Citroën C4 Sedán 1.6 HDi

La plataforma del C4 ha servido como base a Citroën para crear esta berlina que sorprende por su gran capacidad de carga y por un habitáculo amplísimo, sobre todo en la zona trasera. Su precio ajustado y un equipamiento interesante le convierten en una alternativa convincente.
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Citroën C4 Sedán 1.6 HDi
Citroën C4 Sedán 1.6 HDi

Cada vez son más frecuentes las berlinas de cuatro puertas derivadas de modelos compactos, un tipo de automóvil de filosofía y diseño más bien clásicos y con la funcionalidad como primera virtud. Es el caso de este Citroën C4 Sedán, ya que su carrocería y batalla se han incrementado 52,5 y 10 cm, respectivamente, en comparación con el modelo de 5 puertas. Por fuera es más largo, alto y estrecho que un C5.

El interior del Citroën C4 Sedán poco difiere en aspecto de sus hermanos de gama y en general está bastante bien rematado. Hay varios plásticos aislados que no cuentan con una terminación impecable y tienen alguna rebaba, aunque hay que buscarlos en sitios poco visibles, como por ejemplo los compartimentos laterales de las puertas. El resto, y más con la tapicería de cuero de nuestra unidad, tiene buena pinta y resulta actual, con muchos huecos para depositar objetos repartidos por el interior. Sólo se echa de menos el cofre del apoyabrazos central, que se ha eliminado al estar ubicado en su interior un ventilador para las plazas posteriores. Éste se regula exclusivamente desde la parte trasera con una ruleta de cuatro velocidades, pero no tiene salida de aire refrigerado ni controles propios de temperatura. Lo que sí dispone de canalización de aire frío es la guantera, que es de considerable tamaño y con capacidad para una botella de agua grande colocada longitudinalmente. Aparte, hay una toma de corriente delantera, al lado del mechero, y otra trasera.

Junto con un gigantesco maletero que parece no tener fin, las holgadas plazas posteriores se convierten en protagonistas del Citroën C4 Sedán. Dos ocupantes viajarán en ellas casi mejor que en las delanteras, ya que cuentan con muchísimo espacio para estirar las piernas, a pesar de que la altura y la anchura disponibles se conservan respecto a un C4 de 5 puertas. Delante, en cambio, los asientos van 1 cm más elevados, por lo que la distancia al techo y la anchura medida al nivel de los hombros se reducen ligeramente. Esto también repercute a la hora de acceder al habitáculo, teniendo en cuenta la pronunciada caída del marco del parabrisas. En cuanto al puesto de conducción, hay reglajes suficientes para encontrar rápidamente la postura idónea, aunque falta regulación de apoyo lumbar. Además, la visibilidad es buena hacia todos los ángulos, aunque el retrovisor izquierdo no abre mucho.

El Citroën C4 Sedán es muy cómodo al pasar por baches, ya que la altura incrementada permite unas suspensiones con bastante recorrido que absorben bien todo tipo de irregularidades. Sin embargo, como contrapartida, el guiado del coche no es lo preciso que debiera superado un ritmo de marcha que podríamos calificar de tranquilo. Ante una situación fuera de lo normal, o una curva que se cierra y nos coge de imprevisto, el tren delantero pierde más capacidad direccional que un C4 convencional, obligando al ESP (opcional) a actuar más de la cuenta y garantizar así un comportamiento sano. De hecho, si apretamos el ritmo en una carretera revirada, veremos parpadear constantemente su testigo en el salpicadero, aunque no lleguemos a percibir su actuación. Llegando hasta el extremo, para corregir un desvío importante en la trayectoria marcada por el volante, el sistema es capaz de frenar varias ruedas al mismo tiempo. En general el comportamiento es predecible y progresivo, combinado con una gran facilidad de conducción, aunque con unos márgenes dinámicos limitados por un tarado de amortiguación suave, que además permite un notable balanceo de la carrocería en curvas, motivo por el cual el Citroën C4 Sedán no se siente a gusto frente cambios de apoyo bruscos.

El apartado de los frenos está acorde con el planteamiento del modelo, con unas distancias de detención normales y con un buen tacto de pedal, si bien pueden aparecer síntomas de fatiga tras varias frenadas fuertes consecutivas.Por otro lado, la dirección se vuelve algo pesada si la sometemos a esfuerzos o maniobras rápidas, no informa en exceso sobre el límite de adherencia de las ruedas delanteras y puede pegar algún tirón al pisar un bache mientras estamos acelerando, aunque esto último es menos frecuente dada la contenida potencia del modelo. Dejando al margen estas salvedades, resulta agradable de conducir y la principal pega es el ruido proveniente del motor, incluso a velocidades mantenidas. Su sonido es inconfundiblemente Diesel y llega demasiado poco filtrado al habitáculo, lo que resta algo de refinamiento.

Como punto fuerte, la lista de equipamiento de serie es muy generosa e incluye, entre otros elementos, espejos eléctricos plegables, climatizador bizona, retrovisor interior sensible a la luz, mandos en el volante, faros automáticos, sensor de lluvia y cuatro elevalunas eléctricos con memoria. Como opciones: calefacción y ajustes eléctricos para los asientos, cuero, faros bi-xenón direccionales y control de aparcamiento. ¿Alguien da más?

