Citroën C3 Picasso 1.6 HDI Airdream Exclusive

Citroën apuesta en la partida que se juega en el segmento de los monovolumen pequeños con su nuevo C3 Picasso. Este modelo aprovecha el espacio al máximo y provee de extrema luminosidad al habitáculo, en aras de un mayor placer de viaje.
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Citroën C3 Picasso 1.6 HDI Airdream Exclusive
Citroën C3 Picasso 1.6 HDI Airdream Exclusive

En la parte posterior de la carrocería el techo mantiene un plano alto hasta su final, con el objetivo de que las puertas traseras aprovechen para extenderse hasta casi el techo, configurando un hueco de entrada de máxima amplitud, eliminando el riesgo de golpe en la cabeza al salir o entrar. El C3 Picasso se caracteriza por poseer una superficie acristalada muy amplia, que alcanza los 4,52 m2 si se incluye la opción de techo panorámico. Gracias a ello, la permanencia en el habitáculo de este modelo resulta agradable, especialmente, para los niños, que suelen agradecer las distracciones. En su contra, en climas como el nuestro, las estaciones cálidas exigirán del sistema de climatización todo su poder de refrigeración para mantener el habitáculo en una temperatura adecuada.

Dentro de sus 4,08 metros de longitud el espacio es una de las prioridades. Por tanto se ha decidido que el tamaño de los asientos no sea un lastre en este capítulo. Sus dimensiones son algo más pequeñas que los de otros rivales y un grosor limitado sirve para aumentar el espacio útil. El habitáculo del C3 Picasso se anuncia como capaz para cinco plazas, pero como es conocido en la mayoría de los modelos actuales, la plaza central trasera tiene una capacidad limitada, entre otras razones, por la escasa distancia entre las hebillas de los cinturones, que limitan su uso real.

La potenciación de una virtud básica en un monovolumen, como es la modularidad, se aplica permitiendo a la banqueta trasera deslizarse longitudinalmente en un máximo de 15 centímetros, pero con la ventaja de poder hacerlo de manera individual en sus dos partes asimétricas, si así se requiere. En ellos, la distancia al techo es sólo justa –90 cm en la versión de cristal panorámico- con los respaldos en la posición más vertical, puesto que también pueden ser inclinados en distintos ángulos. La anchura de la banqueta posterior es de 125 cm mientras que en los hombros la cota máxima llega a 134 cm, teniendo en cuenta que, cuanto más inclinado está el respaldo menos anchura se dispone porque el interior de la carrocería se angosta ligeramente en esa zona.

Delante, también los asientos se alejan de un gran tamaño, pero son suficientemente confortables pese a una corta banqueta, de sólo 45 cm. El conductor dispone de reglaje del volante en altura y profundidad –4 cm en cada dirección- por lo que se puede disfrutar de la posición más deseada sin cortapisas porque la instrumentación se emplaza en el centro del salpicadero y, así, su visión no se ve entorpecida cualquiera que sea la posición del volante. Entre el tablero de instrumentos y la consola se instala un hueco con tapa de apertura amortiguada de buena capacidad. La guantera posee refrigeración y un amplio volumen de 9 litros, lo que permite, entre otras cosas, acoger una botella de 1,5 litros.

En las plazas delanteras el confort se incrementa, además de por una anchura a la altura de los hombros de 140 cm y una altura en el entorno del metro, porque el parabrisas está muy alejado y aumenta la sensación de amplitud. En el salpicadero aparecen otros lugares diseñados expresamente para depositar bolígrafos o mandos de garaje, pero lo que puede crear controversia es el exceso de colores y tratamientos –niquelados- que acercan el C3 Picasso a la habitual imagen de un “concepto de Salón”. La franja central del salpicadero es de plástico blando, demostrando un deseo de satisfacer a los deseosos de materiales de la mejor calidad posible.

