Citroën C4 1.6 16V THP y Seat León 1.8 TSi

En Citroën y Seat sus afamadas siglas Diesel HDI y TDI tienen en estas THP y TSI modernas alternativas en gasolina, que sin disparar el consumo de combustible, ofrecen excelentes prestaciones con un alto agrado de conducción. Como en los Diesel, la clave está en la inyección directa y la sobrealimentación.
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Citroën C4 1.6 16V THP y Seat León 1.8 TSi
Citroën C4 1.6 16V THP y Seat León 1.8 TSi

No sabemos si los ingenieros encargados de desarrollar esta nueva generación de motores de gasolina esperaban que el precio de la gasolina estuviera por debajo del gasóleo, pero el caso es que con este «empujón», estos nuevos motores ganan aún más interés y a más de un nostálgico le sabrá a agua bendita disponer de un motor de gasolina de altas prestaciones con una economía de consumo razonablemente equilibrada. Aun cuando el balance final en este aspecto se incline a favor de las versiones Diesel equivalentes, quizás ahora sea el momento de permitirse un capricho como estos dos coches, sin que semanalmente nos estén recordando lo caro de nuestro atrevimiento.

El C4 1.6 16V THP 150 CV de esta prueba tiene en su gama la alternativa Diesel de la versión 2.0 HDI de 140 CV, ésta 1.820 € más cara, que compensa, teniendo en cuenta el consumo medio homologado, cuando hayamos recorrido 111.000 kilómetros. Hasta 144.000 kilómetros si comparamos el León 1.8 TSi 160 CV con el 2.0 TDI 170 CV, éste 2.000 € más caro que la versión de gasolina. Posiblemente son kilometrajes que casi todo propietario alcanzará y sobrepasará, y por tanto, desde un punto de vista únicamente económico, será siendo más rentable el Diesel. Lo que no se puede cuantificar es la satisfacción que generan estos nuevos motores de gasolina, pletóricos de respuesta y con una finura de funcionamiento inigualable por ningún equivalente Diesel.

Técnicamente, ambos motores responden a la última tendencia aplicada a los motores de gasolina: la combinación de un turbo y la inyección directa que tanto han hecho evolucionar a los actuales motores Diesel. Aplicadas estas soluciones a motores de baja/media cilindrada, el objetivo es ofrecer un alto nivel de prestaciones con el agrado y suavidad de uso de la gasolina, pero conteniendo los consumos. Y lo consiguen como para “engancharse” a estos propulsores. El motor del C4 está desarrollado por BMW y es el mismo bloque que utiliza el Mini.

Ambos motores tienen un perfil de funcionamiento muy similar y es la cilindrada la que marca las diferencias más notables: mayor prestación en el 1.8 TSI del León y menor consumo en el 1.6 THP del C4. La similitud de la que hablamos se refleja en el elevado agrado de funcionamiento. Ambos muestran una solvencia a muy bajo régimen excelente, con una respuesta más o menos contundente y espontánea que agradan y facilitan enormemente la conducción, también gracias a la enorme suavidad con la que giran y a su limpia rumorosidad.

A bajo y medio régimen ofrecen prácticamente lo mejor de si mismos, por lo que el uso del cambio resulta muchísimo más despreocupado que en el típico motor de gasolina atmosférico y su alto régimen, más allá de las 5.000 revoluciones, es una parcela que a buen seguro más de un usuario nunca explorará. Ambos modelos cuentan con cajas de cambio 6 velocidades, con desarrollos generosos para circular en autopista a regímenes contenidos, pero con la ventaja que supone también disponer de muy buena respuesta ante adelantamientos o repechos. El TSi es más potente (160 CV) y su respuesta también parece más rápida al pisar el acelerador. Sigue la sintonía de su chasis y en cierto modo resulta un motor más deportivo: no sólo es más rápido, también se siente más enérgico en aceleración.

