Chevrolet Kalos 1.4 16v Sport 3p

El Kalos Sport no es tan fiero como parece, pero se defiende. Una mecánica suficiente (casi 100 CV) y un aspecto “pintón” son sus bazas más destacables.
Autopista -
Chevrolet Kalos 1.4 16v Sport 3p
Chevrolet Kalos 1.4 16v Sport 3p

Nos ocurre en pocas ocasiones. Es extraño que un coche ofrezca menos caballos de potencia en nuestro banco de rodillos que los que anuncia oficialmente: con el Kalos Sport nos ha pasado. Mientras que Chevrolet dice que desarolla 94 CV de potencia a 6.200 rpm, nuestro Centro Técnico ha comprobado que alcanza, como máximo, 91,5 CV a 5.630 giros.

El dato es curioso, pero no podemos cuantificarlo a nivel prestacional: ¿habría corrido más con cuatro caballos extras? ¿Su aceleración hubiera sido más contundente?

Lo importante de la mecánica es la alegría con la que sube de vueltas y cómo estira hasta más allá de 5.700 giros. También es destacable el amplio rango del cuentavueltas en el que disponemos de una buena cifra de par motor: entre 3.250 rpm y 4.500 hay en torno a 13 mkg, pero es que, además, por encima de este régimen se mantiene alrededor de 12 mkg hasta el corte de inyección.

El Kalos Sport acelera de 0 a 100 km/h en 12,7 segundos, según nuestros datos.

El Kalos Sport se defiende, aunque no destaca tanto en autovías como en carreteras secundarias o en ciudades. Empecemos por el final. El tamaño reducido del Kalos (3,8 metros de longitud y 1,6 m de anchura) le facilita los desplazamientos urbanos y las labores de aparcamiento. Como desde bajas vueltas el motor ya empieza a “tirar” y responde con rapidez, podemos enfrentarnos a la jungla urbana sin problemas.

En autovías conviene no revolucionar mucho el motor, para que no penalice el consumo, pero no hablemos de esto ahora. El comportamiento dinámico es lo que nos ocupa: confort de marcha (gracias en gran parte a la baja sonoridad) y buenas velocidades de crucero. El Kalos es un coche claramente subvirador. En el reparto de pesos entre ambos ejes la balanza se inclina hacia el delantero de manera pasmosa.

Pero donde de verdad ponemos a prueba al Kalos Sport es en carreteras viradas. Allí comprobamos que sus suspensiones son más blandas de lo deseado y que sus muelles son menos firmes de lo que podríamos suponer. ¿Qué ocurre entonces? Pues que la carrocería se balancea en fuertes apoyos y el carácter subvirador aflora cuando le exprimimos. No llega a resultar alarmante, sino más bien divertido de conducir, eso sí, teniendo muy claro que no estamos en un deportivo al que le podamos exigir: estamos ante un utilitario corriente.

Uno de los aspectos que más nos ha sorprendido es la baja sonoridad del Kalos Sport tanto al ralentí (44 dB) como circulando a 120 km/h (72 dB). Comparado con otros modelos del segmento, consigue unas emisiones sonoras más bajas y eso es un punto a su favor.

También se encuentra en las medias de sus competidores en lo que a frenadas se refiere, pero en esta ocasión ligeramente por encima. Cuando los frenos ya están calientes, el Kalos frena mucho mejor (recorre 76 metros hasta parar desde 140 km/h). Sin embargo, en el primer intento necesita 80 metros de recorrido.

Los consumos de este Kalos nos parecen abultados. A pesar de tener una mecánica 1.4 registra unos datos de 8 litros a los 100 km en recorridos extraurbanos, 10,2 litros en ciudad y, lo que es más llamativo, de 8,5 litros de media. Los datos oficiales de Chevrolet anuncian a 7 litros a 100 km (casi un litro y medio menos que en nuestras mediciones).