Al volante

Amplio, con soluciones ingeniosas y una imagen juvenil y alegre, el Citroën C3 Picasso aparecerá en nuestro mercado antes de que termine el primer trimestre de este año. El C3 Picasso es el primer fruto del uso por parte de Citroën de la plataforma del Peugeot 207 para generar la que será nueva gama C3, que se desdoblará –además de en este C3 Picasso- en dos tipos distintos de carrocería, Coupé –con tres puertas- y berlina de cinco puertas, con muy diferentes diseños, el primero deportivo y el segundo, de corte familiar. Es, por tanto, muy comprensible que Citroën haya inculcado en el C3 Picasso un fortísimo carácter monovolumen para seleccionar la clientela y no solapar los tres modelos de la futura gama.

Este C3 Picasso prosigue la tendencia vista en los últimos tiempos que le acercan a una nueva era de diseño cubista, de la que ya tenemos un ejemplo, el Kia Soul, y que pronto se extenderá con el Nissan Cube, todavía por comercializar en nuestro país. Su frontal, sin embargo, contiene una fuerte personalidad Citroën, que –como casi todo en este mundo- suele crear grandes amantes o incuestionables rechazos. Sus formas no hacen fácil adivinar un brillante coeficiente de penetración aerodinámica, cifrado en 0,308 que ayuda al recorte del consumo y, además, está bien orientado a un control del nivel de ruido aerodinámico a altas velocidades.

En la parte posterior de la carrocería el techo mantiene un plano alto hasta su final, con el objetivo de que las puertas traseras aprovechen para extenderse hasta casi el techo, configurando un hueco de entrada de máxima amplitud, eliminando el riesgo de golpe en la cabeza al salir o entrar. El C3 Picasso se caracteriza por poseer una superficie acristalada muy amplia, que alcanza los 4,52 m2 si se incluye la opción de techo panorámico. Gracias a ello, la permanencia en el habitáculo de este modelo resulta agradable, especialmente, para los niños, que suelen agradecer las distracciones. En su contra, en climas como el nuestro, las estaciones cálidas exigirán del sistema de climatización todo su poder de refrigeración para mantener el habitáculo en una temperatura adecuada.

Dentro de sus 4,08 metros de longitud el espacio es una de las prioridades. Por tanto se ha decidido que el tamaño de los asientos no sea un lastre en este capítulo. Sus dimensiones son algo más pequeñas que los de otros rivales y un grosor limitado sirve para aumentar el espacio útil. El habitáculo del C3 Picasso se anuncia como capaz para cinco plazas, pero como es conocido en la mayoría de los modelos actuales, la plaza central trasera tiene una capacidad limitada, entre otras razones, por la escasa distancia entre las hebillas de los cinturones, que limitan su uso real.

La potenciación de una virtud básica en un monovolumen, como es la modularidad, se aplica permitiendo a la banqueta trasera deslizarse longitudinalmente en un máximo de 15 centímetros, pero con la ventaja de poder hacerlo de manera individual en sus dos partes asimétricas, si así se requiere. En ellos, la distancia al techo es sólo justa –90 cm en la versión de cristal panorámico- con los respaldos en la posición más vertical, puesto que también pueden ser inclinados en distintos ángulos. La anchura de la banqueta posterior es de 125 cm mientras que en los hombros la cota máxima llega a 134 cm, teniendo en cuenta que, cuanto más inclinado está el respaldo menos anchura se dispone porque el interior de la carrocería se angosta ligeramente en esa zona.

Delante, también los asientos se alejan de un gran tamaño, pero son suficientemente confortables pese a una corta banqueta, de sólo 45 cm. El conductor dispone de reglaje del volante en altura y profundidad –4 cm en cada dirección- por lo que se puede disfrutar de la posición más deseada sin cortapisas porque la instrumentación se emplaza en el centro del salpicadero y, así, su visión no se ve entorpecida cualquiera que sea la posición del volante. Entre el tablero de instrumentos y la consola se instala un hueco con tapa de apertura amortiguada de buena capacidad. La guantera posee refrigeración y un amplio volumen de 9 litros, lo que permite, entre otras cosas, acoger una botella de 1,5 litros.