El 1.6 THP (150 CV) del C4 resulta tan progresivo y amable que roba sensaciones a su empuje real y muchas veces recurrimos a una marcha menos a pesar de contar con una respuesta efectiva muy buena. A la hora de pasar por el surtidor, el C4 alarga algo más las paradas. En cualquier caso, los consumos son muy parejos (8,6 y 8,8 l/100 km de media según nuestra mediciones en el C4 y León respectivamente) y razonables en un tipo de conducción normalizada. En cambio, rompen su equilibrio si practicamos una conducción en busca de sus máximas prestaciones, donde las medias se van por encima de los 12 litros. Es en estas situaciones donde los Diesel se muestran intratables, más equilibrados de consumos sin importar tanto el modo de conducción.

Confort o deportividad

No sabemos si los ingenieros encargados de desarrollar esta nueva generación de motores de gasolina esperaban que el precio de la gasolina estuviera por debajo del gasóleo, pero el caso es que con este «empujón», estos nuevos motores ganan aún más interés y a más de un nostálgico le sabrá a agua bendita disponer de un motor de gasolina de altas prestaciones con una economía de consumo razonablemente equilibrada. Aun cuando el balance final en este aspecto se incline a favor de las versiones Diesel equivalentes, quizás ahora sea el momento de permitirse un capricho como estos dos coches, sin que semanalmente nos estén recordando lo caro de nuestro atrevimiento.

El C4 1.6 16V THP 150 CV de esta prueba tiene en su gama la alternativa Diesel de la versión 2.0 HDI de 140 CV, ésta 1.820 € más cara, que compensa, teniendo en cuenta el consumo medio homologado, cuando hayamos recorrido 111.000 kilómetros. Hasta 144.000 kilómetros si comparamos el León 1.8 TSi 160 CV con el 2.0 TDI 170 CV, éste 2.000 € más caro que la versión de gasolina. Posiblemente son kilometrajes que casi todo propietario alcanzará y sobrepasará, y por tanto, desde un punto de vista únicamente económico, será siendo más rentable el Diesel. Lo que no se puede cuantificar es la satisfacción que generan estos nuevos motores de gasolina, pletóricos de respuesta y con una finura de funcionamiento inigualable por ningún equivalente Diesel.

Técnicamente, ambos motores responden a la última tendencia aplicada a los motores de gasolina: la combinación de un turbo y la inyección directa que tanto han hecho evolucionar a los actuales motores Diesel. Aplicadas estas soluciones a motores de baja/media cilindrada, el objetivo es ofrecer un alto nivel de prestaciones con el agrado y suavidad de uso de la gasolina, pero conteniendo los consumos. Y lo consiguen como para “engancharse” a estos propulsores. El motor del C4 está desarrollado por BMW y es el mismo bloque que utiliza el Mini.

Ambos motores tienen un perfil de funcionamiento muy similar y es la cilindrada la que marca las diferencias más notables: mayor prestación en el 1.8 TSI del León y menor consumo en el 1.6 THP del C4. La similitud de la que hablamos se refleja en el elevado agrado de funcionamiento. Ambos muestran una solvencia a muy bajo régimen excelente, con una respuesta más o menos contundente y espontánea que agradan y facilitan enormemente la conducción, también gracias a la enorme suavidad con la que giran y a su limpia rumorosidad.

A bajo y medio régimen ofrecen prácticamente lo mejor de si mismos, por lo que el uso del cambio resulta muchísimo más despreocupado que en el típico motor de gasolina atmosférico y su alto régimen, más allá de las 5.000 revoluciones, es una parcela que a buen seguro más de un usuario nunca explorará. Ambos modelos cuentan con cajas de cambio 6 velocidades, con desarrollos generosos para circular en autopista a regímenes contenidos, pero con la ventaja que supone también disponer de muy buena respuesta ante adelantamientos o repechos. El TSi es más potente (160 CV) y su respuesta también parece más rápida al pisar el acelerador. Sigue la sintonía de su chasis y en cierto modo resulta un motor más deportivo: no sólo es más rápido, también se siente más enérgico en aceleración.

El 1.6 THP (150 CV) del C4 resulta tan progresivo y amable que roba sensaciones a su empuje real y muchas veces recurrimos a una marcha menos a pesar de contar con una respuesta efectiva muy buena. A la hora de pasar por el surtidor, el C4 alarga algo más las paradas. En cualquier caso, los consumos son muy parejos (8,6 y 8,8 l/100 km de media según nuestra mediciones en el C4 y León respectivamente) y razonables en un tipo de conducción normalizada. En cambio, rompen su equilibrio si practicamos una conducción en busca de sus máximas prestaciones, donde las medias se van por encima de los 12 litros. Es en estas situaciones donde los Diesel se muestran intratables, más equilibrados de consumos sin importar tanto el modo de conducción.