Sin duda alguna, el Kalos Sport llama la atención por su gracioso espoiler, por las taloneras laterales y por la doble salida del tubo de escape. Todas estas características exteriores y otros detalles, los puedes ver en la galería de fotos que te ofrecemos a continuación.

Nos ocurre en pocas ocasiones. Es extraño que un coche ofrezca menos caballos de potencia en nuestro banco de rodillos que los que anuncia oficialmente: con el Kalos Sport nos ha pasado. Mientras que Chevrolet dice que desarolla 94 CV de potencia a 6.200 rpm, nuestro Centro Técnico ha comprobado que alcanza, como máximo, 91,5 CV a 5.630 giros.

El dato es curioso, pero no podemos cuantificarlo a nivel prestacional: ¿habría corrido más con cuatro caballos extras? ¿Su aceleración hubiera sido más contundente?

Lo importante de la mecánica es la alegría con la que sube de vueltas y cómo estira hasta más allá de 5.700 giros. También es destacable el amplio rango del cuentavueltas en el que disponemos de una buena cifra de par motor: entre 3.250 rpm y 4.500 hay en torno a 13 mkg, pero es que, además, por encima de este régimen se mantiene alrededor de 12 mkg hasta el corte de inyección.

El Kalos Sport acelera de 0 a 100 km/h en 12,7 segundos, según nuestros datos.

El Kalos Sport se defiende, aunque no destaca tanto en autovías como en carreteras secundarias o en ciudades. Empecemos por el final. El tamaño reducido del Kalos (3,8 metros de longitud y 1,6 m de anchura) le facilita los desplazamientos urbanos y las labores de aparcamiento. Como desde bajas vueltas el motor ya empieza a “tirar” y responde con rapidez, podemos enfrentarnos a la jungla urbana sin problemas.

En autovías conviene no revolucionar mucho el motor, para que no penalice el consumo, pero no hablemos de esto ahora. El comportamiento dinámico es lo que nos ocupa: confort de marcha (gracias en gran parte a la baja sonoridad) y buenas velocidades de crucero. El Kalos es un coche claramente subvirador. En el reparto de pesos entre ambos ejes la balanza se inclina hacia el delantero de manera pasmosa.

Pero donde de verdad ponemos a prueba al Kalos Sport es en carreteras viradas. Allí comprobamos que sus suspensiones son más blandas de lo deseado y que sus muelles son menos firmes de lo que podríamos suponer. ¿Qué ocurre entonces? Pues que la carrocería se balancea en fuertes apoyos y el carácter subvirador aflora cuando le exprimimos. No llega a resultar alarmante, sino más bien divertido de conducir, eso sí, teniendo muy claro que no estamos en un deportivo al que le podamos exigir: estamos ante un utilitario corriente.

Uno de los aspectos que más nos ha sorprendido es la baja sonoridad del Kalos Sport tanto al ralentí (44 dB) como circulando a 120 km/h (72 dB). Comparado con otros modelos del segmento, consigue unas emisiones sonoras más bajas y eso es un punto a su favor.

También se encuentra en las medias de sus competidores en lo que a frenadas se refiere, pero en esta ocasión ligeramente por encima. Cuando los frenos ya están calientes, el Kalos frena mucho mejor (recorre 76 metros hasta parar desde 140 km/h). Sin embargo, en el primer intento necesita 80 metros de recorrido.

Los consumos de este Kalos nos parecen abultados. A pesar de tener una mecánica 1.4 registra unos datos de 8 litros a los 100 km en recorridos extraurbanos, 10,2 litros en ciudad y, lo que es más llamativo, de 8,5 litros de media. Los datos oficiales de Chevrolet anuncian a 7 litros a 100 km (casi un litro y medio menos que en nuestras mediciones).

Sin duda alguna, el Kalos Sport llama la atención por su gracioso espoiler, por las taloneras laterales y por la doble salida del tubo de escape. Todas estas características exteriores y otros detalles, los puedes ver en la galería de fotos que te ofrecemos a continuación.

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