm
Altura trasera 91 cm
Espacio para piernas 53-68 cm
Maletero 570-710 litros
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