Confort o deportividad

No sabemos si los ingenieros encargados de desarrollar esta nueva generación de motores de gasolina esperaban que el precio de la gasolina estuviera por debajo del gasóleo, pero el caso es que con este «empujón», estos nuevos motores ganan aún más interés y a más de un nostálgico le sabrá a agua bendita disponer de un motor de gasolina de altas prestaciones con una economía de consumo razonablemente equilibrada. Aun cuando el balance final en este aspecto se incline a favor de las versiones Diesel equivalentes, quizás ahora sea el momento de permitirse un capricho como estos dos coches, sin que semanalmente nos estén recordando lo caro de nuestro atrevimiento.

El C4 1.6 16V THP 150 CV de esta prueba tiene en su gama la alternativa Diesel de la versión 2.0 HDI de 140 CV, ésta 1.820 € más cara, que compensa, teniendo en cuenta el consumo medio homologado, cuando hayamos recorrido 111.000 kilómetros. Hasta 144.000 kilómetros si comparamos el León 1.8 TSi 160 CV con el 2.0 TDI 170 CV, éste 2.000 € más caro que la versión de gasolina. Posiblemente son kilometrajes que casi todo propietario alcanzará y sobrepasará, y por tanto, desde un punto de vista únicamente económico, será siendo más rentable el Diesel. Lo que no se puede cuantificar es la satisfacción que generan estos nuevos motores de gasolina, pletóricos de respuesta y con una finura de funcionamiento inigualable por ningún equivalente Diesel.

Técnicamente, ambos motores responden a la última tendencia aplicada a los motores de gasolina: la combinación de un turbo y la inyección directa que tanto han hecho evolucionar a los actuales motores Diesel. Aplicadas estas soluciones a motores de baja/media cilindrada, el objetivo es ofrecer un alto nivel de prestaciones con el agrado y suavidad de uso de la gasolina, pero conteniendo los consumos. Y lo consiguen como para “engancharse” a estos propulsores. El motor del C4 está desarrollado por BMW y es el mismo bloque que utiliza el Mini.

Ambos motores tienen un perfil de funcionamiento muy similar y es la cilindrada la que marca las diferencias más notables: mayor prestación en el 1.8 TSI del León y menor consumo en el 1.6 THP del C4. La similitud de la que hablamos se refleja en el elevado agrado de funcionamiento. Ambos muestran una solvencia a muy bajo régimen excelente, con una respuesta más o menos contundente y espontánea que agradan y facilitan enormemente la conducción, también gracias a la enorme suavidad con la que giran y a su limpia rumorosidad.

A bajo y medio régimen ofrecen prácticamente lo mejor de si mismos, por lo que el uso del cambio resulta muchísimo más despreocupado que en el típico motor de gasolina atmosférico y su alto régimen, más allá de las 5.000 revoluciones, es una parcela que a buen seguro más de un usuario nunca explorará. Ambos modelos cuentan con cajas de cambio 6 velocidades, con desarrollos generosos para circular en autopista a regímenes contenidos, pero con la ventaja que supone también disponer de muy buena respuesta ante adelantamientos o repechos. El TSi es más potente (160 CV) y su respuesta también parece más rápida al pisar el acelerador. Sigue la sintonía de su chasis y en cierto modo resulta un motor más deportivo: no sólo es más rápido, también se siente más enérgico en aceleración.

El 1.6 THP (150 CV) del C4 resulta tan progresivo y amable que roba sensaciones a su empuje real y muchas veces recurrimos a una marcha menos a pesar de contar con una respuesta efectiva muy buena. A la hora de pasar por el surtidor, el C4 alarga algo más las paradas. En cualquier caso, los consumos son muy parejos (8,6 y 8,8 l/100 km de media según nuestra mediciones en el C4 y León respectivamente) y razonables en un tipo de conducción normalizada. En cambio, rompen su equilibrio si practicamos una conducción en busca de sus máximas prestaciones, donde las medias se van por encima de los 12 litros. Es en estas situaciones donde los Diesel se muestran intratables, más equilibrados de consumos sin importar tanto el modo de conducción.