En las plazas delanteras el confort se incrementa, además de por una anchura a la altura de los hombros de 140 cm y una altura en el entorno del metro, porque el parabrisas está muy alejado y aumenta la sensación de amplitud. En el salpicadero aparecen otros lugares diseñados expresamente para depositar bolígrafos o mandos de garaje, pero lo que puede crear controversia es el exceso de colores y tratamientos –niquelados- que acercan el C3 Picasso a la habitual imagen de un “concepto de Salón”. La franja central del salpicadero es de plástico blando, demostrando un deseo de satisfacer a los deseosos de materiales de la mejor calidad posible.

Al volante

Amplio, con soluciones ingeniosas y una imagen juvenil y alegre, el Citroën C3 Picasso aparecerá en nuestro mercado antes de que termine el primer trimestre de este año. El C3 Picasso es el primer fruto del uso por parte de Citroën de la plataforma del Peugeot 207 para generar la que será nueva gama C3, que se desdoblará –además de en este C3 Picasso- en dos tipos distintos de carrocería, Coupé –con tres puertas- y berlina de cinco puertas, con muy diferentes diseños, el primero deportivo y el segundo, de corte familiar. Es, por tanto, muy comprensible que Citroën haya inculcado en el C3 Picasso un fortísimo carácter monovolumen para seleccionar la clientela y no solapar los tres modelos de la futura gama.

Este C3 Picasso prosigue la tendencia vista en los últimos tiempos que le acercan a una nueva era de diseño cubista, de la que ya tenemos un ejemplo, el Kia Soul, y que pronto se extenderá con el Nissan Cube, todavía por comercializar en nuestro país. Su frontal, sin embargo, contiene una fuerte personalidad Citroën, que –como casi todo en este mundo- suele crear grandes amantes o incuestionables rechazos. Sus formas no hacen fácil adivinar un brillante coeficiente de penetración aerodinámica, cifrado en 0,308 que ayuda al recorte del consumo y, además, está bien orientado a un control del nivel de ruido aerodinámico a altas velocidades.

En la parte posterior de la carrocería el techo mantiene un plano alto hasta su final, con el objetivo de que las puertas traseras aprovechen para extenderse hasta casi el techo, configurando un hueco de entrada de máxima amplitud, eliminando el riesgo de golpe en la cabeza al salir o entrar. El C3 Picasso se caracteriza por poseer una superficie acristalada muy amplia, que alcanza los 4,52 m2 si se incluye la opción de techo panorámico. Gracias a ello, la permanencia en el habitáculo de este modelo resulta agradable, especialmente, para los niños, que suelen agradecer las distracciones. En su contra, en climas como el nuestro, las estaciones cálidas exigirán del sistema de climatización todo su poder de refrigeración para mantener el habitáculo en una temperatura adecuada.

Dentro de sus 4,08 metros de longitud el espacio es una de las prioridades. Por tanto se ha decidido que el tamaño de los asientos no sea un lastre en este capítulo. Sus dimensiones son algo más pequeñas que los de otros rivales y un grosor limitado sirve para aumentar el espacio útil. El habitáculo del C3 Picasso se anuncia como capaz para cinco plazas, pero como es conocido en la mayoría de los modelos actuales, la plaza central trasera tiene una capacidad limitada, entre otras razones, por la escasa distancia entre las hebillas de los cinturones, que limitan su uso real.

La potenciación de una virtud básica en un monovolumen, como es la modularidad, se aplica permitiendo a la banqueta trasera deslizarse longitudinalmente en un máximo de 15 centímetros, pero con la ventaja de poder hacerlo de manera individual en sus dos partes asimétricas, si así se requiere. En ellos, la distancia al techo es sólo justa –90 cm en la versión de cristal panorámico- con los respaldos en la posición más vertical, puesto que también pueden ser inclinados en distintos ángulos. La anchura de la banqueta posterior es de 125 cm mientras que en los hombros la cota máxima llega a 134 cm, teniendo en cuenta que, cuanto más inclinado está el respaldo menos anchura se dispone porque el interior de la carrocería se angosta ligeramente en esa zona.