— Equipamiento
— Maletero
— Habitabilidad trasera

— Rumorosidad mecánica
— Agilidad en curvas
— Anchura plazas delanteras

Cada vez son más frecuentes las berlinas de cuatro puertas derivadas de modelos compactos, un tipo de automóvil de filosofía y diseño más bien clásicos y con la funcionalidad como primera virtud. Es el caso de este Citroën C4 Sedán, ya que su carrocería y batalla se han incrementado 52,5 y 10 cm, respectivamente, en comparación con el modelo de 5 puertas. Por fuera es más largo, alto y estrecho que un C5.

El interior del Citroën C4 Sedán poco difiere en aspecto de sus hermanos de gama y en general está bastante bien rematado. Hay varios plásticos aislados que no cuentan con una terminación impecable y tienen alguna rebaba, aunque hay que buscarlos en sitios poco visibles, como por ejemplo los compartimentos laterales de las puertas. El resto, y más con la tapicería de cuero de nuestra unidad, tiene buena pinta y resulta actual, con muchos huecos para depositar objetos repartidos por el interior. Sólo se echa de menos el cofre del apoyabrazos central, que se ha eliminado al estar ubicado en su interior un ventilador para las plazas posteriores. Éste se regula exclusivamente desde la parte trasera con una ruleta de cuatro velocidades, pero no tiene salida de aire refrigerado ni controles propios de temperatura. Lo que sí dispone de canalización de aire frío es la guantera, que es de considerable tamaño y con capacidad para una botella de agua grande colocada longitudinalmente. Aparte, hay una toma de corriente delantera, al lado del mechero, y otra trasera.

Junto con un gigantesco maletero que parece no tener fin, las holgadas plazas posteriores se convierten en protagonistas del Citroën C4 Sedán. Dos ocupantes viajarán en ellas casi mejor que en las delanteras, ya que cuentan con muchísimo espacio para estirar las piernas, a pesar de que la altura y la anchura disponibles se conservan respecto a un C4 de 5 puertas. Delante, en cambio, los asientos van 1 cm más elevados, por lo que la distancia al techo y la anchura medida al nivel de los hombros se reducen ligeramente. Esto también repercute a la hora de acceder al habitáculo, teniendo en cuenta la pronunciada caída del marco del parabrisas. En cuanto al puesto de conducción, hay reglajes suficientes para encontrar rápidamente la postura idónea, aunque falta regulación de apoyo lumbar. Además, la visibilidad es buena hacia todos los ángulos, aunque el retrovisor izquierdo no abre mucho.

El Citroën C4 Sedán es muy cómodo al pasar por baches, ya que la altura incrementada permite unas suspensiones con bastante recorrido que absorben bien todo tipo de irregularidades. Sin embargo, como contrapartida, el guiado del coche no es lo preciso que debiera superado un ritmo de marcha que podríamos calificar de tranquilo. Ante una situación fuera de lo normal, o una curva que se cierra y nos coge de imprevisto, el tren delantero pierde más capacidad direccional que un C4 convencional, obligando al ESP (opcional) a actuar más de la cuenta y garantizar así un comportamiento sano. De hecho, si apretamos el ritmo en una carretera revirada, veremos parpadear constantemente su testigo en el salpicadero, aunque no lleguemos a percibir su actuación. Llegando hasta el extremo, para corregir un desvío importante en la trayectoria marcada por el volante, el sistema es capaz de frenar varias ruedas al mismo tiempo. En general el comportamiento es predecible y progresivo, combinado con una gran facilidad de conducción, aunque con unos márgenes dinámicos limitados por un tarado de amortiguación suave, que además permite un notable balanceo de la carrocería en curvas, motivo por el cual el Citroën C4 Sedán no se siente a gusto frente cambios de apoyo bruscos.

El apartado de los frenos está acorde con el planteamiento del modelo, con unas distancias de detención normales y con un buen tacto de pedal, si bien pueden aparecer síntomas de fatiga tras varias frenadas fuertes consecutivas.Por otro lado, la dirección se vuelve algo pesada si la sometemos a esfuerzos o maniobras rápidas, no informa en exceso sobre el límite de adherencia de las ruedas delanteras y puede pegar algún tirón al pisar un bache mientras estamos acelerando, aunque esto último es menos frecuente dada la contenida potencia del modelo. Dejando al margen estas salvedades, resulta agradable de conducir y la principal pega es el ruido proveniente del motor, incluso a velocidades mantenidas. Su sonido es inconfundiblemente Diesel y llega demasiado poco filtrado al habitáculo, lo que resta algo de refinamiento.

Como punto fuerte, la lista de equipamiento de serie es muy generosa e incluye, entre otros elementos, espejos eléctricos plegables, climatizador bizona, retrovisor interior sensible a la luz, mandos en el volante, faros automáticos, sensor de lluvia y cuatro elevalunas eléctricos con memoria. Como opciones: calefacción y ajustes eléctricos para los asientos, cuero, faros bi-xenón direccionales y control de aparcamiento. ¿Alguien da más?

— Equipamiento
— Maletero
— Habitabilidad trasera

— Rumorosidad mecánica
— Agilidad en curvas
— Anchura plazas delanteras

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