Confort o deportividad

No sabemos si los ingenieros encargados de desarrollar esta nueva generación de motores de gasolina esperaban que el precio de la gasolina estuviera por debajo del gasóleo, pero el caso es que con este «empujón», estos nuevos motores ganan aún más interés y a más de un nostálgico le sabrá a agua bendita disponer de un motor de gasolina de altas prestaciones con una economía de consumo razonablemente equilibrada. Aun cuando el balance final en este aspecto se incline a favor de las versiones Diesel equivalentes, quizás ahora sea el momento de permitirse un capricho como estos dos coches, sin que semanalmente nos estén recordando lo caro de nuestro atrevimiento.

El C4 1.6 16V THP 150 CV de esta prueba tiene en su gama la alternativa Diesel de la versión 2.0 HDI de 140 CV, ésta 1.820 € más cara, que compensa, teniendo en cuenta el consumo medio homologado, cuando hayamos recorrido 111.000 kilómetros. Hasta 144.000 kilómetros si comparamos el León 1.8 TSi 160 CV con el 2.0 TDI 170 CV, éste 2.000 € más caro que la versión de gasolina. Posiblemente son kilometrajes que casi todo propietario alcanzará y sobrepasará, y por tanto, desde un punto de vista únicamente económico, será siendo más rentable el Diesel. Lo que no se puede cuantificar es la satisfacción que generan estos nuevos motores de gasolina, pletóricos de respuesta y con una finura de funcionamiento inigualable por ningún equivalente Diesel.

Técnicamente, ambos motores responden a la última tendencia aplicada a los motores de gasolina: la combinación de un turbo y la inyección directa que tanto han hecho evolucionar a los actuales motores Diesel. Aplicadas estas soluciones a motores de baja/media cilindrada, el objetivo es ofrecer un alto nivel de prestaciones con el agrado y suavidad de uso de la gasolina, pero conteniendo los consumos. Y lo consiguen como para “engancharse” a estos propulsores. El motor del C4 está desarrollado por BMW y es el mismo bloque que utiliza el Mini.

Ambos motores tienen un perfil de funcionamiento muy similar y es la cilindrada la que marca las diferencias más notables: mayor prestación en el 1.8 TSI del León y menor consumo en el 1.6 THP del C4. La similitud de la que hablamos se refleja en el elevado agrado de funcionamiento. Ambos muestran una solvencia a muy bajo régimen excelente, con una respuesta más o menos contundente y espontánea que agradan y facilitan enormemente la conducción, también gracias a la enorme suavidad con la que giran y a su limpia rumorosidad.

A bajo y medio régimen ofrecen prácticamente lo mejor de si mismos, por lo que el uso del cambio resulta muchísimo más despreocupado que en el típico motor de gasolina atmosférico y su alto régimen, más allá de las 5.000 revoluciones, es una parcela que a buen seguro más de un usuario nunca explorará. Ambos modelos cuentan con cajas de cambio 6 velocidades, con desarrollos generosos para circular en autopista a regímenes contenidos, pero con la ventaja que supone también disponer de muy buena respuesta ante adelantamientos o repechos. El TSi es más potente (160 CV) y su respuesta también parece más rápida al pisar el acelerador. Sigue la sintonía de su chasis y en cierto modo resulta un motor más deportivo: no sólo es más rápido, también se siente más enérgico en aceleración.

El 1.6 THP (150 CV) del C4 resulta tan progresivo y amable que roba sensaciones a su empuje real y muchas veces recurrimos a una marcha menos a pesar de contar con una respuesta efectiva muy buena. A la hora de pasar por el surtidor, el C4 alarga algo más las paradas. En cualquier caso, los consumos son muy parejos (8,6 y 8,8 l/100 km de media según nuestra mediciones en el C4 y León respectivamente) y razonables en un tipo de conducción normalizada. En cambio, rompen su equilibrio si practicamos una conducción en busca de sus máximas prestaciones, donde las medias se van por encima de los 12 litros. Es en estas situaciones donde los Diesel se muestran intratables, más equilibrados de consumos sin importar tanto el modo de conducción.

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