Delante, también los asientos se alejan de un gran tamaño, pero son suficientemente confortables pese a una corta banqueta, de sólo 45 cm. El conductor dispone de reglaje del volante en altura y profundidad –4 cm en cada dirección- por lo que se puede disfrutar de la posición más deseada sin cortapisas porque la instrumentación se emplaza en el centro del salpicadero y, así, su visión no se ve entorpecida cualquiera que sea la posición del volante. Entre el tablero de instrumentos y la consola se instala un hueco con tapa de apertura amortiguada de buena capacidad. La guantera posee refrigeración y un amplio volumen de 9 litros, lo que permite, entre otras cosas, acoger una botella de 1,5 litros.

En las plazas delanteras el confort se incrementa, además de por una anchura a la altura de los hombros de 140 cm y una altura en el entorno del metro, porque el parabrisas está muy alejado y aumenta la sensación de amplitud. En el salpicadero aparecen otros lugares diseñados expresamente para depositar bolígrafos o mandos de garaje, pero lo que puede crear controversia es el exceso de colores y tratamientos –niquelados- que acercan el C3 Picasso a la habitual imagen de un “concepto de Salón”. La franja central del salpicadero es de plástico blando, demostrando un deseo de satisfacer a los deseosos de materiales de la mejor calidad posible.

Al volante

Amplio, con soluciones ingeniosas y una imagen juvenil y alegre, el Citroën C3 Picasso aparecerá en nuestro mercado antes de que termine el primer trimestre de este año. El C3 Picasso es el primer fruto del uso por parte de Citroën de la plataforma del Peugeot 207 para generar la que será nueva gama C3, que se desdoblará –además de en este C3 Picasso- en dos tipos distintos de carrocería, Coupé –con tres puertas- y berlina de cinco puertas, con muy diferentes diseños, el primero deportivo y el segundo, de corte familiar. Es, por tanto, muy comprensible que Citroën haya inculcado en el C3 Picasso un fortísimo carácter monovolumen para seleccionar la clientela y no solapar los tres modelos de la futura gama.

Este C3 Picasso prosigue la tendencia vista en los últimos tiempos que le acercan a una nueva era de diseño cubista, de la que ya tenemos un ejemplo, el Kia Soul, y que pronto se extenderá con el Nissan Cube, todavía por comercializar en nuestro país. Su frontal, sin embargo, contiene una fuerte personalidad Citroën, que –como casi todo en este mundo- suele crear grandes amantes o incuestionables rechazos. Sus formas no hacen fácil adivinar un brillante coeficiente de penetración aerodinámica, cifrado en 0,308 que ayuda al recorte del consumo y, además, está bien orientado a un control del nivel de ruido aerodinámico a altas velocidades.

En la parte posterior de la carrocería el techo mantiene un plano alto hasta su final, con el objetivo de que las puertas traseras aprovechen para extenderse hasta casi el techo, configurando un hueco de entrada de máxima amplitud, eliminando el riesgo de golpe en la cabeza al salir o entrar. El C3 Picasso se caracteriza por poseer una superficie acristalada muy amplia, que alcanza los 4,52 m2 si se incluye la opción de techo panorámico. Gracias a ello, la permanencia en el habitáculo de este modelo resulta agradable, especialmente, para los niños, que suelen agradecer las distracciones. En su contra, en climas como el nuestro, las estaciones cálidas exigirán del sistema de climatización todo su poder de refrigeración para mantener el habitáculo en una temperatura adecuada.

Dentro de sus 4,08 metros de longitud el espacio es una de las prioridades. Por tanto se ha decidido que el tamaño de los asientos no sea un lastre en este capítulo. Sus dimensiones son algo más pequeñas que los de otros rivales y un grosor limitado sirve para aumentar el espacio útil. El habitáculo del C3 Picasso se anuncia como capaz para cinco plazas, pero como es conocido en la mayoría de los modelos actuales, la plaza central trasera tiene una capacidad limitada, entre otras razones, por la escasa distancia entre las hebillas de los cinturones, que limitan su uso real.

La potenciación de una virtud básica en un monovolumen, como es la modularidad, se aplica permitiendo a la banqueta trasera deslizarse longitudinalmente en un máximo de 15 centímetros, pero con la ventaja de poder hacerlo de manera individual en sus dos partes asimétricas, si así se requiere. En ellos, la distancia al techo es sólo justa –90 cm en la versión de cristal panorámico- con los respaldos en la posición más vertical, puesto que también pueden ser inclinados en distintos ángulos. La anchura de la banqueta posterior es de 125 cm mientras que en los hombros la cota máxima llega a 134 cm, teniendo en cuenta que, cuanto más inclinado está el respaldo menos anchura se dispone porque el interior de la carrocería se angosta ligeramente en esa zona.

Delante, también los asientos se alejan de un gran tamaño, pero son suficientemente confortables pese a una corta banqueta, de sólo 45 cm. El conductor dispone de reglaje del volante en altura y profundidad –4 cm en cada dirección- por lo que se puede disfrutar de la posición más deseada sin cortapisas porque la instrumentación se emplaza en el centro del salpicadero y, así, su visión no se ve entorpecida cualquiera que sea la posición del volante. Entre el tablero de instrumentos y la consola se instala un hueco con tapa de apertura amortiguada de buena capacidad. La guantera posee refrigeración y un amplio volumen de 9 litros, lo que permite, entre otras cosas, acoger una botella de 1,5 litros.

En las plazas delanteras el confort se incrementa, además de por una anchura a la altura de los hombros de 140 cm y una altura en el entorno del metro, porque el parabrisas está muy alejado y aumenta la sensación de amplitud. En el salpicadero aparecen otros lugares diseñados expresamente para depositar bolígrafos o mandos de garaje, pero lo que puede crear controversia es el exceso de colores y tratamientos –niquelados- que acercan el C3 Picasso a la habitual imagen de un “concepto de Salón”. La franja central del salpicadero es de plástico blando, demostrando un deseo de satisfacer a los deseosos de materiales de la mejor calidad posible.

Al volante

Amplio, con soluciones ingeniosas y una imagen juvenil y alegre, el Citroën C3 Picasso aparecerá en nuestro mercado antes de que termine el primer trimestre de este año. El C3 Picasso es el primer fruto del uso por parte de Citroën de la plataforma del Peugeot 207 para generar la que será nueva gama C3, que se desdoblará –además de en este C3 Picasso- en dos tipos distintos de carrocería, Coupé –con tres puertas- y berlina de cinco puertas, con muy diferentes diseños, el primero deportivo y el segundo, de corte familiar. Es, por tanto, muy comprensible que Citroën haya inculcado en el C3 Picasso un fortísimo carácter monovolumen para seleccionar la clientela y no solapar los tres modelos de la futura gama.

Este C3 Picasso prosigue la tendencia vista en los últimos tiempos que le acercan a una nueva era de diseño cubista, de la que ya tenemos un ejemplo, el Kia Soul, y que pronto se extenderá con el Nissan Cube, todavía por comercializar en nuestro país. Su frontal, sin embargo, contiene una fuerte personalidad Citroën, que –como casi todo en este mundo- suele crear grandes amantes o incuestionables rechazos. Sus formas no hacen fácil adivinar un brillante coeficiente de penetración aerodinámica, cifrado en 0,308 que ayuda al recorte del consumo y, además, está bien orientado a un control del nivel de ruido aerodinámico a altas velocidades.

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